<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Logroño en sus baresPaulino &#8211; Logroño en sus bares</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/logronobares/tag/paulino/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/logronobares</link>
	<description>Un recorrido por las barras de la capital de La Rioja</description>
	<lastBuildDate>Thu, 12 Aug 2021 02:33:20 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Gil de Gárate, bares para todos</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2018/06/01/gil-de-garate-bares-para-todos/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2018/06/01/gil-de-garate-bares-para-todos/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 01 Jun 2018 18:44:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Bogart]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[En las Nubes]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Gil de Gárate]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jaspyr]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Kiro Sushi]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[La Carbonera]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Los Porrones]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Paulino]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Perejil]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Sydney]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=1080</guid>
		<description><![CDATA[&#160; &#160; Cuenta desde antiguo un buen amigo que Gil de Gárate lo tiene todo para triunfar como calle propicia para instalar un bar. Sobre todo, si se decanta por instalar terraza adicional. Por dos razones. La primera, que se trata de una calle, como corresponde a las alumbradas por esa época en que se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/06/GIL-DE-GARATE-JR-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-medium wp-image-1081" src="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/06/GIL-DE-GARATE-JR-1-300x127.jpg" alt="Vista del comienzo de la calle Gil de Gárate, con alguno de los bares más cercanos a la Gran Vía. Foto de Justo Rodríguez" width="300" height="127" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/06/GIL-DE-GARATE-JR-1-300x127.jpg 300w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/06/GIL-DE-GARATE-JR-1-768x324.jpg 768w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/06/GIL-DE-GARATE-JR-1-1024x432.jpg 1024w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2018/06/GIL-DE-GARATE-JR-1.jpg 2016w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuenta desde antiguo un buen amigo que <strong>Gil de Gárate</strong> lo tiene todo para triunfar como calle propicia para instalar un bar. Sobre todo, si se decanta por instalar <strong>terraza</strong> adicional. Por dos razones. La primera, que se trata de una calle, como corresponde a las alumbradas por esa época en que se urbanizó el sur de la <strong>Gran Vía</strong>, carente de garajes, lo cual evita el tránsito constante de vehículos que entran y salen y tanto incomodan en otras calles peatonales cuando uno se aposenta en su velador favorito. Y dos, que parece tratarse de una calle fresquita. Donde la temperatura en verano no alcanza los rigores propios de la canícula inherentes a otros rincones de la ciudad. Donde da gusto sentarse porque corre el aire. Yo añado otro motivo, muy evidente, que ayuda a explicar el auge de Gil de Gárate como escenario de las rondas logroñesas: que está en el centro de Logroño.</p>
<p>Y que posee además una particular personalidad, desde los tiempos en que se llamaba como el aborrecible general, de cuyo nombre no quiero acordarme. De entonces datan mis primeras exploraciones por Gil de Gárate: de la época en que todavía resistía allí el <strong>Paulino</strong>, bar de acusado y misterioso encanto. Fin de la ronda: en el Paulino nacía y también moría cualquier amago de atractivo en materia de bares por aquella calle, aunque resulta que los había. Y desde luego los hay. Hoy, en su última encarnación, el Paulino cerró y ahí sigue su cancela clausurada. En otros tiempos, hubiera significado el fin de la calle como itinerario para nuestros pasatiempo predilecto, pero hoy su puerta cerrada apenas representa un leve contratiempo. Un obstáculo que puede subsanarse unos metros más allá, en dirección a <strong>Pérez Galdós</strong>, puesto que en la otra acera florecen unos cuantos bares que cito en orden de aparición: <strong>Sydney</strong> (que dispone de otra versión, calle arriba, especializada en condumios de origen argentino), <strong>En las nubes</strong> (ya mencionado aquí otras veces, a cuenta por ejemplo del cachopo que habita entre nosotros) y <strong>La Carbonera</strong> (nuevo en esta plaza): un bar de reluciente encanto, que dispone de un coqueto comedor, en cuya barra aconsejo dejarse guiar por su sabiduría en materia de vinos y por algunas gollerías fetén. Por ejemplo, su tortilla de patata, despachada al momento, recién hecha, en un formato muy novedoso. Disfrazada de tortilla francesa.</p>
