{"id":103,"date":"2013-03-05T10:58:08","date_gmt":"2013-03-05T10:58:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=103"},"modified":"2013-03-05T10:58:08","modified_gmt":"2013-03-05T10:58:08","slug":"el-aperitivo-no-estaba-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/03\/05\/el-aperitivo-no-estaba-muerto\/","title":{"rendered":"El aperitivo no estaba muerto"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/03\/pachuquito.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-104\" title=\"Pachuquito o pelayito: la tapa gloriosa reaparecida.\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/03\/pachuquito.jpg\" alt=\"Pachuquito o pelayito: la tapa gloriosa reaparecida.\" width=\"600\" height=\"455\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/03\/pachuquito.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/03\/pachuquito-300x228.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mis disculpas. En una de mis primeras entradas me apresur\u00e9 a certificar la defunci\u00f3n del <strong><a href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2012\/12\/03\/llanto-por-el-vermu-desaparecido\/\" target=\"_blank\">aperitivo dominical<\/a><\/strong> y ahora compruebo que no: que me precipit\u00e9. Lo que hab\u00eda desaparecido era en realidad su versi\u00f3n masiva, aquellos<strong> verm\u00fas multitudinarios<\/strong> cuyo recuerdo comprob\u00e9 que compart\u00eda al menos un par de generaciones de <strong>logro\u00f1eses<\/strong>. Recientes exploraciones me permiten concluir que tan civilizada costumbre se mantiene hoy en alg\u00fan rinc\u00f3n de nuestra ciudad. Por no hablar de la provincia: el verm\u00fa en cualquier municipio riojano conserva incluso su a\u00f1ejo aire religioso, que exige una feligres\u00eda \u00e1vida de su <strong>ingesta<\/strong>, como si fuera el mandamiento n\u00famero once.<\/p>\n<p>En <strong>Logro\u00f1o <\/strong>se impone sin embargo ir por partes, como le gustaba al amigo Jack. El puro centro sigue siendo un desierto, excepci\u00f3n hecha del entorno de <strong>avenida de Portugal<\/strong>, muy frecuentado por reputados (con perd\u00f3n) miembros de esta casa que nos aloja y dotado de mayor atractivo en cuanto reabra el <strong>Malasa\u00f1a <\/strong>seg\u00fan manda la tradici\u00f3n de los camareros fot\u00f3grafos. Me consta porque explor\u00e9 esa ruta personalmente que alrededor de <strong>Rep\u00fablica Argentina<\/strong> se forma un ambiente con bastante bullicio, porque incluye los legendarios <strong>tigres del Cinco Pesos<\/strong> y porque se nutre de las huestes diseminadas por <strong>Men\u00e9ndez Pelayo, Huesca y Somosierra<\/strong>, incluido el bar del <strong>parque Gallarza<\/strong>. Precisamente en esta ruta dominical tropec\u00e9 con una emocionante reaparici\u00f3n: la del \u2018<strong>pachuquito<\/strong>\u2019, tapa incluida dentro de la <a href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2012\/11\/05\/que-lugares\/\" target=\"_blank\">primera entrada de este <strong>blog<\/strong><\/a>. Un gentil corresponsal me hab\u00eda advertido de que en un establecimiento de Men\u00e9ndez Pelayo, defendida su barra por un antiguo camarero del difunto<strong> Pachuca de Marqu\u00e9s de Vallejo<\/strong>, se despachaba todav\u00eda aquel glorioso pincho (huevo cocido rebozado con jam\u00f3n y queso) y all\u00ed acud\u00ed a comprobarlo: en efecto, como atestigua la foto, ante mis ojos brot\u00f3 el misterioso bocado, que me zamp\u00e9 con gran placer. Como si fuera la magdalena de Proust. Por cierto, el bar (y los bares vecinos) estaba lleno. Y por cierto: como el bar se llama <strong>Pelayo<\/strong>, su due\u00f1o tuvo la humorada de rebautizarlo ante m\u00ed como \u2018<strong>pelayito<\/strong>\u2019.<\/p>\n<p>Por el contrario contin\u00faa vac\u00edo el otrora glorioso \u2018<strong>tont\u00f3dromo<\/strong>\u2019 y contin\u00faa por razones que tienen que ver m\u00e1s con la sociolog\u00eda que con la hosteler\u00eda: Logro\u00f1o, ay, no es lo que era. Ha mudado su piel, vaya usted a saber si para mejorar. Me lo alertaba en este blog <strong>Paz Villar<\/strong>: el domingo nos pilla ahora alertagados, poco dispuestos a otra cosa que no sea pasear al perro, ir a por el pan y el peri\u00f3dico y volver a casa. Los m\u00e1s intr\u00e9pidos honran esa instituci\u00f3n tan riojana llamada segunda residencia y pare usted de contar porque ya me salen las cuentas: s\u00f3lo se animan al aperitivo los m\u00e1s adictos de entre nosotros, solo los m\u00e1s comodones, aquellos que se apuntan a la ronda a cambio de que les caiga cerca de casa. De hecho, hay quien sale a tomar el verm\u00fa en ch\u00e1ndal, h\u00e1bito que aprovechamos a denunciar desde este p\u00falpito: si se toma en ch\u00e1ndal, eso ni es verm\u00fa ni es nada.<\/p>\n<p>P.D. Gracias a un art\u00edculo en <strong>elpais <\/strong>de <strong>Mikel Iturriaga y M\u00f3nica Escudero<\/strong>, me acabo de enterar de unos cuantos secretos en torno al verm\u00fa. Una palabra de origen alem\u00e1n (y yo que pensaba que ven\u00eda de Italia, como el Martini) que distingue a una bebida con ra\u00edces en la Grecia cl\u00e1sica, introducida en Espa\u00f1a en el siglo XIX, cuya notoriedad social es todav\u00eda m\u00e1s reciente: tengo para m\u00ed que su repercusi\u00f3n se alcanza en la \u00e9poca el desarrollismo, vinculada a una emergente clase media que ya se pod\u00eda permitir alg\u00fan lujo (v\u00e9ase la familia Alc\u00e1ntara). Y con el verm\u00fa lleg\u00f3 la moda de incorporar una tapa para el aperitivo: as\u00ed nacieron la <strong>bomba <\/strong>de la <strong>Cova Fumada<\/strong> barcelonesa, las <strong>bravas <\/strong>as\u00ed bautizadas en <strong>Casa Pellizco de Madrid<\/strong> o mi favorita: la entra\u00f1able <strong>gilda<\/strong>, alumbrada en <strong>Casa Vall\u00e9s de San Sebasti\u00e1n.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mis disculpas. 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