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	<title>Logroño en sus baresBuenos Aires &#8211; Logroño en sus bares</title>
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	<description>Un recorrido por las barras de la capital de La Rioja</description>
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		<title>Bar Achuri, patriarca de Laurel</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Sep 2019 09:02:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Tertulia tontorrona típica de verano, mi favorita. Prende entre quienes participamos en ella una duda: qué bar de la calle Laurel es el más antiguo. Titubeos, incertidumbre, división de opiniones… Acude en nuestro auxilio <strong>el maestro Eduardo Gómez</strong>, a quien consultamos por teléfono para que arroje alguna luz. Lo cual hace gustoso, previa advertencia: en realidad, <strong>la calle Laurel</strong> tal y como ahora la conocemos es un invento reciente en términos históricos. En su mocedad, recuerda nuestro perito en bares, él la recorría de arriba a abajo, incluyendo los dos afluentes (<strong>Albornoz, la Travesía</strong>) porque vivía justo al lado y porque era una calle donde había bares, en efecto, pero también tiendas de toda índole, que exigían una visita para cualquier recado: Laurel era una calle comercial, una más del viejo Logroño. Como lo era<strong> su gemela la San Juan,</strong> donde su vertiente mesocrática tardó más en desaparecer. Y todavía resiste, más o menos.</p>
<p>Así que Eduardo hace memoria y concluye que con alguna seguridad el bar más veterano de la calle Laurel será… el <strong>Achuri</strong>. O el <strong>Blanco y Negro</strong> tal vez… Pero no: el Achuri, el Achuri, dictamina. El patriarca de la calle Laurel, el bar que lleva más tiempo en las manos de la misma familia que lo fundó. Con cuya puerta se tropezaba cuando era un chiquillo y ahí sigue, a disposición de los interesados en mantenerse fieles a la Laurel de toda la vida, antes de que se viera invadida por los bares de tipologías más recientes. No es el caso del legendario Achuri, donde también perpetramos nuestras propias incursiones de chavales como hiciera Gómez unos cuantos años antes, y donde nos recibía su patrón, elegante como un galán de cine de los años 50. Una especie de José Suárez parapetado tras una barra donde hizo célebres ciertas golosinas.</p>
<p>Las setas, por ejemplo. <strong>Juanjo</strong>, que así se llamaba el comandante en jefe del Achuri, era aficionado a la micología y se notaba en la presencia de unos cuantos misteriosos hongos durante la temporada de recolección. Misteriosos porque su nomenclatura (había una setas llamadas pardillas, por ejemplo) representaban un enigma para quienes sólo distinguíamos un champiñón de una seta de chopo y ahí se acababa nuestra destreza. Misteriosos también por su apariencia, que se apartaba de lo trillado en esta rama de la gastronomía: una de aquellas setas, por ejemplo, tenía aspecto de lengua de vaca y resulta que así se llamaba por cierto, para felicidad de los incondicionales del Achuri, que encontraban en su barra esos manjares raros de ver entonces por Logroño, despachados desde los fogones con mano maestra por la jefa de la casa, <strong>Alicia</strong>.</p>
<p>A quien por cierto se recordará como la hechicera de otro guiso singular que la memoria logroñesa asociará siempre con su bar: la asadurilla. La asadurilla del Achuri, que servía perfecta de punto y de sabor. Un plato de otra época, hoy también muy extraño de encontrar. Allí era el rey, como se recuerda desde alguno de los paneles distribuidos por sus paredes donde reina ahora el heredero de la saga, Juan Carlos, quien confirma que sí. Que el Achuri se puede considerar como el patriarca de la calle, como atestiguan sus 80 años de vida, repartidos entre<strong> las tres ramas del árbol genealógico</strong> (su abuelo, su padre Juanjo, fallecido hace un año, y ahora él mismo) y dotados de esa rareza mencionada que hace más singular su supervivencia: siempre ha estado en las manos de la misma familia. Ningún otro bar de la Laurel, incluyendo los que podrían competir en veteranía, pueden proclamar otro tanto.</p>
