{"id":1323,"date":"2019-05-24T17:02:02","date_gmt":"2019-05-24T17:02:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1323"},"modified":"2019-05-24T17:02:28","modified_gmt":"2019-05-24T17:02:28","slug":"los-bares-de-todos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2019\/05\/24\/los-bares-de-todos-2\/","title":{"rendered":"Los bares de todos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/05\/la-rosaleda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1324\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/05\/la-rosaleda.jpg\" alt=\"Bar de La Rosaleda, en El Espol\u00f3n de Logro\u00f1o.\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/05\/la-rosaleda.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/05\/la-rosaleda-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Paseando una tarde por el <strong>parque del Ebro,<\/strong> siguiendo como tantos logro\u00f1eses el sugerente itinerario alumbrado por el festival <strong>Conc\u00e9ntrico<\/strong>, me sorprendi\u00f3 muy agradablemente la instalaci\u00f3n propuesta por el equipo invitado, unos jovencitos procedentes de las Galias. De <strong>Rouen<\/strong>, en concreto. Que observaban emboscados c\u00f3mo interactuaban los peatones con su ingeniosa idea: un encadenado de carpas, que iban descendiendo desde la cima situada a la altura de la <strong>iglesia de Santiago<\/strong>, hasta alcanzar la explanada que rodea la chimenea. En su seno, anidaba una invitaci\u00f3n a disfrutar de ese privilegiado entorno mediante otro hallazgo, que de algo sonar\u00e1 a los improbables m\u00e1s veteranos: unas mesas corridas. Como de sidrer\u00eda. Como las del <strong>bar de Julio,<\/strong> por ejemplo, citando un caso cercano, all\u00e1 al otro lado del r\u00edo.<\/p>\n<p>Lo curioso es que quienes tropezaron con la instalaci\u00f3n, disfrutaban acomod\u00e1ndose en las mesas como si en alg\u00fan momento alguien les fuera a allegar un porr\u00f3n y ellos pusieran las tarteras reci\u00e9n llegadas de casa. Un arrebato que contrastaba con el l\u00e1nguido aspecto que ofrec\u00eda<strong> el bar cercano<\/strong>, el situado junto a la chimenea. Uno de tantos bares de todos, porque nacen de una concesi\u00f3n municipal, que les conduce sin embargo a la derrota: \u00e9ste, como otros de su estirpe, mantiene sus puertas clausuradas. Un guadiana logro\u00f1\u00e9s, que a veces abre y casi m\u00e1s a menudo cierra. As\u00ed se encuentra ahora, asombrosamente cerrado. Asombrosamente porque lo tiene todo para triunfar: se cuentan por docenas los ciudadanos que transitan por sus alrededores. Los mismos que parecen estar pidiendo esas mesa en plan merendero que trajeron los franceses de Rouen, quienes miraban divertidos la escena: los logro\u00f1eses apropi\u00e1ndose de su invenci\u00f3n. Paradoja: el bar aleda\u00f1o, m\u00e1s que mustio. Abandonado.<\/p>\n<p>Paso con frecuencia por su jurisdicci\u00f3n y ya digo que me sorprende verlo cerrado. Pero es que todav\u00eda con mayor asiduidad cruzo junto al quiosco de <strong>La<\/strong> <strong>Rosaleda<\/strong>, en el coraz\u00f3n de <strong>El Espol\u00f3n<\/strong>, y ya directamente alucino: justo cuando florece la actividad hostelera a su alrededor, con bares y m\u00e1s bares de nutrida afluencia de p\u00fablico, esa otra concesi\u00f3n municipal tambi\u00e9n permanece dejada de la mano de los potenciales clientes. Me sangra el coraz\u00f3n logro\u00f1\u00e9s. En su anterior encarnaci\u00f3n, aquel coqueto caser\u00f3n que tambi\u00e9n prove\u00eda de peri\u00f3dicos y revistas, me tuvo entre sus adictos. Y tambi\u00e9n la terraza que lo rodeaba, de enorme \u00e9xito: los mayores atacaban el verm\u00fa o el cafelito mientras los m\u00e1s peque\u00f1os jug\u00e1bamos por las ranitas o rode\u00e1bamos al <strong>carromato de Tolo<\/strong> con sus golosinas, que tambi\u00e9n distribu\u00eda aquella dama llamada <strong><em>la Cari\u00f1os.