{"id":1126,"date":"2018-07-27T08:47:30","date_gmt":"2018-07-27T08:47:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1126"},"modified":"2018-07-27T08:47:30","modified_gmt":"2018-07-27T08:47:30","slug":"hermanos-moroy-bares-entre-dos-rondas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2018\/07\/27\/hermanos-moroy-bares-entre-dos-rondas\/","title":{"rendered":"Hermanos Moroy, bares entre dos rondas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/ajo-negro-buena.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-1127 size-full\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/ajo-negro-buena.jpg\" alt=\"ajo-negro-buena\" width=\"1000\" height=\"645\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/ajo-negro-buena.jpg 1000w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/ajo-negro-buena-300x194.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/07\/ajo-negro-buena-768x495.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La calle <strong>Hermanos Moroy<\/strong>, seg\u00fan recuerda el llorado <strong>Jer\u00f3nimo Jim\u00e9nez<\/strong>, debe su nombre a los (en efecto) hermanos as\u00ed apellidados: Ces\u00e1reo y Emilio. Cuya casa familiar se encontraba all\u00ed situada y de hecho todav\u00eda la habitaba otra hermana, Mar\u00eda, all\u00e1 por 1904, cuando el Ayuntamiento decidi\u00f3 honrar su memoria llevando su nombre al nomenclator. Entre otros merecimientos, porque al amigo Ces\u00e1reo se deb\u00edan algunos avances que hab\u00edan mejorado la vida logro\u00f1esa: por ejemplo, <strong>la construcci\u00f3n del pantano de La Grajera<\/strong>, en su condici\u00f3n de ingeniero de Caminos&#8230; proyecto cuya autor\u00eda otras fuentes de autoridad atribuyen a <strong>Am\u00f3s Salvador<\/strong>. A quien como dispone no muy lejos de su propia plaza con su nombre imagino que no le importar\u00e1 compartir protagonismo con los mentados hermanos en <strong>el callejero de Logro\u00f1o<\/strong>.<\/p>\n<p>Pero la calle Moroy, salvado este paseo por la historia, representa sobre todo para m\u00ed antes que un homenaje al inventor del querido embalse una no menos querida chincheta de mi propio mapa sentimental. Haber nacido una manzana m\u00e1s all\u00e1 me concede tal prerrogativa: mis pasos por ese trozo del Logro\u00f1o castizo son antiguos y renuevan en cada caminata mi particular memoria, desbordante de ecos infantiles que asocio a la intensa actividad comercial que procuraba la calle. Que ha conocido d\u00edas mejores como icono comercial. Encajes donde <strong>Olga<\/strong>, zapatos donde <strong>Calle<\/strong>, libros y cuadernos donde <strong>Ochoa<\/strong>, viandas jugos\u00edsimas en <strong>La Barata<\/strong>, moda avanzad\u00edsima para la \u00e9poca (a\u00f1os 60, primeros 70) donde las hermanas <strong>Clem<\/strong>&#8230; Puedo seguir unos cuantos p\u00e1rrafos, pero no aburrir\u00e9 al improbable lector. Porque si regreso hoy a la calle Moroy es para <strong>hablar de bares<\/strong>.<\/p>\n<p>Lo justifica una aparici\u00f3n m\u00e1s o menos reciente. <strong>Ajo Negro<\/strong>, bar y casa de comidas situada precisamente donde anta\u00f1o alojaba la familia Calle la sede matriz de su negocio zapatero. Y lo justifica tambi\u00e9n una larga idea que he ido acu\u00f1ando cada vez que viajaba de la calle San Juan a la Laurel y viceversa: que esta calle me parece fet\u00e9n para el sector hostelero. Y que me extra\u00f1aba que no hubiera quien pensara lo mismo y (sobre todo) se animara a plantar su bar y competir en armon\u00eda con los locales de las calles citadas y otras aleda\u00f1as, como Marqu\u00e9s de Vallejo: que alberg\u00f3 el <strong>Pachuca<\/strong> hoy vac\u00edo y dispone ahora de una estupenda aunque breve oferta (encabezada para mi personal criterio por el coqueto bar del <strong>Hotel Marqu\u00e9s de Vallejo<\/strong>: ya tengo escrito que me chiflan los bares de hotel).