{"id":1438,"date":"2019-12-13T17:03:11","date_gmt":"2019-12-13T17:03:11","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1438"},"modified":"2019-12-13T17:03:11","modified_gmt":"2019-12-13T17:03:11","slug":"bares-mas-o-menos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2019\/12\/13\/bares-mas-o-menos\/","title":{"rendered":"Bares, m\u00e1s o menos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/12\/foto-bar-ocon.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1439\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/12\/foto-bar-ocon.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/12\/foto-bar-ocon.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2019\/12\/foto-bar-ocon-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una reciente informaci\u00f3n habr\u00e1 encogido el coraz\u00f3n a quienes perpetran, como es propio de este espacio, nuestro pasatiempo favorito: ir de bares. Resulta que cada vez hay menos. Bastantes menos. Desde el 2010, han ca\u00eddo por el camino <a href=\"https:\/\/www.larioja.com\/la-rioja\/rioja-sigue-cerrando-20191206203224-nt.html\">200 establecimientos en toda La Rioja<\/a>. Se trata de un dato extra\u00eddo de la estad\u00edstica recopilada por el instituto del ramo, al que se atribuye cierto rigor cient\u00edfico que combate el escepticismo con que el improbable lector habr\u00e1 acogido la noticia. \u00bfDoscientos bares menos entre nosotros? El paseo cotidiano se inclina por desmentir esa cifra, siempre que (atentos) se circunscriba a <strong>Logro\u00f1o<\/strong>. Mejor dicho, a las calle del centro. Porque incluso, como alguna vez se ha comentado por aqu\u00ed, de la periferia de la ciudad tiende a desaparecer en los \u00faltimos tiempos <strong>la figura del bar de barrio<\/strong>, el querido local de toda la vida, icono de su vecindario.<\/p>\n<p>Ocurre que, mientras el fen\u00f3meno de la trasiega urbana de tragos y bocados sigue en auge, en el interior de La Rioja semejante costumbre tiende a declinar. De ah\u00ed esa mengua registrada en el apartado estad\u00edstico, que sin embargo se solapa con una trayectoria divergente: mientras cae el n\u00famero de bares, no deja de subir el de <strong>restaurantes<\/strong>. Incluyendo ese h\u00edbrido tan de moda, el bar-restaurante o restaurante-bar, que uno nunca sabe. Una tipolog\u00eda triunfante, amparada en una raz\u00f3n de peso: que es donde la factura resulta m\u00e1s elevada, como tambi\u00e9n anota el <strong>INE<\/strong>. Y hablando de precios, su estudio se detiene en otro \u00e1mbito tambi\u00e9n muy esclarecedor: que <strong>el gasto de las familias<\/strong> en este cap\u00edtulo tambi\u00e9n cotiza al alza. Natural que cada a\u00f1o se abran en La Rioja cuatro nuevos restaurantes, seg\u00fan el mentado informe. Pocos se me hacen.<\/p>\n<p>A menudo, los \u00e1rboles de las cifras impiden observar el conjunto del sector. Quienes auscultan diariamente su coraz\u00f3n habr\u00e1n observado que las dificultades para sacar adelante el negocio que significa un bar nunca se detienen. Siempre acechan. Seg\u00fan mi pobre experiencia, llegar a fin de mes razonablemente al frente de un bar exige una mano de obra escasa (el t\u00edpico negocio donde se emplea la familia con alg\u00fan refuerzo coyuntural) y que el local donde se aloja el establecimiento lo sea en propiedad. De lo contrario, aparecen los problemas. Y amenaza el cierre, engrosando as\u00ed los informes anuales del INE. Pero tambi\u00e9n es cierto que algunos bares no s\u00f3lo sobreviven con los comprensibles apuros sino que mantienen un aspecto tan saludable que anima a preguntarse por la raz\u00f3n de su \u00e9xito. Que (de nuevo seg\u00fan mi humilde juicio), suele estar relacionada con una predisposici\u00f3n superior al sacrificio por parte de sus responsables o con una cuota adicional de talento. Lo de siempre en cada actividad de la vida.