{"id":1196,"date":"2018-11-16T17:18:23","date_gmt":"2018-11-16T17:18:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1196"},"modified":"2018-11-16T17:18:23","modified_gmt":"2018-11-16T17:18:23","slug":"choca2-un-adios-que-ojala-sea-un-hasta-luego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2018\/11\/16\/choca2-un-adios-que-ojala-sea-un-hasta-luego\/","title":{"rendered":"Choca2: un adi\u00f3s que ojal\u00e1 sea un hasta luego"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/11\/Choca.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1197\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/11\/Choca-1024x660.jpg\" alt=\"Churros y chocolate en el Choca2, en las manos de Juan Manuel. Foto de Juan Mar\u00edn\" width=\"1024\" height=\"660\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/11\/Choca-1024x660.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/11\/Choca-300x193.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/11\/Choca-768x495.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2018\/11\/Choca.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Drama may\u00fasculo en <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, que pasa desapercibido estos d\u00edas. Comprensiblemente: entre que nos volvemos de repente vascos, con lo cansado que tiene que ser eso, o nos invade Catalu\u00f1a, que tiene que ser tambi\u00e9n otro horror, y el resto de cat\u00e1strofes cotidianas que golpean la actualidad, parece que no queremos darnos cuenta de la aut\u00e9ntica tragedia que transcurre ante nuestros ojos: nos estamos quedando (casi) sin <strong>churrer\u00edas<\/strong>. No s\u00f3lo cierran El Soldado y el Malt\u00e9s, hitos sombr\u00edos del sombr\u00edo oto\u00f1o logro\u00f1\u00e9s, sino que tambi\u00e9n debemos despedirnos de quienes defienden en <strong>la calle Beti Jai<\/strong> la c\u00e9ntrica <strong>Choca2<\/strong>, que tanto hizo por reconfortarnos durante el largo invierno de nuestro adolescencia con su infalible receta: chocolate, por supuesto. Pero con su raci\u00f3n de churros.<\/p>\n<p>El Choca2, que ha llegado a tener otras encarnaciones diseminadas por la ciudad que a continuaci\u00f3n merecer\u00e1n su propio relato m\u00e1s abajo, se despide a finales de a\u00f1o: <strong>el 31 de diciembre<\/strong> si nadie lo impide. Por el motivo conocido en otros casos semejantes: la jubilaci\u00f3n de sus propietarios, <strong>Juan Manuel y Pilar,<\/strong> a quienes habr\u00e1 que desearles como es norma un feliz y provechoso retiro, sin los peajes inherentes al negocio hostelero: \u201cEste trabajo es muy esclavo, s\u00ed\u201d, confiesa Juan Manuel. Aunque hay alguna esperanza. Que alg\u00fan alma intr\u00e9pida se anime a tomar el relevo de sus actuales due\u00f1os y reabra sus puertas para que no se interrumpa la dichosa trayectoria de un local que provee de un tipo de bocados (el churro, monumento espa\u00f1ol al llamado dulce de sart\u00e9n) que juzgo en retirada, ahora que se implanta entre nosotros la norma de lo nutritivamente correcto. \u201cYa nos dicen nuestros clientes que ojal\u00e1 lo coja alguien y lo haga igual de bien o mejor que nosotros\u201d, explica su todav\u00eda due\u00f1o, veterano de la hosteler\u00eda logro\u00f1esa, a quien el improbable lector tal vez recuerde al otro lado de la barra en el <strong>Alevi<\/strong> o en el <strong>Rams\u00e9s<\/strong>, la discoteca vecina.<\/p>\n<p>Aunque Juan Manuel no parece muy optimista. Por razones que se escapan de nuestro entendimiento (el suyo y el m\u00edo), la religi\u00f3n del churro no dispone por Logro\u00f1o de los devotos que s\u00ed encuentra en lares cercanos. De hecho, apenas otros negocios perpet\u00faan este desempe\u00f1o, que anta\u00f1o era m\u00e1s habitual: cuando, a finales de los 70, abri\u00f3 sus puertas en la antigua Capit\u00e1n Cort\u00e9s, un empe\u00f1o de su primer propietario, <strong>Jes\u00fas<\/strong>. Cuya prole mantiene viva la llama en el <strong>Choca4<\/strong> de Jorge Vig\u00f3n, \u00faltimo eslab\u00f3n de una cadena de locales que se hab\u00eda inaugurado en la calle <strong>Caballer\u00edas<\/strong> como <strong>Choca<\/strong>, a secas. Sin n\u00fameros. De all\u00ed se mud\u00f3 a su actual ubicaci\u00f3n y all\u00ed tom\u00f3 poco despu\u00e9s el negocio bajo su tutela la pareja formada por Juan Manuel y Pilar, primero con un socio, luego en solitario. Corr\u00eda el verano de <strong>1982<\/strong>. 