{"id":260,"date":"2013-12-13T10:45:05","date_gmt":"2013-12-13T10:45:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=260"},"modified":"2013-12-13T10:45:05","modified_gmt":"2013-12-13T10:45:05","slug":"el-rioja-en-tus-bares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/12\/13\/el-rioja-en-tus-bares\/","title":{"rendered":"El Rioja en tus bares"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/12\/vino.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-261\" title=\"Brindando con vino de Rioja en la calle Laurel. La foto es de Enrique del R\u00edo\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/12\/vino.jpg\" alt=\"Brindando con vino de Rioja en la calle Laurel. 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El <strong>Rioja<\/strong> parec\u00eda un producto m\u00e1s valorado fuera que en casa. Como el vino de cosechero campaba a sus anchas por toda la regi\u00f3n, y <strong>Logro\u00f1o<\/strong> no era una excepci\u00f3n sino la regla, lo habitual era que se ofreciera en nuestros bares del siguiente modo, y que me perdonen los hosteleros m\u00e1s veteranos: lanzado m\u00e1s que depositado, preferiblemente en vaso (nunca en copa, que es conquista reciente) y seg\u00fan la ley del mejor postor. Es decir, cuanto m\u00e1s barato, mejor para quien lo exped\u00eda, puesto que la clientela se tomaba lo que le pusieran. Nulo nivel reivindicativo como bebedores de Rioja.<\/p>\n<p>El resultado se ha comentado ya aqu\u00ed en entradas anteriores: aquel vino de sabor m\u00e1s bien \u00e1cido, sin ninguna gracia, s\u00f3lo favorec\u00eda los colocones propios de la <strong>Laurel<\/strong> y resto de templos. La feligres\u00eda aceptaba cualquier trago que se pareciera remotamente al vino, incluso si acababa por motear los labios sospechosamente de color morado, prueba fehaciente de que hab\u00eda tongo. Era un vino de matute. Sospecho que ni siquiera hubiera aprobado el examen del <strong>Consejo Regulador<\/strong>.<\/p>\n<p>De modo que aquel empresario logro\u00f1\u00e9s que un d\u00eda decidi\u00f3 rendir tributo al Rioja y nos inici\u00f3 en el vocabulario hoy tan en boga, repleto de retrogusto, aromas a regaliz y frutos rojos, que ha popularizado voces como las hermosa denominaciones de nuestras variedades (mi favorita es la palabra <strong>viura<\/strong>, aunque <strong>garnacha<\/strong> tampoco est\u00e1 mal) ejerci\u00f3 como adelantado de su tiempo: acert\u00f3 con veinte a\u00f1os de adelanto, que es una manera segura de equivocarse. El negocio cerr\u00f3, pero no en mi memoria: cada vez que entro por la puerta de su sucesor, el templo de las chucher\u00edas llamado El \u00c1ngel, le rindo un imaginario tributo y le doy las gracias.<\/p>\n<p>Le agradezco que nos ense\u00f1ara una lecci\u00f3n que progresivamente sus colegas de gremio han ido aprendiendo: no se puede maltratar al vino. Menos, al vino de Rioja. Y mucho menos en La Rioja. No recuerdo qu\u00e9 bar impuso la moda pero enhorabuena: el vino se ha ido glorificando entre nosotros, alcanzando el estatus que siempre debi\u00f3 tener, un sitio de privilegio en la oferta de nuestros locales que hoy compiten en servirlo con garant\u00edas, incluso con mimo\u2026 hasta llegar al extremo contrario: antes no lleg\u00e1bamos, ahora nos pasamos. Nos pasamos de listos, de pijillos. Ya sabemos que en torno al mundo del vino se han popularizado los usos y costumbres del nuevo rico, lo cual abre la posibilidad de que surja ese tonto que todos llevamos dentro.