{"id":273,"date":"2014-01-17T08:45:28","date_gmt":"2014-01-17T08:45:28","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=273"},"modified":"2014-01-17T08:45:28","modified_gmt":"2014-01-17T08:45:28","slug":"el-mejor-camarero-de-logrono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/01\/17\/el-mejor-camarero-de-logrono\/","title":{"rendered":"El mejor camarero de Logro\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/01\/tastavin.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-274\" title=\"Invitaci\u00f3n del Tastav\u00edn para Elena L\u00f3pez Tamayo\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/01\/tastavin.jpg\" alt=\"Invitaci\u00f3n del Tastav\u00edn para Elena L\u00f3pez Tamayo\" width=\"600\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/01\/tastavin.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/01\/tastavin-300x228.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un anuncio reciente me invita a volver sobre mis pasos y recordar una entrada antigua, cuando confesaba mi predilecci\u00f3n sobre qui\u00e9n era mi camarero favorito: T\u00edo P\u00edo. No era de verdad, sino de ficci\u00f3n: un actor, un figurante de enorme talla que se adue\u00f1aba a ratos de una de mis pelis m\u00e1s queridas, <strong>Gilda<\/strong>. El anuncio citado me informa de que comienzan las pruebas para elegir al <strong>mejor camarero de La Rioja<\/strong>; hay otro certamen similar en danza que emplea una palabra que juzgo desafortunada (<strong>barista<\/strong>) para lo mismo: para designar a ese hombre o esa mujer que nos gu\u00eda desde el otro lado de la barra con diligencia, eficacia y cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Digo cari\u00f1o porque los clientes, pienso yo, exigimos una mano de afecto cuando ingresamos en cualquier bar. Id\u00e9ntica ambici\u00f3n nos conduce cuando penetramos en un comercio: ser atendidos por alguien que interact\u00fae con nosotros. Un poco de empat\u00eda. De lo contrario, bastar\u00eda un robot o una m\u00e1quina expendedora. Eso s\u00ed: buscamos algo de afecto, pero sin pasarse. Que no somos de la familia. En particular, aborrezco ese tipo de camareros confianzudos, que parece que anoche cenaron con uno y yo sin enterarme. El tuteo es hoy una plaga tan abrumadora que desisto de plantear batalla porque sale el abuelo Cebolleta que (ay) empiezo a llevar dentro. Ahora te llama de t\u00fa cualquier chiguito, tratamiento que antes se reservaba s\u00f3lo para los conocidos. Pero eso es lo de menos: lo fatal para un cliente conspicuo es comprobar c\u00f3mo ha deca\u00eddo el ejercicio de este oficio tan necesario para algunos de nosotros. Sobreviven, cierto, unos cuantos profesionales que honran su trabajo y el legado de sus antecesores: pienso en Tere y Ana, que lo ennoblecen mientras defienden la barra del <strong>Donosti<\/strong>, tan suculenta. Juanito, su anterior responsable, puede estar orgulloso de ellas.<\/p>\n<p>No son los \u00fanicos ejemplos que mencionar\u00e9. Ah\u00ed van unos cuantos: echo de menos (segundo ay) a Javi gritando las bondades de <strong>La Simpat\u00eda<\/strong>, al anciano Maisi, que sub\u00eda la empinada cuesta del <strong>T\u00edvoli<\/strong> para atender su terraza con ese aire de escepticismo propio del camarero que ya lo ha visto todo y que me resulta tan caro. Pienso en otros camareros cuyos fantasmas aqu\u00ed hemos convocado alguna vez: Santos y D\u00e1maso de <strong>La Granja<\/strong>, Sebas del bar hom\u00f3nimo, los hermanos <strong>Garc\u00eda<\/strong> tambi\u00e9n del hom\u00f3nimo bar de la <strong>calle San Juan,<\/strong> <strong>Manolo de El Soldado<\/strong> (y resto de la parentela), Alfonso Soldevilla, a quien resulta dif\u00edcil ver ya a ese lado de la barra\u2026 A\u00f1ada el improbable lector a quienes vea dignos de su confianza y comprobar\u00e1 conmigo que la suerte de muchos bares, creo que de casi todos, se decide no en su oferta de bebidas y comestibles, que tambi\u00e9n. Tampoco en su decoraci\u00f3n o limpieza de los aseos, que tambi\u00e9n. Tampoco en su emplazamiento, aunque tambi\u00e9n. No: el \u00e9xito o el fracaso de un bar est\u00e1n hist\u00f3ricamente unidos a la simpat\u00eda y profesionalidad de sus due\u00f1os y camareros.<\/p>\n<p>De modo que me resultar\u00eda imposible participar de jurado en un certamen que eligiera al mejor de <strong>Logro\u00f1o<\/strong>. Supongo que se valorar\u00e1 su pericia administrando l\u00edquidos, la rapidez con que gestiona el cafelito, la limpieza pilotando la barra o vaya usted a saber qu\u00e9. Pero un juicio m\u00e1s detallado exigir\u00e1 tiempo, tanto tiempo que resultar\u00eda inviable. Tiempo para saber si posee la destreza mental del citado Santos, quien te ofrec\u00eda el cruas\u00e1n aunque no lo hubieras pedido (sab\u00eda que lo quer\u00edas), la maestr\u00eda del mencionado Javi contando chistes malos, la gracia de las mentadas chicas del Donosti echando con una mano a los pesados mientras con la otra sirven a la vez cincuenta vinos y otras tantas raciones. Tiempo para discernir si los candidatos se parecen al actor apodado para el cine T\u00edo P\u00edo, aquel sentencioso S\u00e9neca con chaquetilla blanca. Tanto tiempo que es preferible tirar por la calle del medio: mi camarero favorito ser\u00eda el resultado de sumar las virtudes de los arriba citados. Y de nombre, insisto: a ese camarero imposible le llamar\u00eda T\u00edo P\u00edo.<\/p>\n<p>P. D. Ilustra estas l\u00edneas la imagen de la tercera y \u00faltima entrega del relato con los premiados en el concurso ideado aqu\u00ed para celebrar el primer a\u00f1o del blog. Env\u00eda la foto <strong>Elena L\u00f3pez Tamayo,<\/strong> quien brind\u00f3 con vino de Rioja y un pincho por gentileza del <strong>Tastav\u00edn<\/strong> de la calle San Juan, a cuyos responsables incluyo en mi particular pante\u00f3n de buenos camareros logro\u00f1eses: servicio \u00e1gil y cort\u00e9s, sentido del humor, sin afectaciones, con generosidad. Para ellos, mi felicitaci\u00f3n y mi gratitud por participar en el concurso, que alcanza tambi\u00e9n a Elena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un anuncio reciente me invita a volver sobre mis pasos y recordar una entrada antigua, cuando confesaba mi predilecci\u00f3n sobre qui\u00e9n era mi camarero favorito: T\u00edo P\u00edo. No era de verdad, sino de ficci\u00f3n: un actor, un figurante de enorme talla que se adue\u00f1aba a ratos de una de mis pelis m\u00e1s queridas, Gilda. El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[215,235,275,352,541,572,589],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/273"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=273"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/273\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=273"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=273"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=273"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}