{"id":1517,"date":"2020-04-24T17:34:13","date_gmt":"2020-04-24T17:34:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1517"},"modified":"2020-04-24T17:34:13","modified_gmt":"2020-04-24T17:34:13","slug":"dias-sin-bares-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2020\/04\/24\/dias-sin-bares-vi\/","title":{"rendered":"D\u00edas sin bares (VI)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1519\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-1-740x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"740\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-1-740x1024.jpeg 740w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-1-217x300.jpeg 217w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-1-768x1062.jpeg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-1.jpeg 1080w\" sizes=\"(max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una mano amiga me hace llegar la foto que ilustra estas l\u00edneas. Ha le\u00eddo, seg\u00fan me avisa, la \u00faltima entrada que dediqu\u00e9 hace unas semanas a responder a ese cuestionario prusiano donde uno se retrata a trav\u00e9s de sus predilecciones en materia de bares. Aquellas l\u00edneas, encabezadas por <strong>una soberbia foto de Jal\u00f3n \u00c1ngel<\/strong> recuperando la imagen de <strong>La Granja<\/strong>, le animaron a suministrarme este otro retrato en blanco y negro, donde el logro\u00f1\u00e9s m\u00e1s veterano seguir\u00e1 reconociendo el coqueto local de la calle <strong>Sagasta<\/strong>. Que entre otros atributos presum\u00eda de rendir devoci\u00f3n a cierta tipolog\u00eda de bares que habitaron hace a\u00f1os entre nosotros y se fueron disolviendo. Me refiero a las cafeter\u00edas. Cafeter\u00edas a la americana.<\/p>\n<p>Que, ojo, no son caf\u00e9s. Se trata de otro pelda\u00f1o en la evoluci\u00f3n hostelera, el tipo de establecimiento que se hizo com\u00fan en l<strong>a Espa\u00f1a del desarrollismo.<\/strong> La Granja lo encarna muy bien por cierto, porque naci\u00f3 como caf\u00e9 y acab\u00f3 siendo cafeter\u00eda, igual que otras que mediados los a\u00f1os 50 empezaron a conquistar Logro\u00f1o, emblemas de la modernidad. Yo conoc\u00ed alguna. Recuerdo por supuesto el <strong>Ibiza<\/strong>, hoy resucitado para la causa, y entre brumas se disuelve en mi memoria el <strong>Ringo<\/strong> cercano, tambi\u00e9n en Muro de la Mata. \u00bfDe qu\u00e9 tipo de bar estamos hablando? Pues de un local espacioso, decorado con bastante ambici\u00f3n. Camareros con chaquetilla (blanca en el caso de Madrid, donde a\u00fan resiste esa indumentaria en los bares m\u00e1s castizos), cigarrera en alg\u00fan caso, tambi\u00e9n por supuesto limpiabotas&#8230; Un lugar que no era de paso, aunque tambi\u00e9n lo fuera: paso de paloma, yo ya me entiendo. Cafeter\u00edas con una vida tan larga como los d\u00edas, que empezaban a funcionar con los primeros caf\u00e9s y no agotaban su atractivo hasta bien entrada la noche. Porque serv\u00edan para todo. <strong>Las cafeter\u00edas de los 60<\/strong> eran la navaja suiza de los bares logro\u00f1eses.<\/p>\n<p>Su recuerdo me asalta en estos d\u00edas de confinamiento porque otra mano amiga me hace llegar el descubrimiento que antecede estas l\u00edneas. Un suelto publicado en el a\u00f1o 1955 en la revista <strong>La<\/strong> <strong>Codorniz<\/strong>, donde se anunciaba al improbable lector la buena nueva de que Logro\u00f1o contaba ya con dos cafeter\u00edas de post\u00edn, que se sumaban a una oferta hasta entonces colonizada por la taberna o la tasca, como da fe quien redacta esos p\u00e1rrafos. No ser\u00eda extra\u00f1o que la publicaci\u00f3n se debiera al ingenio de, por supuesto, un logro\u00f1\u00e9s. M\u00e1s que un logro\u00f1\u00e9s. El hombre a quien l e cab\u00eda Logro\u00f1o en la cabeza, el escritor <strong>Rafael Azcona,<\/strong> colaborador de aquella revista sat\u00edrica cuyo lema no he olvidado (ni nadie, sobre todo en el gremio period\u00edstico, deber\u00eda olvidar): &#8220;La revista m\u00e1s audaz para el lector m\u00e1s inteligente&#8221;. La audacia se materializaba, entre otras virtudes, en relatar la vida aut\u00e9ntica de la Espa\u00f1a de su tiempo. La Espa\u00f1a de las cafeter\u00edas, por ejemplo. <strong>El Logro\u00f1o de las cafeter\u00edas.