<p>Y en el tramo entre Pérez Galdós y <strong>Somosierra</strong>, más y más hitos. Por ejemplo, <strong>Los Porrones</strong>. O el <strong>Perejil</strong> (de cuyas patatas bravas guardo por cierto un excelente recuerdo), que sirven como pasarela para la incorporación de esta ronda por Gil de Gárate al circuito que forman otras calles como <strong>República</strong> <strong>Argentina</strong>, que alguna vez han aparecido ya por aquí. Como aduana, a cada mano de la calle precisamente en la esquina con Somosierra, ejercen así el <strong>Varia</strong> como el <strong>Jaspyr</strong>, local que según mi memoria tiene algo de histórico: lleva allí, sirviendo al propósito de nuclear al conjunto del barrio alrededor de su barra, hace ya alguna glaciación. Vecino por cierto del bar que me faltaba por completar esta relación, que merece un párrafo aparte por su singular tipología. El Bogart. Que es más que un bar: el Bogart es un <strong>disco-bar</strong>.</p>
<p>Dícese de aquellos bares alumbrados a la luz de las modas musicales,<strong> allá a finales de los 70</strong>, y de las exigencias de un nuevo tipo de público (que hoy ya estará disfrutando, se supone, de las ventajas de la jubilación) que reclamaba bares donde mover el esqueleto, por recuperar un tropo propio del lenguaje de aquel tiempo. Bares de horario vespertino-nocturno, que organizaban su espacio para asegurarse de que contaban con sitio para dos elementos complementarios: una breve pista de baile, coronada a menudo por la célebre bola de cristalitos, y una zona opaca, allá al fondo. Dotada de su mullido peluche, que tendía a fagocitar hacia su interior a las parejitas que gozaban de esa privilegiada ubicación, ajena al escrutino público y poco o nada dotada de iluminación. Ah, el amor. Cuántos logroñeses tendrían a Bogart por <strong>Cupido</strong>. El conjunto (del Bogart y de cualquier establecimiento de su linaje) se completaba con la <strong>cabina del pinchadiscos</strong> (D.J., o dillei, en la jerga de quienes no conocieron la mili), combinados camp (el Licor 43, por citar un caso famoso en su día, mezclaba muy bien con la cocacola) y mucho pantalón no menos camp: más bien, campana.<strong> Pantalón campana</strong> para el chico y para la chica. Opcional, <strong>pata de elefante</strong>.</p>
<p>De modo que el paseo por Gil de Gárate concluye. En su entorno, ya se ha dicho que florecen otros locales de resplandeciente presente, merecedores de su propio artículo. Lo cual configura una ruta de grandes atractivos, entre los cuales descuella uno que me parece singular: que hay <strong>bares para todos los</strong> <strong>gustos</strong>. Para cada sector de población. Para los chiquiteadores natos y para las nuevas hornadas. Para acompañar la ronda con algún bocado indígena o con otros llegados desde lares foráneos. Hay sitio incluso para las parejitas, las de ahora y las de ayer: las que retozaron en el reservado del Bogart. Las que siguen a tiempo de saborear los placeres que se ocultan en la zona oscura del último disco-bar de Logroño.</p>
<p>P.D. La calle Gil de Gárate ocuparía el primer puesto en el imaginario trono de la hostelería logroñesa si atendiéramos tan sólo a los preceptos de la <strong>guía Michelín</strong>: allí se aloja el único local capitalino premiado por los inspectores franceses del librito rojo. Un restaurante japonés, <strong>Kiro Sushi</strong>, donde no tengo el gusto. No es por supuesto un bar, sino una casa de comidas, cuyo libro de reservas me cuentan que recuerda mucho al que regula las visitas a &#8216;La última cena&#8217; de Leonardo. Así que hasta el día en que pruebe sus viandas, me reservo mi parecer, aunque no me resisto a dejar sentada mi opinión al respecto de su coqueta decoración: desde la puerta, el restaurante rezuma estilo. Un imagen ejemplar. Que dota de un atractivo adicional al conjunto de la calle.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2018/06/01/gil-de-garate-bares-para-todos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>1080</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Los bares difuntos (Bares dedicados IX)</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/03/08/los-bares-difuntos-bares-dedicados-ix/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/03/08/los-bares-difuntos-bares-dedicados-ix/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Mar 2013 08:56:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Capri]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Pachuca]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Paulino]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Torrecilla]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=106</guid>