<p>Y añada el improbable lector otro atributo singular. Tampoco se ha alterado su fisonomía con el paso del tiempo. El Achuri permanece tal cual (más o menos, con las lógicas adaptaciones) que como lo conocimos en nuestras juveniles andanzas por la calle Laurel. Lo cual reconforta. Porque, para quien tenga la costumbre de ir de rondas, representa un puerto donde atracar seguro. Servicio eficaz y profesional, ricas creaciones de la cocina riojana tentando desde la barra, una carta de vinos que ha ido mejorando mientras transcurrían los años y, sobre todo, la foto. La foto del otro gran Achuri, el futbolista. Que nos saludaba de chavales desde uno de los muros del bar y hoy también reclama nuestra atención. <strong>Astro del Real Oviedo</strong>, entre otros equipos, donde se convirtió en mito como subraya su sobrino: “Cuando viene gente de Oviedo por aquí, sobre todo si son mayores, se quedan alucinados viendo la foto, porque se acuerdan mucho de él”.</p>
<p>Como cualquiera. Sus viejos clientes tampoco la olvidan. Esa foto en blanco y negro encierra bastante más que un homenaje póstumo a la estrella de fútbol que fue aquel Achuri. Es también un tributo a nuestros buenos tiempos. Los tiempos de La Simpatía, el Buenos Aires y otros cuantos bares que se mantenían leales con su pasado y evitaban transformarse en lo que no eran. Esa fidelidad a sus raíces explica probablemente el éxito del Achuri: 80 años de vida siendo más o menos el mismo bar. <strong>El mismo bar de todos los veranos</strong>, coartada para una de esas estupendas tertulias tontorronas que no llegan a ninguna parte. Salvo para concluir que, en efecto, pasan los años. Claro que pasan. Pero no evitan que cuando volvamos a entrar cualquier tarde en la Laurel, el Achuri esté ahí.</p>
<p>P. D. El amigo <strong>Mere</strong> aporta su propia cuota histórica a la pregunta que encabezaba estas líneas: cuál es el bar más antiguo de la Laurel. Puede que el Taza, apunta. Puede, claro. Pero resulta que el Taza desapareció. En su lugar anida desde hace algunos años otro bar, en efecto, pero no es el Taza. El mérito del Achuri reside en lo antedicho: en ser el más longevo de la calle manteniendo la encarnación original. Aunque se malician los logroñeses más veteranos, y el propio Juan Carlos desde la barra del Achuri, que el más antiguo debe ser el Blanco y Negro. Desde donde responden que en efecto les distingue ese honor, aunque haya cambiado de rumbo unas cuantas veces. Lo cual le hace merecedor de unas líneas para cualquiera de las semanas venideras.</p>
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		<title>Mi exBuenos Aires querido</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jul 2018 16:25:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1105" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1-300x211.jpg" alt="La gran familia del Buenos Aires, el domingo en que cerró sus puertas. Foto de Sonia Tercero" width="300" height="211" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1-300x211.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1-768x540.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1-1024x719.jpg 1024w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1.jpg 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Cosas de la vida&#8221;, recuerda <strong>Felipe Royo,</strong> miembro de la familia fundadora del<strong> Buenos Aires</strong>, que el domingo entonó su último tango. Porque resulta que, también por razones familiares, la clausura de la popular casa de comidas logroñesa que deja a sus incondicionales medio huérfanos le sorprende precisamente en Buenos Aires&#8230; A una distancia oceánica del negocio &#8220;que durante tantos años ha sido mi casa&#8221;, reflexiona por correo electrónico. Al otro lado de la pantalla, es posible que derrame alguna lagrimita. O la contenga.</p>
