{"id":33,"date":"2012-12-10T08:50:23","date_gmt":"2012-12-10T08:50:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=33"},"modified":"2012-12-10T08:50:23","modified_gmt":"2012-12-10T08:50:23","slug":"bares-de-hotel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2012\/12\/10\/bares-de-hotel\/","title":{"rendered":"Bares de hotel"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2012\/12\/gran-hotel.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-34\" title=\"Publicidad del Gran Hotel de Logro\u00f1o\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2012\/12\/gran-hotel.jpg\" alt=\"Publicidad del Gran Hotel de Logro\u00f1o\" width=\"450\" height=\"312\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2012\/12\/gran-hotel.jpg 450w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2012\/12\/gran-hotel-300x208.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En el <strong>mapa de bares<\/strong> que hemos podido cartografiar durante toda nuestra vida de consumidores de distintas clases de refrescos, tragos e infusiones, figura un tipo \u00fanico, de encanto singular: el <strong>bar de hotel<\/strong>. Puesto que este blog de momento no tiene pensado salir de casa (aunque todo se andar\u00e1), mencionar\u00e9 solo de pasada algunos de los que recuerdo m\u00e1s vivamente del resto de <strong>Espa\u00f1a<\/strong>, que pueden ser compartidos por unos cuantos: la rotonda del madrile\u00f1o <strong>Palace<\/strong>, repleta de atractivo fin de siglo; los salones del <strong>Reconquista<\/strong> ovetense, donde el tiempo permanece dormido; la terraza del <strong>Real de Santander<\/strong>, porque tomarse una copa equivale a saborear la mar oc\u00e9ana\u2026 Vaya, me ha salido una lista bastante pija, pero en fin. A\u00f1ada el lector cuantos ejemplos quiera de sus viajes que (como el Capit\u00e1n Tan) haya hecho a lo largo y ancho de este mundo (incluido el espectacular y vecin<strong>o Los Agustinos de Haro<\/strong>), pero yo me quedo en Logro\u00f1o.<\/p>\n<p>Y me quedo con una conclusi\u00f3n: los bares de hotel no tienen demasiada suerte entre nosotros. A m\u00ed me gustaba ir al del <strong>NH Herencia Rioja<\/strong>, porque gozaba de eso que tampoco es tan habitual en otras barras: un servicio m\u00e1s esmerado que el com\u00fan. Dej\u00e9 de ir porque sent\u00eda que la cuenta tambi\u00e9n se esmeraba en parecida proporci\u00f3n. De alguno he tenido que huir por las mismas razones que atropellan nuestros sentidos (y el buen gusto) en otros locales: la televisi\u00f3n a todo volumen que nadie atiende, las charlas a gritos (a la riojana, vaya) y el resto de ruido ambiente que forman esa sinfon\u00eda tan conocida entre nosotros llamada contaminaci\u00f3n ac\u00fastica. Lo cual era precisamente lo que uno no encontraba en los bares de hotel, de suyo presididos por cierto amor por la armon\u00eda: las horas pasando m\u00e1s despacio, mobiliario con cierta vocaci\u00f3n de confort m\u00e1s all\u00e1 de lo habitual, la promesa de una clientela m\u00e1s cosmopolita (cosmopolita por Logro\u00f1o sol\u00eda ser incluso un se\u00f1or de Burgos)&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed ocurr\u00eda anta\u00f1o en los salones del desaparecido y (al menos por m\u00ed) muy llorado<strong> Gran Hotel<\/strong>, una de esas p\u00e9rdidas irreparables para la fisonom\u00eda urbana de nuestra ciudad, que carec\u00eda de barra propiamente dicha pero que compensaba esta ausencia con una opci\u00f3n doble: bien la de echarle jeta y que te sirvieran algo en sus inmarcesibles salones, bien la posibilidad de saltar apenas unos metros y presentarte en el vecino <strong>Las Ca\u00f1as<\/strong>, otro bar difunto que merecer\u00e1 una entrada en este blog cualquier d\u00eda de \u00e9stos. De hecho, para muchos de nosotros Las Ca\u00f1as ejerci\u00f3 a menudo como el aut\u00e9ntico bar del Gran Hotel, cuya clientela tambi\u00e9n lo sent\u00eda as\u00ed mientras se acomodaba en los veladores con vistas al <strong>Espol\u00f3n<\/strong> o se acodaba a al pie de la barra que con tanto arte manejaron los <strong>Rem\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>Ese hueco en el imaginario logro\u00f1\u00e9s que ocup\u00f3 el Gran Hotel me parece que lo defiende ahora el <strong>Carlton<\/strong> desde su atalaya en la <strong>Gran V\u00eda.<\/strong> Porque se aloja en un espacio igualmente c\u00e9ntrico, porque va siendo ya mayor y por lo tanto venerable, porque se mantiene fiel a esa idea de hotel de toda la vida\u2026 Y el bar tiene su punto. Coqueto, recogido, con estupendas vistas a la calle y un cuerpo de camareros atento y servicial. Su mayor inter\u00e9s reside para m\u00ed a eso del mediod\u00eda, cuando un grupo de seniors logro\u00f1eses se re\u00fane all\u00ed para el aperitivo o el cafelito tard\u00edo y, la verdad, da gusto verlos. Todav\u00eda activos, a\u00fan inquietos, con un aire juvenil a pesar de los achaques, alguna vez me ha parecido que jugaban a los chinos, entra\u00f1able pasatiempo desaparecido que sin embargo fue el m\u00e9todo cl\u00e1sico a\u00f1os ha para ver qui\u00e9n pagaba la ronda. Son los Pumpido, Alloza y compa\u00f1\u00eda, testimonio del Logro\u00f1o de siempre, como la atm\u00f3sfera que se respira en las estancias del hotel. Un sabor de otra \u00e9poca.<\/p>\n<p>P.D.<br \/>\nAcabo esta entrada con un recuerdo emocionado (ahora que viven d\u00edas sombr\u00edos) para todos los bares de <strong>paradores<\/strong>, hermosos rincones que he frecuentado con gran gozo. Los de <strong>Santo Domingo<\/strong> y <strong>Calahorra<\/strong>, por supuesto, pero tambi\u00e9n sus hermanos: la llamativa galer\u00eda del parador de Sos, los solemnes espacios de los de <strong>Segovia<\/strong> o <strong>Sig\u00fcenza<\/strong>, el recoleto patio del de <strong>M\u00e9rida<\/strong>, el enigm\u00e1tico ambig\u00fa del de <strong>Le\u00f3n<\/strong> y, sobre todo, el maravilloso <strong>Parador de C\u00e1diz<\/strong>, cuyo barra se asoma a la bah\u00eda y mirando al mar se queda un poco como su clientela: colgada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En el mapa de bares que hemos podido cartografiar durante toda nuestra vida de consumidores de distintas clases de refrescos, tragos e infusiones, figura un tipo \u00fanico, de encanto singular: el bar de hotel. 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