<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Logroño en sus baresLa Tavina &#8211; Logroño en sus bares</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/logronobares/tag/la-tavina/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/logronobares</link>
	<description>Un recorrido por las barras de la capital de La Rioja</description>
	<lastBuildDate>Thu, 12 Aug 2021 02:33:20 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Cinco Pesos, qué bueno que viniste</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2018/09/21/cinco-pesos-que-bueno-que-viniste/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2018/09/21/cinco-pesos-que-bueno-que-viniste/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 21 Sep 2018 07:52:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Cinco Pesos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Mar del Plata]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tigres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tucumán]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Zurracapote]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=1153</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Ya de muy crío me fascinaba la calle República Argentina, que en realidad es avenida. Porque me dejaba noqueado que tres de sus bares adoptaran una nomenclatura tan adecuada a la propia denominación de la calle, que me parecía llegada de allende los mares, como se decía entones: el Tucumán, el Mar del Plata [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/09/cinco-pesos.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-1154" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/09/cinco-pesos.jpg" alt="Bar Cinco Pesos, en República Argentina" width="672" height="550" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/09/cinco-pesos.jpg 672w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/09/cinco-pesos-300x246.jpg 300w" sizes="(max-width: 672px) 100vw, 672px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya de muy crío me fascinaba la calle <strong>República Argentina</strong>, que en realidad es avenida. Porque me dejaba noqueado que tres de sus bares adoptaran una nomenclatura tan adecuada a la propia denominación de la calle, que me parecía llegada de allende los mares, como se decía entones: el <strong>Tucumán</strong>, el <strong>Mar del Plata</strong> y el <strong>Cinco Pesos</strong>. Que era la moneda nacional de aquel país lejano que yo había adoptado como mi segunda patria, a pesar de Perón y de Evita, dos seres cargantes. Muy cargantes. Atorantes, que diría un paisano suyo. Peronistas y montoneros al margen, de Argentina me atraían unas cuantas cosas. El tango, por ejemplo, del que me confieso devoto. Sus futbolistas, claro, que colonizaron (con perdón) mis primeras colecciones de cromos mediante la llegada de aquel tipo de jugador al que llamaban oriundo, una especie de ciudadano del mundo natural sin embargo de Argentina, cuyos padres o abuelos habían nacido (supuestamente) en Galicia, de lo que ellos se acababan de enterar: es famoso el caso de aquel futbolista que confesó que su familia procedía de un lugar muy español llamado&#8230; Celta de Vigo. Y, sobre todo, Argentina me tenía conquistado el corazón desde que confirmé en los viejos mapamundis que estaba ante un país infinito, con sus gauchos y sus boleadoras, un país inmenso que sin embargo cabía en el primer libro que me cautivó como precoz lector: <em>Corazón</em>, de Edmudo de Amicis. Protagonizado uno de sus capítulos por un chaval de mi edad que se tenía que ir a Argentina a buscar a su madre&#8230; Etcétera. El resto es historia. Historia televisiva: no te vayas, mamá. Lo dicho: etcétera.</p>
<p>De modo que se entenderá mi predilección por una calle donde se alojaban bares cuyos nombres remitían al idolatrado país americano. Esa calle tan unida luego a mi corazón en blanco y rojo: la calle que desembocaba en <strong>Las Gaunas,</strong> el viejo estadio. El genuino. En uno de cuyos bares además me aprovisionaba de la entrada (de cadete, por cierto, hasta que me fui a la mili: yo confieso) para acercarme al cercano campo de fútbol. Ese bar era el Cinco Pesos, al que todavía hoy le rindo un homenaje retrospectivo cada vez que cruzo por delante de su puerta: ché, qué bueno que viniste. Porque me recuerdo feliz adquiriendo mi localidad para ver al <strong>Logroñés</strong> en medio de un tumultuoso ambiente desbordante de humo de farias y el festivo bullicio que aseguraban sus parroquianos, adictos en efecto al café, copa y puro propio de los prolegómenos futboleros. De cuando aún no odiaba el fútbol moderno.</p>
<p>Pero si menciono hoy al Cinco Pesos no es tanto para rendir tributo a aquellos sus primeros años ahora que está a punto de ingresar como yo en la cincuentena. Le dedico estas líneas porque su dueño, el caballero llamado <strong>Martín</strong>, me sorprendió la otra mañana matea con un rasgo que antes era habitual con los habituales de este o de cualquier bar: invitar a una ronda. De <strong>tigres</strong>, por cierto. De sus inmarcesibles tigres, patrimonio del Logroño culinario, cuya fórmula custodia con un ejemplar sentido de la discreción. Y que siguen sabiendo mejor que bien, con la dosis justa de picante. Don Martín convidó además a la clientela a un trago de <strong>zurracapote</strong>, otro gesto modélico que, como recordaba arriba, no era antaño tan inhabitual. Casi cada bar logroñés lo servía en fiestas, compitiendo por el honorífico rango de ofrecer el mejor de la ciudad. El de Martín, por cierto, estaba estupendo.</p>
<p>Tan estupendo como su memoria. Porque acto seguido recorrió el local de arriba a abajo señalando dónde se situaba la mesita donde se vendían las entradas para el Logroñés y uno podía cerrar los ojos y volverse a ver de cadete rumbo a Las Gaunas. Y luego señaló otro rincón dedicado igualmente a esos menesteres, recorrido por un biombo que aseguró que todavía conserva: esa mesita donde se despachaban las localidades para la <strong>pelota</strong> y el boxeo. Porque sí, amiguitos: antaño hubo <strong>boxeo en Logroño</strong>, veladas setenteras donde alguna vez rivalizaron leyendas de la época como <strong>Perico Fernández o Alfredo Evangelista</strong>, púgil hispano-uruguayo que compitió un día por el título mundial de los pesos pesados. Nada menos. Una mole a quien Martín no olvida. Imposible: resulta que el pesaje previo al combate que disputó en Logroño se celebró en el mismísimo Cinco Pesos, por donde se paseó en calzones camino de la báscula. A ver qué bar logroñés iguala eso.</p>
<p>De modo que valgan estas apresuradas líneas para saldar la deuda antigua que mantengo con esta calle y sus bares. Sobre todo, con este Cinco Pesos. Que como se deduce ha sido siempre más que un bar. <strong>Un auténtico icono ciudadano.</strong> Cuyo propietario cultiva la tradición de ser obsequioso con sus feligreses como fue norma no hace tanto, en la idea de que ellos, sus parroquianos, le corresponderán con una fidelidad a prueba de modas. Ahora que la calle y su entorno se han convertido en una alternativa a los bares del centro (lo que siempre fueron en realidad: República Argentina luce una arraigada tradición en este tipo de ritos logroñeses), el Cinco Pesos puede presumir de todo lo antedicho (sus tigres, <strong>sus casi cincuenta años</strong>) y sobre todo de no haber transigido con el canon de la modernidad que arrebata su identidad a los bares más queridos. Y podrá además enorgullecerse de su devoción hacia la historia de Logroño mientras siga sirviendo por San Mateo ese zurracapote que sabe a gloria. <strong>Fresquito y en porrón</strong>.</p>
