{"id":1360,"date":"2019-07-19T11:35:17","date_gmt":"2019-07-19T11:35:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1360"},"modified":"2019-07-19T11:35:17","modified_gmt":"2019-07-19T11:35:17","slug":"calles-sin-bares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2019\/07\/19\/calles-sin-bares\/","title":{"rendered":"Calles sin bares"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/07\/Peso.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1361\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/07\/Peso-1024x683.jpg\" alt=\"Vista de la calle del Peso. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"1024\" height=\"683\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/07\/Peso-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/07\/Peso-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/07\/Peso-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/07\/Peso.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo que de cr\u00edo iba mucho con mis padres a la<strong> calle Oller\u00edas<\/strong>. A sus bares, quiero decir. El inolvidable <strong>Paco<\/strong>, por ejemplo. La prole infantil se quedaba en la puerta o se diseminaba por el interior muy formalita (m\u00e1s o menos como ahora) porque entonces estaba prohibido dar la tabarra a los mayores mientras disfrutaban de un rato de asueto. S\u00ed, m\u00e1s o menos como ahora. El paseo avanzaba hasta el final de la calle, una de las pocas sin salida de Logro\u00f1o. D\u00e1bamos la vuelta hacia la calle San Juan y regres\u00e1bamos a casa. Si hab\u00eda suerte, te serv\u00edan un vaso de agua del grifo en alguno de esos locales: en efecto, igualito que ahora. Por el camino ca\u00eda tal vez alguna otra visita al resto de bares que anidaba Oller\u00edas, en una de cuyas casas una pareja de ancianos vend\u00eda huevos y te regalaba rosquillas. Mi memoria en blanco y negro tiene registrados esos detalles, como <strong>el criminal atentado de<\/strong> <strong>ETA<\/strong> que seg\u00f3 tres vidas y convirti\u00f3 la calle en maldita. Al menos para m\u00ed. Imposible pasar por la esquina con <strong>Marqu\u00e9s de Vallejo<\/strong> y olvidar aquel espanto.<\/p>\n<p>Desde el coche bomba (que estall\u00f3 por cierto cuando las v\u00edctimas sal\u00edan tambi\u00e9n de<strong> su propia ronda de vinos<\/strong>) a esta parte, Oller\u00edas no es lo que fue. Hoy es una de las raras calles de Logro\u00f1o sin bares, lo cual representa una anomal\u00eda que siempre me intriga. Hubo alg\u00fan intento por volverla a integrar al sector de la hosteler\u00eda. Todos fracasaron. Lo misterioso no es ahora mismo que la calle carezca de bares: es que ignora toda vida comercial. Un enigma, porque se sit\u00faa <strong>a un par de pasos del Espol\u00f3n<\/strong> y forma parte de un itinerario donde s\u00ed est\u00e1 presente la cofrad\u00eda del buen beber y mejor yantar, pero es que los bares tienen cosas que la raz\u00f3n no entiende, como cantaba el bolero. Imposible no pasar por la esquina con Marqu\u00e9s de Vallejo y no reparar en esa laguna: como si, en efecto, la calle estuviera maldita.<\/p>\n<p>Pero es que hay otra calle, no lejana, donde se observa esa misma y llamativa ausencia:<strong> la calle del Peso<\/strong>. En condiciones normales, puesto que es la prolongaci\u00f3n de la <strong>Laurel<\/strong> y su salida natural hacia Sagasta, deber\u00eda ser un emplazamiento privilegiado para albergar negocios de este tipo. Los ha tenido. La a\u00f1orada <strong>chocolater\u00eda Moreno<\/strong>, habr\u00e1 que citar. Y restaurantes, sobre todo. De ellos, mi favorito era<strong> Casa Gabino<\/strong>. Una fant\u00e1stica casa de comidas, con sus fogones legendarios, de donde sal\u00edan goller\u00edas sin duelo cocinadas y guisadas sin grandes alardes pero con ese toque sutil y sabroso propio de este tipo de establecimientos, un poco como <strong>el antiguo Nobleza<\/strong>. Bancos corridos, donde pod\u00edas compartir mesa con un desconocido capaz de pasarse el rato del almuerzo sin levantar la mirada del plato y despedirte a la francesa, sin abrir la boca m\u00e1s que para jalar. Y un ambiente muy castizo. Desaparecido. Desaparecido como los bares que ignoran estos metros situados curiosamente en el ombligo de Logro\u00f1o, rodeados por lo tanto de bares. Bares y m\u00e1s bares. Que ejecutan al parecer una misteriosa orden de evitar instalarse en la calle del Peso. Bonito nombre, por cierto.<\/p>\n<p>Ha habido alg\u00fan intento reciente de revitalizar la calle, aprovechando una conexi\u00f3n tambi\u00e9n muy evidente y en teor\u00eda prometedora: que hace frontera con la <strong>plaza de Abastos.