{"id":209,"date":"2013-07-03T08:17:43","date_gmt":"2013-07-03T08:17:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=209"},"modified":"2013-07-03T08:17:43","modified_gmt":"2013-07-03T08:17:43","slug":"mas-que-bares-restaurantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/07\/03\/mas-que-bares-restaurantes\/","title":{"rendered":"M\u00e1s que bares, restaurantes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/07\/menu1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-210\" title=\"Cartel de men\u00fa del d\u00eda en un local de Logro\u00f1o\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/07\/menu1.jpg\" alt=\"Cartel de men\u00fa del d\u00eda en un local de Logro\u00f1o\" width=\"600\" height=\"1276\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/07\/menu1.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/07\/menu1-141x300.jpg 141w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/07\/menu1-482x1024.jpg 482w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La tendencia de servirse de los <strong>bares<\/strong> no s\u00f3lo como escenario de nuestros mejores tragos sino como n\u00facleo de los bocados m\u00e1s sabrosos gana tantos adeptos en <strong>Logro\u00f1o<\/strong> que cualquier observador habr\u00e1 concluido como yo: hoy es casi m\u00e1s com\u00fan comer en ellos que en un restaurante. No habr\u00e1 estad\u00edsticas fiables, pero es obvio que la tradici\u00f3n del <strong>men\u00fa del d\u00eda<\/strong> se ha hecho fuerte en los bares, de modo que es raro el que no ha sucumbido a ella. Sobre todo, los m\u00e1s recientes: bar que abre, bar que impone el men\u00fa del d\u00eda o alg\u00fan suced\u00e1neo. Es una tendencia llegada desde fuera como tantas otras, desde las grandes ciudades donde las distancias entre el hogar y el puesto de trabajo son tan amplias que complican arracimar a la familia en torno al puchero com\u00fan como anta\u00f1o.<\/p>\n<p>No es el \u00fanico cambio social que impacta sobre las costumbres hosteleras. Complicaci\u00f3n para<strong> conciliar la vida familiar<\/strong>, <strong>horarios laborales<\/strong> en mutaci\u00f3n permanente, escasez de tiempo para cocinar, cierta tendencia contempor\u00e1nea a la pereza\u2026 Todo parece conspirar en favor del men\u00fa del d\u00eda, lo cual tambi\u00e9n representa un nicho de negocio reci\u00e9n llegado para muchos bares: ah\u00ed tienen un fil\u00f3n para atrapar a la clientela, sobre todo porque hay bares donde todav\u00eda (\u00a1Todav\u00eda!) se mantiene la tradici\u00f3n no s\u00f3lo de comer, sino de <strong>comer muy bien<\/strong>, alcanzando esa vieja haza\u00f1a de comer como en casa. O parecido.<\/p>\n<p>Los hay fieles a este rito desde hace tiempo, porque son bares ajenos a las modas cuya imagen de marca se conduce por esos derroteros toda la vida: pienso en el entra\u00f1able local que pilota la buena gente de <strong>La Cortijana<\/strong>, un estupendo tres en uno porque es fonda, bar y casa de comidas. Su modelo se ha ido extendiendo con tino, ampar\u00e1ndose en la certeza de que las cocinas (aunque min\u00fasculas) de muchos bares ofrecen altas garant\u00edas a la parroquia. Si las golosinas dispuestas en forma de pincho, tapa o cazuelas tanto nos emocionan, por qu\u00e9 no darse un peque\u00f1o homenaje con ellas en formato de primer y segundo plato (bebida y postre opcionales). De hecho, parece que los bares que descartan entregarse a los favores del men\u00fa del d\u00eda quedan fuera de mercado, descatalogados. Como en otras cosas, pienso que el <strong>Victoria<\/strong> de <strong>V\u00edctor Pradera<\/strong> (aunque para m\u00ed el Victoria siempre ser\u00e1 el fundacional de <strong>Carnicer\u00edas<\/strong>) fue pionero en implantar esta moda, atrayendo hacia sus mesas para almorzar a oficinistas, pol\u00edticos, bancarios y, sobre todo, la tropa de los cercanos juzgados que ahora se dispone a emigrar hacia <strong>Murrieta<\/strong>. Siguiendo su ejemplo los bares logro\u00f1eses ofrecen hoy una amplia panoplia que oscila entre los men\u00fas m\u00e1s elaborados a los menos dotados (con perd\u00f3n: quiero decir, con menos posibilidades de elegir), pasando por quienes asumen el men\u00fa del d\u00eda como un mero tr\u00e1mite y quienes por el contrario lo enarbolan como emblema.<\/p>\n<p>Las diferencias alcanzan tambi\u00e9n a los precios: aquellos m\u00e1s ambiciosos exigen en consecuencia un mayor esfuerzo al bolsillo, mientras que hay quienes tienen en las tarifas m\u00e1s a ras de tierra su bander\u00edn de enganche. Acabo de ver\u00a0 en <strong>avenida de Lobete<\/strong> un bar que anuncia el men\u00fa a <strong>9 euros<\/strong>, precio que me parec\u00eda imbatible hasta que record\u00e9 un reportaje publicado en <strong>Diario LA RIOJA<\/strong> sobre la <strong>cafeter\u00eda del club de p\u00e1del de La Grajera<\/strong>, donde a\u00fan era m\u00e1s barato: <strong>5 euros<\/strong>. Digo era, en pasado, porque cambi\u00f3 el abastecedor y ahora ha subido algo el precio: <strong>8 euros entre semana<\/strong>, 10 s\u00e1bados y domingos. Lo cual me sigue pareciendo igual de milagroso.<\/p>\n<p>P.D. No soy gran adicto al men\u00fa del d\u00eda pero reconozco que cuando lo frecuento apenas salgo defraudado. Supongo que, como el resto de clientela, porque rebajo bastante mis expectativas, de modo que es m\u00e1s sencillo quedar satisfecho. Soy menos partidario de los men\u00fas para llevar a casa, que es el env\u00e9s de esta pr\u00e1ctica del men\u00fa del d\u00eda, a la que se entregan los establecimientos de <strong>comida preparada<\/strong> y algunos bares adictos a eso que por Yanquilandia llaman <strong>\u2018take away\u2019<\/strong>. Me permito sin embargo dar un consejo: el<strong> men\u00fa solidario<\/strong> de <strong>Rosana<\/strong>, carnicer\u00eda en <strong>Vara de Rey con Huesca<\/strong>. No lo he catado jam\u00e1s, pero veo su cartel ondeando en la puerta y pienso que merece la pena. Sobre todo, por la parte de la solidaridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tendencia de servirse de los bares no s\u00f3lo como escenario de nuestros mejores tragos sino como n\u00facleo de los bocados m\u00e1s sabrosos gana tantos adeptos en Logro\u00f1o que cualquier observador habr\u00e1 concluido como yo: hoy es casi m\u00e1s com\u00fan comer en ellos que en un restaurante. 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