<p>P. D. El hábito del zurracapote ha ido declinando con el paso del tiempo, de modo que apenas algunos bares rinden tributo a este exquisito néctar, tan riojano. Y tan mateo, tan festivo. El bar <strong>Gil</strong> de (también) República Argentina se vanagloria de servirlo durante todo el año, como una especie de último mohicano. En fiestas, lo he encontrado este año en<strong> La Tavina,</strong> aunque mi itinerario en esta materia está pespunteado por los chamizos de los partidos políticos, que también en esto rivalizan. Probé el del<strong> PSOE, el del PR+ y el del PP,</strong> por ese orden, en plan Chicote. Y concluyo otorgando un empate: todos me gustaron pero a todos les faltaba algo. Vino tinto en vez de clarete a la pócima socialista; algo más de frescura, como era habitual en su chamizo de la San Juan, al bebedizo regionalista. Y un porrón que mease un poco menos en el local popular, donde me coroné la pechera.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2018/09/21/cinco-pesos-que-bueno-que-viniste/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1153</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>¿Quién tiene los mejores morros de Logroño?</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2017/02/17/quien-tiene-los-mejores-morros-de-logrono/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2017/02/17/quien-tiene-los-mejores-morros-de-logrono/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Feb 2017 10:18:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Alfonso]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Claret]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Ferrán Adrià]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Moderna Tradición]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Monterrey]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[morros]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=797</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Sostiene la literatura científica respecto a Logroño y sus bares que la santa trinidad que todo mesonero debería despachar a su clientela, la triple corona de nuestras barras predilectas, está formada por los siguientes ingredientes: caldo, morro y vino de la casa. No puedo estar más de acuerdo, filosofaba para mi caletre mientras me [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2017/02/morro.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-798" title="Un simpático cerdito" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2017/02/morro.jpg" alt="Un simpático cerdito" width="600" height="450" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2017/02/morro.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2017/02/morro-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sostiene la literatura científica respecto a <strong>Logroño</strong> y sus bares que la santa trinidad que todo mesonero debería despachar a su clientela, la triple corona de nuestras barras predilectas, está formada por los siguientes ingredientes: <strong>caldo, morro y vino de la cas</strong>a. No puedo estar más de acuerdo, filosofaba para mi caletre mientras me flagelaba consumiendo precisamente el morro que sirven en el <strong>Alfonso</strong> de la calle Villegas, una reciente epifanía cuyo autor rápidamente me corregirá: no es morro, es careta. Hecha la precisión, me abandono a la degustación de tan exquisito manjar propio de catadores recios de la antigua escuela de parroquianos castizos y me pregunto la bobada que sigue a continuación: quién tiene los mejores morros de Logroño. Con perdón.</p>
<p>Una pregunta pertinente. No hace tanto tiempo, un camarero benemérito me reprochaba que no hubiera catado los que sirven en el venerable <strong>Claret</strong> de la mencionada calle: aunque me pilla al lado de casa, tenía que aceptar que no. Que no los había probado jamás, laguna que me apresuré a corregir poco después. Con efecto automático: allí mismo me afilié al sindicato de clientes que le reserva profunda devoción, aunque todavía me declaré incapaz de decidir si le daría mi voto como el mejor de Logroño en esa estirpe.</p>
<p>De modo que acabé conduciendo mis pasos a la siguiente conclusión: dejar que los morros vengan a mí. O, mejor dicho, que espero las respuestas del improbable lector que tropiece con estas líneas. A esa doble candidatura, el Alfonso y el Claret, debo añadir para que formen un bonito trío otros morros recién catados, que me dejaron tan satisfecho como el resto de su impresionante barra: el <strong>Monterrey</strong> de Vara de Rey, donde recomiendo también sus estupendos torreznos y prometo visitar cuanto antes sus prometedoras migas, que pintan fetén. Tres morros, tres: Alfonso, Claret y Monterrey. A los que cualquiera puede añadir los que más le gusten. Clásicos o renovados, da igual: vale con que rindan tributo a este señorial plato, antaño tan común en cada barra, hoy en retirada como el resto del recetario tradicional construido alrededor de la querida casquería.</p>
<p>Una pena. Porque la clientela contemporánea se lo está perdiendo. El jovencito que hoy peregrine sin demasiada información por las barras conspicuas desconocerá, si no ha sido iniciado en semejante periplo por el consejo de ancianos del lugar, que hubo un tiempo en que un bar despachaba morros como el churrero churros. Porque constituían un elemento indispensable para ingresar en la culinaria autóctona y porque se tarifaban a precios comedidos, como era norma entre el llamado material de <strong>despojo</strong>. Y porque además los más novatos parroquianos de los bares logroñeses nunca sabrán qué divertido era aquello de penetrar en tu bar favorito, pedirte un caldo, tomarte luego un vino y esperar a que el camarero te preguntara lo siguiente:</p>
<p><strong>-¿Quieres algo de picar?</strong></p>
<p>Y la respuesta subsiguiente:</p>
<p>&#8211; Sí. Por favor, acércame los morros.</p>
<p>Así que lo dicho: hala, a votar. Quién tiene los mejores morros de Logroño. Con perdón, de nuevo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" src="https://docs.google.com/a/diariolarioja.com/forms/d/e/1FAIpQLSf0mrulE_sR9JYxaMSYFCvEK-9qFQuzUvfEGJAizTkMRxCOsQ/viewform?embedded=true" width="575" height="600" frameborder="0" marginheight="0" marginwidth="0">Cargando&#8230;</iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>P.D. Una versión renovada de los morros de toda la vida se despacha en <strong>La Tavina</strong>: su célebre tapa de careta reinventada, que tantos elogios mereció del gran <strong>Ferrán Adrià.</strong> Quien escribe estas líneas milita entre sus devotos: ahí tiene usted, improbable lector, un acabado ejemplo de cómo la modernidad gastronómica puede celebrar unos felices esponsales con el recetario clásico y cautivar a la parroquia. Pero aquí, habrá que insistir, hablamos de otra cosa: hablamos de morros. Del plato de morros de toda la vida que por cierto en algún bar de confianza sirven también en salsa: por ejemplo, <strong>Moderna Tradición</strong>, que lo incluye bajo esta apariencia en su carta. Una delicia, por cierto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2017/02/17/quien-tiene-los-mejores-morros-de-logrono/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
	<post_id>797</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Bares favoritos: cuál va ganando&#8230;</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/10/24/bares-favoritos-cual-va-ganando/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/10/24/bares-favoritos-cual-va-ganando/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 24 Oct 2014 18:14:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[bar Torres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Bretón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=392</guid>
		<description><![CDATA[La ocurrencia que me permitió allá en septiembre lanzar como si fuera un mensaje en una botella (metáfora muy apropiada para un blog sobre bares) una encuesta para determinar cuál es el bar favorito de (algunos) logroñeses tuvo tan estupenda acogida que poco después le siguió otra para divulgar los predilectos de mis compañeros de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La ocurrencia que me permitió allá en septiembre lanzar como si fuera un mensaje en una botella (metáfora muy apropiada para un <strong>blog sobre bare</strong>s) una encuesta para determinar cuál es el bar favorito de (algunos) <strong>logroñeses</strong> tuvo tan estupenda acogida que poco después le siguió otra para divulgar los predilectos de mis compañeros de oficio, periodistas y asimilados. Así que repasando estos días las respuestas a ambas entradas, me ha dado por confeccionar una especie de <strong>clasificación</strong> que (aviso) no tiene ningún propósito, salvo el de pasar el rato. Entretenerse, una de mias palabras preferidas en español: por su graciosa construcción y por lo que significa.</p>
