{"id":295,"date":"2014-03-07T18:32:56","date_gmt":"2014-03-07T18:32:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=295"},"modified":"2014-03-07T18:32:56","modified_gmt":"2014-03-07T18:32:56","slug":"bares-con-nombre-de-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/03\/07\/bares-con-nombre-de-mujer\/","title":{"rendered":"Bares con nombre de mujer"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/03\/blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-296\" title=\"Mosaico de fotos con camareras de Logro\u00f1o. Obra de Diego Ortega, gracias al archivo de Diario LA RIOJA\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/03\/blog.jpg\" alt=\"Mosaico de fotos con camareras de Logro\u00f1o. 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Habr\u00e1 que explicar a las generaciones menos talluditas que no siempre fue as\u00ed; que anta\u00f1o una mujer defendiendo una barra, como tambi\u00e9n suced\u00eda al frente de otros negocios con exceso de testosterona, llamaba la atenci\u00f3n y fomentaba las maledicencias. Igual que no pod\u00edan abrir una cuenta en el banco sin permiso de su marido ni bajar a la mina ni fichar por el Ej\u00e9rcito, las mujeres parec\u00edan tener vetado su ingreso en la hosteler\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque es cierto que siempre fue un gremio m\u00e1s generoso con su presencia que el resto del paisaje laboral. Tal vez, porque como se trataba de negocios familiares en gran parte, el matriarcado quedaba entonces justificado. De modo que los logro\u00f1eses m\u00e1s veteranos s\u00ed que recordar\u00e1n algunos ejemplos de mujeres trabajando en su bar, solas o en compa\u00f1\u00eda de sus esposos, aunque preferentemente al mando de la cocina. As\u00ed ocurr\u00eda en tantos y tantos casos. El <strong>Buenos Aires<\/strong>, con Carmen y Pilar faenando en los fogones aunque asomando poco en la barra, el <strong>Negresco<\/strong>, con Mar\u00eda Luisa como sombra eterna de Luis Santos, el <strong>Jubera<\/strong>, tambi\u00e9n pr\u00f3digo en explorar su lado femenino&#8230;<\/p>\n<p>Pero un bar que incorporarse a su plantilla, sin mediar v\u00ednculo familiar alguno, a una mujer como camarera\u2026 Un bar que eligiera a una mujer en vez de un hombre para atender su barra\u2026 Anta\u00f1o no era algo tan frecuente como hoy. <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong> siempre me recuerda el caso del extinto <strong>Bah\u00eda<\/strong> de Marqu\u00e9s de Vallejo, pionero en contrataci\u00f3n de <strong>barwoman<\/strong>. Con el paso del tiempo, las mujeres se fueron haciendo fuertes al frente de sus negocios, demostraron que los prejuicios son s\u00f3lo eso, lamentables mentecatadas, y floreci\u00f3 una primera gran promoci\u00f3n de camareras logro\u00f1esas que all\u00e1 a finales de los 80 empez\u00f3 a desempe\u00f1ar su oficio en el escenario entonces m\u00e1s bullicioso de la ciudad: <strong>los bares de la Zona<\/strong>. Poniendo copas a deshoras, aguantando al mir\u00f3n de guardia y las impertinencias de rigor, aquellas muchachas que hoy peinar\u00e1n alguna cana se licenciaron como maestras en un oficio que exige buen ojo para catalogar al cliente, mano izquierda para despachar la consumici\u00f3n y entrega casi total, porque ya se sabe que en esta profesi\u00f3n los horarios casi no existen. Virtudes todas ellas que la mujer suele acreditar en igual (o mayor) medida que un hombre.<\/p>\n<p>As\u00ed que las chicas triunfaron. Y siguen triunfando. Entro en <strong>Vinissimo<\/strong> y confirmo esta apreciaci\u00f3n, paso por <strong>La Traves\u00eda<\/strong> y me sucede algo parecido, no digamos si paro en el <strong>Donosti<\/strong> de la Laurel. A\u00f1ada el improbable lector cuantos ejemplos conozca y comprobar\u00e1 que son legi\u00f3n las barras donde las mujeres dominan.\u00a0 Y mientras voy reflexionando sobre esta evoluci\u00f3n tan halag\u00fce\u00f1a en el universo de nuestros bares, desemboco en una carambola: resulta que ma\u00f1ana es el <strong>D\u00eda de la Mujer Trabajadora,<\/strong> valga la redundancia. Juro que no lo ten\u00eda en cuenta mientras semanas atr\u00e1s repasaba la dichosa lista de bares donde alguna vez me atendi\u00f3 una mujer a quien no he olvidado y pienso que tan feliz coincidencia merece dedicar estas l\u00edneas a ellas. A todas las mujeres que uno ha ido conociendo en<strong> los bares de Logro\u00f1o<\/strong>, a los dos lados de la barra.<\/p>\n<p>P.D. Si tengo que elegir la primera camarera que me impresion\u00f3 como cliente a\u00fan barbilampi\u00f1o, yo confieso: fue Julia, la entonces propietaria de <strong>El Soldado de Tudelilla<\/strong> cuando el bar a\u00fan se alojaba en la calle Laurel. Aquella dama, a quien veo de vez en cuando por Logro\u00f1o sobrellevando con airoso garbo la jubilaci\u00f3n, me sirvi\u00f3 un inolvidable bocadillo de aceitunas que hubiera hecho feliz a Dal\u00ed. Puro surrealismo. Y sin salir del confesionario, lo admito: la camarera que conquist\u00f3 el coraz\u00f3n de los logro\u00f1eses de mi quinta fue \u00a0Mar\u00eda Luisa, icono de <strong>La Universidad<\/strong>. Derrochaba estilo, clase y elegancia: como si Elizabeth Taylor hubiera fichado por la calle Laurel.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A medida que avanza este blog, compruebo c\u00f3mo ha ido recogiendo la vertiente femenina en nuestros bares. Cada d\u00eda m\u00e1s. 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