{"id":1271,"date":"2019-02-28T17:35:39","date_gmt":"2019-02-28T17:35:39","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1271"},"modified":"2019-02-28T17:35:39","modified_gmt":"2019-02-28T17:35:39","slug":"pinchos-tapas-y-cazuelas-viaje-por-la-rioja-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2019\/02\/28\/pinchos-tapas-y-cazuelas-viaje-por-la-rioja-interior\/","title":{"rendered":"Pinchos, tapas y cazuelas: viaje por La Rioja interior"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/Entrena.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1272\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/Entrena-1024x768.jpg\" alt=\"Bar El Front\u00f3n, en Entrena\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/Entrena-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/Entrena-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/Entrena-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/Entrena.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un <strong>pincho<\/strong>? \u00bfQu\u00e9 es una <strong>tapa<\/strong>? La pregunta me vuelve a rondar la cabeza tres a\u00f1os despu\u00e9s, cuando ingreso de nuevo en la comitiva que se dispone a recorrer los bares que nos tiene asignado <strong>el jurado de La Rioja Capital<\/strong>: vamos a examinar, por turnos organizados para que evitemos una sobredosis de bares y pinchos (o tapas), los bares participantes en el concurso que este s\u00e1bado elige al ganador de este a\u00f1o. Tengo suerte. Me vuelve a corresponder un arm\u00f3nico grupo que a\u00fana saberes de distintas categor\u00edas y un criterio polif\u00f3nico. Quiere decirse que hay entre nosotros un poco de todo, aunque quien nos gu\u00eda con una intuici\u00f3n superior sea una profesora de la <strong>Escuela de Santo Domingo<\/strong>. El resto somos m\u00e1s o menos peritos en bares (y en pinchos, y en tapas) que sabemos distinguir el bocado fet\u00e9n del que s\u00f3lo aspira a cumplir lo que reclamaba el bar\u00f3n de Coubertin: lo importante es participar.<\/p>\n<p>Y quienes participan est\u00e1n hermanados de nuevo (como en las dos ediciones anteriores) por un prop\u00f3sito com\u00fan: la ilusi\u00f3n. Es emocionante ingresar de buena ma\u00f1ana en un bar de <strong>Murillo<\/strong>, reconfortado al amor de la catal\u00edtica que tanto he querido, y conversar con la jefa de todo esto. Que confiesa sus nervios (&#8220;No hemos pegado ojo en toda la noche&#8221;, sonr\u00ede) y despacha una estupenda raci\u00f3n de oreja. A nuestra vera, un grupo de damas ataca el cafelito ma\u00f1anero mientras enhebran la primera tertulia del d\u00eda. Afuera amenaza con nevar. No nos enga\u00f1amos: somos feligreses de la religi\u00f3n de los bares por ratos como estos, por locales como \u00e9stos. O por el otro participante que reclama ahora nuestra atenci\u00f3n sin salir del pueblo. Donde observamos el mismo ingrediente: la ilusi\u00f3n. Y un estupendo taco de bacalao que se acompa\u00f1a con un blanco de la cooperativa. Dan ganas de quedarse a vivir entre estas cuatro paredes, entregados a la hospitalidad de los extra\u00f1os que acaban de dejar de serlo.<\/p>\n<p>Pero aguarda <strong>Entrena<\/strong> y el milagroso bar que vemos iluminando estas l\u00edneas: milagroso porque protagoniza la proeza de ubicarse en el front\u00f3n. De ah\u00ed su nombre. Y de ah\u00ed su emplazamiento, en el mism\u00edsimo rebote. Donde nos ofrecen una lecci\u00f3n magistral sobre la asadurilla, querid\u00edsima v\u00edscera que se bate en retirada en estos tiempos adictos a lo gastron\u00f3mica correcto. Serviada en ravioli, como nos informa nuestra hada de la escuela de Santo Domingo. &#8220;Estilo Arzak&#8221;, avisa. Un cielo sin nubes, amenazando temperaturas bajo cero, observa nuestros sigilosos pasos mientras volvemos al coche. A tiempo de llevar para casa un rosco de San Blas, estilo Entrena. Donde son fiestas, por cierto. Y donde preparan este bocado de manera tan admirable como desconocida para quien esto escribe. &#8220;Aqu\u00ed no los hacemos como en <strong>Logro\u00f1o<\/strong>&#8220;, informa gentil la pareja de panaderos, una pareja de jovencitos a quienes debe darse la raz\u00f3n. Su rosco es distinto. Y exquisito.<\/p>\n<p>Siguiente parada, <strong>Alberite<\/strong>. El mismo protocolo, la misma gentileza, id\u00e9ntica ilusi\u00f3n. El bar bulle de clientela al mediod\u00eda mientras quienes lo defienden exhiben una ejemplar profesionalidad y vocaci\u00f3n de servicio. Despejan una mesa, sirven los riqu\u00edsimos champis, dan conversaci\u00f3n atenta y minuciosa, relatan alguna an\u00e9cdota con la gracia propia de las gentes del Iregua y nos remiten a nuestro pr\u00f3ximo destino, <strong>Pipaona<\/strong>. Donde encontramos otro milagro. En medio de la absoluta nada, esa burbuja vac\u00eda de seres humanos que es <strong>La Rioja interior<\/strong>, un caballero llamado<strong> Blas Sos<\/strong> protagoniza una aut\u00e9ntica proeza en su guarida del <strong>Valle de Oc\u00f3n<\/strong>. Dar de comer al hambriento y de beber al sediento. Con bocados y tragos de gran calidad y con un esmerado servicio. Brilla el sol de invierno que jam\u00e1s calienta pero a los cofrades de esta traves\u00eda nos da lo mismo: ya estamos