{"id":179,"date":"2013-05-21T11:25:05","date_gmt":"2013-05-21T11:25:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=179"},"modified":"2013-05-21T11:25:05","modified_gmt":"2013-05-21T11:25:05","slug":"bar-y-futbol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/05\/21\/bar-y-futbol\/","title":{"rendered":"Bar y f\u00fatbol"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/05\/callelaurel.org_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-181\" title=\"Foto del Perchas, tomada de la web callelaurel.org\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/05\/callelaurel.org_1.jpg\" alt=\"Foto del Perchas, tomada de la web callelaurel.org\" width=\"600\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/05\/callelaurel.org_1.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/05\/callelaurel.org_1-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Viendo el viernes en un <strong>bar de Logro\u00f1o<\/strong> la<strong> final\u00edsima de Copa<\/strong>, repar\u00e9 en la estrecha relaci\u00f3n que guardan ambos mundos, sobre todo desde la irrupci\u00f3n de las cadenas digitales. Anta\u00f1o ocurr\u00eda tambi\u00e9n algo as\u00ed con ocasi\u00f3n de las citas futbol\u00edsticas m\u00e1s trascendentales, pero lo habitual era el f\u00fatbol televisado en su versi\u00f3n dom\u00e9stica, alrededor de la mesa camilla. Hoy, el encanto de corear los goles y ocultar las decepciones en p\u00fablico es tendencia, a mayor gloria de la m\u00e1quina registradora y a despecho de las simpat\u00edas que el due\u00f1o del bar profese por unos u otros colores.<\/p>\n<p>De modo que el bar suele ser terreno neutral, cosa que es tambi\u00e9n un hallazgo reciente. En el pasado inmediato, cuando el beneficio del f\u00fatbol televisado no atacaba a la econom\u00eda del bar, era costumbre ingresar en ciertos garitos sabiendo que se entraba en uno de tantos santuarios\u2026 <strong>madridistas<\/strong>. Casi siempre madridistas. Eran la mayor\u00eda, seguidos aunque de lejos por esas barras presididas por alg\u00fan p\u00f3ster del <strong>Athletic<\/strong>, entonces el segundo equipo con m\u00e1s hinchas riojanos. As\u00ed que los forofos <strong>azulgranas<\/strong> nunca agradeceremos bastante la existencia del hoy desaparecido<strong> bar Florida de la calla San Agust\u00edn,<\/strong> oasis cul\u00e9, cuyo due\u00f1o era uno de los nuestros. Y poco m\u00e1s, excepci\u00f3n hecha del <strong>Calderas<\/strong> de la <strong>Laurel<\/strong>. Porque si no era del <strong>Barcelona<\/strong>, el propietario s\u00ed que era antimadridista ac\u00e9rrimo, como atestigu\u00f3 durante largo tiempo cierta foto que un d\u00eda, con el Logro\u00f1es ya en Primera Divisi\u00f3n, tanto molest\u00f3 a esos talibanes llamados <strong>ultrasur<\/strong> con ocasi\u00f3n de su primer desembarco entre nosotros.<\/p>\n<p>Al margen del bipartidismo ahora triunfante, por Logro\u00f1o debemos consignar alguna otra alternativa. En <strong>Jorge Vig\u00f3n<\/strong> tengo anotado un bar adicto al <strong>Real Zaragoza,<\/strong> cuyo due\u00f1o debe poseer un coraz\u00f3n a prueba de infartos. Y muy cerca existi\u00f3 durante breve tiempo, en <strong>Albia de Castro<\/strong>, otro local consagrado al \u00a1\u00a1\u00a1<strong>Osasuna<\/strong>!!!, a cuyo propietario hay que reconocerle cierto arrojo por plantar semejante embajada en territorio hostil. Y no me olvido de un cl\u00e1sico que hoy est\u00e1 de enhorabuena, retratado en la foto que adorna esta entrada (tomada de la web callelaurel.org): el castizo <strong>Perchas<\/strong> de la Laurel, donde uno entra sabiendo que sus orejas ser\u00e1n inmejorables (me refiero a las que ofrece el bar, ese pincho sublime) y sabiendo tambi\u00e9n que en alg\u00fan momento de la ingesta la charla derivar\u00e1 hacia las glorias o miserias del <strong>Atl\u00e9tico de Madrid<\/strong>. As\u00ed ocurri\u00f3 en mi \u00faltima visita, cuando comprob\u00e9 que el due\u00f1o no es un colchonero de boquilla, sino un aficionado de noble pedigr\u00ed, puesto que rememoraba las haza\u00f1as de su equipo desde los tiempos de <strong>Jones<\/strong> y compa\u00f1\u00eda como quien silba. Y supe que era un hincha de verdad, de los aut\u00e9nticos, de los m\u00edos, cuando me regal\u00f3 algunas de esas an\u00e9cdotas triviales que suelen alimentar mis charlas favoritas sobre f\u00fatbol. Esas an\u00e9cdotas absolutamente intrascendentes cuando no directamente marcianas, que son las que permiten comprobar que cuando hablamos de f\u00fatbol en realidad hablamos de otra cosa. De algo m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>Estamos hablando de la vida.<\/p>\n<p>P.D. La ecuaci\u00f3n bar-f\u00fatbol equivale en Logro\u00f1o a otro binomio cl\u00e1sico, <strong>Rep\u00fablica Argentina-Las Gaunas<\/strong>. Incluso antes de las campa\u00f1as de p\u00farpura en Primera, los bares de la mentada calle fueron el coraz\u00f3n que bombeaba sangre blanquirroja hacia el campo municipal y exig\u00edan por lo tanto una parada en alguno de ellos para la consumici\u00f3n ritual (completo: caf\u00e9, copa y puro). Como una suerte de de viacrucis festivo, hostelero y futbolero. <strong>Cinco Pesos, Tucum\u00e1n, Mar de Plata<\/strong>, qu\u00e9 recuerdos; por algo se llamaba y se llama Rep\u00fablica Argentina<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viendo el viernes en un bar de Logro\u00f1o la final\u00edsima de Copa, repar\u00e9 en la estrecha relaci\u00f3n que guardan ambos mundos, sobre todo desde la irrupci\u00f3n de las cadenas digitales. 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