{"id":409,"date":"2014-12-09T08:02:15","date_gmt":"2014-12-09T08:02:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=409"},"modified":"2014-12-09T08:02:15","modified_gmt":"2014-12-09T08:02:15","slug":"el-perchas-en-torno-al-casticismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/12\/09\/el-perchas-en-torno-al-casticismo\/","title":{"rendered":"El Perchas, en torno al casticismo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/12\/perchas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-410\" title=\"Entrada al bar El Perchas, foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/12\/perchas.jpg\" alt=\"Entrada al bar El Perchas, foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/12\/perchas.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2014\/12\/perchas-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El <strong>logro\u00f1\u00e9s<\/strong> trasterrado que vuelve a casa por vacaciones observa distintos ritos de reinmersi\u00f3n en su tierra natal, que suelen manifestarse en directa proporci\u00f3n a la personalidad de quien se trate: habr\u00e1 quien refresque su abono para ingresar como de cr\u00edo en las piscinas de <strong>Cantabria<\/strong>, habr\u00e1 tambi\u00e9n quien tome asiento en las veladas veraniegas del <strong>Espol\u00f3n<\/strong> para asistir a los conciertos de la Banda Municipal y habr\u00e1 quien si regresa al hogar familiar por Navidad aproveche para discutir si era mejor <strong>Iberpop<\/strong> que <strong>Actual<\/strong>, uno de esos temas de conversaci\u00f3n tan apasionantes y tan caros para <strong>Logro\u00f1o<\/strong>. Lo que es seguro es que unos y otros acabar\u00e1n dando una vuelta por la <strong>calle Laure<\/strong>l, leales a sus bares favoritos. Y tambi\u00e9n casi seguro que uno de ellos ser\u00e1<strong> El Perchas<\/strong>, con sus <strong>orejitas<\/strong> y sus <strong>banderines del Atl\u00e9tico de Madrid<\/strong>. Bueno, pues hay malas noticias para ellos y para los ind\u00edgenas: si el dios de la hosteler\u00eda no lo remedia, esta ser\u00e1 la \u00faltima Navidad con El Perchas, sus orejitas y sus banderines de Atl\u00e9tico de Madrid.<\/p>\n<p>Disgusto, decepci\u00f3n, dolor incluso: as\u00ed son las reacciones que uno contempla a su alrededor, cuando comenta con amigos y conocidos la noticia de la pr\u00f3xima defunci\u00f3n de uno de los bares m\u00e1s peculiares del <strong>Logro\u00f1o bizarro<\/strong>. Disgusto, decepci\u00f3n y dolor as\u00ed en los que viven trasterrados, en efecto, como entre quienes son habituales a la ronda diaria o semanal por la calle Laurel. Apenas hace unas semanas coment\u00e1bamos por este blog la dif\u00edcil supervivencia que acecha a los bares cari\u00f1osamente llamados <strong>viejunos<\/strong>, entre los cuales El Perchas ocupa lugar de honor. Bueno, pues la supervivencia es m\u00e1s que dif\u00edcil: para algunos es imposible, pero ahuyente el improbable lector cualquier asomo de l\u00e1grimas. Aunque la noticia nos hiele el coraz\u00f3n a sus devotos, en realidad llega la hora de celebrar este adi\u00f3s que se avecina: cuando concluya diciembre, <strong>un matrimonio de esforzados trabajadores logro\u00f1eses<\/strong> se acoger\u00e1 a la bendita jubilaci\u00f3n. Y ambos podr\u00e1n comprobar si como cuentan jubilaci\u00f3n viene de j\u00fabilo.<\/p>\n<p>En su caso, yo creo que s\u00ed. Seguro que quienes nos han alegrado las incursiones en la calle Laurel desde que \u00e9ramos unos mocosos se han ganado el derecho a procurarse unos a\u00f1os m\u00e1s tranquilos. Sin que les incordie el borracho de guardia, sin los sofocos que exige atender una barra tan solicitada, sin la esclavitud que significa un negocio donde se produce el contrasentido de que unos trabajan para que otros disfruten. El Perchas es todo eso, cierto, pero tambi\u00e9n mucho m\u00e1s: uno de los escasos testigos del tiempo en que todos (repito: todos) <strong>los bares de Logro\u00f1o<\/strong> eran m\u00e1s o menos as\u00ed.