{"id":1112,"date":"2018-07-13T07:36:33","date_gmt":"2018-07-13T07:36:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1112"},"modified":"2018-07-13T07:36:33","modified_gmt":"2018-07-13T07:36:33","slug":"carretera-y-tragos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2018\/07\/13\/carretera-y-tragos\/","title":{"rendered":"Carretera y tragos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/toral.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1113\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/toral-300x114.jpg\" alt=\"Bar UJTA, en Toral de los Guzmanes\" width=\"300\" height=\"114\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/toral-300x114.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/toral-768x292.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/toral-1024x389.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/toral.jpg 1667w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cap\u00edtulos anteriores, ya tuvimos que emigrar de excursi\u00f3n para justificar la importancia que tiene en el mundo de los bares esa tipolog\u00eda tan fet\u00e9n llamada el <strong>bar de carretera<\/strong>. Cualquiera que haya tomado alguna vez el volante o viajado de paquete habr\u00e1 ido construyendo en su memoria un feliz rosario con sus m\u00e1s gozosas estaciones, asociadas a sus aventuras como turista por el mapa patrio o allende las fronteras celtib\u00e9ricas. Ese garito donde hab\u00eda que parar a toda costa, por fuerza, porque el cabeza de familia impon\u00eda su criterio al resto de la prole y mam\u00e1 y sus incre\u00edbles hijos acataban la orden y desfilaban obedientes hacia el local, ya sabe el improbable lector de qu\u00e9 estamos hablando: barullo de mondadientes en el suelo, megafon\u00eda tronante, bizarra oferta musical (modelo casete) en una esquina de la barra y una cuadrilla de camareros con demasiada mili a sus espaldas.<\/p>\n<p>Ese modelo de bar de carretera ha muerto, amiguitos. Ya os habr\u00e9is dado cuenta. O sobrevive apenas, al pie de las pocas autov\u00edas que consienten su presencia tentadora para el reparador tentempi\u00e9, el cafelito para estirar las piernas o el castizo universo del men\u00fa del d\u00eda: eso de parar el coche all\u00ed donde se observe aparcada una tropa de camiones. Ha muerto como lo conocimos y la culpa la tiene el <strong>Ministerio de Fomento<\/strong>, departamento de se\u00f1alizaciones: puesto que el c\u00e9lebre departamento ministerial que tanto cari\u00f1o dispensa a <strong>La Rioja<\/strong> ha plagado de doble calzada la piel de toro, salvada sea nuestra bendita tierra, ocurre que las nuevas carreteras ya no pasan por donde transcurr\u00edan las viejas. Usted puede cruzar kil\u00f3metros y kil\u00f3metros de autov\u00eda sin divisar hasta donde alcance la vista el querido monumento: el bar de carretera ha desaparecido. Nadie sabe c\u00f3mo ha sido.<\/p>\n<p>Lo acabo de comprobar en <strong>un viaje reciente por la Meseta<\/strong>. Alguna maldita se\u00f1al oficiaba en realidad como se\u00f1uelo, como trampa para incautos: promet\u00eda una parada t\u00e9cnica justo aqu\u00ed al lado pero era abandonar la rotonda e iniciar un peregrinaje por los pueblos de alrededor que pon\u00eda a prueba los reflejos de <strong>Google Maps<\/strong>. Luego ocurr\u00eda que s\u00ed: que hab\u00eda un bar. Y hasta una gasolinera. Pero se alojaban tan a desmano que uno perd\u00eda el ritmo y hasta la noci\u00f3n del tiempo y el espacio. Despistado, regresaba por esas tierras de nadie, infinitos p\u00e1ramos de la Espa\u00f1a vac\u00eda, hasta ver si acertaba con la salida donde hab\u00eda dejado la autov\u00eda y con algo de suerte retomaba el camino. Hasta la siguiente etapa, donde deb\u00eda ejecutar una maniobra similar: cruzar los dedos de los pies y confiar en San Crist\u00f3bal y la diosa fortuna. A ver si el garito estaba m\u00e1s a mano y pod\u00eda llegar a su destino antes de que cerrara el control.<\/p>\n<p>Lo cual me parece fatal. Sobre todo, en esta \u00e9poca tan pautada, que nos envuelve en un barullo de datos y pistas hasta para las rutinas m\u00e1s primarias. As\u00ed que hay gato encerrado: que la se\u00f1alizaci\u00f3n evite precisar la distancia exacta donde habita ese prometedor trago (opcional, visita al aseo) s\u00f3lo puede responder a un deseo preconcebido de hurtar semejante informaci\u00f3n. Y me desdigo de cuanto acabo de escribir: lo entiendo. Lo entiendo perfectamente. Porque esa magra indicaci\u00f3n que en realidad apenas indica nada nos conduce a visitar esos <strong>pueblitos alejados del trazado principal<\/strong> que se quedar\u00edan a\u00fan m\u00e1s muertos de lo que est\u00e1n si el avisado conductor concluyese que no le merece la