{"id":298,"date":"2014-03-15T08:35:29","date_gmt":"2014-03-15T08:35:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=298"},"modified":"2014-03-15T08:35:29","modified_gmt":"2014-03-15T08:35:29","slug":"bares-a-bocados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/03\/15\/bares-a-bocados\/","title":{"rendered":"Bares a bocados"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/03\/bocata.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-299\" title=\"Un doble bocadillo, que es voz polis\u00e9mica\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/03\/bocata.jpg\" alt=\"Un doble bocadillo, que es voz polis\u00e9mica\" width=\"200\" height=\"149\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas, estando de tertulia con un hostelero local, el caballero mencion\u00f3 <strong>un sugerente bocadillo<\/strong> que suele despachar en su bar. Repasando sus ingredientes, se nos hac\u00eda mutuamente la boca agua, sobre todo cuando citaba cierta mayonesa de soja con muy buena pinta que decoraba su creaci\u00f3n. Entonces ca\u00ed en la cuenta de un remediable olvido: por este blog todav\u00eda no se hab\u00eda paseado el mundo del bocadillo, que alg\u00fan pedante llamar\u00e1 <strong>emparedado<\/strong> (o <strong>s\u00e1ndwich<\/strong>, como el pijer\u00edo madrile\u00f1o), cuando en realidad son cosas distintas. Para entendernos en clave <strong>de Logro\u00f1o<\/strong>: un emparedado era aquel bocado en que compitieron anta\u00f1o <strong>Torcuato<\/strong> contra <strong>Cibeles<\/strong>, mientras que un bocadillo era lo que serv\u00edan en el <strong>Moderno<\/strong>. Su c\u00e9lebre y ya citado aqu\u00ed alguna vez <strong>bocadillo de calamares<\/strong>.<\/p>\n<p>El bocadillo por excelencia en <strong>Espa\u00f1a<\/strong> y <strong>La Rioja<\/strong>, seg\u00fan tengo comprobado, era el de <strong>tortilla<\/strong>, aunque me parece que este refrigerio se bate en retirada. Es m\u00e1s com\u00fan servirlo en formato pincho, un tri\u00e1ngulo cuya ingesta leve permite nuevas excursiones gastron\u00f3micas en el bar de al lado. <strong>Bocadillos de tortilla<\/strong> fueron alimento habitual en la adolescencia, otra cosa que (ay) ya no es lo que era, porque por una magra aportaci\u00f3n econ\u00f3mica uno se avituallaba para un rato largo. <strong>Porto Novo<\/strong> (hoy encarnado como <strong>Porto Vecchio)<\/strong> fue en su momento la<strong> principal factor\u00eda logro\u00f1esa<\/strong> de este manjar, que sal\u00eda por cientos de sus cocinas, y otro tanto ocurr\u00eda en su primo hermano, el <strong>Oslo<\/strong>. Hab\u00eda no obstante otras alternativas, algo anteriores en el tiempo: por ejemplo,<strong> La Esquina<\/strong>, local que ah\u00ed resiste en la <strong>calle San Juan<\/strong>, recibiendo a quienes ingresan en ella por la <strong>Glorieta<\/strong>. A su atractivo gastron\u00f3mico un\u00eda que se pod\u00eda sellar la quiniela, ese boleto de 15 resultados que sigue sin tocarnos. Contaba a su favor con un elemento irrebatible: el bocadillo era enorme. Cicl\u00f3peo, gigantesco, casi media barra de pan en cuyo seno aguardaba el bocado m\u00e1gico tarifado con gran sensatez. Compet\u00eda en tama\u00f1o mastod\u00f3ntico con otro cl\u00e1sico logro\u00f1\u00e9s, el bocadillo de<strong> La Viga,<\/strong> periclitado garito de la <strong>calle Rodr\u00edguez Paterna<\/strong> que tanta gusa alivi\u00f3 en nuestra mocedad. <strong>El Mere<\/strong>, <strong>La Traves\u00eda<\/strong> (antiguo <strong>Ignacio<\/strong>), el <strong>Sebas<\/strong>: el mundo de la tortilla local es inconmensurable, aunque ya se confirma de estas referencias que del bocata hemos pasado al formato pincho. Que no es lo mismo.<\/p>\n<p>Pero regresamos a La Esquina, porque muy cerca habitaba y habita cierto bar que me tuvo entre sus incondicionales gracias al encanto de otro tipo de bocadillo: el de panceta que despachaba el <strong>Alejandro<\/strong> de la <strong>calle del Carmen<\/strong>. Y que el dios del colesterol me perdone, porque con el amado cerdo hemos topado. <strong>Bocadillos de jam\u00f3n<\/strong> de los jamoneros de confianza (calle Vitoria, calle Saturnino Ulargui, calle Oviedo, <strong>El Soldado, Pata Negra<\/strong>, <strong>Garc\u00eda<\/strong>), de chorizo, de lomo o de salchich\u00f3n: nos com\u00edamos hasta los andares, en efecto. Eran bocadillos tan humildes como jugosos, que sigo sin olvidar, aunque los he ido abandonado, tendencia que creo que se generaliza. Ya digo que sospecho que la tapa mat\u00f3 a la estrella de los bocatas, aunque estamos a tiempo de asistir a su resurrecci\u00f3n: por ejemplo, el de calamares que sirven en el <strong>Torres de la calle San Juan<\/strong> me parece un estupendo sustituto de sus hermanos mayores. Porque de regalo uno se zampa una dosis de nostalgia: ay, de aquellos bocatas de calamares del Moderno, qu\u00e9 se fizo. Do se fueron.<\/p>\n<p>P.D. A la tendencia de relevar el bocadillo por una tapa se suma otra que tiene que ver con el tama\u00f1o: porque s\u00ed que importa. Quiere decirse que el bocadillo tradicional, constituido alrededor de casi media barra de pan, retrocede ante el formato minimal. De hecho, esta moda alumbra una nueva voz en la nomenclatura gastron\u00f3mica de nuestros bares: con todos ustedes, el <strong>bocatita<\/strong>. Bocatita es de hecho un cl\u00e1sico de Logro\u00f1o, como lo fueron los bocadillos con que aguard\u00e1bamos en <strong>Las Gaunas<\/strong> los goles que rara vez llegaban o los bocadillos con que almuerzan los madrugadores all\u00e1 por <strong>San Mateo<\/strong>, como bocadillos logro\u00f1eses bien castizos son los que sirven en el <strong>ambig\u00fa del Adarraga\u00a0<\/strong>o los que nos zamp\u00e1bamos de cr\u00edos en las lloradas sesiones dobles de cine del <strong>Bret\u00f3n<\/strong>. Y otro vocablo que ha ingresado en nuestro vocabulario a la vez que en nuestras panzas me sirve para rematar estas l\u00edneas: qu\u00e9 otra cosa que un bocadillo es el <strong>kebab<\/strong>, la carne que gira. El fetiche de los hijos de quienes se iniciaron en el mundo del bocata all\u00e1 en La Viga o en el Moderno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos d\u00edas, estando de tertulia con un hostelero local, el caballero mencion\u00f3 un sugerente bocadillo que suele despachar en su bar. Repasando sus ingredientes, se nos hac\u00eda mutuamente la boca agua, sobre todo cuando citaba cierta mayonesa de soja con muy buena pinta que decoraba su creaci\u00f3n. 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