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El triste destino que acechaba a este bar, como al antes citado y a otros cuanto de los alumbrados por el <strong>Ayuntamiento<\/strong> (el de <strong>La Ribera,<\/strong> seg\u00fan tengo detectado, tambi\u00e9n est\u00e1 cerrado para mayor asombro todav\u00eda), me lleva a pensar que (tal vez, s\u00f3lo tal vez) las exigencias que se reclaman a esos hipot\u00e9ticos intr\u00e9pidos empresarios interesados en su gesti\u00f3n pecan de mala adaptaci\u00f3n al ecosistema actual en el sector. Alguno de ellos me ha hecho llegar en privado cu\u00e1nto le gustar\u00eda llevar La Rosaleda, porque se malicia que ah\u00ed se oculta un negocio fet\u00e9n a poco que disponga su proyecto de una administraci\u00f3n sensata y una oferta complementaria a los triunfantes locales del centro de la ciudad. Y que tropieza con el vuelta usted ma\u00f1ana de rigor cuando intenta explicar sus ideas en el Ayuntamiento. O con un pliego poco realista, que conspira para impedir alguna de sus propuestas para dotar de atractivo a ese envidiable emplazamiento. Incluyendo la recuperaci\u00f3n de sus veladores, santo y se\u00f1a del <strong>Logro\u00f1o de siempre<\/strong>.<\/p>\n<p>As\u00ed que el desenlace de toda esta gavilla de concesiones municipales admite una lectura cr\u00edtica. Algo ocurre. Y algo se podr\u00eda hacer para mejorar el resultado final. Sobre todo, teniendo en cuenta que otros negocios de ese mismo linaje disfrutan de una saneada actividad. Pienso en el bar del<strong> parque del Carmen<\/strong>, el del <strong>Embarcadero<\/strong>, el del <strong>Gonz\u00e1lez Gallarza<\/strong>. Y pienso que ese modelo se podr\u00eda extender para hacer rentables a sus gemelos. Y para evitar que algunos de quienes no olvidamos tantos ratos felices disfrutados en La Rosaleda nos resignemos a derramar una imaginaria l\u00e1grima por lo que pudo haber sido y no es. Extensible a ese estupendo y tambi\u00e9n imaginario escenario del parque del Ebro, festoneado el contorno de la chimenea de sus toldos al estilo Rouen (escuela Conc\u00e9ntrico) para solaz de los devotos de los merenderos, con el bar vecino de nuevo abierto.<\/p>\n<p>P. D.\u00a0Mientras redactaba estas l\u00edneas, estall\u00f3 ante mis ojos el fallo del concurso que cada a\u00f1o elige entre las presentadas <strong>las mejores tortillas<\/strong> de Logro\u00f1o. Y de La Rioja, habr\u00e1 que a\u00f1adir, puesto que la edici\u00f3n de este a\u00f1o que organiza <strong>Degusta\u00a0La Rioja<\/strong> se abr\u00eda tambi\u00e9n a las barras de toda la regi\u00f3n. Una medida muy acertada, pienso: he seguido m\u00e1s de cerca otras convocatorias y me parec\u00eda que el certamen mejorar\u00eda si se agregaba el concurso de quienes algo saben de esto por la regi\u00f3n interior. Lo atestigua el \u00e9xito obtenido por una de las participantes: el bar Virginia, de N\u00e1jera. Una barra ejemplar por variadas razones; al parecer, tambi\u00e9n por su tortilla. Enhorabuena a su mod\u00e9lica guardiana y enhorabuena a las buenas gentes del bar Tizona de Logro\u00f1o, que se hizo con el premio al mejor bocado en plan tradicional. Y enhorabuena a la cincuentena de participantes. Y al jurado. El concurso se ha consolidado. Lo prueba el otro \u00e9xito, el \u00e9xito genuino: el que adorna a las barras triunfantes en ediciones anteriores, que reciben un espaldarazo en forma de clientela muy agradecida. Como me encuentro entre quienes se animan a comprobar en persona lo acertado (o no) del fallo, en pr\u00f3ximas fechas dar\u00e9 cuenta de mi opini\u00f3n al respecto. As\u00ed que continuar\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Paseando una tarde por el parque del Ebro, siguiendo como tantos logro\u00f1eses el sugerente itinerario alumbrado por el festival Conc\u00e9ntrico, me sorprendi\u00f3 muy agradablemente la instalaci\u00f3n propuesta por el equipo invitado, unos jovencitos procedentes de las Galias. De Rouen, en concreto. 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