pena semejante desv\u00edo y probara suerte m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s nos quitar\u00eda de este otro placer, un placer de otro tiempo. Atravesar la estepa castellana, ese desierto tan po\u00e9tico. Divisar all\u00e1 al fondo lo que parece ser un pueblo, indicio que confirmamos en cuanto asoma el campanario de la iglesia, la silueta del front\u00f3n, la triste marquesina del autob\u00fas patrocinada por una caja de ahorros que ya no existe. El paisano fumando boina en ristre al pie del arc\u00e9n, la se\u00f1ora en bata barriendo la fachada de la casa, el viento solano barriendo tambi\u00e9n su cuota al\u00edcuota del paisaje detenido en el tiempo. Esas estampas propias de la Espa\u00f1a que conocimos <strong>a bordo del 600 familiar<\/strong> (LO-23.152), hoy arrumbadas a mayor gloria de la globalizaci\u00f3n que todo lo uniforma, depositarias de un genuino encanto que merece sobrevivir tanto como el bar de carretera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/Elvis.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-medium wp-image-1114\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/Elvis-225x300.jpg\" alt=\"Interior del bar UJTA\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/Elvis-225x300.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/Elvis-768x1024.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/Elvis.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hablo por m\u00ed. Hubiera sido una aut\u00e9ntica pena perderme el espect\u00e1culo que me regal\u00f3 la bendita se\u00f1alizaci\u00f3n que de casi nada informa. Me hubiera ahorrado esos kil\u00f3metros pilotando por la aut\u00e9ntica nada, pensando si me hab\u00eda equivocado de ruta. El placer de deambular al volante sin mirar el reloj, ese privilegio anterior a la implantaci\u00f3n del navegador obligatorio. Detener el coche frente a un bar de intimidante aspecto mientras empezaba a chispear y un recio fr\u00edo mesetario desment\u00eda la primavera. Ingresar en el local y maravillarme por la supervivencia entre nosotros de semejante establecimiento, de enigm\u00e1tica denominaci\u00f3n: <strong>Club UJTA<\/strong>. Aviso a los malpensados: no es lo que est\u00e1is sospechando. Se trata de un bar ejemplar, estupendamente defendido por ese tipo de camarero tan a\u00f1orado: capaz por s\u00ed solo de despachar a toda la clientela sin agobios de ning\u00fan tipo, esa clase de profesionalidad discreta que convierten esos metros cuadrados en un espacio de mullido confort. Ya no hay prisas. Afuera sigue lloviznando mientras saboreamos el estupendo cortado, \u00f3ptimo de punto, acompa\u00f1ado por una estupenda magdalena cortes\u00eda de la casa, como el pincho de jugosa tortilla que tambi\u00e9n te regalan de saque. Un bar donde se tarifa a los precios anteriores a la llegada del euro. Te reciben con un gentil saludo y te desean buen viaje. Un bar de pueblo que se ha convertido en un bar de carretera. De donde te despide nada menos que el amigo <strong>Elvis Presley en formato reloj,<\/strong> apoyado sobre un extintor: imposible no amarlo. Imposible olvidar al bar UJTA. Sobre todo, porque de vuelta a la autov\u00eda se har\u00e1 muy entretenido lo que resta de trayecto pensando en eso: en Elvis. Y en qu\u00e9 significa UJTA. Una pista: se aloja en un encantador pueblo leon\u00e9s llamado <strong>Toral de los Guzmanes<\/strong>. Se premiar\u00e1 a los acertantes.<\/p>\n<p>P.D. El viaje mesetario incluy\u00f3 otra parada no menos formidable. Quien cruce por los aleda\u00f1os de <strong>Mombuey<\/strong>, poblaci\u00f3n zamorana de desconcertante nomenclatura, har\u00e1 bien en detenerse ante La Ruta, bar y restaurante donde se oficia esa prodigiosa coreograf\u00eda tan alabada: la que ejecutan sus camareros para dar de comer al hambriento y de beber al sediento a precios muy ajustados, rapidez vertiginosa y elevada profesionalidad. Todo un espect\u00e1culo: haga usted como yo, tome una silla del fondo y observe desde all\u00ed c\u00f3mo salen las comandas de la cocina en perfecto orden, disciplinadas como guiadas por un robot japon\u00e9s. O c\u00f3mo desfila hacia la salida la multitud hace un minuto api\u00f1ada ante la barra o cu\u00e1n de sabroso se sirve el bocata. Y con qu\u00e9 simpat\u00eda ejercen su endiablado trabajo estos magos y magas de la hosteler\u00eda. Esos hechiceros que te siguen llamando caballero y te desean buen viaje.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En cap\u00edtulos anteriores, ya tuvimos que emigrar de excursi\u00f3n para justificar la importancia que tiene en el mundo de los bares esa tipolog\u00eda tan fet\u00e9n llamada el bar de carretera. 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