{"id":1063,"date":"2018-04-27T08:19:53","date_gmt":"2018-04-27T08:19:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1063"},"modified":"2018-04-27T08:19:53","modified_gmt":"2018-04-27T08:19:53","slug":"bares-lindos-y-queridos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2018\/04\/27\/bares-lindos-y-queridos\/","title":{"rendered":"Bares lindos y queridos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/04\/mexico.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1064\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/04\/mexico-300x134.jpg\" alt=\"Los tres bares de la promoci\u00f3n Ciudad de M\u00e9xico. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"300\" height=\"134\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/04\/mexico-300x134.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/04\/mexico.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He olvidado la primera vez en que alguien me habl\u00f3 del Ciudad de M\u00e9xico. \u00bfM\u00e9xico? \u00bfM\u00e9xico en <strong>Logro\u00f1o<\/strong>? Result\u00f3 que alg\u00fan benem\u00e9rito constructor logro\u00f1\u00e9s hab\u00eda ideado bautizar con ese cari\u00f1oso recordatorio al pa\u00eds hermano una promoci\u00f3n de viviendas que empezaba a elevarse all\u00e1 donde la ciudad casi dejaba de serlo. Una feliz ocurrencia: aquella urbanizaci\u00f3n, dotada de elementos muy avanzados para la \u00e9poca, se convirti\u00f3 en una referencia local, lo cual da idea del tama\u00f1o de su \u00e9xito. Porque toda esa manzana, y casi el barrio incluido, empez\u00f3 a denominarse de esa manera en la jerga logro\u00f1esa: donde el M\u00e9xico, se dec\u00eda y todav\u00eda se dice, y todo el mundo entend\u00eda y entiende de qu\u00e9 estamos hablando. De ese rinc\u00f3n de <strong>Vara de Rey, frente al colegio de las Escolapias,<\/strong> donde no s\u00f3lo se levantaban esos pisos c\u00e9lebres: tambi\u00e9n daba nombre la misma voz al bar que pronto se instal\u00f3 entre ellos. Ocupando un local en una bajera, dotado de terraza frontal y de otra emboscada junto a la puerta trasera, que durante a\u00f1os defendi\u00f3 con maestr\u00eda el amigo <strong>\u00c1ngel<\/strong>.<\/p>\n<p>El M\u00e9xico, que ha aparecido aqu\u00ed otras veces, representaba el ideal de cualquier hostelero: <strong>un bar que casi nunca cerraba<\/strong>. Abr\u00eda para el desayuno temprano y la bola empezaba a correr: el cafelito de media ma\u00f1ana, el reparador tentempi\u00e9 del mediod\u00eda, el aperitivo&#8230; Ofrec\u00eda tambi\u00e9n almuerzos y pronto se convirtieron en famosas sus sobremesas bien regadas de caf\u00e9s y naipes, las meriendas de las criaturas cuyos progenitores acababan de recogerlas del cole, el vino vespertino acompa\u00f1ado de alg\u00fan bocado&#8230; Las cenas, las recenas y las copas que se asomaban a la medianoche&#8230; Lo dicho: un bar que parec\u00eda infinito. Donde adem\u00e1s estaban aseguradas las risas si le hac\u00edas a \u00c1ngel el favor de hacer como que sus chistes ten\u00edan gracia&#8230;<\/p>\n<p>Alineada con el patr\u00f3n, la plantilla de camareros aseguraba un servicio profesional y eficaz, de modo que se entender\u00e1 lo antedicho: el enorme impacto que gener\u00f3 en aquel Logro\u00f1o que se dispuso a crecer en la misma direcci\u00f3n. Hacia el sur. De modo que se explica que a su vera brotara a\u00f1os despu\u00e9s otro bar que se instalar\u00eda en su exitosa estela y acept\u00f3 tambi\u00e9n la nomenclatura azteca. Naci\u00f3 el <strong>Monterrey<\/strong>. Y las gentes de este peri\u00f3dico fueron todav\u00eda m\u00e1s felices: ya ten\u00edan un sitio m\u00e1s donde abrevar a la salida del trabajo o mientras esperaban que llegara el teletipo de \u00faltima hora. Como ambos bares nos quedan enfrente, se entender\u00e1 la predilecci\u00f3n que en esta casa se reserva para ambos locales, para sus fundadores por supuesto y para quienes luego los defendieron&#8230;<\/p>\n<p>\u2026 Hasta esta hora presente, cuando esa breve manzana puede presumir de disponer de una jugosa oferta en materia de bares, garantizada con la sola presencia