{"id":330,"date":"2014-05-02T16:30:55","date_gmt":"2014-05-02T16:30:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=330"},"modified":"2014-05-02T16:30:55","modified_gmt":"2014-05-02T16:30:55","slug":"interes-personal-en-la-laurel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/05\/02\/interes-personal-en-la-laurel\/","title":{"rendered":"Inter\u00e9s (personal) en la Laurel"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/laurel.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-331\" title=\"Entrada a la calle Laurel, vista por Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/laurel.jpg\" alt=\"Entrada a la calle Laurel, vista por Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/laurel.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/laurel-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La madre de todas las calles para los<strong> bares de Logro\u00f1o<\/strong> est\u00e1 de enhorabuena: es de inter\u00e9s. De inter\u00e9s tur\u00edstico, lo cual es como descubrir Am\u00e9rica: as\u00ed lo acaban de sancionar las autoridades competentes (riojanas, por supuesto) pero as\u00ed lo sab\u00eda ya el pueblo soberano, tanto ind\u00edgena como forastero. Bajo esa apabullante distinci\u00f3n de oscuro sentido se oculta sin embargo algo serio: una suerte de compromiso generalizado en defensa del coraz\u00f3n de Logro\u00f1o, puesto que el sello de calidad obliga no s\u00f3lo a la mentada calle, sino a la adyacente <strong>San Agust\u00edn<\/strong> y a la muy vecina<strong> San Juan<\/strong>. Y porque no s\u00f3lo exige un esfuerzo al cliente, que har\u00e1 muy bien en observar una cierta cortes\u00eda en su conducta como parroquiano, sino que sobre todo reclama m\u00e1s dedicaci\u00f3n, gusto por los detalles e imaginaci\u00f3n a los due\u00f1os de los bares, los m\u00e1s directos beneficiarios del t\u00edtulo reci\u00e9n adquirido.<\/p>\n<p>Quiere decirse que si el <strong>Gobierno regional<\/strong> proclama que el <strong>itinerario tur\u00edstico-gastron\u00f3mico<\/strong> que forman las tres calles queda declarado de inter\u00e9s tur\u00edstico regional, deber\u00e1 en consecuencia preservarse la calidad de los ingredientes que se sirven en los bares all\u00ed alojados, as\u00ed los comestibles como los bebibles. Uno piensa que adem\u00e1s se aprovechar\u00e1 para perfeccionar la profesionalidad con que se desempe\u00f1a el oficio en cada local de dicha ruta, que se mejorar\u00e1n los elementos decorativos (desde el dise\u00f1o de los propios establecimientos, tanto interior como exterior, hasta la rotulaci\u00f3n y resto de factores a\u00f1adidos), que las administraciones velar\u00e1n para que se cumplan las ordenanzas en materia de higiene y buenas costumbres\u2026 Uno incluso espera, porque es as\u00ed de ingenuo, que esas muestras de escaso decoro y falta de buen gusto bautizadas como <strong>despedidas de soltero<\/strong>, especialmente las que m\u00e1s p\u00fablico convocan, ser\u00e1n por lo tanto expulsadas al extrarradio, pero me temo que no van por ah\u00ed las intenciones de la Administraci\u00f3n. Incluso sospecho que m\u00e1s de un bar que ha encontrado ah\u00ed un fil\u00f3n de clientela preferir\u00e1 que semejante tradici\u00f3n, por muy chabacana que resulte, se mantenga bien musculada. Aunque haya que mirar hacia otro lado: todo sea por el bien de la m\u00e1quina registradora.<\/p>\n<p>Son s\u00f3lo deseos, esperanzas vanas tal vez. Lo que realmente me ha interesado de esta distinci\u00f3n que acaban de recibir las calles m\u00e1s castizas de mi ciudad es que me invitan a revisar mi propia biograf\u00eda y preguntarme cu\u00e1ndo las declar\u00e9 yo de inter\u00e9s personal. De inter\u00e9s personal. Y en el caso de la calle Laurel, concluyo que fue hace mil a\u00f1os: yo tendr\u00eda diez o doce cuando mi padre me llev\u00f3 junto a mi hermano a dar por all\u00ed nuestra primera vuelta. Nuestra primera ronda, nuestra primera vez. Fue poca cosa: ingresamos en un bar cuyo nombre no recuerdo, que luego fue tienda de restauraci\u00f3n y ahora se llama <strong>La Ribera.<\/strong> Nos pidi\u00f3 un par de emparedados vegetales que serv\u00edan a la plancha sin acompa\u00f1amiento de bebida alguna, nos supieron a gloria y regreso a casa. No he vuelto a entrar al citado bar, ignoro la raz\u00f3n. Lo cual no evita que cada vez que cruzo ante su puerta mire hacia dentro por si se obra el prodigio y veo materializarse ante m\u00ed a aquel chavalito que fui. De momento, sin suerte. Me consuela pensar en ese emparedado como si fuera la <strong>magdalena de Proust<\/strong>. Y me consuela pensar que no estoy solo: que para muchos logro\u00f1eses habr\u00e1 habido tambi\u00e9n una primera vez en la Laurel.<\/p>\n<p>As\u00ed que si alguien m\u00e1s se anima&#8230; Si a alg\u00fan improbable lector le apetece relatar su bautismo como miembro de la cofrad\u00eda del santo chiquiteo, ya sabe que esta es su casa.<\/p>\n<p>P.D. Repasando mi ingreso como cadete en la calle Laurel, he ca\u00eddo en la cuenta de que era m\u00e1s propio de aquella \u00e9poca (primeros 70) acompa\u00f1ar a la tribu familiar de peregrinaje por los bares de una calle hoy en plena decadencia: <strong>Oller\u00edas<\/strong>, donde tengo puestas algunas esperanzas. Se me ocurre que es una calle muy recuperable para ir de bares\u2026 en cuanto abran alguno. De momento, s\u00f3lo figura como puerta de atr\u00e1s de <strong>Los Rotos de la calle San Juan<\/strong>, cuando en esa \u00e9poca que cito era todo lo contrario, una calle en ebullici\u00f3n hostelera muy apropiada para iniciarnos en esa costumbre tan logro\u00f1esa: ir de bares. En busca de los champi\u00f1ones de <strong>Paco<\/strong>, por ejemplo, o recalando en el resto de locales que completaban el recorrido: <strong>Sergio<\/strong>, <strong>Chistera<\/strong> y <strong>El Trece<\/strong>, seg\u00fan me recuerda el amigo <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong>. Oller\u00edas fue en realidad la calle que sirvi\u00f3 para caerme del caballo. Mi camino de Damasco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La madre de todas las calles para los bares de Logro\u00f1o est\u00e1 de enhorabuena: es de inter\u00e9s. De inter\u00e9s tur\u00edstico, lo cual es como descubrir Am\u00e9rica: as\u00ed lo acaban de sancionar las autoridades competentes (riojanas, por supuesto) pero as\u00ed lo sab\u00eda ya el pueblo soberano, tanto ind\u00edgena como forastero. 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