{"id":1505,"date":"2020-03-28T18:29:09","date_gmt":"2020-03-28T18:29:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1505"},"modified":"2020-03-28T18:29:09","modified_gmt":"2020-03-28T18:29:09","slug":"dias-sin-bares-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2020\/03\/28\/dias-sin-bares-segunda-parte\/","title":{"rendered":"D\u00edas sin bares (segunda parte)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/03\/Unknown.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1506\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/03\/Unknown-1024x682.jpeg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/03\/Unknown-1024x682.jpeg 1024w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/03\/Unknown-300x200.jpeg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/03\/Unknown-768x512.jpeg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/03\/Unknown.jpeg 1600w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde que naci\u00f3 este blog, he procurado creo que con \u00e9xito actualizarlo <strong>a un ritmo de una entrada por semana<\/strong> que me impuse a m\u00ed mismo aprovechando que este espacio es uno de los pocos donde mando yo (en compa\u00f1\u00eda de tanto improbable lector). Al principio, esa frecuencia de actualizaci\u00f3n era disparatada. M\u00e1s o menos escrib\u00eda una entrada en cuanto se me pasaba alguna ocurrencia por la imaginaci\u00f3n o alguien me susurraba alguna idea al respecto. Este territorio de los bares tiene mucho de adictivo y de obsesi\u00f3n compartida pero pronto ca\u00ed en la cuenta de que se ritmo deb\u00eda dotarse de alg\u00fan m\u00e9todo superior. Una entrada semanal parec\u00eda m\u00e1s que suficiente para satisfacer el potencial inter\u00e9s que estas l\u00edneas puedan suscitar, conclu\u00ed. Recordando una sentencia que le escuch\u00e9 hace mil a\u00f1os al estupendo <strong>Alfonso S\u00e1nchez,<\/strong> cr\u00edtico de cine de mi mocedad, todo un personaje que s\u00f3lo recordar\u00e1n los m\u00e1s veteranos del lugar porque sal\u00eda bastante en la tele \u00fanica. Sosten\u00eda S\u00e1nchez, columnista diario en la prensa madrile\u00f1a, que esa ocupaci\u00f3n era el \u00faltimo signo de esclativud en Occidente. Una pieza semanal tambi\u00e9n tiene algo de esclavitud pero en m caso se trata de una ocupaci\u00f3n gozosa. Tan gratificante que me parece imposible pensar en ella como un trabajo.<\/p>\n<p>Viene a cuento esta digresi\u00f3n porque cuando empezaba esta semana, all\u00e1 por ese lunes triste entre los tristes, pens\u00e9 que <strong>el cierre de bares en toda Espa\u00f1a<\/strong> a causa del maldito bicho complicaba esa rutina que me hab\u00eda impuesto. Y que justificaba saltarme el mandato de una entrada semanal que s\u00f3lo incumplo en las vacaciones de verano. No creo que nadie lo echara de menos igual que estoy seguro de que s\u00f3lo yo (y tal vez alg\u00fan alma bondadosa que vague por el \u00e9ter) habr\u00e1 reparado en que cada semana me pongo a teclear estas divagaciones ante el ordenador. Pero tambi\u00e9n confieso que ten\u00eda alg\u00fan cargo de conciencia. Y confieso adem\u00e1s que pocas tareas me resultan tan placenteras como desconectar de la actualidad en carne viva, que nos golpea estos d\u00edas con toda su crudeza, y darme mi vuelta semanal por el imaginario colectivo que se agrupa en torno a los bares. As\u00ed que para el mi\u00e9rcoles ya hab\u00eda decidido que antes de concluir la semana acudir\u00eda puntual a mi cita conmigo mismo.