de tres locales. Porque a los dos citados, que mantienen competitivo su nivel, se uni\u00f3 hace alg\u00fan lustro la renovaci\u00f3n emprendida por <strong>El And\u00e9n<\/strong>, que dej\u00f3 de ser la degustaci\u00f3n de caf\u00e9 de anta\u00f1o para convertirse en un negocio multitarea, igual que sus hermanos de acera. Desde temprana hora bulle la barra, donde seg\u00fan mi experiencia se sirve (milagro, milagro) un estupendo cafelito, perfecto de punto. Tan perfecto como su otra gran baza para gozo de la clientela: la ca\u00f1a. Muy, muy bien tirada: los camareros de El And\u00e9n parecen de Madrid. Y puesto que el servicio es eficaz y discreto, la m\u00fasica de fondo no molesta sino que se agradece y la barra se dispone bien surtida de goller\u00edas&#8230; El \u00e9xito se da por descontado.<\/p>\n<p>Como tambi\u00e9n es el caso del vecino Monterrey, que puede alardear de esa misma oferta de su vecino competidor y a\u00f1ade adem\u00e1s su vocaci\u00f3n por las copas nocturnas, una franja que ocupa con sobresaliente respuesta de p\u00fablico puesto que figura en el ADN fundacional de la familia que tantos a\u00f1os ocup\u00f3 este local, los <strong>Zapata<\/strong>. Sirven por cierto una barra muy rica en manjares de todo tipo: ya se mencion\u00f3 aqu\u00ed sus estupendos morros. Gloria bendita. Y su carta de vinos, tambi\u00e9n como la propia de El And\u00e9n, me parece muy acabada. Otros dos bares lindos y queridos.<\/p>\n<p>Concluye el paseo ah\u00ed al lado, en el M\u00e9xico originario. Que ahora se denomina <strong>Porto Vecchio<\/strong> y, como otras ramas de la misma familia, se distingue por el producto estrella: la tortilla de patata. Que recuerda al bocado inaugural, esas tortillas nacidas en los fogones de la misma familia all\u00e1 en el Porto Novo, de cuando el Tontodr\u00f3mo era eso: el lugar donde hab\u00eda que estar. Para ver y ser visto. De aquel Porto Novo nacieron unos cuantos bares denominados Porto Vecchio: por ejemplo, el de Vara de Rey, que cuenta adem\u00e1s, como el anexo Monterrey, con la discreta terracita del fondo. Esos veladores donde tantos y tantos logro\u00f1eses que hoy ya est\u00e1n pensando si les quedar\u00e1 paga cuando se jubilen celebraron alg\u00fan cumplea\u00f1os o su primera comuni\u00f3n. Fiestas infantiles, fiestas familiares, amenizadas a menudo no s\u00f3lo por el mejorable ingenio de \u00c1ngel contando chistes: tambi\u00e9n atacaba de vez en cuando su acorde\u00f3n. Que dej\u00f3 de sonar cuando abandon\u00f3 su negocio, aunque \u00c1ngel nunca dej\u00f3 Logro\u00f1o: lo ver\u00e1 usted de vez en cuando como yo, por estas calles que son las nuestras, recordando los felices d\u00edas pasados al frente de su bar. Que hizo bueno a su manera el mandato b\u00edblico: dar de comer al hambriento y de beber al sediento. Sobre todo, a tanto hambriento y sediento periodista de esta casa.<\/p>\n<p>P.D. Se puede perpetrar una ronda de solo tres bares y quedar saciado, sobre todo porque las barras est\u00e1n bien dispuestas de una rica oferta multicolor, como lo demuestran cada d\u00eda los alojados en tan breve tramo de Vara de Rey. Quien se quede con ganas de proseguir su itinerario, all\u00e1 en el cruce con la Circunvalaci\u00f3n dispone de otra barra, la del S\u00e1ndalo. O dirigir sus pasos hacia el norte, donde se alza el <strong>Ciudad Jard\u00edn<\/strong> y tambi\u00e9n el <strong>Comodoro<\/strong>. Y hay otra opci\u00f3n: doblar la esquina por <strong>Poeta Prudencio<\/strong> e ingresar en el periplo que se ofrece por el barrio de <strong>Cascajos<\/strong>. Pero esa es otra historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; He olvidado la primera vez en que alguien me habl\u00f3 del Ciudad de M\u00e9xico. \u00bfM\u00e9xico? \u00bfM\u00e9xico en Logro\u00f1o? Result\u00f3 que alg\u00fan benem\u00e9rito constructor logro\u00f1\u00e9s hab\u00eda ideado bautizar con ese cari\u00f1oso recordatorio al pa\u00eds hermano una promoci\u00f3n de viviendas que empezaba a elevarse all\u00e1 donde la ciudad casi dejaba de serlo. 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