{"id":436,"date":"2015-02-06T08:05:47","date_gmt":"2015-02-06T08:05:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=436"},"modified":"2015-02-06T08:05:47","modified_gmt":"2015-02-06T08:05:47","slug":"el-bar-de-barrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/02\/06\/el-bar-de-barrio\/","title":{"rendered":"El bar de barrio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/bar-Piqueras.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-437\" title=\"Bar Piqueras, en el barrio logro\u00f1\u00e9s de La Estrella. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/bar-Piqueras.jpg\" alt=\"Bar Piqueras, en el barrio logro\u00f1\u00e9s de La Estrella. Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"449\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/bar-Piqueras.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/bar-Piqueras-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Recientes incursiones por el <strong>barrio de Madre de Dios<\/strong> me animan a reparar en una tipolog\u00eda de bares que apenas ha atendido este <strong>blog<\/strong> pero que merece una mirada m\u00e1s detenida: <strong>el bar de barrio<\/strong>. Del que conocemos abundantes testimonios por <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, del que todos hemos sido alguna vez clientes, del que nutre cualquier an\u00e1lisis sociol\u00f3gico que pretendamos construir sobre nuestra experiencia urbana. Un an\u00e1lisis que resulta pertinente incluso en una ciudad como la nuestra, donde el concepto de barrio, entendido como un enclave dotado de acusada identidad propia, no tiene demasiados seguidores. En mi mocedad, all\u00e1 en el Pleistoceno, ese concepto casi se circunscrib\u00eda a los extramurales: <strong>Varea<\/strong> (que es m\u00e1s bien una entidad local), <strong>Yag\u00fce<\/strong> y <strong>La Estrella<\/strong>. Con el paso del tiempo y el crecimiento urban\u00edstico, los tres se han integrado (m\u00e1s o menos) en Logro\u00f1o, de modo que la conciencia de barrio se ha ido diluyendo, a lo que contribuye que felizmente los tres han ido mejorando sus dotaciones, de modo que el car\u00e1cter reivindicativo que habitaba hace unas hace d\u00e9cadas en cualquiera de esos rincones tambi\u00e9n ha desaparecido. S\u00ed sobrevive, sin embargo, la especial configuraci\u00f3n que tienen los bares all\u00ed radicados.<\/p>\n<p>Se trata de una reflexi\u00f3n compartida: curiosamente, mis cavilaciones en torno a esta cuesti\u00f3n coinciden con un estupendo reportaje con que <strong>Sergio Moreno<\/strong> abrillant\u00f3 hace unas semanas el suplemento <strong>Degusta<\/strong> que publica cada s\u00e1bado\u00a0<strong>Diario LA RIOJA<\/strong>. Conten\u00eda una reflexi\u00f3n semejante en torno al universo de los bares caracter\u00edsticos de uno de esos barrios, La Estrella. Y conclu\u00eda que siendo iguales a otros alojados en el resto de Logro\u00f1o, esos bares son distintos. Si el improbable lector se pregunta como yo la raz\u00f3n de tal diferencia, deber\u00e1 aceptar conmigo que el elemento distintivo es uno: su clientela. Porque su oferta en tragos y bocados, la decoraci\u00f3n que le caracterice o cualquier otro factor que se nos ocurra puede ser consustancial al bar de barrio o del bar del centro. Pero una feligres\u00eda que los visita con ese tipo de fidelidad que recuerda a otros tiempos, que con met\u00f3dica lealtad acude diariamente al cafelito, al verm\u00fa o la ronda vespertino\/nocturna, se da en muy pocos casos. Y la mayor\u00eda de ellos tiene lugar en el bar de barrio, al que ayuda otra condici\u00f3n intangible sin la que tampoco se puede entender su linaje: su condici\u00f3n de faro ciudadano.