<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Logroño en sus baresTigre &#8211; Logroño en sus bares</title>
	<atom:link href="https://blogs.larioja.com/logronobares/tag/tigre/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.larioja.com/logronobares</link>
	<description>Un recorrido por las barras de la capital de La Rioja</description>
	<lastBuildDate>Thu, 12 Aug 2021 02:33:20 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>El supersonido de los bares de los 70</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/04/12/el-supersonido-de-los-bares-de-los-70/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/04/12/el-supersonido-de-los-bares-de-los-70/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 10:54:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[gramola]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juke box]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Sajarahuit]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tigre]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=142</guid>
		<description><![CDATA[De entre todos los detalles que añoro de aquellos bares de mi mocedad figura singularmente uno muy especial: las gramolas. Los difuntos jukebox, hermosos armatostes que se aplastaban contra las paredes de nuestros garitos de confianza, hasta donde habían emigrado desde su lugar natural: los billares, también llamados futbolines o salas de juegos. Fue allí [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/gramola.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-143" title="Aquellas viejas gramolas" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/gramola.jpg" alt="Aquellas viejas gramolas" width="600" height="896" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/gramola.jpg 600w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/04/gramola-201x300.jpg 201w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></p>
<p>De entre todos los detalles que añoro de aquellos bares de mi mocedad figura singularmente uno muy especial: las <strong>gramolas</strong>. Los difuntos <strong>jukebox</strong>, hermosos armatostes que se aplastaban contra las paredes de nuestros garitos de confianza, hasta donde habían emigrado desde su lugar natural: los billares, también llamados futbolines o salas de juegos. Fue allí donde los conocí: saludando a la entrada del <strong>Nico</strong> o del <strong>Toky</strong>, por citar los dos que más frecuenté de crío. Ya cuando empecé a afeitarme, tropecé con las amadas gramolas en unos cuantos bares, de donde se fueron retirando a medida que otros artilugios, como las primeras máquinas de marcianitos o los pinballs, reclamaban ese espacio. Su acta de defunción se firmó cuando desembarcaron los tragaperras, de modo que se rompió ese matrimonio de acto que formaban la máquina de donde salía música y la máquina de donde salía tabaco… que a veces también se anunciaba con alguna melodía que apagaba las tonadas del juke box.</p>
<p>Una pena. Porque en aquellos aparatos se podía escuchar la música que nos negaban los 40 fundamentales o la propia discoteca familiar. Los discos costaban una pasta y hacerse con ellos exigía medir muy bien las monedas que tuviéramos en el bolsillo; de hecho, preferíamos gastarnos la pasta en los elepés que en los sencillos, así que algunos temas de moda sólo salían a nuestro encuentro en los bares. De modo que pasar la tarde sentado delante de la gramola, pulsando ese numerito enigmático del disco, verlo luego moviéndose como por control remoto, encajando en la aguja mágicamente, reintegrándose luego a su lugar tras la primera escucha… Aquello de darle al botoncito (K14, <strong>Credence</strong>; F3,<strong>Sandro Giacobbe</strong>; A1, <strong>Los Pecos</strong>) y que saliera la música por los bafles tenía su embrujo. Un embrujo magnético, que te llevaba a clasificar los bares en función de la música que ofertaban sus gramolas.</p>
