{"id":340,"date":"2014-05-24T20:03:40","date_gmt":"2014-05-24T20:03:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=340"},"modified":"2014-05-24T20:03:40","modified_gmt":"2014-05-24T20:03:40","slug":"el-tigre-del-tigre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/05\/24\/el-tigre-del-tigre\/","title":{"rendered":"El tigre del Tigre"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/come-on2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-343\" title=\"Dibujo de un tigre que ilustraba el relato\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/come-on2.jpg\" alt=\"Dibujo de un tigre que ilustraba el relato\" width=\"1210\" height=\"1896\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/come-on2.jpg 1210w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/come-on2-191x300.jpg 191w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/come-on2-768x1203.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/05\/come-on2-654x1024.jpg 654w\" sizes=\"(max-width: 1210px) 100vw, 1210px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por el amigo <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong> me entero de que reabren el <strong>bar Tigre de la calle Mayor,<\/strong> que frecuent\u00e9 con asiduidad y gusto durante largo tiempo. Lo cual me permite recuperar aqu\u00ed este cuentecito que publiqu\u00e9 en una de aquellas colecciones que editaba <strong>Diario LA RIOJA<\/strong> hace a\u00f1os, porque precisamente su protagonista era un tigre: el tigre del bar Tigre. Se titula<strong> &#8216;Come on&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>\u201cDe la mujer que atend\u00eda la barra de El Tigre s\u00f3lo sab\u00edamos que era zurda y yo tuve un sue\u00f1o en que adem\u00e1s era tuerta, no, peor, llevaba un ojo de cristal en la cuenca izquierda y a veces se lo sacaba si secaba los vasos y le pasaba tambi\u00e9n la Spontex. Pero s\u00f3lo fue un sue\u00f1o. La camarera zurda serv\u00eda tiroleses a las mesas del fondo, donde se jugaba al siete-catorce-veintiuno y mandaba apartarse a quienes utilizaban la gramola para apoyar el culo. Viva el pop, abajo el sistema, escup\u00eda entonces, y s\u00f3lo los muy novatos no entend\u00edan la consigna. Los veteranos ahuecaban el culo para que el vetusto altavoz tuviera v\u00eda libre hacia la cabeza de tigre disecada que le miraba desde enfrente. Reci\u00e9n llegada del <strong>Sajarahuit<\/strong>, la gramola perdi\u00f3 en alg\u00fan punto entre avenida de Col\u00f3n y la Calle Mayor su magn\u00e9tica carga. De Queen, nunca m\u00e1s se supo. De Deep Purple, qui\u00e9n sabe. De la ELO, qu\u00e9 se hizo.<\/p>\n<p>Un repaso a la oferta del <strong>\u00faltimo jukebox de Logro\u00f1o<\/strong> inclu\u00eda: Pablo Abraira, O t\u00fa o nada; Miguel Gallardo, Hoy tiene ganas de ti, Vicente Fern\u00e1ndez sigue siendo el Rey, la trompeta de Herb Albert, Danny Daniel y Donna Hightower bailan el vals de las mariposas, \u00e9xitos anacr\u00f3nicos de Luis Aguil\u00e9 y Palito Ortega, Roc\u00edo D\u00farcal canta a Juan Gabriel, Phil Trim, Abba, Juan Pardo (Juan m\u00e1s que Juan: Pardo, m\u00e1s que Pardo, a\u00f1ad\u00edamos nosotros), el joven Perales, \u00c1ngela Carrasco como Mar\u00eda Magdalena en Jesucristo Superstar, Ana y Johnny, Jaime Morey, Emilio Jos\u00e9 canta a Soledad, es muchacha primorosa, que vivi\u00f3 siempre en el trigo sola, no sabe de amor ni enga\u00f1os. El d\u00fao B\u00e1cara, en fin.