{"id":398,"date":"2016-07-25T19:19:54","date_gmt":"2016-07-25T18:19:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/?p=398"},"modified":"2016-07-25T19:19:54","modified_gmt":"2016-07-25T18:19:54","slug":"miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/2016\/07\/25\/miedo\/","title":{"rendered":"Miedo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Aquel hombre me miraba<\/strong>.<\/p>\n<p>Yo estaba metido en la cama, embozado, escondido en mi trinchera, sin atreverme casi a respirar, pero sab\u00eda que aquel hombre me estaba mirando y esa acuciante certeza me afilaba los nervios. A veces asomaba la cabeza por la s\u00e1bana con la esperanza de que el intruso se hubiese ido. No. Ah\u00ed estaba. Sentado en una silla, inm\u00f3vil, amenazante, silencioso, imp\u00e1vido, cruel. Llevaba sombrero y me miraba fijamente. A lo lejos se o\u00eda la televisi\u00f3n. Echaban Curro Jim\u00e9nez. <strong>Quer\u00eda gritar<\/strong>, pero las palabras herv\u00edan en la garganta y se esfumaban antes de ser pronunciadas.<\/p>\n<p>Estaba petrificado: intu\u00eda que cualquier movimiento, por peque\u00f1o que fuera, pod\u00eda desencadenar una hecatombe. Llegu\u00e9 a desear que aquel hombre s<strong><a href=\"\/locoporincordiar\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/07\/GF22STT1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-399\" title=\"DOCU_GRUPO\" src=\"\/locoporincordiar\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/07\/GF22STT1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/07\/GF22STT1.jpg 3648w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/07\/GF22STT1-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/07\/GF22STT1-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/07\/GF22STT1-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/strong>e abalanzara sobre m\u00ed y me golpeara con sa\u00f1a, que acabara as\u00ed de una maldita vez con ese tiempo congelado, con esa<strong> insoportable expectativa de cat\u00e1strofe<\/strong>.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s, estaba sentado junto a mi novia en un banquito met\u00e1lico del aeropuerto Charles de Gaulle, en Par\u00eds. Ten\u00edamos que coger un vuelo hacia Ajaccio (C\u00f3rcega). Eran las diez y media de la ma\u00f1ana. A nuestro lado alguien hab\u00eda dejado<strong> una humilde y ajada mochila de color pardo<\/strong>. Quince minutos m\u00e1s tarde, aquella mochila solitaria, pac\u00edficamente tumbada sobre el banco, se fue convirtiendo en una amenaza cada vez m\u00e1s terrible. Barrunt\u00e1bamos que su vientre abultado escond\u00eda algo atroz y espeluznante, algo f\u00fanebre.<\/p>\n<p>A las once menos diez <strong>avisamos a los gendarmes<\/strong> y nos fuimos lejos de all\u00ed.<\/p>\n<p>El miedo puede convertirse en un enemigo poderoso y asfixiante, <strong>opresor como una dictadura<\/strong>. Entonces conviene recordar que esos hombres malvados que nos miran fijamente suelen ser los pantalones y las camisetas mal colocados en la silla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel hombre me miraba. Yo estaba metido en la cama, embozado, escondido en mi trinchera, sin atreverme casi a respirar, pero sab\u00eda que aquel hombre me estaba mirando y esa acuciante certeza me afilaba los nervios. A veces asomaba la cabeza por la s\u00e1bana con la esperanza de que el intruso se hubiese ido. No. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=398"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/398\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/locoporincordiar\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}