<p>El caso es que en la primer entrada la tabla quedaba encabezada por una constelación de locales (<strong>Eldorado, Menhir, Berlín, Blanco y Negro</strong> y <strong>La Tavina</strong>) emparentados porque habían recibido los mismos votos: dos cada uno. La encuesta, insisto, no tiene otra finalidad que la de servir como pasatiempo y por lo tanto carece de rigor científico. Contestaron diez personas a quienes les pregunté y ése fue el resultado: cinco bares igualados. La suma de las nuevas aportaciones (también diez) de los <strong>periodistas</strong> que accedieron a participar en este juego depara sin embargo una correlación de fuerzas. Debo confesar que me lo pasé estupendamente la otra tarde mientras los iba contabilizando, como si fuera el José Luis Uribarri de esta historia: todo sonaba a Eurovisión.</p>
<p>En fin, sin más rodeos, aquí comparto con vosotros, improbables lectores, las consecuencias de dejar opinar libremente a veinte logroñeses sobre sus bares de confianza. Y el ganador es&#8230; De momento, el <strong>bar Torres de la calle San Juan</strong>. Digo de momento porque perpetro próximas entradas sobre este particular y porque la clasificación está muy igualada: al Torres le votan cuatro encuestados y lidera esta encuesta perseguido de cerca por dos establecimientos también sitos en el corazón de <strong>Logroño</strong>, el <strong>Bretón</strong> y <strong>La Tavina</strong>, ambos con tres votos.</p>
<p>Citaré aquí a continuación aquellos que han conquistado el corazón de al menos dos encuestados, porque si incluyo a todos la lista sale demasiado larga. Larga y un pelín marciana: hubo quien no se conformó con Logroño y peregrinó hasta <strong>Ezcaray</strong> para incluir al <strong>Troika</strong> allí radicado. Y hubo quien votó por un garito que poco después se despidió: el extinto y llorado Tizona. Así que, superadas estas incidencias, queda consignado que al menos con dos votos figuran en esta clasificación los siguientes bares, si no me he equivocado: <strong>Menhir, Berlín, Blanco y Negro, Eldorado, Malabar, Iturza, La Jala, Soriano, Sebas, Embarcardero, Fax</strong> y <strong>Tastavin</strong>. Dicho queda. Si alguien más se anima, ya sabe dónde publicar sus preferencias: bien como un comentario en este blog, bien a través de las redes sociales por donde también se difunde. Y reitero: que nadie se tome este entretenimiento como otra cosa ni por favor (lo ruego) se ponga a votar por votar, por hacerse el gracioso o porque su amiguete tiene tal o cual bar.</p>
<p>Para asuntos más serios, quien lo desee puede optar por la sección de política.</p>
<p>O no.</p>
<p>P.D. Decía arriba que la encuesta sigue en movimiento porque he lanzado la misma pregunta sobre cuál es su bar favorito a dos colectivos. Uno, el de <strong>políticos</strong>, benditos sean: gracias a ellos, los periodistas todavía parecemos humanos. Y dos, el de <strong>riojanos en el exterior</strong>. Es decir, aquellos paisanos cuyas respuestas, que ha empezado a recibir, llegan con sobredosis de nostalgia. Lo cual añade un valor adicional: sobredosis de sentimentalismo. Justo lo que necesitamos en tantos y tantos bares.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/10/24/bares-favoritos-cual-va-ganando/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>392</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Tus bares favoritos</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/09/05/tus-bares-favoritos/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/09/05/tus-bares-favoritos/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Sep 2014 08:23:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[bares]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Berlín]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Blanco y Negro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Eldorado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Logroño]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Menhir]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=371</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Iba yo a tomar un vino por la calle Laurel cuando… Cuando de repente, de cháchara con los amigos, surgió un animado debate: cuál es nuestro bar favorito de Logroño. Como es lógico y muy saludable, no nos pusimos de acuerdo en absoluto, pero en aquella discusión germinó la idea de convertir esa controversia [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2014/09/bares-favoritos.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-372" title="bares-favoritos" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2014/09/bares-favoritos.jpg" alt="" width="600" height="600" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2014/09/bares-favoritos.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2014/09/bares-favoritos-150x150.jpg 150w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2014/09/bares-favoritos-300x300.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Iba yo a tomar un vino por la calle Laurel cuando… Cuando de repente, de cháchara con los amigos, surgió un animado debate: cuál es <strong>nuestro bar favorito de Logroño.</strong> Como es lógico y muy saludable, no nos pusimos de acuerdo en absoluto, pero en aquella discusión germinó la idea de convertir esa controversia en una entrada de este blog: cuál es el bar favorito… de mis seguidores de <strong>facebook</strong>. Así que lancé la idea a una decena de ellos y aquí resumo lo que me contestan. Mi idea es seguir haciendo la misma pregunta al resto de seguidores. A todos, muchas gracias. Y a quienes se sumen espontáneamente, también muy agradecido.</p>
<p>Allá vamos. El amigo<strong> José Luis Alonso</strong> nos cuenta lo siguiente:  “Para tomar unas cervezas un jueves o viernes me gusta El Dorado y el Route 66 por ambiente, música y variedad/calidad de cervezas. Si el plan es tomar unos vinos y pinchos me gustan sobre todo La Tavina y Torres también por calidad y oferta además de iniciativas”. Y se confiesa: “Vamos, supongo que no seré muy “.</p>
<p>A caballo entre Logroño y Zaragoza, aquí llega<strong> Jorge Gascón</strong>: “Yo, que soy un casta, no renuncio al Sebas y al Soldado de Tudelilla. Fueraparte, el Bretón; y para el copeteo, siguen estando La Luna, El Dorado y el Stereo”. Otra confesión: “Me estoy dando cuenta que cuando voy a Logroño sólo voy de bares”. Y coda final: “Me sigue gustando ir a bares en los que conoces el nombre de pila del camarero”.</p>
<p>Con todos ustedes, la gran <strong>Noemí Iruzubieta</strong>: “De Logrono, el Single Rock y La Fama en la plaza del Mercado. De la Mayor el Menhir, el Iturza y la Jala. Para tomar algo a cualquier hora el Fax”. ¿Su favorito? “El Malabar, en Portales”.</p>
<p>Ahora, veamos qué opina el colega <strong>Rubén Vinagre</strong>: “Berlín en Bretón de los Herreros (Impagable la tortilla con bollo de las mañanas entre semana. Para las 12 ha volado. Buen precio y mejor conversación); Pasapoga, frente Escuela de Artes (renovado pero con el espíritu Logroño de Toda la Vida LTV); y La Tavina (pinchos singulares y vino en condiciones)”.</p>
<p><strong>Julia Baigorri</strong> ofrece un completo surtido de sus preferencias, por zonas geográficas y usos horarios: “Extrarradio: El embarcadero, en verano. Te sientas en la barandilla mirando al río al atardecer y se está de maravilla. No sé si ha sido cosa de suerte pero no he tenido problema con los mosquitos. En la Laurel, Taberna del tío Blas y su barra increíble y el Blanco y Negro con su bocatita de bacalao. Alternativos, que se dice ahora, La Retro: las chicas encantadoras y se está como en el salón de tu casa. Para el café de media mañana se estaba muy a gusto en el Millenium, pero tiene toda la pinta de que han cerrado; en invierno se está de gloria &#8216;cara al sol&#8217; (con perdón) en La Mercedes y los que más frecuento, por cercanía, son Rocío y As de Copas”.</p>
<p>Logroñés trasterrado, desde Madrid se pronuncia <strong>Guillermo Sáez</strong> en estos términos: 1) El Perchas: Cada vez que vuelvo a Logroño compruebo que el tsunami de donostización de la calle Laurel se ha tragado algún bar más. Por eso me reconforta tanto saber que se mantienen en pie sitios como el Perchas, donde solo hay un pincho (y maravilloso), banderines de fútbol de los años setenta y la radio cuelga de una cuerda en la pared. El día del Apocalipsis, me refugiaré en este bar incunable abrazado a una montaña de orejas rebozadas. 2) Maldeamores: soy de los que priorizan la música por encima de cualquier otro activo en un bar. Extinguido el ilustre Bossa Nova, el Menhir y el Maldeamores cogieron el testigo para respiro del puñado de raros que usamos más los oídos que los ojos en la jungla nocturna. Y además, tiene al mando a un fenómeno como Rafa, garante de larga vida a Los Planetas en Logroño”.</p>