<p>Porque ocurre que Felipe, quien servirá en este artículo como hilo conductor de la legendaria historia del restaurante que pone fin a más de 80 años de actividad, confiesa que ha pasado media vida &#8220;<strong>entre las calles Laurel y Bretón de los Herreros</strong>, donde se desarrolló toda mi infancia&#8221;. El Buenos Aires contaba con acceso a ambas calles, lo cual explica que Royo atesore &#8220;recuerdos imborrables&#8221;. Por ejemplo, &#8220;de las cuadrillas que entonces chiquiteaban, los almuerzos con los comerciantes del Mercado de Abastos como protagonistas, las gambas a la plancha, las tortillas de patata, las salchichas de Galilea, la merluza rebozada, el vino de Tudelilla&#8221; y un interminable etcétera. Que le llevan a recordar a su propio padre, &#8220;que falleció tan prematuramente&#8221;, descargando las cubas de Rioja &#8220;y sulfatándolas cada vez que venía la cisterna, que no sé cómo hacía para entrar por la estrecha Laurel&#8221;. &#8220;De ahí al garrafón y luego a las botellas y así día tras día&#8221;, agrega.</p>
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<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-laurel.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1106" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-laurel-223x300.jpg" alt="El Buenos Aires de la calle Laurel" width="223" height="300" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-laurel-223x300.jpg 223w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-laurel.jpg 600w" sizes="(max-width: 223px) 100vw, 223px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Más recuerdos? En efecto, alguno queda: la venerable pizarra con los resultados del <strong>Logroñés</strong>, &#8220;que tenía su sede justo enfrente&#8221;, o los descansos del Bretón &#8220;y las cenas de artistas que pasaban al restaurante por la cercanía entre función y función, con mis abuelos, mis tíos o mis primos&#8230; Muchos recuerdos&#8221;, resume, &#8220;de mi infancia y mi juventud&#8221;. Que son la infancia y la juventud de toda una generación de logroñeses que ya peinan alguna cana, con quien seguro que compartirá imágenes comunes, en blanco y negro todavía. Como aquella mesa &#8220;donde <strong>Román Galarraga</strong>, el mítico entrenador blanquirrojo, se tomaba su porroncito de vino en tertulia vespertina, la ventanita que daba a Laurel o las comidas en la calle cuando llegaba San Mateo&#8221;.</p>
<p>Desde el genuino Buenos Aires, la querida capital argentina, la moviola de Felipe rebobina otro arsenal de imágenes, ya más recientes. Como el traslado a <strong>República Argentina</strong>, &#8220;donde mi cuñado <strong>José Mari</strong> y mi hermana <strong>Pitu</strong> han seguido, con éxito y mucho trabajo, la tradición familiar&#8221;. Y puesto que el amigo <strong>Soroa</strong>, que hoy se corta con su esposa la imaginaria coleta, fue un as del balón (también en blanco y negro, ojo) no sorprenderá saber que su local ejerció como una suerte de sede oficiosa del Logroñés de su edad más gloriosa. &#8220;Sentimos como nuestras las vivencias de los <strong>Lopetegui, Vergara, Rosagro, Aragón, Maqueda o Vílchez</strong>, que eran asiduos y comían a diario e incluso algunas Navidades, cuando no había vacaciones&#8221;, subraya Felipe.</p>
<p>Y ahora sí. Ya no hay duda: uno se lo imagina tecleando este chorro de melancolía a orillas del Río de la Plata y alguna lágrima seguro que va cayendo. &#8220;Son muchas emociones que desde tan lejos se sienten más si cabe&#8221;, admite. &#8220;Llega la hora del merecido descanso y sólo me queda desear lo mejor a todos&#8221;. Capítulo que incluye a familiares, amigos y clientes. Que también lloran hoy un poco.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1108" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-300x184.jpg" alt="En la cocina de la desaparecida casa de comidas. Foto de Sonia Tercero" width="300" height="184" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-300x184.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-768x472.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires-1024x629.jpg 1024w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/07/buenos-aires.jpg 1200w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>P.D. Como habrá intuido el improbable lector, con esa entrada (que publicó el lunes pasado en las páginas de <strong>Diario LA RIOJA</strong>) incumple el autor su promesa de honrar al universo de Logroño en sus bares. Porque el Buenos Aires no es un bar, sino casa de comidas ejemplar. Se aceptará esta salvedad por varias razones: por ejemplo, que puesto que soy dueño y señor de este espacio, alguna licencia me podré permitir. Pero sobre todo por dos razones: por el carácter emblemático del negocio recién clausurado y porque además el Buenos Aires, en realidad, sí es un bar. Porque una vez lo fue, en los lejanos tiempos de la calle Laurel. Y algo de su espíritu habrá permanecido todos estos largos en República Argentina.</p>