		<description><![CDATA[Publiqué este artículo en Diario LA RIOJA hace cuatro años. Se titulaba &#8216;Los bares difuntos&#8217; y compruebo ahora que ya se ocupaba de divagar en torno a algunos de los protagonistas de este blog, los bares que fueron y ya no son. En concreto, cuatro que tejen una ruta por el corazón de Logroño, que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/03/Pachuca.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-107" title="Bar Pachuca, según una hermosa foto de Justo Rodríguez" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/03/Pachuca.jpg" alt="Bar Pachuca, según una hermosa foto de Justo Rodríguez" width="600" height="227" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/03/Pachuca.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/03/Pachuca-300x114.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a> </p>
<p>Publiqué este artículo en <strong>Diario LA RIOJA</strong> hace cuatro años. Se titulaba &#8216;Los bares difuntos&#8217; y compruebo ahora que ya se ocupaba de divagar en torno a algunos de los protagonistas de este blog, los bares que fueron y ya no son. En concreto, cuatro que tejen una ruta por el corazón de <strong>Logroño</strong>, que es también un poco el nuestro. Recítese como un mantra: <strong>Pachuca</strong>, <strong>Paulino</strong>, <strong>Capri</strong>, <strong>Turismo</strong>. Allí va, dedicado a una amable corresponsal que me preguntaba hace días precisamente por el Capri.</p>
<p>1.- Qué emoción descender por <strong>Marqués de Vallejo</strong> y tropezar con el ‘Pachuca’, bar de nombre improbable, cuya angostura garantizaba llenos apoteósicos a poco que su clientela creciera hasta alcanzar la docena de parroquianos ahítos de sus famosos rebozados. Hoy es uno de tantos bares fantasma, que al menos conserva para delicia de sus antiguos devotos el rótulo tal y como estaba cuando se extinguió. El tiempo le ha tratado bien; a diferencia de otros bares transformados en inmobiliarias, agencias de viaje o sucursales bancarias, este<br />
minúsculo local de Marqués de Vallejo ha logrado preservar su alma esencial. No sólo sobrevive su bella tipografía, sino que la fachada también va ignorando el paso de los años. Resiste el alicatado y milagrosamente resiste el cristal de la puerta, a prueba de gamberros. Echar un vistazo a su oscuro interior es como bucear hacia el pasado: allí vemos la barra breve,<br />
que también sobrevive, mientras se escucha a gritos un sordo rumor: ‘Pachuca, ábrete’.</p>
<p>2.-  Otro bar difunto, modelo resurrecto: cuántas reencarnaciones deben soportar algunos garitos hasta quedar del todo desnaturalizados, de modo que sus asiduos dejan de reconocerse entre estas cuatro paredes que un día fueron suyas. El ‘Paulino’, hermoso bar de intrincada geografía, se asomaba a la <strong>Gran Vía</strong> desde <strong>Queipo de Llano</strong> (hoy<strong> Gil de Gárate</strong>) con un aire muy madrileño: quiere decirse que su dueño acreditaba cierta vocación de estilo, expresada en una decoración más bizarra de lo común, vagamente emparentada con el <strong>Chicote</strong> capitalino y sucedáneos. Ha sufrido una reconversión tras otra; desfigurado, a sus puertas sin embargo algún alma piadosa todavía cree escuchar la famosa frase: ‘Paulino, levántante y anda’.</p>
<p>  3.- Contra <strong>la fuente del Trevi</strong> se recortó durante años la silueta del ‘Capri’, otro bar periclitado, a mayor gloria del urbanismo local y su gusto por los pastiches. Llegaba uno imantado por la poderosa atracción que ejercía su cristalera con vistas a la curva donde agoniza avenida de Portugal y era obsequiado por un camarero muy atento, servicial pero nunca pesado, que se acodaba en silencio en un extremo de la barra, como un cliente más. La estrecha puerta del bar conducía a un espacio bastante inhóspito, donde nunca hizo calor, de modo que su oculto encanto debía esconderse en la cálida frialdad con que se despachaba a la clientela. Una tarde supimos que no habría próxima vez: el ‘Capri’ iba a escuchar el ‘gori gori’. Algunos<br />
hubiéramos elegido otra canción: ‘Capri, c´est fini’. </p>
<p>Posdata. Según el protocolo generacional de los 70, te hacías mayor cuando en la barra del ‘Turismo’ te atrevías a pedir un tinto con paracaídas. Evitabas a la meretriz de guardia en la entrada, ingresabas en territorio lumpen y el camarero te regalaba un gruñido. Finalmente, el bar recibió la visita de la piqueta, pero no debería olvidarse su condición de pionero; después del ‘Turismo’, nada fue igual en la calle <strong>Sagasta</strong>, donde demasiadas noches se corea el conocido himno: ‘Ni es claro ni es tinto, es <strong>calimocho</strong>&#8216;.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/03/08/los-bares-difuntos-bares-dedicados-ix/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>106</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