<p><strong>Paco Pérez Abad</strong>, andarín, bloguero y parroquiano ilustre de Logroño, nos deja este recado: “Mis bares favoritos son el Morry, de la calle Galicia, y el Berlín, de Bretón de los Herreros. El Morry es nuestro centro de reunión de los amigos, buena cerveza, buena gente detrás de la barra, buena terraza&#8230; Un sitio muy agradable en definitiva. El Berlín: buen servicio, muy bien situado, hacen unos mojitos estupendos, ponen bien los gintonics, y la cerveza la sirven en vasos grandes a un buen precio. Citaré también el Villarreal, que a pesar de que son forofos del Real Madrid, en su terraza paso infinidad de tardes. Cerveza en copa de balón helada a buen precio, detalles del dueño con nosotros casi siempre, sitio muy agradable en pleno parque del Carmen”.</p>
<p>Y <strong>Cristina Garay</strong> me contesta así desde Italia, recientes aún sus andanzas logroñesas: “¿Mis bares favoritos de Logroño? ¡Tengo tantos! Pero una vuelta siempre me doy por el Baden y sus encantadoras navajas a la plancha, y por el Blanco y Negro con su ‘matrimonio’, aunque no me convezca demasiado el nombre…&#8221;</p>
<p>Turno para el compañero <strong>Toño del Río</strong>, quien nos cuenta lo que sigue: “En mi barrio, Mesón Alfonso, por sus extraordinarios morros a la brasa, su caña de cerveza (cremosa, no espumosa) y su respetuoso tratamiento al vino. Más lejos, Tastavin, una de las mejores barras de la ciudad y una carta de vinos sobresaliente.Y para tomar una copa, se marcha fuera de la capital hasta el Troika de Ezcaray, “tras cuya barra donde reina uno de los últimos grandes profesionales del ramo en la región”.</p>
<p>Y la décima aportación la firma la siempre gentil <strong>Vicky Pujades</strong>: “El Junco, de avenida de Portugal. Llevo más de 30 años yendo a ese bar que regentan Jesús (ahora un poco pachucho) y Chuchi. Empecé a frecuentarlo a mediados de los 80 con mis amigas, y ya cuando empecé a salir con Rubén, descubrí que su cuadrilla también era asidua. Todas las Nocheviejas desde hace 25 años (¡Madre mía, un cuarto de siglo!) es el lugar de reunión con todos los amigos antes de ir a cenar. Y siempre que salimos terminamos allí tomando una café, un zumo, un quemadillo, una copa… Y el Calderas de la Laurel es el otro. Lo descubrí hace escasamente dos años pero tiene unos bocatitas de calamares que quitan el ‘sentío´: será porque están hechos con harina de Cádiz…   Atienden tras la barra Conmar y su hija que se llama Macarena, aunque nosotros siempre decimos “Maca hija”, que es lo que su madre le dice: ¡Maca hija, dos de calamares!, ¡Maca hija, dos tintos!”.</p>
<p>P.D. Esta entrada es la primera de una serie que iré publicando de semana en semana, sin un ritmo fijo, incluyendo la propia lista del autor. Por cierto, que repasando la nómina de locales predilectos aquí recogidos, observo que no hay unanimidad, lo cual está muy bien. Y que sólo se repiten por duplicado los siguientes: <strong>Eldorado, Menhir, Berlín, Blanco y Negro</strong> y <strong>La Tavina</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/09/05/tus-bares-favoritos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>371</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Tívoli, de noche y de día</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/07/04/tivoli-de-noche-y-de-dia/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/07/04/tivoli-de-noche-y-de-dia/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Jul 2014 08:45:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Bretón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Gallarza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Gran Vía]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Noche y Día]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Once de Junio]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Portales]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Taberna del Tío Blas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tívoli]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=355</guid>
		<description><![CDATA[La historia del Tívoli se ha contado un millón de veces. Entre otros sitios, aquí mismo: este blog ha ido haciendo memoria de la aportación decisiva del castizo bar a la construcción de un cierto Logroño, de una cierta mirada sobre Logroño. Se ha relatado su condición de antro favorito de la abigarrada multitud empleada [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2014/07/blog.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-356" title="Entrada al nuevo Tívoli, llamado Noche y Día. Foto de Jonathan Herreros" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2014/07/blog.jpg" alt="Entrada al nuevo Tívoli, llamado Noche y Día. Foto de Jonathan Herreros" width="600" height="363" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2014/07/blog.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2014/07/blog-300x182.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>La historia del <strong>Tívoli</strong> se ha contado un millón de veces. Entre otros sitios, aquí mismo: este <strong>blog</strong> ha ido haciendo memoria de la aportación decisiva del castizo bar a la construcción de un cierto <strong>Logroño</strong>, de una cierta mirada sobre <strong>Logroño</strong>. Se ha relatado su condición de antro favorito de la abigarrada multitud empleada en variopintos oficios en la aledaña <strong>plaza de</strong> <strong>Abastos</strong>, recordado su condición de faro ciudadano en los convulsos <strong>años 80</strong>, cuando una nueva generación se aposentó en los garitos que hasta entonces detentaban más sus abuelos que sus padres, y saludado su inminente reapertura en cuando se tuvo noticia de que la manzana que otros apodarán <strong>Los Gabrieles</strong> (pero que aquí siempre defenderemos como la del Tívoli) se preparaba para su reconversión, luego de tantos, de demasiados años varada.</p>
<p>Bueno, pues el nuevo Tívoli acaba de abrir sus puertas y suma su atractiva barra a la renovada oferta hostelera de Logroño. Lo hace bajo una nueva encarnación, un exitoso capítulo más de la factoría conocida como <strong>Noche y Día,</strong> que tomando como ejemplo el primitivo local de la calle <strong>San Juan</strong>, ha ido sembrando de negocios con ese nombre media ciudad. En la misma calle <strong>Gallarza</strong>, pero haciendo frontera con <strong>Portales</strong>, habita uno, dos se alojan en la <strong>Gran Vía</strong> y otro más en<strong> Once de Junio.</strong> Ahora ya tienen un hermano pequeño, lo cual es una noticia formidable al menos para mí: ingresar en <strong>territorio Laurel</strong> y ver sus dos puertas cerradas me espantaba, aunque me parece que el mayor ataque que sufrió no vino por su cierre, cuando <strong>Emiliano</strong> y familia echaron la persiana, sino cuando permitimos que se instalara esa salida del parking subterráneo invadiendo la acera de la calle <strong>Bretón</strong>, uno de los espacios más queridos por sus incondicionales. Allí se aposentaba la terraza cumbre del verano logroñés y allí despachó <strong>Anita</strong> su exquisita mercancía en forma de <strong>girasoles</strong>, misteriosamente ocultos en el vientre de la <strong>máquina de tren</strong> donde más <strong>logroñeses</strong> alguna vez nos hemos montado. Deliciosas pipas, por cierto, esmeradamente recogidas en aquellas bolsas de papel blanco que ejercen para muchos de nosotros el mismo efecto que para <strong>Proust</strong> su <strong>magdalena</strong>.</p>
<p>La buena noticia tiene alguna ramificación no menos grata, porque uno tenía intención de   seguir llamando Tívoli al histórico bar fuera cual fuese el nombre ideado por la nueva propiedad para su reinauguración. No hará falta: aunque el rótulo principal indica Noche y Día, en el chaflán, la puerta por donde se ingresaba antes en la zona de mesas, luce reluciente el nombre de siempre: Tívoli. De modo que pronunciarlo permite una larga excursión en el tiempo hacia aquellos años, cuando el local anidaba en el imaginario de la hostelería logroñesa más canalla. Los años del Turismo de la calle Sagasta, por ejemplo, o del Merlín de Portales, aunque este último detentara su propia declinación: no era el bar heredado de nuestros antepasados sino el fundado por nuestra propia quinta.</p>