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		<title>Y la mejor croqueta de Logroño es&#8230; Sorpresa, sorpresa</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 10:04:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2015/01/blog.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-432" title="Pablo Sotés y Óscar López, cocinero y propietario de Catedral. Foto de Andrea Aragón" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2015/01/blog.jpg" alt="Pablo Sotés y Óscar López, cocinero y propietario de Catedral. Foto de Andrea Aragón" width="600" height="404" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2015/01/blog.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2015/01/blog-300x202.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>Como decíamos ayer&#8230; En capítulos anteriores, este blog había ido recopilando las opiniones recogidas a lo largo de la semana, después de que el pasado viernes nos sumáramos a ese efémeride tan marciana del <strong>Día Mundial de la Croqueta</strong>, preguntando a los improbables lectores y a la audiencia de la web de <strong>Diario LA RIOJA</strong> cuál era la mejor de Logroño. En las primeras oleadas de respuestas, se detectó rápidamente un pugilato entre las despachadas en dos establecimientos señeros, el <strong>Buenos Aires</strong> y el <strong>Tondeluna</strong>, aunque progresivamente irrumpió un tercer contendiente que cuestionaba el liderato de ambos en este juego, concurso o lo que sea: el <strong>Catedral</strong>, local autoetiquetado como gastrobar, de apertura todavía reciente (poco antes de Navidad) y situado en la calle Portales, frente a (de ahí el nombre) La Redonda.</p>
<p>Pues bien: como uno no las ha catado no sabría decir si sus croquetas son en efecto las mejores de Logroño, pero desde luego el Catedral puede enorgullecerse de contar con la clientela más movilizada. En tan elevado número han ido votando sus parroquianos por las croquetas que prepara un caballero llamado <strong>Pablo</strong> que finalmente se ha llevado el primer premio de nuestra iniciativa, superando al Buenos Aires (segundo) y al Tondeluna (tercero). Así que felicidades, al citado Pablo, a los dueños del bar, a su plantilla y a su clientela. Y felicidades también a los dos establecimientos que le escoltan en el podio y, por supuesto, a todos los amigos que han ido participando en esta búsqueda de la mejor croqueta, ese bocado tan clásico de nuestros bares que al parecer en <strong>Logroño</strong> cuenta con encendidos seguidores.</p>
<p>La lista de enhorabuenas debe ampliarse a todos aquellos bares que han sido citados en los comentarios de nuestros lectores, incluyendo los ubicados fuera de Logroño. No me gustaría olvidarme de nadie, pero la lista es prolija y ha llegado hasta aquí por vías tan distintas que temo equivocarme. Espero que no. Ahí va. Torres, Carlos, El Muro, La Tavina, La Taberna del Tío Blas, Umm, La Cabaña del Tío Juanvi, Más que café, El Abuelo, Urbión, Virginia, La Senda, Ensenada, Las Cubanas, La Nuit, Donosti, El Rincón de Alberto, Bococa, Ende, el jamonero Jabugo de Siete Infantes, Lekken and Lekken, Matute, Volapié, Iruña, Kaiser, Portales 24, El Colmado de los Artistas, PanyVino, Eleyce y La Panza de Sancho. Y de fuera de la capital, Masip de <strong>Ezcaray</strong>, el Arriero de <strong>Sorzano,</strong> La Tapiada de <strong>Albelda, </strong>San Quintín de <strong>Oyón</strong> y el Alameda de <strong>Fuenmayor</strong>.</p>