<\/p>\n<p>As\u00ed que bienvenido, Ajo Negro. Un bar estupendo, con una carta de vinos bien construida y unas cuantas goller\u00edas muy jugosas para el picoteo (o para algo m\u00e1s que el picoteo). Prueba suerte en un emplazamiento que ha conocido otras encarnaciones hoteleras, que no fueron muy lejos: misterios. Misterios de Logro\u00f1o. Porque mi tesis viaja en direcci\u00f3n contraria: Hermanos Moroy lo tiene todo para triunfar. Su c\u00e9ntrica ubicaci\u00f3n y su condici\u00f3n de cabeza de puente de ida y vuelta para las excursiones por<strong> las vecinas San Juan y Laurel<\/strong>. Cercana tambi\u00e9n a <strong>Portales<\/strong>, convertida de un tiempo a esta parte en parque tem\u00e1tico del universo hostelero, que alguna reflexi\u00f3n global merecer\u00eda sobre su reciente e imparable transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ajo Negro no est\u00e1 solo en Hermanos Moroy. Le acompa\u00f1a en la misma calle <strong>El Palillo,<\/strong> donde no tengo el gusto, aunque dispongo de entusiastas referencias. A su vera, la degustaci\u00f3n de caf\u00e9s <strong>El Pato<\/strong>, una de aquellas marcas del Logro\u00f1o cafetero que merecer\u00e1n cierto d\u00eda una entrada para ellos solos. De la que por cierto fui asiduo una larga temporada, cuando viv\u00eda ah\u00ed al lado: luego, s\u00f3lo he regresado en alguna ocasi\u00f3n furtiva. La \u00faltima, acompa\u00f1ando por cierto a un tal <strong>Mariano Rajoy<\/strong>&#8230; Pero esa es otra historia.<\/p>\n<p>La aut\u00e9ntica, la genuina historia de Hermanos Moroy como t\u00f3tem de Logro\u00f1o en sus bares, se termina de escribir en los dos asadores de ese mismo tramo entre Gallarza y Sagasta, empezando por el <strong>Ascuas<\/strong>, que para eso vio primero que esta calle era un espacio id\u00f3neo para implantarse y porque siempre que he acudido por sus lares he salido muy satisfecho. Ocurre sin embargo que, ay, ninguno es un bar. Como tampoco lo era un negocio que estar\u00e1 siempre vinculado para m\u00ed a Hermanos Moroy como escenario de escareceos infantiles camino del Espol\u00f3n: el carrito que se acomodaba en la esquina con Marqu\u00e9s de Vallejo, donde un caballero vend\u00eda su mercanc\u00eda fet\u00e9n. Pionero del<em><strong> food truck<\/strong><\/em>: despachaba trozos de coco, cucuruchos de caracolillos&#8230; Era un bar, casi seguro que lo era, pero su due\u00f1o no lo sab\u00eda. Como ignoraba que en el edificio de enfrente (el conocido en la jerga logro\u00f1esa senior como &#8216;el del carn\u00e9 de identidad&#8217;) un d\u00eda se alojar\u00eda un bar en el mismo local donde la familia Calle vend\u00eda zapatos. El tipo de establecimiento que ojal\u00e1 dispare al resto de la calle como un territorio propicio para ir de bares: sin necesidad de que invadan toda Hermanos Moroy como est\u00e1n haciendo con Portales. Que tambi\u00e9n en nuestras barras favoritas en el t\u00e9rmino medio reside la virtud.<\/p>\n<p>P. D. La deriva peligrosa de Portales se refleja estos d\u00edas con mucha precisi\u00f3n en la imagen siguiente: el contraste entre el fe\u00edsmo propio de los casinos urbanos que tan preocupantemente proliferan por Logro\u00f1o y el negocio igualmente reci\u00e9n abierto a su vera, una perfumer\u00eda de acabada factura. Una hermosura, ubicada donde estuvo la tienda de regalos Gala. El casino ocupa el local que fue tienda de muebles de mimbre, regentada por Pablo. El contraste entre ambas aperturas flamantes todav\u00eda refleja que otro Logro\u00f1o es posible. E invita a cavilar en estos largos d\u00edas de verano, las siestas infinitas, las tertulias interminables. Porque el tiempo se estira durante la can\u00edcula: ser\u00e1 consecuencia de que estamos de vacaciones. Como este blog y su autor, que se marchan a tomar viento fresco agosto mediante. Mientras tanto, hasta septiembre, <strong>nos vemos en los bares<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La calle Hermanos Moroy, seg\u00fan recuerda el llorado Jer\u00f3nimo Jim\u00e9nez, debe su nombre a los (en efecto) hermanos as\u00ed apellidados: Ces\u00e1reo y Emilio. Cuya casa familiar se encontraba all\u00ed situada y de hecho todav\u00eda la habitaba otra hermana, Mar\u00eda, all\u00e1 por 1904, cuando el Ayuntamiento decidi\u00f3 honrar su memoria llevando su nombre al nomenclator. 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