<p>Durante largo tiempo, ese bar que contenía <strong>el supersonido de los 70</strong> (y de los últimos 60, y de los primeros 80) fue para mí una barra ya difunta: el <strong>Sajarahuit</strong> de <strong>avenida de Colón</strong>. Bar de incierta nomenclatura (¿Qué nos querría decir el dueño con ese nombrecito? ¿Tal vez había servido como legionario en el antiguo Sahara español?), le confería un encanto singular su emplazamiento subterráneo y la mentada gramola que uno se topaba a la entrada, según descendía por las escaleras. La barra a la derecha y al final, semiocultas por un biombo, unas breves mesas para jugar las cartas: lo que se dice un bar de barrio, de esos que abundaban tanto por <strong>Logroño</strong>, que gozaba de una clientela fiel sobre todo los domingos a la hora del aperitivo y los sábados a media tarde. Allí veo aún a los parroquianos conspicuos, dándole al naipe, y allí me veo a mí, subido al taburete, siempre el mismo ritual: uno de la cuadrilla ponía <strong>Queen</strong> (su carrera de bicicletas, ¡¡¡aquel póster de ciclistas en top less!!!), el segundo subía un tema de <strong>Deep Purple</strong> (en efecto, fumando en el retrete) y al final caía mi favorito, la <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=5LnPnbhyjGc" target="_blank">ELO</a></strong>, grupo que sólo los más incondicionales recordarán del que era muy fan por entonces. El tema se llamaba Dulce Mentirosa y era imposible de adquirir en las tiendas, ni siquiera lo mandaba <strong>Disco Play</strong> en su boletín mensual, tan deseado. Así que una tarde, cuando supimos por el dueño que el bar se cerraba al día siguiente y nunca más volvería a abrir sus puertas, le pedimos que nos vendiera a cada uno nuestro disco favoritos. Ingenuos, pensábamos que nos los regalaría, pero no: nos los cobró. Ni siquiera nos dio la carpeta: nos conformamos con el puro single, que nos llevamos a casa como un tesoro. Visto con perspectiva, en cada nueva audición compruebo que no estaba mal, pero que no era para tanto.<br />
Como la nostalgia, en general.</p>
<p>P. D. Cuando las gramolas ya habían desaparecido de las barras logroñesas, encontrarse con una de ellas representaba para la trasiega un aliciente de gran envergadura, que justificaba excursiones a bares que en principio caían lejos de la jurisdicción personal. Así ocurría con el viejo <strong>Tigre</strong>, que se mantuvo durante años fiel al jukebox… aunque con una oferta musical digna de mejor causa. Su encanto tenía un punto kitsch: rancheras pasadas de moda, cantantes ignotos, canciones rancias más que rancias… Sólo brillaban los <strong>Rolling</strong>, que desempolvaron para aquel garito de la <strong>calle Mayor</strong> una versión del <strong>Come on</strong> de <strong>Chuck Berry</strong>: una bella antigualla que justificaba cada visita a un bar curioso como pocos, con su cabeza de (en efecto) tigre bengalí disecada vigilando a la clientela.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/04/12/el-supersonido-de-los-bares-de-los-70/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
	<post_id>142</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Los bares bizarros</title>
		<link>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/01/11/los-bares-bizarros/</link>
		<comments>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/01/11/los-bares-bizarros/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 11 Jan 2013 10:08:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Alacid</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Bizarro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[calle Mayor]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Iturza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Tigre]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.larioja.com/logronobares/?p=54</guid>
		<description><![CDATA[Un corresponsal me advirtió hace tiempo de que el uso que yo atribuía al adjetivo tan de moda, bizarro, era incorrecto. Lo comprobé en la RAE y concluí que llevaba razón. Bizarro, advierte la Academia, significa valiente en su primera acepción y generoso, lúcido o espléndido en una segunda entrada. De unos años a esta [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/01/iturza.jpg"><img loading="lazy" class="alignnone size-full wp-image-55" title="Entrada al bar Iturza, esta misma semana, según la cámara de Justo Rodríguez" src="/logronobares/wp-content/uploads/sites/33/2013/01/iturza.jpg" alt="Entrada al bar Iturza, esta misma semana, según la cámara de Justo Rodríguez" width="622" height="415" srcset="https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/01/iturza.jpg 622w, https://static-blogs.larioja.com/wp-content/uploads/sites/33/2013/01/iturza-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 622px) 100vw, 622px" /></a></p>