<p>Como se podía pronosticar, una larga lista de encuestados se decanta por lo que todos cuando de croquetas, <strong>tortilla</strong> o <strong>paella</strong> se trata: que las mejores son las de su madre, la de su abuela o las de su pareja. Es lo que tiene haberse convertido en un plato común en el recetario familiar. A todos los que así opinaron, también felicidades. Por partida doble: por haber participado y por disfrutar de semejante gollería en la cocina de casa. Pero quienes opten por peregrinar por los bares de Logroño ahí tienen una estupenda relación de locales donde satisfacer sus ansias croquetiles. Empezando por el ganador, el Catedral, que gentilmente ha aceptado la propuesta de convidar a una ración de sus croquetas al <strong>ganador del sorteo que haremos entre los participantes</strong>. Seguiremos informando.</p>
<p>P.D. Los votos sobre este incruento concurso gastronómico/festivo se han recogido por distintas vías: los recibidos en este <strong>blog</strong>, por un lado; por otro, los dejados en la cuenta personal de <strong>facebook</strong> de quien suscribe; una tercera opción fue la cuenta corporativa de larioja.com en facebook. La suma de todos ellos dio como ganador al Catedral. Todos ellos, los lectores que amablemente han participado en nuestra propuesta y quieran conocer los pormenores de la croqueta ganadora harán bien en leer mañana, sábado, el reportaje que publicará <strong>Diario LA RIOJA</strong> en su suplemento <strong>Degusta</strong> y el <strong>vídeo</strong> que sobre este particular publicará por su parte la <strong>web</strong> del periódico.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La mejor croqueta de Logroño es&#8230;</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jan 2015 09:54:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La mejor croqueta de Logroño es&#8230; De momento, no se sabe. Ese enigma se despejará en este blog este próximo jueves. Hasta entonces hay de plazo para seguir votando en el juego que ha lanzado la web de Diario LA RIOJA, con ocasión de esa efeméride tan rara que se celebró la semana pasada: el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La mejor croqueta de Logroño</strong> es&#8230; De momento, no se sabe. Ese enigma se despejará en este blog este próximo jueves. Hasta entonces hay de plazo para seguir votando en el juego que ha lanzado <strong>la web de Diario LA RIOJA</strong>, con ocasión de esa efeméride tan rara que se celebró la semana pasada: <strong>el día de la croqueta</strong>. Con semejante coartada, preguntamos a nuestros lectores cuál era su favorita y un par de días después recapitulamos. Según las opiniones recogidas, así en la propia web como en su perfil de faceboo, la predilecta del público logroñés oscila entre las que ofrece el <strong>Tondeluna</strong> y las que despacha el <strong>Buenos Aires</strong>.</p>
<p>Desde ese día, apenas se han registrado novedades. Sigue en lo más alto de la tabla, que diría un periodista deportivo, el duelo entre ambos locales, sin incorporaciones llamativas al listado que ya registré en la anterior entrada de este blog y que ahora reitero: Torres, Carlos, El Muro, La Tavina, Catedral (que va ocupando el tercer puesto), La Taberna del Tío Blas, Umm, La Cabaña del Tío Juanvi, Más que café, El Abuelo, Urbión, Virginia, La Senda, Ensenada, Las Cubanas, La Nuit, Donosti, El Rincón de Alberto, Bococa, Ende, el jamonero de Siete Infantes y Lekken and Lekken. Debe añadirse a la lista alguna incorporación, como las del Asador Matute o sus vecinas, la taberna Volapié y el Iruña, así como las de la hamburguesería Kaiser o las de Portales 24.<strong> Julián San Martín</strong> aconseja las que sirve un nuevo bar, El Colmado de los Artistas, y hay quien continúa barriendo para casa (como ocurre en PanyVino) insistiendo en las bondades de las croquetas de sus propios establecimientos. Lo cual no es lo ideal, pero tampoco pasa nada. Se puede aceptar como orgullo de padre/madre.</p>