<\/p>\n<p>Veamos dos casos que llegan a mi mesa.<strong> El Pasapoga de avenida de la Paz<\/strong>, que suele ofrecer un estupendo aspecto. Se ha reconvertido desde su condici\u00f3n de bar de barrio al estatus de casa de comidas, gracias a una gesti\u00f3n muy atinada que incluye una adecuada selecci\u00f3n de verm\u00fas y vinos y una cocina de donde salen perfectas de punto unas cuantas goller\u00edas, rellenando un hueco entre la potencial clientela que hasta ahora no hab\u00eda detectado el resto de su competencia albergada en el mismo barrio. Incluyendo su apreciado men\u00fa diario, tabla de salvaci\u00f3n de tantos de sus hermanos. Segundo ejemplo,<strong> El Soldado de Tudelilla<\/strong>: bajo la sabia conducci\u00f3n de la maga <strong>Azucena<\/strong>, se ha transformado. A mejor. Mantiene las esencias del negocio que dej\u00f3 Manolo con su jubilaci\u00f3n (sus ensaladas memorables) pero a\u00f1ade una golosa secci\u00f3n de cocina en manos de <strong>Alejandra<\/strong>, que prepara unos guisos de cuchara muy recomendables (ojo a su sopa de ajo, manjar desaparecido casi de los men\u00fas logro\u00f1eses) y a\u00f1ade una envidiable habilidad para la cocina de casquer\u00eda, que depara momentos gloriosos.<\/p>\n<p>A estos dos casos se pueden a\u00f1adir unos cuantos, que seguramente esquivar\u00e1n las profec\u00edas m\u00e1s f\u00fanebres empleando con tino los mismos ingredientes: predisposici\u00f3n m\u00e1xima hacia el negocio, conocimiento de sus particularidades, un servicio eficaz y profesional y un innegociable olfato para calibrar las tendencias reinantes en ese sector y agregar adem\u00e1s un suplemento adicional, un elemento distintivo. El sello diferencial que anime a sus feligreses a compartir su pasatiempo precisamente en ese bar y no en otro. Si prevalece su ejemplo, la pr\u00f3xima estad\u00edstica del INE deber\u00eda registrar que se invierte la actual trayectoria. Al menos, en el ombligo de Logro\u00f1o. Porque para la periferia de la ciudad y, sobre todo, para los pueblos que se resignan a que desaparezca la vida que todo bar asegura, me temo que<strong> el 2020 entrante seguir\u00e1 trayendo malas noticias<\/strong>.<\/p>\n<p>P.D. Ezcaray es uno de los raros municipios de La Rioja interior que se resisten a verse consumidos bajo la marea que vac\u00eda el entorno rural. Un caso de \u00e9xito en s\u00ed mismo, muy vinculado al vigor de su oferta hotelera y hostelera. Que tiene al formidable <strong>Echaurren<\/strong> como bandera, cuya esplendorosa trayectoria viene a cuento para destacar lo antedicho. La extraordinaria capacidad de reinvenci\u00f3n que caracteriza a algunos negocios. Casa de comidas tradicional, restaurante multipremiado, un hermano menor (pero no por eso menos atractivo: el sugerente El Cuartito) y su hotel, que dispone de una atractiva barra aleda\u00f1a. Donde recostarse en los mullidos asientos al amor de la confortable chimenea y asomarse a los espl\u00e9ndidos ventanales mientras se apura el aperitivo o se disfruta del reparador cafelito con vistas a la estupenda iglesia. Una recomendaci\u00f3n que cedo gratis para quien desee darse un homenaje en cualquier estaci\u00f3n del a\u00f1o pero que me parece m\u00e1s \u00fatil si hay suerte y nieva: es entonces cuando la chimenea (y las vistas) cobran todo su sentido. Y ayuda a apurar en toda su esencia el gozo que significa ver pasar la vida alojado en un bar. Un momento inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una reciente informaci\u00f3n habr\u00e1 encogido el coraz\u00f3n a quienes perpetran, como es propio de este espacio, nuestro pasatiempo favorito: ir de bares. Resulta que cada vez hay menos. Bastantes menos. Desde el 2010, han ca\u00eddo por el camino 200 establecimientos en toda La Rioja. 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