reconfortados por dentro. Estupendas raciones, vistas inmejorables y un vino reci\u00e9n descubierto, un clarete que nos alegra la ma\u00f1ana<\/p>\n<p>Al siguiente fin de semana ocurrir\u00e1 otro tanto. Visitaremos un par de negocios de <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, recibiremos el mismo mod\u00e9lico trato (y recogeremos el mismo dep\u00f3sito de entusiasmo entre los participantes), emprenderemos luego ruta hacia <strong>\u00c1balos<\/strong> para maravillarnos del perfecto estado de revista que presenta el municipio y del estupendo bocado que nos despachan en el bar del hotel, merecedor por cierto de llegar a la final de este s\u00e1bado en <strong>Riojaforum<\/strong>. Y nos llevamos la misma sensaci\u00f3n. Esas infinitas ganas de quedarse aqu\u00ed adentro, a vivir en el mullido confort de los bares. Pero nos debemos a nuestro p\u00fablico, como las folcl\u00f3ricas antiguas: <strong>Haro<\/strong> espera nuestra visita y uno no quisiera decepcionar a mi cabecera de comarca favorita. Haro es mucho Haro&#8230; aunque la visita al renacido <strong>Suizo<\/strong> le deja a uno con un sabor de boca (ejem) mejorable.<\/p>\n<p>Que se compensa durante la visita a los dos locales participantes. De donde salimos de nuevo con esa misma sensaci\u00f3n: qu\u00e9 enorme ilusi\u00f3n depositan en su quehacer diario quienes los defienden, con qu\u00e9 br\u00edo se estrujan las meninges para dar a su clientela lo que merece. Bullen los dos bares a la hora del aperitivo, una breve multitud se api\u00f1a ante sus barras y se reparte por los veladores y uno se sigue haciendo la misma pregunta: qu\u00e9 es un pincho y qu\u00e9 es una tapa.<\/p>\n<p>A la cual me voy contestando de vuelta a Logro\u00f1o. Para m\u00ed, este tipo de bocados debe caracterizarse por la capacidad de s\u00edntesis que acrediten quienes lo despachan. En cuanto me ponen m\u00e1s de un plato para atacarlo, me malicio que no: que no es eso. Que el bocado puede ser excelente (y de hecho suelen serlo los participantes al concurso), pero que en su concisi\u00f3n se re\u00fane el valor adicional. Que quepa en la mano, por ejemplo. O que se lo zampe uno de dos bocados. Que sea leal al recetario antiguo pero tambi\u00e9n fiel al objetivo de innovar que todo negocio deber\u00eda tener como bandera. Que lo sepa acompa\u00f1ar del vino adecuado. Que lo sirva con la vajilla y cuberter\u00eda adecuadas. Y lo dif\u00edcil, lo a menudo imposible: que surja la magia.<\/p>\n<p>En mi caso, es sencillo. Siento una predisposici\u00f3n natural para dejarme seducir por los bares que voy encontrando por el camino, sobre todo si sus profesionales exhiben lo antedicho: una ilusi\u00f3n contagiosa. Que es harto m\u00e1s elogiable en los casos en que el desempe\u00f1o al frente de sus negocios exige conquistar esa tierra rural donde tan a menudo s\u00f3lo encontramos el fr\u00edo de la intemperie. Ingresar en el bar de Pipaona luego de atravesar sus calles desnudas y toparse con el ambientado que encontramos fue como convertirse por un rato en Hansel y Gretel. Hab\u00eda luz en la casa escondida en el bosque. Una luz reparadora, la que ilumina a todo bar que se precie. Un bocado, una sonrisa, un trago, un rato de conversaci\u00f3n. Y unas vistas espectaculares. Se necesita muy poco m\u00e1s para habitar el entra\u00f1able pa\u00eds de los bares. Mientras seguimos d\u00e1ndole vueltas a qu\u00e9 cosa es un pincho y qu\u00e9 una tapa. Por no hablar de las cazuelas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/homenaje.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1273\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/homenaje-1024x702.jpg\" alt=\"Manolo, delante de su bar. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"1024\" height=\"702\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/homenaje-1024x702.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/homenaje-300x206.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/homenaje-768x527.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/02\/homenaje.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P. D. La final del concurso de este a\u00f1o servir\u00e1 para proclamar al sucesor al trono que el a\u00f1o pasado hizo suyo el Sopitas de Arnedo. La representaci\u00f3n de finalistas se disemina por todo el territorio riojano: su fortuna consiste en haber pasado ya a esta ronda decisiva, porque por el camino se han quedado unos cuantos bares que tambi\u00e9n se habr\u00e1n esforzado por estar a la altura del desaf\u00edo. A ellos cabe a\u00f1adir otros premios que tambi\u00e9n se dar\u00e1n a conocer durante la ma\u00f1ana: pincho tradicional, pincho capital (elaborado con Alimentos de La Rioja) y pincho popular, el m\u00e1s votado por el p\u00fablico. Y otro galard\u00f3n que se divulga de antemano: el concedido a toda una vida al frente de un negocio hostelero, que este a\u00f1o recae m\u00e1s que merecidamente en Manolo. El gran Manolo que defendi\u00f3 hasta hace nada su legendario <strong>Soldado de Tudelilla<\/strong>. Ante quien me sigo quitando el sombrero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00bfQu\u00e9 es un pincho? \u00bfQu\u00e9 es una tapa? 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