<p>Así que larga vida al Tívoli. En sus mesas no veremos ya a los eternos jugadores de naipes dándole  al subastao a ver quién pagaba la ronda de solysombra. Tampoco habitarán su barra de aluminio los fruteros, carniceros y resto de la cofradía del <strong>mercado de San Blas</strong> que allí se acodaban a veces desde antes de que saliera el sol. Desapareció hace tiempo y no se ha recuperado ahora el ventanuco que daba a los dominios del mentado Emiliano, donde nos aposentábamos en nuestro particular paso de paloma de la larguísima adolescencia logroñesa. Se fueron también los yonquis, porque ya ni siquiera hay <strong>yonquis</strong> como se conocieron por entonces. Aquel viejo Tívolí protagonizó un mutis tan discreto como discreta ha sido su reapertura, de modo que nos toca a los demás subsanar ese vacío: el Tívoli ha vuelto. Que corra la voz.</p>
<p>P.D. Hace apenas unos años, ingresar en Laurel y alrededores exigía salvar un enorme hueco: el dejado por el cierre del Tívoli y la inexistencia de bares flanqueando la entrada a la propia calle. <strong>La Taberna del Tío Blas</strong>, primero, y <strong>La Tavina</strong> después corrigieron tal error. Hoy, con el propio Tívoli abierto, aquella herida deja de sangrar. Y lo hace con clase: como se aprecia en la foto de <strong>Jonathan Herreros</strong>, el nuevo local ve la luz con ese aire un punto <strong>hipster</strong> tan caro al sector en los últimos años, organizándose a partir de una elegante barra en forma de ele, predominio de maderamen y un hermoso neón con su nombre, Noche y Día. Así será, aunque insisto: mi corazón tan logroñés le seguirá llamando como siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2014/07/04/tivoli-de-noche-y-de-dia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>355</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Bares y vino de Rioja: y el ganador es&#8230;</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/27/bares-y-vino-de-rioja-y-el-ganador-es/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/27/bares-y-vino-de-rioja-y-el-ganador-es/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Dec 2013 09:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Alberto Gil]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[bar Torres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Chema Martínez Glera]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Eduardo Gómez]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[El Rincón de Alberto]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[José Ramón Jiménez]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Toño del Río]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=265</guid>
		<description><![CDATA[Este blog despide el año con la tercera y última entrega (de momento) de la serie iniciada semanas atrás para repasar el trato que recibe en nuestros bares el producto más singular de esta tierra, el vino de Rioja. Para culminar esta serie de reflexiones, que no tienen ningún valor científico pero que pretenden contribuir [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/lorenzo.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-266" title="Lorenzo Cañas, en el cartel promocional de la oferta turística de La Rioja" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/lorenzo.jpg" alt="Lorenzo Cañas, en el cartel promocional de la oferta turística de La Rioja" width="600" height="1250" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/lorenzo.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/lorenzo-144x300.jpg 144w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/lorenzo-492x1024.jpg 492w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>Este <strong>blog</strong> despide el año con la tercera y última entrega (de momento) de la serie iniciada semanas atrás para repasar el trato que recibe en <strong>nuestros bares</strong> el producto más singular de esta tierra,<strong> el vino de Rioja</strong>. Para culminar esta serie de reflexiones, que no tienen ningún valor científico pero que pretenden contribuir humildemente a un debate abierto a la tertulia habitual entre la clientela, ofrezco dos ángulos para enfocar el tema en cuestión: por un lado, la opinión de un perito en bares, <strong>Eduardo Gómez</strong>; por otro, haremos recuento de las opiniones que han participado en el debate y elaboraremos un modesto palmarés.</p>
<p>Lo prometido. Aquí va lo que nos cuenta el amigo Eduardo, viejo conocido de este blog. “<strong>Logroño</strong>, haciendo gala de capital de una de las regiones más importantes en la obtención de vino de calidad, es pródigo en establecimientos donde poder degustar ese producto. Sin embargo, no se acompaña a ese irrefutable concepto, el de ser servido a tono con la calidad y el prestigio que merece. Nuestra experiencia al respecto se inicia cuando hace años había en nuestra ciudad bares y tabernas donde los vasos, toscos en su mayoría, los enjuagaban, después de ser usados, en el espacio creado en el mostrador donde corría el agua de pozo. El recipiente lo sacudían para eliminar las gotas de agua y servían el vino, habitualmente en botellas anónimas rellenadas anteriormente. Eso ya está olvidado. Pero se mantienen en gran número los vasos en lugar de copas. Se siguen complementando hasta alcanzar la cantidad ajustada con vino de otra botella. Se aceptan sin rechistar, especialmente en fechas de gran aglomeración, vinos servidos en vasos de plástico. Y resulta habitual que haya restaurantes donde no dejan al cliente el corcho de la botella que acaban de abrir para que, si lo desea, lo pueda observar y oler y en los que se cambia de vino y se siga utilizando la misma copa del vino anterior. Probablemente haya profesionales que conozcan esas premisas, pero existen obstáculos, especialmente económicos, que impiden desarrollarlas”.</p>
<p>Y la segunda promesa. Así queda esta improvisada clasificación de buenos bares para servir el vino de Rioja en Logroño, luego de conocer las preferencias de quien firma estas líneas, más cuatro expertos en estas cosas del vino: <strong>Alberto Gil, Toño del Río, José Ramón Jiménez</strong> y <strong>Chema Martínez Glera</strong>.<br />
<strong>Bar Torres</strong>, 5 votos<br />
<strong>La Tavina</strong>, 4 votos<br />
<strong>El Rincón de Alberto</strong>, 3 votos<br />
<strong>Sebas</strong>, 2 votos<br />
Y con un voto cada uno, <strong>Tastavín, Taberna del Tío Blas, Murillo, Pata Negra</strong> y <strong>Vinissimo</strong></p>
<p>Insisto en que esta clasificación carece de pretensiones, así que aprovecho para resumir en los bares citados una nota común de buen trato a nuestros vinos, para que aquellos locales que también se caracterizan por esta misma tendencia en la <strong>hostelería logroñesa</strong> se vean en ellos reflejados y, en consecuencia, reciban todos nuestras enhorabuenas. Ánimo: sus clientes no les olvidan.</p>
<p>P.D. Como colofón, dejo esta nota a pie de página con que Eduardo Gómez cierra su aportación, con un llamamiento a mejorar la temperatura de servicio de nuestros vinos. Esta es su preferencia en materia de vinos de Rioja: “Si hubiera que señalar algún establecimiento en nuestra ciudad que se acerca a un buen servicio del vino, ese sería el restaurante La Merced que capitanea <strong>Lorenzo Cañas Metola</strong>”. Que es el caballero que aparece en la foto que decora estas líneas, en una imagen de cuando ejerció de actor por un día. Al servicio del vino de Rioja.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/27/bares-y-vino-de-rioja-y-el-ganador-es/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>265</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Los bares del Rioja</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/21/los-bares-del-rioja/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/21/los-bares-del-rioja/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Dec 2013 17:44:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Chema Martínez Glera]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[El buscador de vinos]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tastavin]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Toño del Río]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Torres]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=262</guid>
