{"id":439,"date":"2015-02-13T08:02:03","date_gmt":"2015-02-13T08:02:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=439"},"modified":"2015-02-13T08:02:03","modified_gmt":"2015-02-13T08:02:03","slug":"al-calor-del-amor-en-un-bar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/02\/13\/al-calor-del-amor-en-un-bar\/","title":{"rendered":"Al calor del amor en un bar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/hortelano1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-441\" title=\"Portada de El Hortelano para Gabinete Caligari\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/hortelano1.jpg\" alt=\"Portada de El Hortelano para Gabinete Caligari\" width=\"550\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/hortelano1.jpg 550w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/02\/hortelano1-300x268.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Alguna vez me he preguntado (supongo que en pleno aburrimiento) cu\u00e1ndo nacen<strong> los logro\u00f1eses<\/strong>. Es decir, en qu\u00e9 \u00e9poca del a\u00f1o es m\u00e1s com\u00fan que se abarroten los paritorios del <strong>San Pedro<\/strong> igual que antes fue hora punta en el <strong>San Mill\u00e1n<\/strong>. Tengo una cierta sospecha: me malicio que nueves meses despu\u00e9s de <strong>San Mateo<\/strong> o de <strong>Nochevieja<\/strong> suele haber noticias de la cig\u00fce\u00f1a. La ingesta masiva de alcohol y el desparrame generalizado contribuyen al intercambio de fluidos y&#8230; Etc\u00e9tera, que no hace falta dar muchos detalles. De donde se deduce que si mis c\u00e1lculos van en la buena direcci\u00f3n, all\u00e1 por junio tiene que ser \u00e9poca de intensa actividad para ginec\u00f3logos y comadronas, fruto de los desmadres mateos. Y tres meses despu\u00e9s, otro tanto: toca recoger las consecuencias de la noche m\u00e1s larga del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Viene esta digresi\u00f3n a cuento de que muchos de esos encontronazos amorosos suelen tener como escenario nuestros bares. Al calor del amor de los bares se forjan amores sin cuento, romances eternos, noviazgos furtivos. Y puesto que este fin de semana entramos en territorio <strong>San Valent\u00edn<\/strong>, parece un escenario propicio para reflexionar sobre esa vertiente poco explorada de nuestros bares favoritos: su condici\u00f3n de nido para tortolitos. Para los primeros escarceos, especialmente. De modo que esta entrada en el blog es m\u00e1s bien una invitaci\u00f3n, a ver si alguien se anima a contar todo lo que se pueda contar sobre<strong> en qu\u00e9 bar logro\u00f1\u00e9s conoci\u00f3 a su pareja<\/strong>, cosa que ocurre probablemente m\u00e1s veces de las pensamos.<\/p>\n<p>El que suscribe habla con feliz conocimiento de causa: para servidor, el bar que ejerci\u00f3 de <strong>Cupido<\/strong> fue el venerable <strong>Taza de la calle Laurel<\/strong>, hoy en trance de resurrecci\u00f3n. El Taza ofrec\u00eda una ventaja para estas lides que tambi\u00e9n caracterizaba al vecino T\u00edvoli: un ventanuco con asiento, estupendo paso de paloma para semejantes ejercicios. De modo que siempre que vuelvo a pasar delante de su puerta y veo tanto el bar en s\u00ed como el ventanuco citado, me pongo de buen humor. Rejuvenezco incluso.