{"id":477,"date":"2015-04-17T15:38:55","date_gmt":"2015-04-17T15:38:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=477"},"modified":"2015-04-17T15:38:55","modified_gmt":"2015-04-17T15:38:55","slug":"bares-con-banda-sonora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/04\/17\/bares-con-banda-sonora\/","title":{"rendered":"Bares con banda sonora"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/04\/sierra-hez.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-478\" title=\"Bar Sierra de la Hez, en la calle Traves\u00eda de Laurel. Foto de Miguel Herreros\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/04\/sierra-hez.jpg\" alt=\"Bar Sierra de la Hez, en la calle Traves\u00eda de Laurel. Foto de Miguel Herreros\" width=\"600\" height=\"493\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/04\/sierra-hez.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/04\/sierra-hez-300x247.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los a\u00f1os tiernos de nuestra mocedad,<strong> los bares logro\u00f1eses<\/strong> aparentaban una condici\u00f3n f\u00fanebre que s\u00f3lo desment\u00eda la gracia de sus due\u00f1os o de sus camareros o de sus parroquianos habituales. Si no reun\u00edan ninguna de estas circunstancias, penetrar en su interior serv\u00eda s\u00f3lo para confirmar ese mismo aire trist\u00f3n que ofrec\u00eda visto desde la entrada. Entre los elementos de que contribuian a garantizar una atm\u00f3sfera tan sombr\u00eda en aquellos primeros bares donde uno se destet\u00f3 como cliente figuraba la ausencia total de <strong>m\u00fasica<\/strong>, lo cual entonces amputaba tambi\u00e9n la posibilidad de cierto confort ambiental: estoy hablando de la era anterior al imperio del decibelio agresivo. Como m\u00e1ximo, un transistor retransmit\u00eda las radionovelas de la tarde, lo cual contribu\u00eda poderosamente a forjar ese aroma tan parecido al de un ata\u00fad. Bares mustios, sin apenas pinchos en la barra, decorados con escasa ambici\u00f3n y adictos al vino de garraf\u00f3n. Bares sin poses\u00eda, o con un rara poes\u00eda. Bares, todos ellos, sin m\u00fasica.<\/p>\n<p>En contraste, voces llegadas de provincias vecinas hablaban de otro tipo de bares. Bares con cierta vocaci\u00f3n de estilo, cuya oferta estrictamente hostelera se combinaba con alicientes desconocidos por <strong>Logro\u00f1o<\/strong>: por ejemplo, que ellos si dispon\u00edan de m\u00fasica. M\u00fasica juvenil, pensada para capturar a la clientela adolescente. M\u00fasica que acab\u00f3 por llegar a nosotros, inundando hasta los bares de la <strong>calle Laurel<\/strong>, entre otras conquistas. Ten\u00eda cierta l\u00f3gica, cierta justicia po\u00e9tica: por aquel tiempo acababa de fallecer <strong>Carmen Medrano<\/strong>, uno de los tres v\u00e9rtices del grupo que hab\u00eda inmortalizado aquel himno tan logro\u00f1\u00e9s,<a title=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2sDuir-3OnA\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=2sDuir-3OnA\" target=\"_blank\"> &#8216;De lunes a s\u00e1bado&#8217;<\/a>, canci\u00f3n que inclu\u00eda la estrofa c\u00e9lebre: \u201cDe la calle San Juan, a la calle Laurel\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed que la calle Laurel ya ten\u00eda su canci\u00f3n y adem\u00e1s m\u00fasica en los bares. En realidad, esto de la m\u00fasica era pura cirug\u00eda est\u00e9tica, no lo esencial. Quiere decirse que merced a otros atributos m\u00e1s decisivos hab\u00eda entrado la modernidad en nuestros locales predilectos, adoptando en alg\u00fan caso la forma de los<strong> 40 Principales<\/strong>. Hubo quien aprovech\u00f3 esa puerta abierta por los gorgoritos del grupo de moda para dotarse de su propio plan de negocio con una perspectiva a\u00fan m\u00e1s ambiciosa, donde la m\u00fasica no fuera un ingrendiente secundario sino el principal, de modo que empezaron a menudear los bares donde la oferta musical ejerc\u00eda como el atractivo clave, el im\u00e1n que atra\u00eda a su clientela.