<\/strong> Due\u00f1a por supuesto de su propio cat\u00e1logo de promesas de reinvenci\u00f3n jam\u00e1s ejecutadas: ah\u00ed sigue, languideciendo, a pesar de que quienes resisten mantienen la bandera de la calidad en sus productos y siguen siendo un im\u00e1n para unos cuantos logro\u00f1eses (y forasteros), adictos a hacer la compra donde la hicieron sus abuelos y los padres de sus abuelos. Esa cercan\u00eda podr\u00eda (en una ciudad ideal: la nuestra, ay, no lo es) favorecer que por la calle del Peso se distribuyeran unos cuantos bares aprovechando los bajos del edificio cuyo acceso se sit\u00faa en la vecina Bret\u00f3n de los Herreros. Que se remodel\u00f3 entero no hace tanto y permiti\u00f3 entre otros milagros bienaventurados la resurrecci\u00f3n del <strong>T\u00edvoli<\/strong>. Aleluya, aleluya.<\/p>\n<p>Pero los milagros se detuvieron ah\u00ed. No alcanzaron a la calle del Peso. \u00bfPor qu\u00e9? Se ignora. Es posible que haya alguna explicaci\u00f3n oculta pero tambi\u00e9n es igual de posible lo que sirve para Oller\u00edas: que en materia de bares la l\u00f3gica muchas veces se elimina. Que por la misma y misteriosa raz\u00f3n que una calle se pone de moda, a otras no les llega nunca su turno. En el caso del Peso, me ha llamado siempre la atenci\u00f3n que tampoco triunfara entre los restaurantes que all\u00ed sobreviven una tendencia que se observa en otros puntos del mundo civilizado: las terrazas. <strong>Comer al aire libre. O cenar<\/strong>. Me parece un lujo en las noches de verano sentarse al raso y atacar las viandas en compa\u00f1\u00eda de otros privilegiados. Hubo tambi\u00e9n alg\u00fan intento. Fallidos todos. Misterios logro\u00f1eses.<\/p>\n<p>Pero hay alguna esperanza. Avisa el <strong>Bolet\u00edn Oficial de La Rioja<\/strong> y confirman voces que todo lo saben sobre un proyecto hostelero para dotar de un bar ese espacio que hoy es, sobre todo, una calle de paso. \u00bfPuede haber un placer mejor y m\u00e1s mundano que proveerse de viandas en la plaza vecina y pedirle al tabernero que dirija ese hipot\u00e9tico bar que nos las sirva como le plazca? Es una experiencia que funciona en otros puntos de Espa\u00f1a donde tambi\u00e9n coincide la cercan\u00eda de un mercado con los bares desparramados a su alrededor. Ignoro si ser\u00e1 esa la intenci\u00f3n de quien pone en marcha ese negocio pero le regalo la idea. De nada.<\/p>\n<p>Porque pienso que si alguien se anima y pone en marcha alg\u00fan otro negocio similar la calle volver\u00e1 a ser lo que fue. Un recodo muy atractivo porque conecta varios hemisferios: la Laurel ya mentada, la plaza de Abastos reci\u00e9n mencionada, la atractiva escena igual de cercana que garantizan los bares del Espol\u00f3n. Y qui\u00e9n sabe. Tal vez su influencia llegue hasta la no tan lejana Oller\u00edas para que tambi\u00e9n all\u00ed se obrara un prodigio semejante que me ayudase a olvidar el horror que todav\u00eda me estremece cuando paseo por su jurisdicci\u00f3n. Por pedir, que no quede. <strong>En el pozo de los deseos arrojo una \u00faltima petici\u00f3n<\/strong>: ojal\u00e1 que una calle del Peso galvanizada como merece significara la reapertura de la chocolater\u00eda Moreno. Con su delicado escaparate, sus mesas de formica y sus legendarias golosinas. Ojal\u00e1 las actuales generaciones dispusieran como sus pap\u00e1s y mam\u00e1s de aquella academia donde tantos de nosotros aprendimos a mojar el churro.<\/p>\n<p>P. D. Hablando de bares y plazas de abastos, propongo una excursi\u00f3n: en el mercado de <strong>la calagurritana plaza del Raso,<\/strong> que sufre como tantos otros de la tendencia a hacer la compra por otros medios, se anuncia la apertura de un gastrobar. Una posibilidad que alguna vez se ha acariciado para oxigenar la plaza de Abastos de Logro\u00f1o pero que sigue sin fraguar. Hay quien opina que justamente ese mercado es el que menos lo necesita: tiene todos los bares que desee su clientela ah\u00ed enfrente, en la Laurel. Tal vez con reactivar como se anuncia la calle del Peso fuera suficiente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Recuerdo que de cr\u00edo iba mucho con mis padres a la calle Oller\u00edas. A sus bares, quiero decir. El inolvidable Paco, por ejemplo. La prole infantil se quedaba en la puerta o se diseminaba por el interior muy formalita (m\u00e1s o menos como ahora) porque entonces estaba prohibido dar la tabarra a los mayores [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[373,414,454,1034,490,589],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1360"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1360"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1360\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1362,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1360\/revisions\/1362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}