		<description><![CDATA[Como decíamos ayer… Como decíamos ayer, el vino de Rioja recibe en nuestros días un tratamiento más adecuado y respetuoso en la hostelería logroñesa que antaño. Servicio más esmerado, referencias con mayor profundidad de banquillo, vajillas apropiadas: lo que tenía que haber sido norma desde siempre, pero que sólo es habitual de un tiempo, de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-263" title="Fabiola Gil, Rioja y pinchos en La Tavina" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino-1.jpg" alt="Fabiola Gil, Rioja y pinchos en La Tavina" width="600" height="831" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino-1.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino-1-217x300.jpg 217w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>Como decíamos ayer… Como decíamos ayer, <strong>el vino de Rioja</strong> recibe en nuestros días un tratamiento más adecuado y respetuoso en la <strong>hostelería logroñesa</strong> que antaño. Servicio más esmerado, referencias con mayor profundidad de banquillo, vajillas apropiadas: lo que tenía que haber sido norma desde siempre, pero que sólo es habitual de un tiempo, de un cercano tiempo a esta parte. De eso iba mi entrada anterior en el blog y de eso va esta nueva aportación: si antes pedí a <strong>Alberto Gil</strong>, periodista experto en el mundo del vino, cuáles eran sus tres bares favoritos de <strong>Logroño</strong> a la hora de tomarse un Rioja y yo mismo ofrecí mi propio sexteto de los muchos donde tengo puestas mis complacencias vinateras, ahora abro esta ventana para que otros tantos consumados catadores y amantes del vino de Rioja aporten sus propios puntos de vista.<br />
Recuento de efectivos. Recordaré que mis elegidos fueron <strong>La Tavina, Sebas, Pata Negra, Murillo, Vinissimo</strong> y <strong>Torres</strong> , mientras que el señor Gil se decantó por tres de ellos: La Tavina, Sebas y Torres. (También incluyó su propia casa, aunque eso es otra historia). Ahora le pido lo mismo, que se mojen, a <strong>Toño del Río</strong>, <strong>José Ramón Jiménez</strong> (El Buscador de Vinos) y <strong>Chema Martínez Glera</strong>. Esto me contestan.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Toño del Río.</span></p>
<p>-El bar Torres de la <strong>calle San Juan</strong>, una sensacional aparición de los últimos tiempos. Tratan el vino como se trata a una enamorada. Buena oferta y buenas iniciativas.</p>
<p>&#8211; El <strong>Tastavin</strong>. Justo al lado. Impagable variedad y trato delicado. Vajilla a tono.</p>
<p>&#8211; El <strong>Rincón de Alberto</strong>. En la <strong>calle San Agustín</strong>. Su pasión por el vino es inversamente proporcional al tamaño del lugar. Para perderse.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">José Ramón Jiménez.</span></p>
<p>“Para mi lo más importante no es que un bar tenga cientos de referencias, sino que las que tiene las cuide”, me explica. “Con cuidar no me refiero solo a tener una buena nevera para atemperar los vinos o un buen almacén, buenas copas y todo el instrumental necesario para el servicio del vino: con cuidar me refiero a que las personas encargadas de servirlo lo hagan con cariño, que sepan lo que están sirviendo y den confianza al consumidor de que la elección ha sido la correcta”, añade. Y concluye: “Formar a la plantilla de camareros me parece fundamental para conseguir un perfecto servicio”. Y esta es su apuesta:</p>
<p>1. Rincón de Alberto en la Calle San Agustín: tanto en comida como en referencias de vinos, Alberto ha sabido cuidar mucho el detalle a la hora de atender a sus clientes. Un bar pequeño con una calidad altísima de atención y de vinos.<br />
2. La Tavina: aquí no solo juega la atención y el buen servicio que te ofrecen sino el concepto en sí del local. Tener la opción de elegir tu vino entre muchas referencias tanto nacionales como internacionales es una verdadera gozada.<br />
3. La<strong> Taberna de Tío Blas</strong> en Laurel y El Torres en San Juan: buenas referencias, muy buenos pinchos, pero sobre todo, una atención espectacular, algo que, como he dicho, para mí es de lo más importante.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Chema Martínez Glera.</span></p>
<p>La Tavina. Sin duda alguna, la oferta más amplia de vinos, en especial en la planta Vinoteca, donde también se puede disfrutar de sus botellas.</p>
<p>El Rincón de Alberto. El vino como capricho. Desde un Rioja hasta alguno de los más grandes de Francia.</p>
<p>Torres. Cada vino tiene su explicación. Formación al otro lado de la barra, conocimiento y amabilidad.</p>
<p>P.D. Esta posdata va también de vinos. Está protagonizada por <strong>Fabiola Gil</strong>, feliz acreedora de uno de los premios que sorteamos en este <strong>blog</strong> en comandita con tres bares (Tastavin, Taberna de Tío Blas y La Tavina) por su primer aniversario. A Fabiola le invitaron hace una semana la buena gente de La Tavina a una ronda doble con pinchos incluidos y aquí está la foto que lo atestigua. Muchas gracias a todos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/21/los-bares-del-rioja/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>262</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>El Rioja en tus bares</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/13/el-rioja-en-tus-bares/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/13/el-rioja-en-tus-bares/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Dec 2013 10:45:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Alberto Gil]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Murillo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Sebas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Torres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Vinissimo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[vino de Rioja]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=260</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Comentaba de pasada en una reciente entrada en este blog el caso de un negocio llamado Vinoteca que instaló en Juan XXIII allá por los años 80 un hijo del llorado Pepe Blanco. Fue la primera vez que oí esa palabra: vinoteca. Por entonces, esa enfermedad de la ignorancia que yo padecía (de la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-261" title="Brindando con vino de Rioja en la calle Laurel. La foto es de Enrique del Río" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino.jpg" alt="Brindando con vino de Rioja en la calle Laurel. La foto es de Enrique del Río" width="600" height="467" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/12/vino-300x234.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Comentaba de pasada en una reciente entrada en este <strong>blog</strong> el caso de un negocio llamado <strong>Vinoteca</strong> que instaló en<strong> Juan XXIII</strong> allá por los años 80 un hijo del llorado <strong>Pepe Blanco</strong>. Fue la primera vez que oí esa palabra: vinoteca. Por entonces, esa enfermedad de la ignorancia que yo padecía (de la que uno nunca termina de sanar) era bastante común. Quiere decirse que el vino, incluso el servido en esta tierra que lo glorifica o precisamente por eso, era metódicamente maltratado en nuestros bares. El <strong>Rioja</strong> parecía un producto más valorado fuera que en casa. Como el vino de cosechero campaba a sus anchas por toda la región, y <strong>Logroño</strong> no era una excepción sino la regla, lo habitual era que se ofreciera en nuestros bares del siguiente modo, y que me perdonen los hosteleros más veteranos: lanzado más que depositado, preferiblemente en vaso (nunca en copa, que es conquista reciente) y según la ley del mejor postor. Es decir, cuanto más barato, mejor para quien lo expedía, puesto que la clientela se tomaba lo que le pusieran. Nulo nivel reivindicativo como bebedores de Rioja.</p>
