{"id":150,"date":"2013-04-19T12:00:39","date_gmt":"2013-04-19T12:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=150"},"modified":"2013-04-19T12:00:39","modified_gmt":"2013-04-19T12:00:39","slug":"jamon-jamon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/04\/19\/jamon-jamon\/","title":{"rendered":"Jam\u00f3n, jam\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/04\/bar-jamonero1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-152\" title=\"Mes\u00f3n jamonero Rinc\u00f3n de Pepe, en la calle Oviedo de Logro\u00f1o\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/04\/bar-jamonero1.jpg\" alt=\"Mes\u00f3n jamonero Rinc\u00f3n de Pepe, en la calle Oviedo de Logro\u00f1o\" width=\"600\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/04\/bar-jamonero1.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/04\/bar-jamonero1-257x300.jpg 257w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Aquellos de mis improbables lectores que descubrieron reci\u00e9n nacidos que hab\u00eda microondas en la cocina y gozaron desde ni\u00f1os de aparatos en televisi\u00f3n a todo color con mando a distancia creer\u00e1n que, en l\u00f3gica consecuencia, esto de comer<strong> jam\u00f3n<\/strong>\u00a0cuando a uno le venga en gana es una costumbre que tambi\u00e9n frecuentaron sus mayores. Pues no, amiguitos: hay malas noticias. El suculento bocado nacido del exquisito <strong>pernil del cochino ib\u00e9rico<\/strong> representaba no hace tanto tiempo un viaje por la excelencia gastron\u00f3mica, puesto que su cotizaci\u00f3n se med\u00eda en un hermoso pu\u00f1ado de pesetas que en mi mocedad escaseaban. De modo que toparse por <strong>Logro\u00f1o<\/strong> y resto del orbe con un bar cuya oferta gastron\u00f3mica estuviera capitalizada por el jam\u00f3n supon\u00eda una extrema rareza.<\/p>\n<p>Un exotismo, vaya. Viajar por lo tanto hasta la <strong>calle Oviedo<\/strong> en busca del <strong>Rinc\u00f3n de Pepe<\/strong> equival\u00eda a una peregrinaci\u00f3n hasta tierra extra\u00f1a, donde de repente el explorador tropezaba con un alimento como de dibujos animados. Una fantas\u00eda bicolor, blanquirroja como nuestro amado Logro\u00f1\u00e9s. El bar que despachaba aquella mercanc\u00eda fet\u00e9n era, curiosamente, de lo m\u00e1s normalito. Era y es, porque todav\u00eda sigue all\u00ed anclado, un espacio rectangular, con la barra a mano izquierda muriendo a la altura de la cocina, desde donde sal\u00edan los bocadillos con su prometedor ingrediente desbordando las rebanadas de pan, de modo que alguna loncha amenazaba con irse al suelo. Eran, como se deduce, raciones generosas, seg\u00fan la moda hostelera de aquel entonces (mediados de los 70, m\u00e1s o menos). Quiere decirse en consecuencia que quienes atend\u00edan el bar no racionaban sus manjares como es ahora tendencia, porque ten\u00eda probablemente en mejor consideraci\u00f3n a su clientela: tal vez porque entend\u00eda que para llegar hasta la puerta de su local sus parroquianos ten\u00edan que cruzar medio Logro\u00f1o y desde\u00f1ar por lo tanto otras invitaciones tambi\u00e9n muy jugosas. Aunque, cierto, no tanto como la suya: hago memoria y no consigno ning\u00fan otro bar de la \u00e9poca cuyo bander\u00edn de enganche fuera el jam\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, esta imagen en blanco y negro ya no tiene sentido. El embutido estrella del padre cerdo puebla las barras logro\u00f1esas y en algunas de ellas es el rey. Son los llamados <strong>jamoneros<\/strong>, tipolog\u00eda hostelera que yo juzgo inventada por alg\u00fan madrile\u00f1o, puesto que en la capital del Reino rinden antiguo tributo a este producto, que cuenta all\u00ed incluso con su propio museo: el <strong>Museo del Jam\u00f3n<\/strong>, en efecto,franquicia de extravagante denominaci\u00f3n de cuyo techo cuelgan como estalacticas decenas de patas de cochino gritando c\u00f3meme. Sin ir tan lejos, Logro\u00f1o cuenta tambi\u00e9n con unos cuantos bares de estas caracter\u00edsticas, donde satisfacer razonablemente nuestra querencia por esta cumbre de la gastronom\u00eda espa\u00f1ola que tanto atrae a los turitas que nos visitan. Y, en efecto, ya sabemos todos que donde est\u00e9 el de <strong>Jabugo<\/strong> o el de <strong>Guijuelo<\/strong>, que se quite el de <strong>Teruel<\/strong> o el cordob\u00e9s de <strong>Pozoblanco<\/strong>, pero quienes tenemos un paladar no tan exquisito nos conformamos con que el jam\u00f3n sea honrado y de calidad: no es necesario alcanzar todos los d\u00edas el cielo.<\/p>\n<p>\u00bfMis favoritos? Tampoco en esto soy muy original. Me decanto en mis excursiones por la calle Laurel por el <strong>Pata Negra<\/strong>, jamonero a quien le naci\u00f3 no hace mucho un hermano peque\u00f1o en <strong>San Agust\u00edn<\/strong>. Otras veces opto por el que sirven en <strong>El Soldado de Tudelilla<\/strong>, que a menudo llega acompa\u00f1ado por un chiste de Manolo: hay veces en que incluso tiene gracia. Tanta gracia como el toque de tomate con adorna el pan, un gui\u00f1o catal\u00e1n que le otorga encanto. Pero si soy sincero, el que sigo prefiriendo es el del Rinc\u00f3n de Pepe: me gusta tanto que no he vuelto a entrar en el bar desde ni\u00f1o. Supongo que para conservar su sabor en mi memoria.<\/p>\n<p>P.D. Hace poco, instalado en uno de los bares que la franquicia <strong>5 Jotas<\/strong> tiene desplegados por <strong>Madrid<\/strong>, asist\u00ed a un prodigio: la apertura y corte de un jam\u00f3n ante mis asombrados ojos. Un momento maravilloso. No porque fuera una escena in\u00e9dita, sino porque uno no se cansa de verla. Siglos de sabidur\u00eda popular se concentran en cada rinc\u00f3n de este manjar, que marida bien con cualquier vino, entra tambi\u00e9n muy bien con cerveza y me parece que alcanza en <strong>Andaluc\u00eda<\/strong> su excelencia: hasta en la m\u00e1s humilde taberna se sirve con garant\u00edas. Y los chistes de los camareros suelen ser mejores que los de Manolo. Dicho sea desde el cari\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquellos de mis improbables lectores que descubrieron reci\u00e9n nacidos que hab\u00eda microondas en la cocina y gozaron desde ni\u00f1os de aparatos en televisi\u00f3n a todo color con mando a distancia creer\u00e1n que, en l\u00f3gica consecuencia, esto de comer jam\u00f3n\u00a0cuando a uno le venga en gana es una costumbre que tambi\u00e9n frecuentaron sus mayores. 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