{"id":375,"date":"2014-09-12T07:50:31","date_gmt":"2014-09-12T07:50:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=375"},"modified":"2014-09-12T07:50:31","modified_gmt":"2014-09-12T07:50:31","slug":"profesional-y-camarero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/09\/12\/profesional-y-camarero\/","title":{"rendered":"Profesional y camarero"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/09\/tizona.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-376\" title=\"Jes\u00fas Ortega, en el centro, en su etapa al frente del Mes\u00f3n del Rey\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/09\/tizona.jpg\" alt=\"Jes\u00fas Ortega, en el centro, en su etapa al frente del Mes\u00f3n del Rey\" width=\"600\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/09\/tizona.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/09\/tizona-300x213.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Como recordaba al principio de lanzarme con este blog, una vez fui cliente asiduo del <strong>Tizona<\/strong>, bar integrado junto a otros dos de esa misma manzana (el <strong>Apolo<\/strong> y <strong>Texas<\/strong>, ya difuntos) en una especie de prolongaci\u00f3n del verm\u00fa dominical que protagonizaba la vecina avenida <strong>Jorge Vig\u00f3n<\/strong>. Cuando el aperitivo se estiraba m\u00e1s all\u00e1 de <strong>Drugstore<\/strong>, <strong>Vivero<\/strong> y resto de hitos de esta \u00faltima calle, algunas cuadrillas sol\u00edan acabar echando la espuela en cualquiera de este tr\u00edo de locales de <strong>Col\u00f3n<\/strong>, confraternizando con una parroquia m\u00e1s veterana que la propia del llamado <strong>tont\u00f3dromo<\/strong>. Recuerdo aquel Tizona m\u00e1s o menos como ahora: la barra a la derecha, a la izquierda las mesitas subidas sobre un pelda\u00f1o y una barra surtida con sabrosas golosinas. Por fortuna, hay bares que nunca cambian. Gloria a todos ellos.<\/p>\n<p>Y gloria al Tizona, cuya actual encarnaci\u00f3n confieso que apenas he frecuentado. Ignoro la raz\u00f3n: tal vez porque me pilla demasiado cerca de casa. Paso unas cuantas veces al d\u00eda junto a su puerta, observo el bullicio habitual y me llegan continuas alabanzas de numerosos logro\u00f1eses conspicuos, a quienes veo muchas noches de viernes picoteando las chucher\u00edas que despacha su barra. Conozco, como supongo que conocer\u00e1 cualquiera, a los devotos de sus pimientos rellenos y conozco, como supongo que conocer\u00e1 cualquiera, la profesionalidad con que defiende ese negocio el caballero llamado<strong> Jes\u00fas Ortega<\/strong>, a quien traigo hasta aqu\u00ed a modo de saludo y despedida: el buen hombre apura sus \u00faltimos d\u00edas al frente del bar, pr\u00f3xima la jubilaci\u00f3n. Mala y buena noticia: por un lado, sus fieles se resignan a perder a su camarero de confianza; por otra parte, el se\u00f1or Ortega se tiene muy bien ganado el descanso, porque ejerce su oficio desde tiempo inmemorial y porque as\u00ed se marchar\u00e1 como los toreros caros, por la puerta grande. Dejando tras de s\u00ed un aroma de gran profesionalidad y amor por su profesi\u00f3n mientras se dispone a cortarse la coleta.<\/p>\n<p>Y aunque como digo apenas he frecuentado su actual casa, su jubilaci\u00f3n me ha recordado los d\u00edas en que s\u00ed fui asiduo del negocio donde lo conoc\u00ed, el a\u00f1orado <strong>Mes\u00f3n del Rey<\/strong> de <strong>avenida de Portugal<\/strong>. A quienes a\u00fan no peinan canas, les refresco la memoria: se situaba donde hoy se alza el bar <strong>Casablanca<\/strong>. Y era bar y era restaurante, con una particularidad que su due\u00f1o se llev\u00f3 hasta el Tizona cuando baj\u00f3 aquella persiana: una clientela muy fiel. Fidel\u00edsima. Una clientela tan leal que convirti\u00f3 aquel bar en algo m\u00e1s que un bar: la prolongaci\u00f3n de su casa. Entraba uno tras salvar la breve y simp\u00e1tica escalinata y observaba casi siempre a los mismos parroquianos, casi siempre los mismos matrimonios, que peregrinaban hasta all\u00ed en cuanto pon\u00edan el pie en la calle. \u00bfLa raz\u00f3n? Yo lo llamo elegancia, clase, estilo. En el servicio, en el producto\u2026 Una decoraci\u00f3n austera, efectivamente en plan mes\u00f3n, muy al estilo de los locales que proliferaban por esa misma \u00e9poca (\u00faltimos 70, primeros 80) por <strong>Madrid<\/strong>.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, esa era la clave de su \u00e9xito, que se extend\u00eda al restaurante ubicado al final del local, casi siempre lleno: que era un bar de estirpe madrile\u00f1a, con camareros perfectamente ataviados (imprescindible corbata y opcional pajarita, como se observa en la foto), que tiraban la ca\u00f1a como si fueran hijos de la capital del Reino, cortaban con mimo el jam\u00f3n que daba la bienvenida y garantizaban discreci\u00f3n a los clientes, sobre todo los arracimados en el recodo situado a la izquierda de la puerta. Te trataban como uno quiere que lo hagan en cada bar: con esmerada atenci\u00f3n, pero sin confianzas. Una cortes\u00eda seca: mi favorita. Y ahora que Jes\u00fas empieza a entonar el adi\u00f3s, me apetece dedicarle estas l\u00edneas porque encarna a mi juicio un tipo de profesional que se bate en retirada. Defender una barra con tanta categor\u00eda durante tanto tiempo s\u00f3lo est\u00e1 al alcance de algunos elegidos: ojal\u00e1 que quienes hoy perpet\u00faan ese oficio vean en \u00e9l a un ejemplo de c\u00f3mo revestir de dignidad una profesi\u00f3n que tiene mucho de designio b\u00edblico. Porque se ocupa de dar de comer al hambriento y de beber al sediento.<\/p>\n<p>P.D. Me recuerda Jes\u00fas Ortega a trav\u00e9s de su hijo Diego, compa\u00f1ero en esta casa, que\u00a0 el Mes\u00f3n del Rey se inaugur\u00f3 en <strong>marzo de 1976<\/strong> y cerr\u00f3 sus puertas en el <strong>a\u00f1o 2000<\/strong>. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en <strong>agosto del 2001,<\/strong> se puso al frente del Tizona donde ahora se despide de la profesi\u00f3n para averiguar si, como dicen, la palabra jubilaci\u00f3n viene de j\u00fabilo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como recordaba al principio de lanzarme con este blog, una vez fui cliente asiduo del Tizona, bar integrado junto a otros dos de esa misma manzana (el Apolo y Texas, ya difuntos) en una especie de prolongaci\u00f3n del verm\u00fa dominical que protagonizaba la vecina avenida Jorge Vig\u00f3n. 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