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	<title>Ébola | Loco por incordiar - Blogs larioja.com</title>
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		<title>Ébola | Loco por incordiar - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Oct 2014 09:25:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>piogarcia</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>El ébola, mirado al microscopio, parece un bastón con un mango de fantasía, un bastón barroco y juguetón, un simpático bastón de puño nacarado, como los que utilizaba Antonio Gala. Uno escruta atentamente el bichito, tan destructivo e invasor, y no alcanza a verle ojillos ni cerebro: <strong>solo un filamento impasible y curvado</strong>, apenas una línea, un esbozo apresurado, la rúbrica de un niño que está aprendiendo a firmar.</p>
<p>Quizá por eso resulta más <strong>aterrador</strong>.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>Cada cierto tiempo, <strong>la naturaleza nos demuestra quién manda aquí</strong>. A veces se contenta con descorchar un volcán o con sacudir un poco las placas tectónicas, pero en otras ocasiones prefiere utilizar estos animalillos (¿son animalillos?) sutiles y escurridizos, casi inexistentes, que colonizan nuestra sangre o se camuflan en nuestros mocos o viajan por la atmósfera como pasajeros alocados de algún vuelo infinitesimal.</p>
<p>Yo confieso sentir una profunda fascinación por estos engendros que mutan como superhéroes de ficción y consiguen pasar de no se sabe dónde al murciélago, del murciélago al mono, del mono al hombre, del hombre a otros hombres. Me quedo durante minutos mirando su cuerpecillo tembloroso e inocente y siento el vértigo de quien se asoma a un abismo insondable, <strong>al pozo oscuro del que venimos y al que regresaremos</strong>.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Estos bichitos invisibles y silenciosos, que solo se limitan a cumplir su imperativo biológico, <strong>me acercan al apocalipsis mucho más que el cerebro cardado de Kim Jong Un</strong> o la sanguinolenta furia medieval de los yidahistas.</p>
<p>Miro a los enfermeros y a los médicos, disfrazados de astronautas, con el miedo asomando por el rabillo de sus gafas de submarinista y solo acierto a pensar en nuestra inaudita fragilidad y <strong>en la obscena vanidad de creernos los dueños del cotarro</strong>.</p>
<p><a href="/locoporincordiar/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola2.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-311" title="DOCU_GRUPO DOCU_GRUPO VIRUS DEL ÉBOLA" src="/locoporincordiar/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola2.jpg" alt="" width="300" height="233" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola2.jpg 2365w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola2-300x234.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola2-768x598.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola2-1024x798.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a><a href="/locoporincordiar/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola.jpg"><br>
</a></p>
<p>(*) En la fotografía, de la Agencia Efe, el maldito bicho</p>
<p><a href="/locoporincordiar/wp-content/uploads/sites/2/2014/10/Ebola.jpg"><br>
</a></p>
</body></html>
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