<p>Hay algún caso en que los clientes emigran fuera de Logroño y ahí están los ejemplos del Masip de <strong>Ezcaray</strong>, el Arriero de <strong>Sorzano</strong> y La Tapiada de <strong>Albelda</strong> para confirmarlo, como el San Quintín de <strong>Oyón</strong> o el Alameda de <strong>Fuenmayor</strong>. Y hay también lo previsto: aquellos que opinan que, como era fácil pronosticar, las mejores croquetas son las que hace su madre, su abuela o incluso ¡¡¡su marido!!!, una opción que yo hubiera descartado. Sin embargo, sucede que, al parecer, un caballero llamado Rafael García Romero es un auténtico as de los fogones, un artista de la bechamel, o al menos así lo considera su pareja, Rosa Martínez. Suerte que tiene.</p>
<p>En fin, que lo dicho: dejaremos de plazo hasta el jueves y con las opiniones que hayamos recogido entre nuestros lectores publicaremos al día siguiente el ganador. De premio, prometemos mediar ante el bar que haya sido elegido a ver si tiene <strong>un detalle con nuestros lectores.</strong> Me malicio que no habrá problemas: cuando a alguien le dice que sus croquetas son las mejores, seguro que le apetece obsequiarnos con una ronda.</p>
<p>P.D. La pregunta que lanzó <strong>larioja.com</strong> ha demostrado que, en efecto, el mundo de la croqueta moviliza como pocos no sólo los jugos gástricos, sino a la audiencia. Es uno de los bocados más populares de la hostelería española; me atrevo a decir que sólo compite con la <strong>tortilla</strong> tanto en calidad como en cantidad. No suele faltar en ninguna barra, tampoco se olvidan de ella en las mejores casas de comidas, y es también uno de esos platos populares con más raigambre en el recetario familiar. De ahí el aluvión de lectores que se han interesado por la noticia, a quienes damos las gracias y les invitamos a seguir votando. Ya lo saben, hasta el jueves hay tiempo.</p>
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		<title>Mundo croqueta: duelo entre Buenos Aires y Tondeluna</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Jan 2015 09:31:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Aceptamos Buenos Aires como bar? Bueno, vale, de acuerdo. Todo sea en memoria de cuando, en efecto, era bar: se enclavaba como sabe cualquier logroñés castizo en el corazón de la calle Laurel y era también, como en su actual encarnación, casa de comidas. Allí aseguran sus múltiples fans que hoy se cocinan las mejores [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Aceptamos <strong>Buenos Aires</strong> como bar? Bueno, vale, de acuerdo. Todo sea en memoria de cuando, en efecto, era bar: se enclavaba como sabe cualquier logroñés castizo en el corazón de la calle Laurel y era también, como en su actual encarnación, casa de comidas. Allí aseguran sus múltiples fans que hoy se cocinan las mejores croquetas de Logroño y, por lo tanto, queda incluido en el simpático pugilato que <strong>la web de Diario LA RIOJA</strong> ha establecido con sus lectores, en busca de<strong> la mejor croqueta de Logroño</strong>.</p>
<p>Como decíamos ayer, se trata de un duelo incruento. Ese tipo de pulsos que se mantiene cuando hay un fogón por medio y surge el recetario tradicional español en cualquiera de sus manifestaciones: todo el mundo hace la mejor paella, el mejor cocido, la mejor tortilla&#8230; y las mejores croquetas. Todo el mundo, incluyendo a las mamás y las abuelas de todo el mundo. Logroño no es una excepción. Más bien, la encuesta lanzada espontáneamente por esos mundos digitales confirma la regla: aparecen entre las respuestas, en efecto, unos cuantos paisanos a título individual, pero aquí buscamos las que ofrece el prestigioso sector hostelero local. Se mencionaba en la anterior entrada de este blog la fama nacional que distingue a las elaboradas por la familia Paniego, presente en la capital a través del <strong>Tondeluna</strong> y, como se podía sospechar, esa croqueta es mencionada por numerosos de los encuestados. Que por cierto han reaccionado en masa, valga el chiste malo: nada menos que 200 personas le han dado ya al &#8216;me gusta&#8217; del facebook de larioja.com donde se divulga la noticia, que ha alcanzado a más de 16.000 personas.</p>
