{"id":324,"date":"2014-04-25T11:03:54","date_gmt":"2014-04-25T11:03:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=324"},"modified":"2014-04-25T11:03:54","modified_gmt":"2014-04-25T11:03:54","slug":"a-quien-madruga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/04\/25\/a-quien-madruga\/","title":{"rendered":"A quien madruga"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/04\/choca.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-325\" title=\"Bar Choca de Jorge Vig\u00f3n, en Logro\u00f1o, a primera hora\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/04\/choca.jpg\" alt=\"Bar Choca de Jorge Vig\u00f3n, en Logro\u00f1o, a primera hora\" width=\"561\" height=\"666\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/04\/choca.jpg 561w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/04\/choca-253x300.jpg 253w\" sizes=\"(max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cualquier <strong>logro\u00f1\u00e9s<\/strong> puede haber observado c\u00f3mo, entre las tendencias del comercio contempor\u00e1neo, resalta una bien llamativa: los horarios ya no son lo que eran. Ay. Es decir, que cada vez las tiendas abren m\u00e1s tarde. Una moda que alcanza al <strong>universo de los bares,<\/strong> de modo que casi han periclitado aquellos garitos tempraneros que ofrec\u00edan reparaci\u00f3n en forma de cafelito o carajillo a los clientes m\u00e1s madrugadores. S\u00ed, ya s\u00e9 que todav\u00eda resisten unos cuantos. Pero observo que son mayor\u00eda los que se adaptan a las costumbres de su clientela, por lo general poco amiga del despertador en estos tiempos, aves nocturnas que sin embargo s\u00ed que suelen exigir establecimientos que prolonguen su jornada laboral hasta bien entrada la madrugada. De modo que los bares, como tantos negocios, cada vez se desperezan m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Lo cual complica sobremanera la ingesta del desayuno, pues resulta una moda creciente la de no administrarlo en casa y ganar ese tiempo precioso para conced\u00e9rselo al mullido edred\u00f3n. As\u00ed como es norma general entre ciertos bares levantar la persiana bien entrada ya la ma\u00f1ana o incluso al mediod\u00eda o a la hora del verm\u00fa, tambi\u00e9n es verdad que hay locales especializados en todo lo contrario: especializados en ser los primeros. Garant\u00eda de \u00e9xito en estos tiempos: cuando amanece, esos coches en doble fila tan logro\u00f1esa a la altura de ciertos bares ense\u00f1an al resto de mortales d\u00f3nde se puede desayunar a esas horas que no son horas.<\/p>\n<p>As\u00ed ocurre con el <strong>Zhivago<\/strong> de la calle Clavijo: un barrio de elevada densidad residencial, donde estos nuevos h\u00e1bitos hosteleros han encontrado una clientela af\u00edn. Lo mismo sucede en Jorge Vig\u00f3n, donde la chocolater\u00eda <strong>Choca<\/strong>\u00a0(en la imagen a primera hora ma\u00f1anera) congrega de buena ma\u00f1ana a un pu\u00f1ado de madrugadores que prefieren desayunar fuera de casa. No ser\u00e9 yo quien condene estos nuevos usos alimenticios: ya est\u00e1 el nutricionista de guardia avisando de la conveniencia de compartir boller\u00eda casera y taz\u00f3n de leche con o sin colacao con la parentela cobijada por el mismo techo familiar. Pero crece el n\u00famero de eso que llaman \u2018<strong>singles<\/strong>\u2019, otrora solteros, poco adictos al microondas y se comprueba que los bares que s\u00ed madrugan han encontrado en ellos y otras especies urbanas un nicho de negocio que antes disputaban con el resto del gremio.<\/p>\n<p>Porque cualquiera que, como quien esto firma, haya protagonizado alguna excursi\u00f3n de s\u00e1bado noche hasta hacer frontera con el domingo por la ma\u00f1ana observar\u00eda por aquellos tiempos (primera glaciaci\u00f3n) que los bares ya estaban abiertos a esa hora intempestiva en que uno alcanzaba el hogar paterno. Hoy, sin embargo, resulta com\u00fan lo contrario: que la hosteler\u00eda calibre bien los h\u00e1bitos de sus clientes, aquilate en consecuencia los gastos corrientes (la luz, el agua) y opte por abrir s\u00f3lo cuando tenga m\u00e1s o menos garantizada cierta afluencia de parroquianos. Y aquellos que dejan de batallar en esa primera hora que no parece resultar decisiva para la m\u00e1quina registradora, mantienen por lo tanto echada la verja hasta que ven llegada la hora en que s\u00ed entra en juego el sector del p\u00fablico al que se dirigen.<\/p>\n<p>No, no madrugamos. Con alguna excepci\u00f3n: por ejemplo, los peregrinos. <strong>Logro\u00f1o<\/strong> es de siempre hito del <strong>Camino de Santiago<\/strong> pero juro por el ap\u00f3stol (con perd\u00f3n) que yo nunca, nunca, nunca pero que nunca hab\u00eda visto tanto caminante hacia <strong>Compostela<\/strong> como en estos \u00faltimos tiempos. Y ah\u00ed emerge el empresario con olfato que alg\u00fan hostelero siempre lleva dentro: me cuentan que en la plaza del Parlamento abre a esas horas tan intempestivas un local cuya clientela luce orgullosa en el pecho la venera. Su oferta, un contundente desayuno tarifado a precios razonables, resulta al parecer irresistible para quienes afrontan la dura caminata hacia Galicia. Son los que saben que a quien madruga, el desayuno ayuda.<\/p>\n<p>P.D. S\u00e9 que muchos logro\u00f1eses se atribuyen el m\u00e9rito de haber descubierto ese obrador de <strong>P\u00e9rez Gald\u00f3s<\/strong> que defiende <strong>Garpesa<\/strong> para templar el est\u00f3mago en la hora furtiva que limita con el momento de llegar a casa y\/o prolongar la noche jaranera. Pero siento tener que comunicar que en compa\u00f1\u00eda de otros se\u00f1alados miembros de mi cofrad\u00eda, fue servidor quien tropez\u00f3 hace un mill\u00f3n de a\u00f1os con ese oasis reparador, animado por el olorcillo a cruas\u00e1n que desped\u00eda. Una especie de flautista de Hamel\u00edn para la tropa noct\u00edvaga. All\u00e1 nos presentamos por primera vez y de casualidad cierta madrugada y all\u00e1 sigue despachando su jugosa boller\u00eda, sin que sepamos todav\u00eda si su clientela es adicta a desayunar temprano o fan\u00e1tica de la recena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cualquier logro\u00f1\u00e9s puede haber observado c\u00f3mo, entre las tendencias del comercio contempor\u00e1neo, resalta una bien llamativa: los horarios ya no son lo que eran. Ay. Es decir, que cada vez las tiendas abren m\u00e1s tarde. 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