{"id":127,"date":"2011-12-04T20:29:20","date_gmt":"2011-12-04T19:29:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/?p=127"},"modified":"2011-12-04T20:29:20","modified_gmt":"2011-12-04T19:29:20","slug":"por-que-me-hice-socratico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/2011\/12\/04\/por-que-me-hice-socratico\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 me hice socr\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p>En ocasiones, daba la impresi\u00f3n de que a aquella selecci\u00f3n brasile\u00f1a del a\u00f1o 1982 no le importaba demasiado ganar, como si la victoria fuera un tr\u00e1mite agotador y engorroso, <strong>un mero ejercicio de contabilidad que no cuadraba con su naturaleza de poetas<\/strong>. Lo suyo era el enamoramiento paciente, la belleza matem\u00e1tica, las geometr\u00edas imposibles, los chispazos fulminantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para reforzar esa impresi\u00f3n, el equipo amarillo se hab\u00eda presentado en Sevilla, su sede en el Mundial 82, con un portero de mentirijillas, un tipo calvo, con pintas de auxiliar administrativo, al que ni siquiera se le pod\u00eda pedir que atajara decentemente los balones. Se llamaba Waldir Peres y <strong>uno llegaba incluso a sentir ternura por ese hombre tan normalito y gris<\/strong>, injertado a la fuerza en un equipo de artistas: Zico, J\u00fanior, Falcao, Eder, Toninho Cerezo&#8230; y S\u00f3crates, capit\u00e1n y estilista mayor de aquella sublime tropa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del padre de S\u00f3crates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, don Raimundo, podemos asegurar dos cosas: que no ten\u00eda pereza a la hora de bautizar a sus hijos y que era un rendido <strong>aficionado a la filosof\u00eda griega<\/strong>. Sus hermanos S\u00f3stenes y S\u00f3focles pueden dar fe de la pasi\u00f3n de don Raimundo por la cultura helen\u00edstica. Cuando tuvo a su \u00faltimo hijo, amenaz\u00f3 con llamarle Jenofonte, pero su esposa se plant\u00f3. Acab\u00f3 siendo Ra\u00ed, tambi\u00e9n futbolista internacional, jugador del Paris Saint Germain y campe\u00f3n del mundo en 1994.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00f3crates jugaba al f\u00fatbol a escondidas, mientras se sacaba la carrera de Medicina. Su padre no quer\u00eda ni o\u00edr hablar de que su hijo se dedicara a ese pasatiempo tan est\u00e9ril que se hab\u00eda convertido en la religi\u00f3n laica de Brasil. Pero S\u00f3crates no dej\u00f3 ni los estudios ni el c\u00e9sped. Hombre alto (1,92), de pie peque\u00f1\u00edsimo (calzaba un 37) y <strong>de una elegancia suprema<\/strong>, manejaba el bal\u00f3n con suavidad y armon\u00eda, siempre recto como un h\u00fasar, sin una mueca de esfuerzo en el rostro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al Mundial 82 llegaban como favoritos. \u00abNunca he visto jugar a nadie tan bien como a aquel equipo\u00bb, confes\u00f3 S\u00f3crates hace unos a\u00f1os. Pero perdieron. <strong>\u00abMala suerte y peor para el f\u00fatbol\u00bb<\/strong>, zanj\u00f3 en el Camp Nou nada m\u00e1s ser eliminado por Italia (3-2), en la segunda fase. Ni siquiera llegaron a semifinales. A veces, la belleza se recuerda m\u00e1s que el triunfo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00f3crates ha muerto. Hundido por el alcohol. Mil obituarios distintos y puntillosos repasar\u00e1n ahora toda su vida, pero yo prefiero quedarme con aquel m\u00e1gico recuerdo del a\u00f1o 1982, con su cautivadora estampa de cantautor rebelde, con su esp\u00edritu irredento y revolucionario, con su sarc\u00e1stico desprecio por la vana palabrer\u00eda de los resultados<a href=\"\/locoporincordiar\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2011\/12\/socrates1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-130\" title=\"socrates\" src=\"\/locoporincordiar\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2011\/12\/socrates1.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2011\/12\/socrates1.jpg 294w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2011\/12\/socrates1-221x300.jpg 221w\" sizes=\"(max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En ocasiones, daba la impresi\u00f3n de que a aquella selecci\u00f3n brasile\u00f1a del a\u00f1o 1982 no le importaba demasiado ganar, como si la victoria fuera un tr\u00e1mite agotador y engorroso, un mero ejercicio de contabilidad que no cuadraba con su naturaleza de poetas. Lo suyo era el enamoramiento paciente, la belleza matem\u00e1tica, las geometr\u00edas imposibles, los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=127"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/127\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}