<p>Un impacto semejante al obtenido por quien escribe estas líneas en su propio perfil de la misma red social: abrumado se queda uno cuando comprueba que la entrada en el blog ha contado con 627 seguidores, a los que deben añadirse quienes además han tenido la gentileza de tuitearla. Lo cual corrobora la repercusión que tienen en este mundo nuestro los platos caseros, la gastronomía familiar de toda la vida, ese bocado sabio y nutritivo que manos amigas ponen a nuestra disposición desde que tenemos memoria. Que eso es también la croqueta: ingenio popular. Cómo convertir en alta cocina lo que, si se piensa bien, tan sólo es una mezcla de sobras: un poco de pollo que quedó de anoche, aquellas migas de bacalao guardadas en la fresquera, algo de huevo duro&#8230; Ingredientes humildes pero soberbios: porque cuando pasan por la sabiduría de nuestros cocineros favoritos se transforman en otra cosa. En un momento memorable, a condición de que incluyan el componente fundamental: amor. Mucho amor.</p>
<p>Y amor derrochan desde luego las dos favoritas (de momento) de nuestros lectores, los de este blog y los de la web de Diario LA RIOJA. La encuesta se ha convertido casi en un mano a mano entre Buenos Aires y Tondeluna, pero me gustaría incorporar otras referencias que hasta esta hora también aparecen. Espero no dejarme ninguna: Torres, Carlos, El Muro, La Tavina, Catedral (que va ocupando el tercer puesto), La Taberna del Tío Blas, Umm, La Cabaña del Tío Juanvi, Más que café, El Abuelo, Urbión, Virginia, La Senda, Ensenada, Las Cubanas, La Nuit, Donosti, El Rincón de Alberto, Bococa, Ende, el jamonero de Siete Infantes y Lekken and Lekken. Lo dicho, espero no haberme dejado ninguna, porque la nómina es muy amplia: tan amplia que incluye el desaparecido Ramitos y emigra fuera de Logroño, hacia el Masip de Ezcaray. A todos ellos, muchas gracias. Y que aproveche.</p>
<p>P. D. En los comentarios a la noticia tanto en la propia web como en las redes sociales hay un poco de todo: hay quien se nota que barre para casa en sus comentarios y quien (en su mayoría) se limita a trasladar su experiencia como cliente de alguno de estos establecimientos. Esto último es lo preferible, pero en fin&#8230; Nosotros seguiremos informando de cómo evoluciona este juego que hemos propuesto con tan cordial acogida y en las siguientes entregas del blog ofreceremos la clasificación final. Hasta entonces, lo dicho: que aproveche.</p>
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		<title>El Buenos Aires querido (Bares dedicados XII)</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Apr 2013 08:34:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta entrada lleva dedicatoria doble. Doble, porque iba inicialmente destinada a Felipe Royo, uno de los más constantes corresponsales del blog, que desde hace tiempo me venía pidiendo que contara algo del bar Buenos Aires, difunto bar de la Laurel. Yo no quería desanimarle, pero en realidad tenía poco que decir de aquel local porque [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/buenos-aires-11.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-147" title="Imagen del desaparecido bar Buenos Aires, en la calle Laurel" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/buenos-aires-11.jpg" alt="Imagen del desaparecido bar Buenos Aires, en la calle Laurel" width="600" height="860" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/buenos-aires-11.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/buenos-aires-11-209x300.jpg 209w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>Esta entrada lleva dedicatoria doble. Doble, porque iba inicialmente destinada a <strong>Felipe Royo</strong>, uno de los más constantes corresponsales del blog, que desde hace tiempo me venía pidiendo que contara algo del bar <strong>Buenos Aires</strong>, difunto bar de la <strong>Laurel</strong>. Yo no quería desanimarle, pero en realidad tenía poco que decir de aquel local porque apenas la frecuenté. Su desaparición coincidió, más o menos, con mis primeras visitas a la calle que lo alojaba, de modo que apenas recuerdo otra cosa que una barra alta, altísima, desproporcionada; un camarero parlanchín y bastante peculiar; y una muy apetitosa sinfonía de cazuelas, tapas y banderillas.</p>
