{"id":1530,"date":"2020-05-16T17:03:43","date_gmt":"2020-05-16T17:03:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=1530"},"modified":"2020-05-16T17:03:43","modified_gmt":"2020-05-16T17:03:43","slug":"epilogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2020\/05\/16\/epilogo\/","title":{"rendered":"Ep\u00edlogo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/05\/Unknown-4.jpeg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1531\" src=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/05\/Unknown-4-768x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/05\/Unknown-4-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/05\/Unknown-4-225x300.jpeg 225w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2020\/05\/Unknown-4.jpeg 1536w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recorr\u00ed la otra tarde <strong>el centro de Logro\u00f1o<\/strong> reci\u00e9n recuperadas sus calles para la primera fase de la nueva normalidad que se anuncia. <strong>Era el d\u00eda 12 de mayo<\/strong>, luc\u00eda un sol apacible y en las contadas terrazas se reun\u00edan los vecinos para solazarse un rato, luego de tantos y tantos d\u00edas con sus respectivas noches de confinamiento m\u00e1s o menos absoluto. No me gust\u00f3 lo que vi. Incluso en aquellos locales que cuidaban con mayor esmero de observar los requisitos de distancia f\u00edsica entre sus clientes que ayuden a espantar para siempre el coronavirus no faltaba en ning\u00fan caso esa mesa donde se arracimaban los parroquianos ignorando todo requisito de higiene, con la mirada complaciente de cada due\u00f1o de cada bar. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que nadie les llamara la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pena fue creciendo a medida que paseaba en direcci\u00f3n a <strong>la calle Laurel y aleda\u00f1os<\/strong> puesto que comprobaba para mi espanto que en realidad esos bares abiertos, donde se incumpl\u00eda la normativa de manera flagrante, eran una escasa minor\u00eda. La mayor parte de los locales de confianza permanec\u00edan cerrados. Horror m\u00e1ximo cuando alcanc\u00e9 la calle Gallarza, en medio de un vac\u00edo c\u00f3smico. Sideral. All\u00e1 al fondo, en la calle <strong>Bret\u00f3n<\/strong>, se ve\u00eda abierta la solitaria terraza de un bar. En el acceso a la calle Laurel, desolaci\u00f3n infinita. No hab\u00eda se\u00f1ales de vida, salvadas sean dos muchachas que concluida la limpieza de su bar (vaya usted a saber con qu\u00e9 intenci\u00f3n) se fumaban un cigarrillo en una mesa. Otra excepci\u00f3n aguardaba al final de la caminata, cuando regres\u00e9 sobre mis pasos y tropec\u00e9 en <strong>Albornoz<\/strong>, direcci\u00f3n <strong>San Agust\u00edn,<\/strong> con dos pobres diablos que compart\u00edan un bote de Mahou en el alf\u00e9izar del bar Las Quejas. Me miraron, les mir\u00e9. Nos compadecimos los unos de los otros.<\/p>\n<p>Prosigui\u00f3 el paseo por la calle San Agust\u00edn, detenida en el tiempo. Alguna terraza en la plaza, otras m\u00e1s en <strong>Portales<\/strong>, un poco de animaci\u00f3n en <strong>Mart\u00ednez<\/strong> <strong>Zaporta<\/strong>. Los escasos parroquianos que se acomodaban en los raros veladores que s\u00ed hab\u00edan abierto me recordaban a los pacientes de un balneario. Personajes de La Monta\u00f1a M\u00e1gica, h\u00e9roes de Thomas Mann, s\u00f3lo les faltaba una manta en las rodillas para terminar de dar el tipo. La alegr\u00eda propia de este gran pasatiempo nacional continuaba ausente. Camino de la calle\u00a0<strong>San Juan<\/strong> observ\u00e9 al fondo la terraza del Asterisco tambi\u00e9n desplegada en Portales como era norma antes de la cuarentena. Una luz mortecina iluminaba en <strong>Marqu\u00e9s de Vallejo<\/strong> el bar La Quimera, recuperado para la causa en la versi\u00f3n menor: ll\u00e9vase usted la comida a casa. En San Juan, otro tanto. \u00a0Apenas un bar que esperaba a ese parroquiano que no terminaba de llegar para hacerse con el bocadillo y zamp\u00e1rselo en el sal\u00f3n, arreglos en el Tastav\u00edn, que se prepara una nueva encarnaci\u00f3n, y al fondo el esqueleto del <strong>Sagasta<\/strong> asomando por la <strong>Glorieta<\/strong>. Una met\u00e1fora insuperable del doliente estado que presenta el coraz\u00f3n de Logro\u00f1o.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a salir unos d\u00edas despu\u00e9s. Nada hab\u00eda mejorado. Tampoco mi \u00e1nimo. Y conclu\u00ed que este blog, que llevaba <strong>desde el a\u00f1o 2012<\/strong>, ten\u00eda las horas contadas. La idea de <strong>Logro\u00f1o en sus bares,<\/strong> el itinerario sentimental a partir de una serie de experiencias que pudieran ser compartidas por el improbable (pero siempre generoso) lector, hab\u00eda quedado cancelada igual que se hab\u00eda suspendido la administraci\u00f3n del material del que se nutr\u00eda. Los bares. Sin ellos, o sin nuestros queridos bares en la fisonom\u00eda y la identidad en que los reconocemos como tales, carec\u00eda de sentido mantener abierto este espacio. Al menos, en su actual configuraci\u00f3n. Entend\u00ed mientras volv\u00eda a casa que merec\u00eda la pena revisar su esp\u00edritu y tambi\u00e9n sus contenidos. Fijar una nueva frontera. Escribir su ep\u00edlogo.<\/p>\n<p>Fui madurando esa intenci\u00f3n a lo largo de toda la semana, que concluye en estas l\u00edneas de despedida. Un mensaje de gratitud hacia quienes al otro lado de la pantalla han acompa\u00f1ado esta traves\u00eda y un sincero reconocimiento para todos quienes alguna vez me han ayudado a que este prop\u00f3sito de retratar una ciudad a trav\u00e9s de sus bares y de sus camareros haya sido un itinerario tan gozoso, una caminata que nunca concluye: siempre hay algo m\u00e1s que decir al respecto de nuestras barras m\u00e1s queridas, ese espacio para la socializaci\u00f3n donde yo prefiero siempre destacar su atributo m\u00e1s valioso. Que sirven para <strong>celebrar la vida.<\/strong> Lo cual me parece una manera estupenda de concluir estos p\u00e1rrafos. Con la palabra gracias y con una promesa. Me voy, pero volveremos.<\/p>\n<p>P. D. Como si fuera <strong>Paul Auster<\/strong>, me dio estos d\u00edas por cavilar en las extra\u00f1as coincidencias que rigen nuestras vidas, la callada m\u00fasica del azar. Porque mientras decid\u00eda poner fin a esta aventura, cristaliz\u00f3 un proyecto que permitir\u00e1 a Logro\u00f1o en sus bares sobrevivir gracias a la nueva vida que le concede la editorial <strong>Pepitas de Calabaza<\/strong>. En formato libro, pr\u00f3ximamente, s\u00f3lo en las mejores librer\u00edas. As\u00ed que la frase final estaba cantada: nos vemos en los bares y en las librer\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Recorr\u00ed la otra tarde el centro de Logro\u00f1o reci\u00e9n recuperadas sus calles para la primera fase de la nueva normalidad que se anuncia. 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