36 a\u00f1os despu\u00e9s, se despiden. \u00bfQuemados? \u00bfM\u00e1s quemados que el palo del churrero, seg\u00fan la c\u00e9lebre frase del vulgo? Juan Manuel se r\u00ede: \u201cEl palo no s\u00e9. Los quemados somos nosotros\u201d.<\/p>\n<p>El Choca2, en realidad, engendr\u00f3 con el tiempo alg\u00fan otro establecimiento semejante, aunque pilotado por otras manos. Como <strong>el apellidado 3,<\/strong> ubicado en el pasaje entre Rep\u00fablica Argentina y Gran V\u00eda. Donde a\u00fan despacha esa mercanc\u00eda que enuncia su propia nomenclatura: Cho (de chocolate) y ca (de caf\u00e9). Y sobre todo, churros, aunque entre los logro\u00f1eses no cunde esa cultura churrera que Juan Manuel s\u00ed detecta en sus excursiones fuera de la ciudad. Abierto desde las ocho de la ma\u00f1ana, temprana hora propia de los negocios de este linaje propicios para el desayuno reparador, entre su feligres\u00eda han sido siempre muy celebradas otras golosinas, como sus legendarios emparedados, que tambi\u00e9n se preparan para la jubilaci\u00f3n. Mientras llega ese d\u00eda, Juan Manuel repasa las churrer\u00edas que sobreviven en Logro\u00f1o y no: no le salen muchas. <strong>Una en Garc\u00eda Morato, aquella en avenida de Navarra, otra en P\u00edo XII&#8230;<\/strong> O las mencionadas hermanas peque\u00f1as del Choca 2, que se gan\u00f3 un sitio en el Olimpo de bares logro\u00f1eses no s\u00f3lo por la calidad excelsa de sus churros sino porque adem\u00e1s aportaba otro valor intangible: su condici\u00f3n de escenario para el cortejo entre las parejitas que al calor de las tazas de chocolate se juraron amor eterno, al que ahora decimos un adi\u00f3s que ojal\u00e1 sea un hasta luego. Fueron los abuelos y los padres de quienes hoy practican a\u00fan el mismo rito. Los que todav\u00eda bajan sus escaleras, se acomodan en los coquetos veladores de la izquierda y se rinden al suculento ejercicio de desayunar o merendar como lo hicieron sus antepasados. \u00daltimos eslabones de una estirpe de adictos al churro a quienes cada vez nos lo ponen m\u00e1s dif\u00edcil. Los que derramaremos en <strong>Nochevieja<\/strong> una imaginaria l\u00e1grima por los d\u00edas dichosos en que la felicidad (y el futuro) cab\u00edan en una taza de chocolate.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P. D. Buenas noticias para empa\u00f1ar la desaparici\u00f3n del Choca, salvo que medie un milagro de aqu\u00ed a fin de a\u00f1o, y de paso para desmentirme mis f\u00fanebres augurios. Desde el lunes est\u00e1n operativas las churrer\u00edas repartidas por la ciudad, esos improvisados altares del churro aut\u00f3ctono que llevaban un tiempo viviendo en el limbo. Porque desde que el Ayuntamiento anunci\u00f3 la concesi\u00f3n de puestos, tr\u00e1mites administrativos han demorado su apertura que sin embargo ya es un hecho, seg\u00fan explican desde la Casa Consistorial, desde donde detallan su emplazamiento: <strong>Glorieta del Doctor Zub\u00eda; plaza del Alf\u00e9rez Provisional; parque Gallarza; parque del Oeste; parque de Las Gaunas (junto a Avenida del Club Deportivo); parque Rosal\u00eda de Castro (Cascajos); parque Picos de Urbi\u00f3n; parque de La Laguna; plaza Primero de Mayo; y calle Club Deportivo.<\/strong> Quedan ustedes informados. De nada. Y que aproveche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Drama may\u00fasculo en Logro\u00f1o, que pasa desapercibido estos d\u00edas. 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