<\/p>\n<p>En aquellos bares, no se trataba tanto de tomar un trago sino de tomarlo mientras los bafles atronaban con las canciones del grupo que se llevara entonces o de aquellos temas convertidos en banderas que ayudaban a configurar la conciencia de toda una generaci\u00f3n. As\u00ed ocurri\u00f3, pienso, con el <strong>Merl\u00edn<\/strong> y otro tanto con el <strong>Tifus<\/strong>, local que contaba con el aliciente igualmente musical de que sus due\u00f1os algo ten\u00edan que ver con aquel combo tan a\u00f1orado llamado <strong>Obras P\u00fablikas<\/strong>. As\u00ed que sorprenderse ahora como nos sorprendimos entonces cuando ingres\u00e1bamos en un bar y sonaba la m\u00fasica en su interior tiene un aire bastante camp. Cierto que en demasiadas ocasiones preferir\u00edamos el modelo antiguo: que la m\u00fasica desapareciera (o al menos bajara el volumen a un nivel decente) para que su lugar fuera ocupado por la ch\u00e1chara propia de quienes van de bares a compartir confidencias. Pero las incomodidades que depara la contaminaci\u00f3n ac\u00fastica no desaniman a los due\u00f1os de bares de Laurel y similares, as\u00ed que la m\u00fasica sigue haciendo tanta compa\u00f1\u00eda como en los bares de copas, donde se pone a prueba cada fin de semana la misteriosa relaci\u00f3n entre la ingesta de destilados y los sones que nos avasallan por los altavoces.<\/p>\n<p>M\u00e1s enigm\u00e1tica y m\u00e1s gloriosa resulta la presencia de banda sonora en locales como el retratado arriba por Miguel Herreros: el<strong> Sierra de la Hez<\/strong>, cuyo due\u00f1o despacha su muy rica oferta en encurtidos (gloria a la gilda y al pepinillo en vinagreta) con un estupendo cat\u00e1logo de vinos, amenizando de paso a la clientela con los temas que expulsa el aparato instalado en retaguardia, pr\u00f3digo en el supersonido de los 70 e incluso m\u00e1s all\u00e1, puesto que garantiza ese tipo de felicidad tontorrona propia de encadenar en un mismo bucle antiguos himnos de <strong>Siniestro Total<\/strong> con los \u00e9xitos de <strong>Jos\u00e9 V\u00e9lez<\/strong>, <strong>Mar\u00eda Ostiz<\/strong> y otros incunables. Me sugiri\u00f3 una voz amiga que le dedicara unas l\u00edneas y cumplo de esta manera mi promesa con sumo agrado, pensando en los d\u00edas en que acompa\u00f1ar nuestros vinos con alguna de nuestras canciones favoritas nos parec\u00eda cosa imposible.<\/p>\n<p>Y es tambi\u00e9n un placer que esta cavilaci\u00f3n en torno a los bares de Logro\u00f1o y la m\u00fasica coincida con otro hallazgo: el tema que el cantante riojano<strong> Isaac Miguel<\/strong> dedica a la cale Laurel. Mejor dicho, dedic\u00f3 hace a\u00f1os: ocurre que mi perfeccionable cultura musical no hab\u00eda reparado en \u00e9l hasta ahora. Mis disculpas y este video, donde el cantante antes conocido como el solista de Rene confiesa lo que todo logro\u00f1\u00e9s alguna vez habr\u00e1 pensado:<a title=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=gpd6PuHiLgY\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=gpd6PuHiLgY\" target=\"_blank\"> &#8220;Hoy voy a la calle Laurel a ponerme contento&#8221;<\/a>. \u00a0Quien lo quiera escuchar en directo, ah\u00ed lo tiene: este s\u00e1bado, d\u00eda 18, a las 22.30 horas en el <strong>Menhir<\/strong> de Logro\u00f1o.<\/p>\n<p>P.D. Sobre c\u00f3mo algunos bares agreden a su clientela con la m\u00fasica que nadie pide y que acaba ejerciendo de molesto taladro en el pabell\u00f3n auditivo ya escrib\u00ed en la <a title=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/06\/28\/bares-el-ruido-y-el-frio\/ \" href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2014\/06\/28\/bares-el-ruido-y-el-frio\/ \" target=\"_blank\">entrada <\/a>que aqu\u00ed adjunto. No es el caso de los bares mencionados arriba: en el caso concreto del Sierra de la Hez ocurre justo al contrario, porque propone en realidad una delicada manera de acompa\u00f1ar viandas y tragos con una banda sonora inmarcesible. Y de paso, garantiza un provechoso repaso a la m\u00fasica de la era yey\u00e9, con la que algunos seguimos estando en deuda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En los a\u00f1os tiernos de nuestra mocedad, los bares logro\u00f1eses aparentaban una condici\u00f3n f\u00fanebre que s\u00f3lo desment\u00eda la gracia de sus due\u00f1os o de sus camareros o de sus parroquianos habituales. 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