{"id":1104,"date":"2018-07-06T16:25:11","date_gmt":"2018-07-06T16:25:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1104"},"modified":"2018-07-06T16:25:48","modified_gmt":"2018-07-06T16:25:48","slug":"mi-exbuenos-aires-querido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2018\/07\/06\/mi-exbuenos-aires-querido\/","title":{"rendered":"Mi exBuenos Aires querido"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1105\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1-300x211.jpg\" alt=\"La gran familia del Buenos Aires, el domingo en que cerr\u00f3 sus puertas. Foto de Sonia Tercero\" width=\"300\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1-300x211.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1-768x540.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1-1024x719.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;Cosas de la vida&#8221;, recuerda <strong>Felipe Royo,<\/strong> miembro de la familia fundadora del<strong> Buenos Aires<\/strong>, que el domingo enton\u00f3 su \u00faltimo tango. Porque resulta que, tambi\u00e9n por razones familiares, la clausura de la popular casa de comidas logro\u00f1esa que deja a sus incondicionales medio hu\u00e9rfanos le sorprende precisamente en Buenos Aires&#8230; A una distancia oce\u00e1nica del negocio &#8220;que durante tantos a\u00f1os ha sido mi casa&#8221;, reflexiona por correo electr\u00f3nico. Al otro lado de la pantalla, es posible que derrame alguna lagrimita. O la contenga.<\/p>\n<p>Porque ocurre que Felipe, quien servir\u00e1 en este art\u00edculo como hilo conductor de la legendaria historia del restaurante que pone fin a m\u00e1s de 80 a\u00f1os de actividad, confiesa que ha pasado media vida &#8220;<strong>entre las calles Laurel y Bret\u00f3n de los Herreros<\/strong>, donde se desarroll\u00f3 toda mi infancia&#8221;. El Buenos Aires contaba con acceso a ambas calles, lo cual explica que Royo atesore &#8220;recuerdos imborrables&#8221;. Por ejemplo, &#8220;de las cuadrillas que entonces chiquiteaban, los almuerzos con los comerciantes del Mercado de Abastos como protagonistas, las gambas a la plancha, las tortillas de patata, las salchichas de Galilea, la merluza rebozada, el vino de Tudelilla&#8221; y un interminable etc\u00e9tera. Que le llevan a recordar a su propio padre, &#8220;que falleci\u00f3 tan prematuramente&#8221;, descargando las cubas de Rioja &#8220;y sulfat\u00e1ndolas cada vez que ven\u00eda la cisterna, que no s\u00e9 c\u00f3mo hac\u00eda para entrar por la estrecha Laurel&#8221;. &#8220;De ah\u00ed al garraf\u00f3n y luego a las botellas y as\u00ed d\u00eda tras d\u00eda&#8221;, agrega.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-laurel.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1106\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-laurel-223x300.jpg\" alt=\"El Buenos Aires de la calle Laurel\" width=\"223\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-laurel-223x300.jpg 223w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-laurel.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfM\u00e1s recuerdos? En efecto, alguno queda: la venerable pizarra con los resultados del <strong>Logro\u00f1\u00e9s<\/strong>, &#8220;que ten\u00eda su sede justo enfrente&#8221;, o los descansos del Bret\u00f3n &#8220;y las cenas de artistas que pasaban al restaurante por la cercan\u00eda entre funci\u00f3n y funci\u00f3n, con mis abuelos, mis t\u00edos o mis primos&#8230; Muchos recuerdos&#8221;, resume, &#8220;de mi infancia y mi juventud&#8221;. Que son la infancia y la juventud de toda una generaci\u00f3n de logro\u00f1eses que ya peinan alguna cana, con quien seguro que compartir\u00e1 im\u00e1genes comunes, en blanco y negro todav\u00eda. Como aquella mesa &#8220;donde <strong>Rom\u00e1n Galarraga<\/strong>, el m\u00edtico entrenador blanquirrojo, se tomaba su porroncito de vino en tertulia vespertina, la ventanita que daba a Laurel o las comidas en la calle cuando llegaba San Mateo&#8221;.<\/p>\n<p>Desde el genuino Buenos Aires, la querida capital argentina, la moviola de Felipe rebobina otro arsenal de im\u00e1genes, ya m\u00e1s recientes. Como el traslado a <strong>Rep\u00fablica Argentina<\/strong>, &#8220;donde mi cu\u00f1ado <strong>Jos\u00e9 Mari<\/strong> y mi hermana <strong>Pitu<\/strong> han seguido, con \u00e9xito y mucho trabajo, la tradici\u00f3n familiar&#8221;. Y puesto que el amigo <strong>Soroa<\/strong>, que hoy se corta con su esposa la imaginaria coleta, fue un as del bal\u00f3n (tambi\u00e9n en blanco y negro, ojo) no sorprender\u00e1 saber que su local ejerci\u00f3 como una suerte de sede oficiosa del Logro\u00f1\u00e9s de su edad m\u00e1s gloriosa. &#8220;Sentimos como nuestras las vivencias de los <strong>Lopetegui, Vergara, Rosagro, Arag\u00f3n, Maqueda o V\u00edlchez<\/strong>, que eran asiduos y com\u00edan a diario e incluso algunas Navidades, cuando no hab\u00eda vacaciones&#8221;, subraya Felipe.<\/p>\n<p>Y ahora s\u00ed. Ya no hay duda: uno se lo imagina tecleando este chorro de melancol\u00eda a orillas del R\u00edo de la Plata y alguna l\u00e1grima seguro que va cayendo. &#8220;Son muchas emociones que desde tan lejos se sienten m\u00e1s si cabe&#8221;, admite. &#8220;Llega la hora del merecido descanso y s\u00f3lo me queda desear lo mejor a todos&#8221;. Cap\u00edtulo que incluye a familiares, amigos y clientes. Que tambi\u00e9n lloran hoy un poco.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1108\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-300x184.jpg\" alt=\"En la cocina de la desaparecida casa de comidas. Foto de Sonia Tercero\" width=\"300\" height=\"184\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-300x184.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-768x472.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires-1024x629.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/buenos-aires.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.D. Como habr\u00e1 intuido el improbable lector, con esa entrada (que public\u00f3 el lunes pasado en las p\u00e1ginas de <strong>Diario LA RIOJA<\/strong>) incumple el autor su promesa de honrar al universo de Logro\u00f1o en sus bares. Porque el Buenos Aires no es un bar, sino casa de comidas ejemplar. Se aceptar\u00e1 esta salvedad por varias razones: por ejemplo, que puesto que soy due\u00f1o y se\u00f1or de este espacio, alguna licencia me podr\u00e9 permitir. Pero sobre todo por dos razones: por el car\u00e1cter emblem\u00e1tico del negocio reci\u00e9n clausurado y porque adem\u00e1s el Buenos Aires, en realidad, s\u00ed es un bar. Porque una vez lo fue, en los lejanos tiempos de la calle Laurel. Y algo de su esp\u00edritu habr\u00e1 permanecido todos estos largos en Rep\u00fablica Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &#8220;Cosas de la vida&#8221;, recuerda Felipe Royo, miembro de la familia fundadora del Buenos Aires, que el domingo enton\u00f3 su \u00faltimo tango. 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