{"id":365,"date":"2014-08-30T07:54:17","date_gmt":"2014-08-30T07:54:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=365"},"modified":"2014-08-30T07:54:17","modified_gmt":"2014-08-30T07:54:17","slug":"cerrado-por-vacaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/08\/30\/cerrado-por-vacaciones\/","title":{"rendered":"Cerrado por vacaciones&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/08\/blog.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-366\" title=\"blog\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/08\/blog.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/08\/blog.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/08\/blog-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Paseo agoste\u00f1o por la <strong>Laurel<\/strong> y calles adyacentes. Uno sale de su retiro estival y tropieza con la cruda realidad del consumo hostelero: bares semivac\u00edos y, sorpresa, sorpresa, muchos locales con este cartel colgado: <strong>Cerrado por vacaciones<\/strong>. Quiere decirse que, como se supone que nadie se pega tiros en el propio pie, los due\u00f1os de nuestros garitos de confianza habr\u00e1n calibrado qu\u00e9 impacto puede tener sobre su negocio bajar la persiana por unos d\u00edas y han obrado en consecuencia: la m\u00e1quina registradora dejar\u00e1 de sonar pero caer\u00e1 tambi\u00e9n el gasto corriente y el empresariado hostelero se conceder\u00e1 un descanso. Nada que objetar, aunque da para pensar: no recuerdo que anta\u00f1o un bar de la calle Laurel cerrara en estas fechas, justo cuando se supone que los nativos contamos con m\u00e1s tiempo libre para enlazar una ronda con otra. S\u00ed que hubo quienes, como el difunto <strong>La Simpat\u00eda<\/strong> o el <strong>Soriano<\/strong>, sellaban siempre sus puertas en San Mateo para evitarse la habitual turba de beodos, pero cerrar en pleno verano es algo que nunca vieron mis ojos. Y si tal cosa sucede en frecuencia sospechosa, es que la visita a los bares amenaza con dejar de ser tendencia. Tambi\u00e9n en la can\u00edcula. Feo asunto.<\/p>\n<p>Esto es: si el due\u00f1o del local calcula que se puede permitir un respiro en las fechas en teor\u00eda m\u00e1s propicias al consumo, la terracita veraniega, la tertulia con los amigos y la afluencia de turistas, se pueden extraer unas cuantas conclusiones pesarosas. La primera, que los h\u00e1bitos de la clientela han cambiado. Radicalmente. En verano gana peso (supongo: todo esto son meras suposiciones) la vida en la segunda residencia, la visita constante al pueblo de adopci\u00f3n, las exigencias de la agenda en la urbanizaci\u00f3n hacia donde tanto <strong>logro\u00f1\u00e9s<\/strong> ha emigrado. La segunda teor\u00eda, que discurre en paralelo, es que el consumo no acaba de remontar, lo cual se aprecia en diversos detalles: por ejemplo, que cada vez menos camareros atienden la barra, lo cual genera un servicio, hum, mejorable, as\u00ed como largas estancias para ser despachado.<\/p>\n<p>La tercera conclusi\u00f3n que uno, convertido en soci\u00f3logo aficionado, extrae de todo esto es que han cambiado tambi\u00e9n los h\u00e1bitos al otro lado de la barra: el <strong>sector hostelero<\/strong>, anta\u00f1o tan esclavo, seguro que hoy tambi\u00e9n exige una dedicaci\u00f3n exhaustiva, pero ha dejado de ser en general ese tipo de negocio familiar que ataba al tajo a la parentela directa. Sin apenas vacaciones, pausas ni descansos. Poco que ver con esta imagen: hace unas cuantas d\u00e9cadas vi cerrar apresuradamente el bar una ma\u00f1ana de s\u00e1bado a su due\u00f1o, porque se marchaba a toda prisa\u2026 a casarse. Nada menos. Una exagerada entrega al negocio, ya lo s\u00e9, pero que da una idea de c\u00f3mo se ejerc\u00eda antes este oficio y c\u00f3mo se ejerce hoy.<\/p>\n<p>Las comparaciones son odiosas. Que cada cual se decante por un modelo o por otro: aquellos bares que siempre parec\u00edan estar abiertos y estos otros que, en pleno verano, cuando llevas a los amigos residentes fuera de <strong>Logro\u00f1o<\/strong> a acodarse en su barra favorita se dan con la puerta en las narices. Y yo los entiendo: viendo la l\u00e1nguida parroquia que acude a los que resisten sin bajar la persiana comprendo perfectamente que el hostelero actual, ese que ya no tiene a la familia pegada a sus pies y que prefiere contratar a una plantilla (ahora m\u00e1s bien cortita) para que le ayude en el negocio, husmee que el contexto econ\u00f3mico no arranca y se marche de vacaciones. Desde hace tiempo, ya va siendo usual que el sector cierre los domingos: una manera de explorar si pasa algo cuando decides desertar por un d\u00eda de las continuas exigencias que genera el trabajo, largu\u00edsimas ma\u00f1anas y tardes aguardando a que alguien se anime a entrar\u2026 Hasta decidirse por colgar en verano el cartelito de cerrado y a otra cosa. Aunque es posible tambi\u00e9n una visi\u00f3n menos sombr\u00eda: que s\u00ed, que la crisis se ha marchado, los bares funcionan a pleno pulm\u00f3n y con las renovadas ganancias sus due\u00f1os echan el candado y se piran a Benidorm. Ojal\u00e1 esta versi\u00f3n sea la buena. Aunque no s\u00e9, no s\u00e9\u2026<\/p>\n<p>P.D. A favor de una visi\u00f3n m\u00e1s optimista del sector hostelero, que es la que yo prefiero (aunque no s\u00e9, no s\u00e9), juega la saludable novedad de recientes aperturas y traspasos, un movimiento saludable que protagonizar\u00e1 la pr\u00f3xima entrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paseo agoste\u00f1o por la Laurel y calles adyacentes. Uno sale de su retiro estival y tropieza con la cruda realidad del consumo hostelero: bares semivac\u00edos y, sorpresa, sorpresa, muchos locales con este cartel colgado: Cerrado por vacaciones. 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