{"id":241,"date":"2013-10-10T17:17:34","date_gmt":"2013-10-10T17:17:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=241"},"modified":"2013-10-10T17:17:34","modified_gmt":"2013-10-10T17:17:34","slug":"nuestro-hombre-en-la-barra-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/10\/10\/nuestro-hombre-en-la-barra-iii\/","title":{"rendered":"Nuestro hombre en la barra (III)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/10\/negresco.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-242\" title=\"Imagen del Negresco, uno de los favoritos de Eduardo G\u00f3mez, con Luis Santos al frente\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/10\/negresco.jpg\" alt=\"Imagen del Negresco, uno de los favoritos de Eduardo G\u00f3mez, con Luis Santos al frente\" width=\"600\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/10\/negresco.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/10\/negresco-300x170.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Retomo en esta entrada la ruta por la vida como cliente de <strong>nuestros bares logro\u00f1eses<\/strong> del gran <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong>, sobre quien ya entregu\u00e9 dos cap\u00edtulos: en el <a href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/01\/22\/retrato-de-logrones-con-bar-al-fondo\/\" target=\"_blank\">primero,<\/a> relataba sus andanzas como pipiolo; en el <a href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/03\/02\/retrato-de-logrones-con-bar-al-fondo-ii\/\" target=\"_blank\">segundo<\/a>, sus peripecias hosteleras ya casado y m\u00e1s entrado en raz\u00f3n. En este tercer episodio me cuenta a qu\u00e9 garitos acudi\u00f3 a medida que ingresaba en eso que llaman la edad adulta, porque me parece que su experiencia puede servir como paradigma de toda una generaci\u00f3n de logro\u00f1eses.<\/p>\n<p>\u201cHay un momento en que por la edad o por cambiar de ambiente o de compa\u00f1\u00edas, se modificaban las rutas y se visitaban nuevos establecimientos, que eran los que se pon\u00edan de moda\u201d, confiesa. Era el <strong>Logro\u00f1o<\/strong> de los a\u00f1os 60, m\u00e1s o menos, cuando los locales \u201cde visita obligada\u201d se alzaban en \u00a0Marqu\u00e9s de Vallejo y alrededores. Cita el <strong>Bah\u00eda<\/strong>, \u201ccuya barra era atendida por los hermanos Dionisio y Lucio y la guapa Mari Carmen, considerada la primera se\u00f1orita que trabaj\u00f3 en una cafeter\u00eda logro\u00f1esa\u201d, o el <strong>Rango<\/strong>, situado enfrente, \u201ccon Paco, conocido como el Chiroli como encargado\u201d. Ese es el mismo <strong>Paco<\/strong> que poco despu\u00e9s se estableci\u00f3 en la calle Oller\u00edas y lanz\u00f3 all\u00ed su original tapa de champi\u00f1ones, luego tan imitada. \u201cCerca quedaba el <strong>Pachuca<\/strong>\u201d, agrega Eduardo, \u201cun local reducido pero siempre lleno de quien apreciaba su excelente barra, con una cocina de excepci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El Pachuca ya se ha mencionado aqu\u00ed en los balbuceos de este blog. Lo dirig\u00eda Ricardo, \u201cun andaluz furibundo seguidor del Betis, que aguantaba con estoicismo ejemplar las indirectas cuando su equipo hab\u00eda perdido\u201d. Unos metros m\u00e1s al sur, en el Espol\u00f3n se sol\u00eda frecuentar el <strong>A\u00e9reo Club<\/strong> de Muro de la Mata, con militares de Aviaci\u00f3n copando su terraza y \u201cabundante presencia de elegantes se\u00f1oritas\u201d. Era igualmente habitual pasarse por el vecino <strong>Danubio<\/strong>, \u201cque se hizo famoso por sus emparedados\u201d y muy emparentado con ambos sit\u00faa al <strong>Hijelmo<\/strong>, puesto que compart\u00edan una clientela semejante: se ubicaba junto al teatro Bret\u00f3n y dispon\u00eda de un sal\u00f3n al fondo \u201cdonde las parejas se intercambiaban proyectos de futuro tom\u00e1ndose un mosto\u201d. Elegante manera de contar las cosas, don Eduardo.<\/p>\n<p>Nuestro hombre tambi\u00e9n acostumbraba a visitar en la calle San Juan el bar <strong>Noche y D\u00eda<\/strong>, defendido por Faustino Mart\u00ednez, \u201cun gran profesional con una personalidad singular\u201d. Y m\u00e1s bares: el <strong>Comercio<\/strong>, \u201ccon sus sesiones de bailarinas, tarde y noche\u201d, <strong>Los Leones<\/strong>, \u201cdonde se iba a bailar\u201d y el <strong>Ibiza<\/strong>, \u201ccompitiendo con La Granja como punto de encuentro para los forasteros\u201d. Con el tiempo, Eduardo incluy\u00f3 en sus correr\u00edas el <strong>Borgia<\/strong> y <strong>Las Ca\u00f1as<\/strong>, \u201ccompartiendo aficionados al futbol y a los toros\u201d y mantuvo el rito de tomar el aperitivo en el <strong>Victoria<\/strong> de la calle Carnicer\u00edas, \u201c donde atend\u00eda el recordado Ojitos\u201d o en el <strong>Nemesio<\/strong> de la misma calle, as\u00ed como en el peculiar <strong>El Primero de la Segunda<\/strong>, ubicado en \u00a0Herrer\u00edas.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1<\/p>\n<p>P.D. En opini\u00f3n de Eduardo G\u00f3mez, la modernidad en materia de bares lleg\u00f3 a Logro\u00f1o con la apertura del <strong>Mil\u00e1n<\/strong> de Vara de Rey y \u201csu moderno dise\u00f1o obra de Men\u00e1, un gran decorador local\u201d, y con la inauguraci\u00f3n del local <strong>Siglo XX<\/strong> creado por el ausejano Jos\u00e9 Mangado, \u201cque, a pesar de la entonces considerada desplazada \u00a0situaci\u00f3n, constitu\u00eda una visita obligada\u201d. \u201cFue muy llamativa la aparici\u00f3n de la <strong>marisquer\u00eda Iru<\/strong> en V\u00edctor Pradera, de vida muy ef\u00edmera, al contrario de la longeba <strong>Sala Ducal,<\/strong> muy concurrida, como lo era en verano el <strong>Bolo<\/strong> <strong>Pin Club<\/strong>, en ambos casos con excelentes orquestas\u201d.<\/p>\n<p>Lo dicho: continuar\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Retomo en esta entrada la ruta por la vida como cliente de nuestros bares logro\u00f1eses del gran Eduardo G\u00f3mez, sobre quien ya entregu\u00e9 dos cap\u00edtulos: en el primero, relataba sus andanzas como pipiolo; en el segundo, sus peripecias hosteleras ya casado y m\u00e1s entrado en raz\u00f3n. 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