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	<title>¿Un café, un euro? | Logroño en sus bares - Blogs larioja.com</title>
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	<description>Un recorrido por las barras de la capital de La Rioja</description>
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		<title>¿Un café, un euro? | Logroño en sus bares - Blogs larioja.com</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jun 2013 15:32:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/06/cafe.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-200" title="Café a un euro, en un bar de la Gran Vía logroñesa" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/06/cafe.jpg" alt="Café a un euro, en un bar de la Gran Vía logroñesa" width="600" height="349" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/06/cafe.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/06/cafe-300x175.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px"></a></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>En aquel lejano <strong>1 de enero del 2002</strong>, España se sometió a la dictadura del euro, dijo adiós a la vieja y entrañable <strong>peseta</strong> y, en consecuencia a los consumidores nos volvieron locos. Un poco más locos. Por ‘culpa’ (es un decir), de la difícil <strong>conversión aritmética en pesetas</strong> de la nueva moneda, se permitió al empresariado español una argucia que, en aquellos años en que andábamos majaretas perdidos y creíamos que nuestro país era <strong>Las Vegas</strong>, le funcionó muy bien: de repente, lo que costaba 100 pesetas pasó a costar 166. No es que valiera esa cantidad, ojo: es que eso era lo que te cobraban. Un sablazo en toda regla que a algunos nos hizo daño donde más nos dolía: en el <strong>cafelito</strong>. En el corazón: creíamos que los clientes les importábamos un poco más a los dueños de nuestros bares de confianza.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Por entonces, todavía era común según recuerdo tomarte el cortado por unas 90 o 95 pelas, aunque lo habitual era que costara 100 o que incluso subiera al entorno de las 105 o las 110 en algún local de postín. Para lo que nadie estaba preparado era para aquella multa que súbitamente nos impusieron en aquel duro invierno: recién implantada la moneda única, en la mañana del día 2, ya nos pidieron un euro en algún <strong>bar</strong> (¡¡¡cerca de 70 pesetas de diferencia!!!). Lo pagamos confundidos mientras hacíamos cábalas mentales y para cuando nos habían dado las vueltas o analizábamos el <strong>ticket</strong>, mientras salíamos del bar todavía envueltos en cálculos y más cálculos, ya era tarde. Se acababa de instaurar la dictadura de <strong>un café, un euro.</strong> Pronto hubo bares a quienes la subida se les hizo corta: 1,05, 1,10, 1,15… Uno se iba indignando en la misma proporción pero como miembro de la masa borreguil española iba aceptando cada multa hasta que un día dijo basta: fue cuando en un bar me impusieron una sanción de 1,20 por el café. No he vuelto a semejante garito, que es una forma de protestar discreta y cobarde, lo admito, pero efectiva: no verán ya mis huellas dactilares en sus tazas ni en sus cucharillas.</p>
<p>El caso es que, pese a este tipo de desplantes de la clientela, el café trepó por el <strong>IPC</strong> hasta olvidar el tiempo en que incluso cuando lo cobraban a un euro ya nos parecía una exageración. De ahí que me llamase la atención, a medida que iba dando entrada en el <strong>blog</strong> a la serie sobre tapas gratis en los <strong>bares de Logroño</strong>, que en paralelo a esta tendencia haya surgido entre nosotros una iniciativa similar: la de esos bares que, como se observa en esta foto tomada en la <strong>Gran Vía</strong>, han vuelto sobre sus pasos y ofrecen de nuevo el café a un euro. Aleluya. Albricias. En esta regresión que trae consigo un ciclo económico tan sombrío, no sólo te invitan de vez en cuando a alguna golosina dulce, sino que incluso se rebaja el precio, prodigio que no he visto en otros negocios. Ni siquiera en la propia hostelería logroñesa: las tarifas siguen en general por las nubes, pero el café se ha plegado a esta nueva norma que debería haber sido lo habitual hace años. Pero, en fin… Aceptamos su arrepentimiento y animamos al resto del sector a imitar a sus colegas más generosos. Si algún improbable lector se anima, podemos ir recopilando sus aportaciones: a ver si sale otro <strong>mapa de los bares con cafés a un euro.</strong></p>
<p>P.D. La foto que ilustra estás líneas está tomada en la Gran Vía, a la entrada del bar <strong>Skape</strong>, uno de los ganados para esta causa de un café, un euro. No he comprobado si tal milagro se ha extendido por otros bares del centro, pero un amable corresponsal me informa de lo siguiente: en la degustación de <strong>El Pato</strong> de <strong>Hermanos Moroy</strong>, con José al frente de la barra, también lo ofrecen a un euro.</p>
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