<\/p>\n<p>Como un diamante en el estercolero brillaba un sencillo de <strong>los Stones<\/strong>. Come on, un discurso breve, eso es el pop, sencillez, dec\u00eda la camarera zurda. Abajo el sistema, viva el pop. Era una pieza sincopada y con contratiempos, o\u00edamos decir, que se escuchaba de cara a la gramola y no de espaldas a ella como era norma con el resto de temas. Come on en los \u00faltimos d\u00edas de la \u00faltima gramola, come on a cada rato, come on que cantaban los Rolling, aunque luego supimos que era una versi\u00f3n de un viejo \u00e9xito de Chubby Checker o de Chuck Berry, siempre los confundo. Ese era su encanto, precisamente, que eran los Rolling pero no lo parec\u00edan, una canci\u00f3n no tan salvaje, m\u00e1s ir\u00f3nica, sard\u00f3nica y mel\u00f3dica, una canci\u00f3n extra\u00f1a en un bar extra\u00f1o, que presid\u00eda una cabeza de tigre disecada, un pintoresco hito del camino de Santiago, como si los Rolling Stones animaran desde el jukebox al peregrino. Come on, come on hasta Compostela.<\/p>\n<p>Y, de repente, la cabeza de tigre disecada que te mira desde un stand del sal\u00f3n de anticuarios. Este a\u00f1o, los a\u00f1os cincuenta son la estrella del sal\u00f3n. Como si deambulara por el decorado de la serie Embrujada, tropiezo con batidoras color cobalto, molinillos de caf\u00e9 verdes pistacho, las primeras olivettis, las primeras planchas, las primeras aspiradoras y las viejas secadoras hoy misteriosamente desplazadas de nuestros hogares, estilizadas cafeteras italianas, pick ups de maleta. Se trata de adquirir un magn\u00edfico ejemplar de radio, marca Tombstone, a\u00f1o 1933, para un coleccionista italiano o griego que llega cada verano a Cadaqu\u00e9s, pero la oferta es muy limitada. El viejo arc\u00f3n estilo castellano sigue siendo el rey, como Vicente Fern\u00e1ndez, hay tambi\u00e9n falsos iconos y falsas antig\u00fcedades g\u00f3ticas y un tipo a\u00fan m\u00e1s falso haciendo como que sabe al frente del stand. &#8220;Ah, la vieja Tombstone, hemos tenido unas cuantas, pero ahora mismo, es que no&#8230; Cada vez se cotizan m\u00e1s\u00a0 altas. Nosotros, es que eso no lo tocamos. Lo nuestro es otra cosa. \u00bfVe aquel tr\u00edptico? Es del legado de <strong>Erik el Belga<\/strong>, de una ermita de L\u00e9rida nos ha llegado. Viene muy, pero que muy bajo de precio. Pero, no. La vieja Tombstone, no. Quiz\u00e1 despu\u00e9s de comer.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de comer, no estaba ni la vieja Tombstone ni el falso vendedor falso. Comparece en su lugar una joven de mirada huidiza, bizca tal vez, media melena estilo Ver\u00f3nica Lake, que ignora todo sobre lo que la radio Tombstone supuso para los hogares europeos de la posguerra, de cualquier posguerra. La vieja cabeza de tigre vigila nuestra conversaci\u00f3n, tambi\u00e9n un poco bizca. &#8220;De los a\u00f1os cincuenta, tenemos poca cosa. Casi nada. Lo nuestro es el arte medieval. Tr\u00edpticos, ya sabe usted.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY esa cabeza?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nuestra mascota. Un recuerdo familiar. Nos trae suerte.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No parece muy a gusto aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfQui\u00e9n? \u00bfYo?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No, la cabeza. Tiene cara de haberlo visto ya todo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estar\u00e1 aburrida. Son muchos a\u00f1os viniendo a este sal\u00f3n.<\/p>\n<p>De la Tombstone, ni rastro. Ni siquiera en el stand vecino, repleto de electrodom\u00e9sticos, otro paseo por el decorado de Embrujada, con la suegra aquella moviendo la nariz y su hija, la anor\u00e9xica Samantha Eggar, movi\u00e9ndola tambi\u00e9n. Batidoras y exprimidoras en toda la gama de colores acompa\u00f1an al visitante en su recorrido por los primeros a\u00f1os de la tele, cuando se cubr\u00eda el aparato con sus hermosas fundas de ganchillo. Aquellos perritos que mov\u00edan la cabeza desde el asiento de atr\u00e1s del coche y llevaban el comp\u00e1s del traqueteo, ahora llega un bache y digo que s\u00ed, ahora una cuesta y digo que no. La cabeza de tigre no dice nada. Su mirada oblicua es definitivamente la misma que me dirige la Ver\u00f3nica Lake que dirige esta tarde el stand cuando me hace se\u00f1as con un brazo. Con el izquierdo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me he acordado de repente. De los a\u00f1os cincuenta no tenemos nada, pero tenemos varias <strong>flipper<\/strong> de un poco despu\u00e9s. Los primeros sesenta. Son americanas, un poco caras.