<p>El resultado se ha comentado ya aquí en entradas anteriores: aquel vino de sabor más bien ácido, sin ninguna gracia, sólo favorecía los colocones propios de la <strong>Laurel</strong> y resto de templos. La feligresía aceptaba cualquier trago que se pareciera remotamente al vino, incluso si acababa por motear los labios sospechosamente de color morado, prueba fehaciente de que había tongo. Era un vino de matute. Sospecho que ni siquiera hubiera aprobado el examen del <strong>Consejo Regulador</strong>.</p>
<p>De modo que aquel empresario logroñés que un día decidió rendir tributo al Rioja y nos inició en el vocabulario hoy tan en boga, repleto de retrogusto, aromas a regaliz y frutos rojos, que ha popularizado voces como las hermosa denominaciones de nuestras variedades (mi favorita es la palabra <strong>viura</strong>, aunque <strong>garnacha</strong> tampoco está mal) ejerció como adelantado de su tiempo: acertó con veinte años de adelanto, que es una manera segura de equivocarse. El negocio cerró, pero no en mi memoria: cada vez que entro por la puerta de su sucesor, el templo de las chucherías llamado El Ángel, le rindo un imaginario tributo y le doy las gracias.</p>
<p>Le agradezco que nos enseñara una lección que progresivamente sus colegas de gremio han ido aprendiendo: no se puede maltratar al vino. Menos, al vino de Rioja. Y mucho menos en La Rioja. No recuerdo qué bar impuso la moda pero enhorabuena: el vino se ha ido glorificando entre nosotros, alcanzando el estatus que siempre debió tener, un sitio de privilegio en la oferta de nuestros locales que hoy compiten en servirlo con garantías, incluso con mimo… hasta llegar al extremo contrario: antes no llegábamos, ahora nos pasamos. Nos pasamos de listos, de pijillos. Ya sabemos que en torno al mundo del vino se han popularizado los usos y costumbres del nuevo rico, lo cual abre la posibilidad de que surja ese tonto que todos llevamos dentro.</p>
<p>No obstante lo cual, prefiero mil veces este tratamiento que hoy merece el Rioja entre nosotros que el arriba citado. Que yo sepa, hay dos bares en Logroño cuya columna vertebral es precisamente el vino y por eso se llaman vinotecas, como aquel que abría estas líneas. <strong>La Tavina</strong> de la calle Laurel y <strong>Crixto 14</strong>, de la calle del Cristo. Y es también habitual que la oferta en vinos sea el gancho con que otros locales nos atraen a los clientes: el <strong>Sebas</strong>, por ejemplo, será para mí siempre el bar de una de mis tortillas favoritas, pero de paso rinde tributo al vino de la tierra con tanto esmero como variedad. No es el único; cada cual tendrá sus favoritos, pero aquí citaré algunos de los míos: la bodega <strong>Murillo</strong> de República Argentina, el <strong>Pata Negra</strong> de la mentada Laurel y el <strong>Viníssimo</strong> y el <strong>Torres</strong> de la San Juan.</p>
<p>Todos ellos son, tal vez sin saberlo, pequeñas vinotecas. Y le dan la razón con varias décadas de retraso a quien tuvo la bendita idea de pensar que en<strong> la tierra de los mil Riojas</strong> nos merecíamos algo mejor que aquellos vinos que sabían precisamente a eso: a tierra.</p>
<p>P. D. Esta entrada continuará próximamente con otra sobre esta misma cuestión, puesto que el vino de Rioja lo reclama y merece. Como despedida, he pedido a mi compañero en Diario LA RIOJA <strong>Alberto Gil</strong>, gran periodista y excepcional conocedor del mundo del vino, que me cite sus<strong> tres bares favoritos</strong> a la hora de tomarse un vino en Logroño. Ahí va lo que me cuenta:</p>
<p>&#8220;1. Por supuesto, el Sebas, especialmente por la oferta de vino joven que ha escaseado históricamente y sigue siendo un grave defecto generalizado en la hostelería logroñesa.</p>
<p>2. La Tavina, porque, después de disfrutar con amigos durante años en San Sebastián y otras ciudades de vinos que no podía pagarme en solitario a precios de vinoteca, pagados a escote y sentado en un sitio agradable con algo de picar a precios razonables, ha abierto, por fin, esa posibilidad en Logroño (en casa del herrero siempre cuchara de palo).</p>
<p>3. Mi casa, aunque está cerrada al público. Por dos razones básicas: yo soy de botella más que de copa y, en segundo lugar, porque con la hostelería que, en términos generales, tenemos resulta que con la supuesta cultura del vino que le ha entrado de repente, chatear de vinos supone pagar unos márgenes del 300, 400 ó 500 por cien a unos tipos que ni cultivan la uva ni pagan por ella a los viticultores, compran las botellas de dos en dos (individuales no cajas) y si sacan más rendimiento a la birra ya le pueden ir dando por culo al vino de Rioja y a la madre que lo parió como históricamente han hecho. Es decir, que acepto de buen gusto pagar un 20, un 30, un 40 ó un 50% de margen a quien se lo curra, invierte, cultiva, elabora y vende el vino que al espabilao de turno que ha ido al IKEA a comprar unas copas y gana lo que no está escrito sin riesgo alguno.</p>
<p>(P.D.: si hay que decir un tercer bar, me gusta también el Torres, en la calle San Juan).&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/12/13/el-rioja-en-tus-bares/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
	<post_id>260</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Tres rondas gratis para celebrar un cumpleaños</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/11/08/tres-rondas-gratis-para-celebrar-un-cumpleanos/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/11/08/tres-rondas-gratis-para-celebrar-un-cumpleanos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Nov 2013 09:03:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cumpleaños]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Taberna del Tío Blas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tastavin]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=252</guid>
		<description><![CDATA[“Siempre he mantenido que el alma auténtica de una ciudad española, el espíritu secreto de eso que llaman capital de provincias (Logroño, por ejemplo) suele encontrarse en sus bares”. Se me permitirá incluir aquí ese colmo de la vanidad que significa la autocita: las palabras entrecomilladas se citaban hace un año, con motivo de la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/11/vela1.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-253" title="Soplando una velita" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/11/vela1.jpg" alt="Soplando una velita" width="600" height="650" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/11/vela1.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/11/vela1-277x300.jpg 277w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>“Siempre he mantenido que el alma auténtica de una ciudad española, el espíritu secreto de eso que llaman capital de provincias (<strong>Logroño</strong>, por ejemplo) suele encontrarse en sus bares”. Se me permitirá incluir aquí ese colmo de la vanidad que significa la autocita: las palabras entrecomilladas se citaban hace un año, con motivo de la inauguración de este blog que hoy cumple su primer aniversario. Confío en haber estado a la altura de las expectativas que yo mismo generé: si tengo que guiarme por mi propio olfato, debo confesar que las he superado ampliamente.</p>
<p>Se trata de una de las experiencias profesionales más gratificantes que he tenido la suerte de vivir. Digo profesionales porque, aunque este <strong>blog</strong> no es periodismo en su sentido más estricto, yo me lo he tomado como si lo fuera. Procurando dotar de amenidad a mis andanzas por <strong>Logroño y alrededores,</strong> haciéndome eco de las sugerencias que me llegan de los improbables lectores y aceptando algún tirón de orejas. Aceptando incluso los inmerecidos: son gajes del oficio y no empañan el tono general de satisfacción con que resumo este primer año de andadura.</p>
<p>Así que este es un <strong>post</strong> un poco almibarado, con exceso de merengue. No me quiero poner muy solemne: me limitaré a dar las gracias a todos. A los visitantes, los furtivos y los casi perennes. A quienes dejan su comentario, a quienes comparten algún post por las <strong>redes sociales,</strong> a quienes le dan al botón ése de <strong>Facebook</strong> que dice que les gusta lo que escribo. Y también a los que me han reprochado esto o aquello: prometo corregir mis fallos, tan humanos ellos.</p>