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo eran? Fieles a s\u00ed mismos. No hab\u00eda m\u00fasica atronando por los bafles, las referencias de <strong>vino de Rioja<\/strong> eran las justas y las necesarias y el mismo decorado heredero del tiempo de su fundaci\u00f3n segu\u00eda recibiendo a la parroquia, que entraba en el bar habiendo alcanzado uno de los prop\u00f3sitos que se forja uno cuando practica semejante tradici\u00f3n: el cliente sab\u00eda a lo que iba. Sab\u00eda a lo que iba a El Perchas. No hab\u00eda sorpresas, alabado sea Logro\u00f1o.<\/p>\n<p>Porque el cliente ven\u00eda a eso, al <strong>monopincho<\/strong>. A por la orejita. \u00bfDespacha otras tapas el Perchas que no sean sus orejitas? Yo dir\u00eda que no, pero la verdad es que lo ignoro. El <strong>simp\u00e1tico cerdito<\/strong> que saluda a la entrada eclipsa cualquier oferta que no sea la habitual: engullir una de las orejas que sus hermanos hab\u00edan perdido para que fuera rebozada en la min\u00fascula cocina donde tan felices nos han hecho. S\u00e9 que habr\u00e1 entre nosotros y entre quienes nos visitan desafectos a la causa de la orejita; ellos se lo pierden, porque se trata de un bocado singular por lo exquisito: porque en esa escasa superficie delicadamente rebozada cabe un sugerente mundo gastron\u00f3mico, cuyas completas virtudes no citar\u00e9. Me limitar\u00e9 a reivindicar la que me pareci\u00f3 siempre m\u00e1s atractiva: su textura. Esa textura pringosa, esa primera capa un punto viscosa que a menudo resulta tan complicado despegar de los dedos, esa cualidad gelatinosa que se combina sabiamente con el crujiente secreto que aguarda adentro, el suculento cart\u00edlago cuyo chasquido sabe a gloria.<\/p>\n<p>S\u00ed, El Perchas qued\u00f3 asociado oreja mediante en nuestra memoria igual que el <strong>Soriano<\/strong> con sus champis o el <strong>Moderno<\/strong> con sus bocadillos de calamares. Quienes nos sucedan en esta pr\u00e1ctica de corretear por los bares encontrar\u00e1n si no han encontrado ya sus propias referencias, que les inundar\u00e1n de nostalgia dentro de unas d\u00e9cadas. Pero ser\u00eda una pena que las siguientes generaciones se pierdan los tesoros que alegraron las tardes de quienes les precedieron, para quienes casi la orejita era lo de menos. Lo importante era ingresar en El Perchas como quien entra en el t\u00fanel del tiempo. Un viaje <strong>en torno al casticismo<\/strong> al que Logro\u00f1o no deber\u00eda renunciar. Porque la calle Laurel quedar\u00e1 mutilada, perder\u00e1 encanto, ser\u00e1 otra sin El Perchas. Sin sus orejitas y sin sus banderines del Atl\u00e9tico de Madrid.<\/p>\n<p>P.D. Cuentan mis confidentes de confianza (valga la redundancia) que hay una esperanza a la vuelta de <strong>Navidad<\/strong>: que fructifiquen las negociaciones emprendidas por los actuales titulares de El Perchas con alg\u00fan interesado en perpetuar el negocio. Ojal\u00e1. Ojal\u00e1 sea cierto, aunque uno se lo creer\u00e1 s\u00f3lo cuando lo vea: cuando vea que le sigue saludando el cerdito de la entrada. A cambio, aceptar\u00eda incluso que el nuevo due\u00f1o cambiara la decoraci\u00f3n para desearle larga vida a El Perchas, a sus orejitas y sus banderines del Atl\u00e9tico de Madrid.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El logro\u00f1\u00e9s trasterrado que vuelve a casa por vacaciones observa distintos ritos de reinmersi\u00f3n en su tierra natal, que suelen manifestarse en directa proporci\u00f3n a la personalidad de quien se trate: habr\u00e1 quien refresque su abono para ingresar como de cr\u00edo en las piscinas de Cantabria, habr\u00e1 tambi\u00e9n quien tome asiento en las veladas veraniegas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[109,233,457],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=409"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/409\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}