<\/p>\n<p>Le acompa\u00f1o a la trastienda -el trastand, propiamente- y tropezamos con un parapeto de flipper, que divide estrat\u00e9gicamente la mercanc\u00eda: hacia aqu\u00ed, el lado ye-y\u00e9. Al norte, reinan el falso Erik el Belga y sus falsos ep\u00edgonos. Las flipper, no est\u00e1n mal. Fundida la m\u00e1s atractiva y coja de una pata la m\u00e1s conocida, la que yo m\u00e1s recuerdo, la menos sensible a la falta, se le pod\u00eda golpear en cualquier costado, especialmente, el derecho a la altura del mando, sin riesgo de que se apagaran los fusibles y la bola se resignara a regresar a la cueva donde viv\u00eda con sus hermanas, un l\u00f3brego viaje, una peregrinaci\u00f3n fatal. El percutor del saque ven\u00eda muy flojo, era dif\u00edcil ajustarlo para que la bola golpeara hasta el infinito en los bloques de arriba y acumulara puntos y m\u00e1s puntos antes de que el jugador entrara realmente en acci\u00f3n. La flipper tr\u00edpode no est\u00e1 nada mal, pero el coleccionista de Cadaqu\u00e9s probablemente no sabr\u00e1 valorarlo.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfY gramolas?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gramolas, tenemos varias, pero m\u00e1s estropeadas todav\u00eda que las flipper.<\/p>\n<p>Limitando con la secci\u00f3n de iconos falsamente bizantinos, a\u00fan m\u00e1s falsamente rusos, dos gramolas vigiladas entre las cortinas por la cabeza de tigre dormitaban desconectadas. La primera anodina, con el cargamento de discos en el bajo vientre y los t\u00edtulos de las canciones pintados a boli, Bic probablemente. La otra, un aut\u00e9ntico jukebox, con tracci\u00f3n mec\u00e1nica para elevar el lote de singles y una pesada colecci\u00f3n de t\u00edtulos de los Beach Boys y la Motown, alg\u00fan \u00e9xito de Dean Martin incluido y la hija de Frank Sinatra cantando estas botas est\u00e1n hechas para montar. Viva el pop, abajo el sistema. Trae tambi\u00e9n el Money, money y al enchufarla la muchacha bizca con melena a lo Ver\u00f3nica Lake -me mira ya s\u00f3lo con un ojo- se enciende un carrusel de colores, una noria fluorescente sube y baja y la voz de Nancy Sinatra llega desde muy lejos, desde un punto situado entre Las Vegas y la primera parte de El Padrino, desde aquellas radios Tombstone que surgen del decorado de Embrujada a trav\u00e9s de un televisor modelo Zenith o Telefunken, a\u00fan en blanco y negro. De la otra gramola llega un rumor seco, aunque m\u00e1s cercano, como de un manantial que ya no fluye, el sordo eco de una edad que el coleccionista de Cadaqu\u00e9s ya super\u00f3, como ha ido super\u00e1ndolo todo. De la vieja gramola llegan los discos de Hispavox que perdi\u00f3 sus tesoros en el traslado desde el bar Sajarahuit y ha ido soltando lastre desde entonces. Come on, cantaban los Rolling, come on en la trastienda donde la joven bizca ya no bizquea, tal vez s\u00f3lo era zurda y parece que env\u00eda esa mirada esquinada por su melena a lo Ver\u00f3nica Lake. Tal vez el que bizquea es el tigre. Ella, simplemente, es zurda y se r\u00ede de m\u00ed de medio lado. &#8220;Abajo el sistema, viva el pop&#8221;.<\/p>\n<p>P.D. Espero que los nuevos due\u00f1os del bar sean congruentes con su historia: es decir, que por favor recuperen la cabeza del tigre y decoren con ella el local. Pedir que recuperen la gramola ya ser\u00eda demasiado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el amigo Eduardo G\u00f3mez me entero de que reabren el bar Tigre de la calle Mayor, que frecuent\u00e9 con asiduidad y gusto durante largo tiempo. 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