<\/p>\n<p>No ser\u00e1 el m\u00edo el \u00fanico caso. Porque los bares representan una extensi\u00f3n del hogar tan conseguida que sirven como escenario para todas aquellas maniobras que en la casa familiar no pegan demasiado. Huyen desde anta\u00f1o las parejitas al bar de confianza para alejarse del escrutinio paterno y trenzan entre consumiciones su idilio, as\u00ed que cualquiera puede hacer ese mismo ejercicio de memoria sentimental y enlazar unos bares con otros pespunteando su propia trayectoria sentimental. El Taza, el difunto <strong>Capri<\/strong>, el antiguo <strong>Cibeles<\/strong>, el <strong>Torres<\/strong> anterior a su actual reencarnaci\u00f3n&#8230; Bares y m\u00e1s bares como depositarios de un contenido emocional que hermana a una generaci\u00f3n con otra. La de nuestros padres se sirvi\u00f3 del <strong>Ibiza<\/strong>, <strong>La Granja<\/strong> y similares para construir sus largos domingos de noviazgo, con frecuencia acompa\u00f1ados de esa figura llamada <strong>carabina<\/strong> que las promociones m\u00e1s j\u00f3venes desconocen: d\u00edcese de la persona, generalmente mujer, que vigilaba en la <strong>Espa\u00f1a del NO-DO<\/strong> que las manos de ambos miembros de la pareja estaban a la vista, encima de la mesa. Quien evita la tentaci\u00f3n, ya sabemos: evita el peligro.<\/p>\n<p>Y las quintas m\u00e1s recientes tendr\u00e1n seguramente sus locales de confianza para perpetrar la misma gimnasia de las parejitas que les precedieron en tales artes. Ve uno a los j\u00f3venes enamorados pelando la pava tras los ventanales del garito que hayan elegido, dirigi\u00e9ndose miraditas al aroma del cafelito y comprueba que, en efecto, el bar posee un alto poder simb\u00f3lico para las artes amatorias que pasa demasiadas veces desapercibido. Como forma parte natural del paisaje de nuestras vidas, no reparamos en la importancia que ha tenido y tiene para nuestra educaci\u00f3n. Tambi\u00e9n para la educaci\u00f3n sentimental, objetivo irrenunciable de este blog.<\/p>\n<p>De modo que el improbable lector queda avisado: llega San Valent\u00edn, una excusa tan buena como cualquier otra para celebrar la vida donde solemos los logro\u00f1eses, en nuestros predilectos bares. Si adem\u00e1s sirven para otras pr\u00e1cticas al margen de tragos, bocados y tertulias, mucho mejor: por aqu\u00ed somos partidarios de la felicidad en cualquiera de sus manifestaciones. Y aunque el santo de los enamorados traiga de antiguo esa molesta sensaci\u00f3n de venir apadrinado por <strong>El Corte Ingl\u00e9s<\/strong> e inventos semejantes, tambi\u00e9n supone una coartada estupenda para ponerse cursis y tener alg\u00fan detalle con nuestros corazones, que dir\u00eda la <strong>Igartiburu<\/strong>. De paso, se contribuye a dinamizar la actividad del sector hostelero, que ha encontrado en esta y otras efem\u00e9rides la excusa perfecta para abrillantar la m\u00e1quina registradora. As\u00ed que como sentenci\u00f3 <strong>Gabinete Caligari<\/strong>, cuyo estupendo disco con estupenda portada debida al genio de <strong>El Hortelano<\/strong> ilustra esta entrada, este fin de semana llega la hora de abandonarse al calor del amor en un bar. Y hasta lueguito, corazones.<\/p>\n<p>P.D. Por contratiempos de salud felizmente superados no pude acudir el mi\u00e9rcoles a la celebraci\u00f3n de los<strong> 30 a\u00f1os del Caf\u00e9 Bret\u00f3n<\/strong>, aniversario convertido en una suerte de homenaje a su ide\u00f3logo principal, el caballero <strong>Colo Cort\u00e9s<\/strong>. As\u00ed que no pude brindar por otros 30 a\u00f1os de exitosa vida ni incluir mi r\u00fabrica en el libro de firmas creado a tal efecto, laguna que espero subsanar cualquier tarde de \u00e9stas. De modo que aprovecho esta entrada para sumarse a los un\u00e1nimes parabienes para festejar la dichosa trayectoria de un bar que ha aparecido ya unas cuantas veces en este blog. Entre otras, cuando se le concedi\u00f3 el t\u00edtulo oficioso de mejor bar de Logro\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguna vez me he preguntado (supongo que en pleno aburrimiento) cu\u00e1ndo nacen los logro\u00f1eses. 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