<p>Un corresponsal me advirtió hace tiempo de que el uso que yo atribuía al adjetivo tan de moda, <strong>bizarro</strong>, era incorrecto. Lo comprobé en la <strong>RAE</strong> y concluí que llevaba razón. Bizarro, advierte la Academia, significa valiente en su primera acepción y generoso, lúcido o espléndido en una segunda entrada. De unos años a esta parte, bizarro es sin embargo una palabra que se adjudica a algo más indefinible: personas, cosas o conductas un pelo fuera de lo normal, singulares. Con una singularidad, añado yo, como de otra época, cercana al casticismo. Un punto cañí. Por eso hablamos a veces de bares bizarros: aquellos que funcionan como una máquina del tiempo y te transportan a un momento de la historia ajeno al común de los presentes días, pero al mismo tiempo muy vigente.<br />
Los bares bizarros de <strong>Logroño</strong> siempre serán para mí por lo tanto las veteranas barras de la <strong>calle Mayor</strong>. Es decir, no aquellos garitos contra los que hoy se empotra la clientela más joven en las noches del fin de semana, que han transformado la calle hasta dejarla irreconocible para unos cuantos entre quienes me incluyo. No, los bares bizarros son aquellos otros cuya parroquia envejece con ellos y mantiene una extraña lealtad a los antiguos hábitos y tradiciones. De ahí su encanto.<br />
Hacia los primeros 80, nadie con menos de 30 años se daba una vuelta por la Mayor, de modo que descubrir aquellos bares donde se aparcaba la generación de nuestros padres y abuelos tuvo algo de epifanía. Lo he contado aquí en la entrada dedicada al <strong>Moderno</strong>: uno salía por la puerta trasera que daba al restaurante <strong>La Bombilla</strong> y de repente se le abría un mundo desconocido, con bares anónimos e intercambiables que sin embargo eran también al mismo tiempo únicos en su condición. Supervivientes de cuando la calle contaba con mucha más vida, vida vecinal y vida comercial, vida por supuesto hostelera. La ronda solía empezar en el <strong>Iturza</strong>, se detenía en un bar situado enfrente cuyo nombre he olvidado, cruzaba de nuevo la acera para una parada en el <strong>Bretón</strong> y concluía en el aledaño <strong>Cuatro Calles</strong>, garito que disponía de otros alicientes añadidos a la trasiega de alcohol: su dueño, que era pelirrojo y tanto nos recordaba al actor Danny Kaye (ya olvidado, supongo). Y, rareza máxima, el tipo era del Barça, lo cual entonces representaba una extravagancia. Además, reservaba en un rincón unas mesas para servir cazuelitas, otro exotismo en aquella época donde lo habitual eran bares sin ningún tipo de aliciente culinario.<br />
Se exceptúa, eso sí, el Iturza, que ofrecía el pincho más raro que yo recuerde: un huevo duro. Repito: un huevo duro. El dueño extraía de una nevera contemporánea de Napoleón las bebidas y si la clientela le jaleaba, a veces aceptaba pelar el huevo duro luego de machacarlo ¡contra la frente! Se me saltan las lágrimas. Hoy todavía no puedo entrar en el Iturza sin refrescar esos prodigiosos días, cuando quienes empezábamos a afeitarnos pensamos que había una alternativa a la Laurel a poco que otra generación explorase los viejos territorios del Logroño de siempre. De hecho, poco después se abrió en la Mayor el primer bar ‘moderno’ que hizo bueno nuestro pronóstico: se llamó <strong>La Costanilla</strong>, ya disponía de una tapa digna de tal nombre (una zapatilla: esto es, una rebanada de pan con jamón y tomate) y su estilo era definitivamente otro, más acorde con los nuevos tiempos que se avecinaban y que se concretarían luego en el vecino <strong>Tifus de Travesía de Santiago</strong>. Nada que ver con esos antros que fueron declinando con la excepción mentada del resucitado Iturza, que funciona hoy un poco como me parece que funcionó en aquellos días. Como una especie de faro del fin de los tiempos, orgulloso de su estirpe, el último bar de toda una época. Un bar que hace bueno el adjetivo bizarro. Valiente, generoso, lúcido, espléndido y también singular.<br />
P.D. Esa antigua exploración por la calle Mayor representó un descubrimiento de un puñado de bares que estaban ahí, esperando a que alguien los incorporase a la habitual ruta dipsómana. Un viaje que incluyó alguna cata en el <strong>Negresco</strong>, ya mencionada en este blog, y la conquista para los nuevos usos juveniles de otro garito muy querido, el <strong>Tigre</strong>, con su (en efecto) hermosa cabeza de tigre disecada. También disponía de  una estupenda <strong>juke box</strong>, una de las últimas de Logroño, que me invitó hace años a un escribir un relato corto publicado en una antología que editaba entonces <strong>Diario LA RIOJA</strong>. Cualquier día lo traigo por aquí.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.larioja.com/logronobares/2013/01/11/los-bares-bizarros/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>12</slash:comments>
	<post_id>54</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