<\/p>\n<p>No obstante lo cual, prefiero mil veces este tratamiento que hoy merece el Rioja entre nosotros que el arriba citado. Que yo sepa, hay dos bares en Logro\u00f1o cuya columna vertebral es precisamente el vino y por eso se llaman vinotecas, como aquel que abr\u00eda estas l\u00edneas. <strong>La Tavina<\/strong> de la calle Laurel y <strong>Crixto 14<\/strong>, de la calle del Cristo. Y es tambi\u00e9n habitual que la oferta en vinos sea el gancho con que otros locales nos atraen a los clientes: el <strong>Sebas<\/strong>, por ejemplo, ser\u00e1 para m\u00ed siempre el bar de una de mis tortillas favoritas, pero de paso rinde tributo al vino de la tierra con tanto esmero como variedad. No es el \u00fanico; cada cual tendr\u00e1 sus favoritos, pero aqu\u00ed citar\u00e9 algunos de los m\u00edos: la bodega <strong>Murillo<\/strong> de Rep\u00fablica Argentina, el <strong>Pata Negra<\/strong> de la mentada Laurel y el <strong>Vin\u00edssimo<\/strong> y el <strong>Torres<\/strong> de la San Juan.<\/p>\n<p>Todos ellos son, tal vez sin saberlo, peque\u00f1as vinotecas. Y le dan la raz\u00f3n con varias d\u00e9cadas de retraso a quien tuvo la bendita idea de pensar que en<strong> la tierra de los mil Riojas<\/strong> nos merec\u00edamos algo mejor que aquellos vinos que sab\u00edan precisamente a eso: a tierra.<\/p>\n<p>P. D. Esta entrada continuar\u00e1 pr\u00f3ximamente con otra sobre esta misma cuesti\u00f3n, puesto que el vino de Rioja lo reclama y merece. Como despedida, he pedido a mi compa\u00f1ero en Diario LA RIOJA\u00a0<strong>Alberto Gil<\/strong>, gran periodista y excepcional conocedor del mundo del vino, que me cite sus<strong> tres bares favoritos<\/strong> a la hora de tomarse un vino en Logro\u00f1o. Ah\u00ed va lo que me cuenta:<\/p>\n<p>&#8220;1. Por supuesto, el Sebas, especialmente por la oferta de vino joven que ha escaseado hist\u00f3ricamente y sigue siendo un grave defecto generalizado en la hosteler\u00eda logro\u00f1esa.<\/p>\n<p>2. La Tavina, porque, despu\u00e9s de disfrutar con amigos durante a\u00f1os en San Sebasti\u00e1n y otras ciudades de vinos que no pod\u00eda pagarme en solitario a precios de vinoteca, pagados a escote y sentado en un sitio agradable con algo de picar a precios razonables, ha abierto, por fin, esa posibilidad en Logro\u00f1o (en casa del herrero siempre cuchara de palo).<\/p>\n<p>3. Mi casa, aunque est\u00e1 cerrada al p\u00fablico. Por dos razones b\u00e1sicas: yo soy de botella m\u00e1s que de copa y, en segundo lugar, porque con la hosteler\u00eda que, en t\u00e9rminos generales, tenemos resulta que con la supuesta cultura del vino que le ha entrado de repente, chatear de vinos supone pagar unos m\u00e1rgenes del 300, 400 \u00f3 500 por cien a unos tipos que ni cultivan la uva ni pagan por ella a los viticultores, compran las botellas de dos en dos (individuales no cajas) y si sacan m\u00e1s rendimiento a la birra ya le pueden ir dando por culo al vino de Rioja y a la madre que lo pari\u00f3 como hist\u00f3ricamente han hecho. Es decir, que acepto de buen gusto pagar un 20, un 30, un 40 \u00f3 un 50% de margen a quien se lo curra, invierte, cultiva, elabora y vende el vino que al espabilao de turno que ha ido al IKEA a comprar unas copas y gana lo que no est\u00e1 escrito sin riesgo alguno.<\/p>\n<p>(P.D.: si hay que decir un tercer bar, me gusta tambi\u00e9n el Torres, en la calle San Juan).&#8221;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Comentaba de pasada en una reciente entrada en este blog el caso de un negocio llamado Vinoteca que instal\u00f3 en Juan XXIII all\u00e1 por los a\u00f1os 80 un hijo del llorado Pepe Blanco. Fue la primera vez que o\u00ed esa palabra: vinoteca. 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