<p>El caso es que acabé por pedir ayuda al maestro <strong>Eduardo Gómez</strong>, porque me apetecía cumplir con la petición de Felipe Royo, y por una de esas coincidencias de la vida resulta que me envió el escrito que a continuación reproduciré apenas unas horas antes de que falleciera <strong>Carmelo Fernández</strong>, tan vinculado por lazos familiares y sentimentales al Buenos Aires. Así que estas líneas van también dedicadas a él y a los suyos; como un homenaje postrero a su memoria.</p>
<p>Cuenta Eduardo lo siguiente: “El desaparecido Buenos Aires, que cerró hace hace 25 años, fue uno de los bares más antiguos de la calle Laurel, compartiendo vecindad con otros establecimientos como el Cachetero, el Taza, el Matute. el Achuri el Chaval, La Taberna de Laurel,la carbonería de Santibáñez, la panadería de Anselmo, el almacén de plátanos de Viguera y el de Alamañac y los almacenes de Piazuelo y de Redón. Y poco más. En los años 50 lo abrió el <strong>pradejonero Carmelo Fernández</strong>, quien llegaba del Seis Doble que regentó durante varios años en la calle San Agustín, con pensión que albergaba a los futbolistas que llegaban para jugar en Logroño, como fue el caso de <strong>Miguel Royo</strong>, un madrileño que procedía del Atlético Aviación. Vino a hacer la mili y acabó casándose con <strong>Carmen</strong>, hija de Carmelo”.</p>
<p>“Del antiguo edificio se recuerda la imagen sedente probablemente de finales del XVI, de que fue bautizada como la Virgen de Laurel por encontrarse en esa calle y que se encuentra recogida en el patio del Museo Provincial, adonde llegó al derribarse la casa de Bretón de los Herreros, 26, en cuyas traseras, que daban a la calle Laurel, se encontraba el Buenos Aires. Estaba situada en una hornacina que la familia Fernández, propietaria del establecimiento, cuidaba de que tuviera adornos florales. Precisamente, antes de que el edificio desapareciera, aprovechando la presencia del pintor logroñés Antonio López Morales realizando la pintura del establecimiento, se brindó a restaurar la imagen, cuyo recubrimiento se encontraba deteriorado por encontrarse expuesta a las inclemencias del tiempo”.</p>
<p>“El bar Buenos Aires se convirtió en restaurante muy estimado, de actividad continuada donde se degustaba una cocina muy riojana, con gran afluencia en las mañanas para copiosos almuerzos. Como tenía también entrada por<strong> Bretón de los Herreros</strong>, frente al teatro Bretón, lo aprovechaban los funcionarios del juzgado y el personal del teatro para sus piscolabis y también como escapatoria para algún desaprensivo. Servía también para llevarles la cena a los artistas que actuaban en el teatro cuando había funciones tarde y noche. Fue sede de la <strong>Peña Logroño</strong> y se recuerda especialmente la presencia como camarero de <strong>Felisín</strong>, un personaje popular e irrepetible, ocurrente y dicharachero. Y sobre todo se recuerda la cocina tradicional que se degustaba, las gambas a la plancha que aparecían por la ventana de la cocina que daba al mostrador, donde la presencia de Miguel Royo, admirado como futbolista, realzaba el establecimiento”.</p>
<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/Buenos-Aires.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-148" title="Vista de la calle Laurel, con el Buenos Aires a la derecha. La foto es de Teo" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/Buenos-Aires.jpg" alt="Vista de la calle Laurel, con el Buenos Aires a la derecha. La foto es de Teo" width="600" height="274" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/Buenos-Aires.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/Buenos-Aires-300x137.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>P. D. Recuerda también el gran Eduardo cómo en 1989 el edificio de la calle Laurel fue vendido por la familia Fernández. Ahora, en su antigua ubicación, se erige un edificio cuyos bajos acogen al restaurante <strong>El Muro</strong>. “No tardó mucho tiempo <strong>Pitu</strong>, nieta de los fundadores, casada con <strong>José Mari Soroa</strong>, también futbolista de fama. para establecer un nuevo Buenos Aires en República Argentina”, recalca el señor Gómez. Y ahí en República Argentina sigue el restaurante, funcionando ejemplarmente: que sea por muchos años.</p>
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