<p>Para soplar esa tarta con una velita, se me ha ocurrido premiar a los seguidores que deben vivir al otro lado de la pantalla. He seguido esa tradición tan celtibérica de invitarles a una consumición… y que la paguen otros. Así que mi eterno agradecimiento a Tastavín, <strong>Taberna del Tío Blas</strong> y <strong>La Tavina</strong>, los tres bares a quienes pedí que me ayudaran en esta experiencia y que han contestando con la generosidad que les presumía. De modo que los tres primeros en contestar a una pregunta muy facilita sobre <strong>Logroño y sus bares</strong>, tendrán a su disposición un par de vinos y otros tantos pinchos en los bares citados, según ese mismo orden. Quien conteste con la respuesta acertada, me puede dejar su móvil bien el blog, bien en mi perfil privado de facebook si lo prefiere y yo me pondré en contacto con los ganadores para gestionarles la consumición con los tres locales colaboradores.</p>
<p>Ahí va la pregunta. Fácil, fácil, facilísima: cómo se llamaba el bar, ya desaparecido, localizado a la entrada de<strong> González Gallarza</strong> a mano derecha en el edificio que ahora se está rehabilitando, con terraza a <strong>Bretón de los Herreros.</strong> Os recuerdo que es un bar que ahora se pretende reinaugurar.</p>
<p>P.D. El capítulo de agradecimientos a mis lectores quiero personalizarlo en dos de ellos, probablemente los más fieles. <strong>Paco Pérez Abad</strong> y <strong>Julia Baigorri,</strong> cuyos comentarios me han llegado a emocionar más de una vez. Comparten no sólo fidelidad a este blog sino una activa y enriquecedora presencia en las redes sociales, además de una humanidad desbordante y un corazón igual de desbordante. A todos, muchas gracias; a ellos dos, muchísimas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/11/08/tres-rondas-gratis-para-celebrar-un-cumpleanos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
	<post_id>252</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>¿De pie o sentados?</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/10/05/de-pie-o-sentados/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/10/05/de-pie-o-sentados/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 05 Oct 2013 11:38:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[bares]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Crixto14]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[de pie]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[El Soldado de Tudelilla]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Tavina]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sentado]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[taburete]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=239</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Como cantaba Sergio Dalma, beber sentado no es beber. O algo así. Quiere decirse que la parroquia conspicua de cada garito suele estar formada por esos tipos acodados en la barra que radiografían con mirada aviesa a los flojos que prefieren enseñorearse de las mesas y hacerse cargo de la consumición en mullidos sofás [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/10/sentado.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-240" title="Terraza en un bar de la localidad francesa de Aix-en-Provence" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/10/sentado.jpg" alt="Terraza en un bar de la localidad francesa de Aix-en-Provence" width="600" height="448" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/10/sentado.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/10/sentado-300x224.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como cantaba <strong>Sergio Dalma</strong>, beber sentado no es beber. O algo así. Quiere decirse que la parroquia conspicua de cada garito suele estar formada por esos tipos acodados en <strong>la barra</strong> que radiografían con mirada aviesa a los flojos que prefieren enseñorearse de <strong>las mesas</strong> y hacerse cargo de la consumición en mullidos sofás o sillas menos confortables. Como alternativa, existe la posibilidad de hacerse el amo de un <strong>taburete</strong> y situarse en ese privilegiado paso de paloma, opción que yo siempre asociaré al cantante <strong>Pepe Blanco</strong>, quien solía adoptar tan gallarda postura cuando tomaba posesión de su esquina en <strong>La Granja</strong> (un pie sobre el estribo) y amenazaba con hacerse cargo de la ronda: “Queda invitado todo el mundo”.</p>
<p>Pero volvamos al presente. Tiendo a pensar que optar por beber sentado o de pie suele tener que ver con la edad. De cadete o juvenil, lo nuestro era el trago rápido y a otra cosa. Pero a medida que avanzan las canas y las arrugas… Ay, amigo: uno entra en los bares de confianza buscando un apoyo donde ubicar el trasero (también llamado pompis) y prefiere la copa, el vino o la caña de larga ingesta, a poder ser acompañada de un detalle culinario del amigo hostelero. (Si es gratis, muy agradecido).  Lo cual no es tan sencillo de encontrar como parece. De hecho, era una empresa harto difícil hace no demasiado tiempo, pero se ve que los amables dueños de los garitos de confianza han caído en la cuenta de que este detalle de asentar a su clientela les hace ganar puntos y alegra por otro lado la máquina registradora. Porque sentado uno consume más: se acomoda y al primer trago suele seguir otro o la demanda de una cazuelita para acompañarlo y así sucesivamente… Todos tan contentos. El cliente, porque le añade confort a la visita a su bar favorito; el hostelero, por lo antedicho: porque la factura se amplía en la misma proporción. Y todos tan contentos.</p>
<p>Medito sobre este particular una vez comprobado que empiezan a florecer en <strong>Logroño</strong> los locales donde gana espacio la zona de mesas en perjuicio de la barra. No habrá que recordar que en esa doble militancia reside uno de los grandes encantos de <strong>El Soldado de Tudelilla</strong>. La tasca de Manolo (tasca le llamo porque él mismo así denomina su bar) se erigía hasta ahora como un islote bastante solitario donde sustanciar ese dilema que a veces te hacías: me apetece tomar algo, pero prefiero hacerlo sentado. Hogaño, los ejemplos empiezan a menudear: <strong>La Tavina</strong>, por ejemplo, dispone de un piso propio para el tentempié más sosegado, bien que en taburete, y algo semejante ocurre en <strong>Crixto14</strong>, la enoteca de la calle del Cristo, al mismo tiempo que proliferan otros casos todavía más sorprendentes por su emplazamiento, más bien atípico. Es el caso del simpático local que se aloja en San Agustín enfrente de <strong>De Perdidos al Río</strong>, cuyos dueños lo ofrecen como alternativa para quien prefiere picotear sentado. Y en la vecina Laurel ocurre algo semejante en E<strong>l Altillo de Barlitos</strong>, donde los pinchos y las copas trepan hasta lo más alto.</p>
<p>Hay más casos. <strong>La Taberna del Volapié,</strong> el jamonero <strong>Pata Negra</strong>, el venerable <strong>Las Cubanas</strong>… Cito unos cuantos bares que habilitan un espacio más acogedor que el puro rincón de la barra. Sospecho que crearán tendencia: la clientela con más alto poder adquisitivo reclama calma y buenos alimentos, lo cual exige a menudo tomar asiento.  Aunque en su fuero interno uno termine por confesar que, ay, añora los días en que aguantaba la ronda a pie de barra sin tomar aliento. Y frecuentemente sin probar bocado: vino de cosechero a pelo, que garantizaba unos labios tan ennegrecidos como cualquier neogótico.</p>
<p>Pero esa es otra historia.</p>
<p>P.D. Si se trata de estar cómodo, la foto que preside estas líneas sirve como ejemplo. Había mencionado ya en otra entrada la costumbre descubierta en la vecina Francia de emplazar sofás y no sillas en sus terrazas: esta es la prueba. La imagen, tomada este verano en <strong>Aix en Provence</strong>, ilustra una costumbre que no veo arraigada del todo en España. Desde luego, no en Logroño. Aquí seguimos fieles a la silla de enea de toda la vida, entre otros modelos triunfantes: la de director de cine, que tanto furor causó en los lejanos 80, o esos taburetes de diseño tan alambicado donde permanecer sentado resulta una proeza. Por no mencionar el aposento más clásico de los bares riojanos: el banco corrido. Que no nos lo quiten.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/10/05/de-pie-o-sentados/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>239</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