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1518\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-383x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"383\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-383x1024.jpeg 383w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1-112x300.jpeg 112w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/04\/Unknown-1.jpeg 395w\" sizes=\"(max-width: 383px) 100vw, 383px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En su n\u00famero 705, en mayo de hace 65 a\u00f1os, supongamos que Azcona, con su inimitable estilo, informaba para La Codorniz de la audaz llegada a Logro\u00f1o de, en efecto, dos cafeter\u00edas. Se trata de dos establecimientos que uno no conoci\u00f3, aunque algo he o\u00eddo hablar de ambos. <strong>Noche y D\u00eda<\/strong> (calle San Juan, creo recordar) y <strong>Bah\u00eda<\/strong>, que si no me falla la memoria se ubicaba en la vecina Marqu\u00e9s de Vallejo. El inteligente lector de La Codorniz que tropezara con esa noticia pudiera haberse quedado m\u00e1s bien fr\u00edo, porque semejante avance de los tiempos era conocido ya en otros pagos, como la propia capital del actual Reino de Espa\u00f1a, donde la revista ten\u00eda su sede: <strong>Madrid<\/strong>, bien poblada de cafeter\u00edas para entonces, impuso en el resto del pa\u00eds esa moda que reg\u00f3 de esa clase de locales a las ciudades del interior, de modo que si Logro\u00f1o se ufanaba de contar con dos ejemplares no era tanto por la novedad que representaba tal conquista sino porque (sigamos con nuestra hip\u00f3tesis) Azcona jugaba en casa y hac\u00eda algo de proselitismo en los quioscos. Lo cual no era tan interesante como saber a trav\u00e9s de su pluma (si es que era su pluma) que esas dos flamantes adquisiciones ven\u00edan a convivir con el tipo de bares que hasta entonces hab\u00edan sido norma, alguno de los cuales sobrevive.<\/p>\n<p>Es el caso de <strong>El Soldado de Tudelilla<\/strong>. Que el autor del art\u00edtulo (don Rafael, un suponer) destaca entre la pl\u00e9yade de locales de llamativos nombres. Veamos: <strong>Pedro el Riojano<\/strong> (no tengo el gusto), <strong>Casa Taza<\/strong> (donde me robaron el coraz\u00f3n, pero esa es otra historia) y <strong>La Chatilla.<\/strong> Estos dos \u00faltimos m\u00e1s o menos han sobrevivido hasta nuestros d\u00edas, bajo distintas encarnaciones. Y El Soldado resiste en perfecto estado de revista, esperando la maga Azucena tiempos mejores para ali\u00f1ar nuestras visitas al ritmo de sus ensaladas y dem\u00e1s golosinas. Pero entre esos nombres de tascas que se citan en La Codorniz, mi favorito es el bar llamado <strong>La<\/strong> <strong>Pu\u00f1alada<\/strong>. Prometo una visita si semejante garito reabriera sus puertas. Lo ignoro todo de \u00e9l. D\u00f3nde se alojaba, qui\u00e9n lo regentaba y, sobre todo, a qu\u00e9 ingenioso logro\u00f1\u00e9s se le ocurri\u00f3 semejante nomenclatura, pero (tambi\u00e9n) me ha robado el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La Pu\u00f1alada, ese misterioso bar, junto al resto de hermanos en esa tipolog\u00eda, fueron en cualquier caso desapareciendo. Tambi\u00e9n cayeron las cafeter\u00edas tal cual las recordamos, como esa foto que refleja el tipo de bar que fue La Granja. Logro\u00f1o dijo adi\u00f3s al Bah\u00eda y al Noche y D\u00eda (que mantiene el tipo bajo otras manos pero siendo fieles al modelo original, al menos en su nombre), tambi\u00e9n al Ringo&#8230; Lleg\u00f3 otra clase de modernidad y aquellos bares perdieron su sentido. Los que quedan son reliquias. Alguna vez tropezamos con ellos en nuestras excursiones \u00a0allende Logro\u00f1o, incluyendo m\u00e1s all\u00e1 de los Pirineos. No son exactamente lo mismo, desde luego no son La Granja, pero en algo nos recuerdan ese territorio m\u00edtico. S\u00f3lo necesitaban para reaparecer ante nuestros ojos confinados <strong>la magia de la fotograf\u00eda en blanco y negro<\/strong>. Y la magia de que un supuesto Rafael Azcona cantara sus bondades.<\/p>\n<p>P. D. Una franquicia que todav\u00eda resiste en Madrid con m\u00e1s o menos buena salud, donde el concepto de cafeter\u00eda mantiene su vigencia, se llama <strong>Jos\u00e9 Luis<\/strong>. Donde por supuesto los camareros llevan chaquetilla blanca, aspecto de arrastrar mucha mili en sus bandejas y el glorioso h\u00e1bito de dirigirse a la clientela masculina al estilo por supuesto madrile\u00f1o: llam\u00e1ndote caballero. Es el caso de la ubicada en la calle Serrano, donde hace unos a\u00f1os tuve el gusto de observar en todo su esplendor el tipo de fauna asociada a la cafeter\u00eda de toda la vida. Un grupo de (en efecto) caballeros, acompa\u00f1ados por una dama: todos octogenarios, de la cofrad\u00eda de amigos el Rioja (ella, especialmente), que me regalaron un espect\u00e1culo inolvidable a la hora del aperitivo. Los dej\u00e9 atacando los bocados que les acercaban desde la barra. Cuando regres\u00e9 al cabo de unas horas, como el dinosaurio del cuento, aquellos matusalenes todav\u00eda segu\u00edan ah\u00ed. En su hermosa cafeter\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una mano amiga me hace llegar la foto que ilustra estas l\u00edneas. 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