<\/p>\n<p>Pero, \u00e9sta es la pregunta, de qu\u00e9 pod\u00eda escribir con todos los bares cerrados y su clientela desperdigada en sus respectivas casas, atacando sus propias bodegas como pasatiempo. Porque hace siete d\u00edas ya publiqu\u00e9 una pieza a prop\u00f3sito de los bares cerrados, de cu\u00e1n hu\u00e9rfana se queda la parroquia. Y preparar una pieza ajena a este contexto tan abrumador me parec\u00eda insolente. Fuera de lugar. Impertinente. De modo que cavilando, cavilando&#8230; No llegu\u00e9 a ning\u00fan sitio. Aunque en realidad s\u00ed. Llegu\u00e9 a una red social donde top\u00e9 con un hallazgo iluminador: <strong>las buenas gentes de Barrio Bar y Clandestino<\/strong> preparando c\u00f3cteles desde su casa y ayudando a quien observan sus v\u00eddeos a imitarles. Lo cual me pareci\u00f3 una idea estupenda, resuelta adem\u00e1s con mucha clase por estos jovenzuelos, que me llev\u00f3 a pensar en otra idea de \u00edndole superior. Una pregunta. Qu\u00e9 hacen estos d\u00edas los camareros.<\/p>\n<p>Porque hace una semana me hac\u00eda una pregunta similar (qu\u00e9 hacemos los clientes en estos largos d\u00edas de confinamiento), a la que intentaba responder con mi propio ejemplo. Pero no se me hab\u00eda ocurrido qu\u00e9 ocurr\u00eda al otro lado de la barra. Y ca\u00ed en la cuenta de que les deb\u00eda unas l\u00edneas. Imagino a todas esas bondadosas criaturas que tanto han contribuido a levantar nuestros \u00e1nimos, a celebrar con nosotros la vida, marchitos en sus domicilios, mientras las facturas no dejan de llegar y sus negocios duermen el sue\u00f1o del coronavirus. Y sent\u00ed entonces una enorme l\u00e1stima por todos ellos, de manera que estas l\u00edneas brotaron m\u00e1s o menos solas, animadas por un sentimiento de solidaridad hacia todos ellos. Encarnados en este caso por <strong>Maite y Rub\u00e9n<\/strong>, a quienes la fatalidad no les borra la sonrisa ni acaba con el profesional eficaz y talentoso que ambos llevan dentro. Capaces de sacar la cabeza en medio de la desdicha y hacer de camareros &#8216;on line&#8217; para aliviar nuestra cuarentena.<\/p>\n<p>Esta entrada semana va por lo tanto como homenaje hacia todos ellos, en quienes no dej\u00f3 de pensar. Sobre todo, en quienes acaban de poner en marcha su negocio o vienen de reinventarse y se han tropezado con esta calamidad, tan da\u00f1ina para nuestra salud y tan dolorosa para sus negocios. Pienso en ellos y los imagino como me gustar\u00eda encontrarlos cuando todo esto pase, cuando todo acabe. Abriendo sus bares para felicidad de sus incondicionales y recuperando para la causa antedicha (celebrar la vida) esos espacio que tanto a\u00f1oramos. Los bares a los que estamos deseando regresar. Porque yo tambi\u00e9n me he hecho a m\u00ed mismo la promesa de tantos fans de nuestras mejores barras: volveremos. Como dijo <strong>MacArthur<\/strong>, volveremos. Volveremos a los bares.<\/p>\n<p>P. D. Todos los bares de La Rioja y resto de Espa\u00f1a est\u00e1n cerrados. \u00bfTodos? No. En realidad, no todos. Al menos resiste abierto un bar que tiene mucho de farmacia de guardia estos d\u00edas: <strong>el bar del Hospital de Calahorra<\/strong>, que se ocupa de atender a esas caritativas almas del personal sanitario, nuestros nuevos h\u00e9roes. Como imagino que otro tanto suceder\u00e1 <strong>en el San Pedro<\/strong>, esta excepcional y muy justificada circunstancia me permite concluir estas l\u00edneas con otro sincero y emocionado reconocimiento hacia todos ellos. A los que combaten el virus desde cada frente abierto y tambi\u00e9n a quienes, a su manera, contribuyen a garantizar el reposo del guerrero: quienes atienden los bares de los hospitales son tambi\u00e9n, a su particular manera, h\u00e9roes y hero\u00ednas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Desde que naci\u00f3 este blog, he procurado creo que con \u00e9xito actualizarlo a un ritmo de una entrada por semana que me impuse a m\u00ed mismo aprovechando que este espacio es uno de los pocos donde mando yo (en compa\u00f1\u00eda de tanto improbable lector). Al principio, esa frecuencia de actualizaci\u00f3n era disparatada. 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