<\/p>\n<p>Porque en realidad el bar de barrio al bar que m\u00e1s se parece es al <strong>bar de pueblo<\/strong>, lo cual tiene sentido: qu\u00e9 otra cosa sino un pueblo, con su personalidad ind\u00f3mita, es el barrio de una ciudad como Logro\u00f1o. Y que otra cosa es su bar que plaza p\u00fablica, \u00e1gora, foro para la tertulia y la rumorolog\u00eda, el sal\u00f3n de plenos donde se arregla el mundo cada d\u00eda. Lo cual incluye a los bares de los tres barrios antes citados pero tambi\u00e9n a aquellos que enclavados m\u00e1s cerca del coraz\u00f3n de la ciudad se consideran dotados de singularidad, como el mentado Madre de Dios. Ocurre que su configuraci\u00f3n actual, con las todav\u00eda recientes promociones asentadas donde anta\u00f1o s\u00f3lo hab\u00eda huertas y territorio sin explorar, han llevado hasta esa esquina logro\u00f1esa a nuevos inquilinos carentes por lo tanto de conciencia barrial. De modo que la parroquia que acude regularmente al bar de confianza suele peinar ya unas cuantas canas: son los mismos que mantienen el mismo h\u00e1bito de cuando Madre de Dios, o el barrio de que se trate, era de hecho Madre de Dios, el de toda la vida. Un dictamen que vale igual para la <strong>Zona Oeste<\/strong> o cualquiera de los enclaves en que Logro\u00f1o se distribuye con una divisi\u00f3n m\u00e1s artificial que real. Con una excepci\u00f3n: <strong>Cascajos<\/strong>.<\/p>\n<p>Siempre me ha parecido que Cascajos, al contrario que otros barrios, s\u00ed que tiene una vida interior tan propia que le invita a independizarse cuando le d\u00e9 la gana. Atribuyo ese estatus m\u00e1s aut\u00f3nomo a dos circunstancias: por un lado, su localizaci\u00f3n, a espaldas de la ciudad, fruto de la configuraci\u00f3n tan especial que exig\u00eda el paso de la v\u00eda f\u00e9rrea hasta su soterramiento. Cascajos carec\u00eda hasta hace poco de las conexiones con la ciudad propias de otros sectores, lo cual era una desventaja pero tambi\u00e9n ayuda a ofrecerle una personalidad \u00fanica e intransferible. Por otro lado, Cascajos se urbaniz\u00f3 m\u00e1s o menos de golpe, lo cual favoreci\u00f3 que el paisaje humano fuera bastante uniforme: parejas j\u00f3venes, con hijos o en v\u00edas de traerlos al mundo formaban la mayor parte de su poblaci\u00f3n, confluyendo naturalmente en aficiones comunes, ocupaciones coincidentes, reflexiones m\u00e1s o menos concomitantes&#8230; y tambi\u00e9n en la demanda de una f\u00e9rtil panoplia de bares. De bares de barrio, dicho sea sin \u00e1nimo peyorativo. De hecho, los all\u00ed ubicados plantean una oferta bien atractiva, por las exquisiteces que despachan y porque forman una paleta muy rica para que las necesidades de la vecindad queden satisfechas sin necesidad de emigrar m\u00e1s all\u00e1 de la <strong>estaci\u00f3n de tren<\/strong>, frontera con el resto de Logro\u00f1o. Porque entonces ser\u00e1n bares, en efecto, pero nunca ser\u00e1n esos bares de barrio que tantos logro\u00f1eses llevan en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>P.D. Como avisaba al principio, esta entrada nace de mis \u00faltimos paseos por Madre de Dios, de modo que parece pertinente anotar aqu\u00ed una serie de bares de dicho barrio, cuya relaci\u00f3n me facilita gentilmente el gran <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong>. En el listado falta uno difunto, que resulta ser mi favorito: el a\u00f1orado <strong>Ramitos<\/strong>. Dicho lo cual, all\u00e1 van algunos de esos bares que son o han sido eso: bares de barrio. Virunca, Danubio, Ubago, A Tutipl\u00e9n, La Antigua, Atlantis, Manhattan, Olimpo, Venus, Nobu, Dalma, B\u00e9cquer, Caracol&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recientes incursiones por el barrio de Madre de Dios me animan a reparar en una tipolog\u00eda de bares que apenas ha atendido este blog pero que merece una mirada m\u00e1s detenida: el bar de barrio. Del que conocemos abundantes testimonios por Logro\u00f1o, del que todos hemos sido alguna vez clientes, del que nutre cualquier an\u00e1lisis [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[138,222,337,397,613,629,635],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/436"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=436"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/436\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=436"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=436"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=436"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}