{"id":513,"date":"2015-06-13T15:51:36","date_gmt":"2015-06-13T15:51:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=513"},"modified":"2015-06-13T15:51:36","modified_gmt":"2015-06-13T15:51:36","slug":"londres-en-sus-pubes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/06\/13\/londres-en-sus-pubes\/","title":{"rendered":"Londres en sus pubes"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/06\/pub.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-514\" title=\"Pub The Holy Bush, en el barrio londinense de Hampstead\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/06\/pub.jpg\" alt=\"Pub The Holy Bush, en el barrio londinense de Hampstead\" width=\"340\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/06\/pub.jpg 340w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/06\/pub-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Nos vamos de excursi\u00f3n. Como suele ser norma, <strong>Logro\u00f1o en sus bares<\/strong> desmiente su nombre y as\u00ed como antes peregrin\u00f3 por <strong>La Rioja<\/strong> (y visit\u00f3 los amados bares de <strong>Cenicero<\/strong>) y resto de <strong>Espa\u00f1a<\/strong> (<strong>Madrid, Le\u00f3n, Soria<\/strong>, entre otros destinos), hoy protagoniza su primera expedici\u00f3n extranjera: el viaje reciente de dos compa\u00f1eros hacia la capital del antiguo Imperio brit\u00e1nico me ha refrescado la memoria, que es casi tanto decir como el coraz\u00f3n. Porque uno lleva <strong>Londres<\/strong> dentro de su yo m\u00e1s \u00edntimo&#8230; incluso desde antes de aterrizar por primera vez en sus calles. Que ya tiene m\u00e9rito amar algo sin conocer ese algo.<\/p>\n<p>Lo cual significa que desde cr\u00edo quien esto firma estaba loquito por todo lo que oliera a <strong>Inglaterra<\/strong>. Desde su f\u00fatbol hasta su rugby, incluyendo los hermosos estadios que albergan ambas disciplinas. Y su m\u00fasica, sus actores (ah, el estupendo Michael Caine) y sus actrices (la inolvidable Julie Christie), sus cabinas de tel\u00e9fono, sus autobuses de dos pisos, sus taxis, sus polic\u00edas de extravagantes sombreros&#8230; y sus pubs. Tambi\u00e9n llamados <strong>pubes<\/strong>. A uno le gustaban los <strong>pubs<\/strong> tambi\u00e9n antes de conocerlos, as\u00ed que una visitados comprob\u00f3 que conocerlos es amarlos. Porque la atm\u00f3sfera que en ellos habita es genuina, irrepetible. Porque la costumbre de abrevar tanto en su interior como en sus alrededores es una hermosa manera de hermanamiento entre clientes, as\u00ed como un estupendo itinerario para iniciarse en la ingesta de cerveza y sus evocadoras denominaciones: lager, bitter, brown, India pale&#8230;<\/p>\n<p>El pub en realidad debe interpretarse como un term\u00f3metro de la vida en Londres: en una sociedad tan adicta a la estratificaci\u00f3n por clases, los pubs se dividen seg\u00fan esa misma l\u00f3gica, de modo que hay pubs y pubs porque, en efecto, siempre ha habido clases. Un observador curioso podr\u00e1 determinar qu\u00e9 tipo de clientela acude a cada uno en funci\u00f3n de factores como la vestimenta, la inclusi\u00f3n de mujeres entre la parroquia (m\u00e1s com\u00fan entre los pubs m\u00e1s top, que dir\u00eda Mr. Mou, vecino por cierto de esa ciudad) y alg\u00fan detalle adicional. Por ejemplo, yo he notado que los ricos se r\u00eden m\u00e1s: esos pij\u00edsimos londinenses que salen del curro en la <strong>City<\/strong> tras mover por el orbe unos cuantos milloncejos a trav\u00e9s del \u00e9ter no pueden contener la risa. Su euforia desencorbatada, su manera de celebrar el \u00e9xito de la \u00faltima operaci\u00f3n, la desenvoltura con que se piden otra pinta&#8230; Poco que ver con el cliente taciturno del pub de arrabal, que consume su jarra mirando al techo, habla entre dientes y s\u00f3lo se anima si en la omnipresente televisi\u00f3n gana su caballo favorito.<\/p>\n<p>Superadas no obstante algunas de las peculiaridades del pub, empezando por el idioma, para cualquier espa\u00f1olito ingresar en cualquiera de ellos es ingresar sin embargo en territorio amigo. Pocos locales se parecen m\u00e1s a nuestro querido bar de barrio, porque re\u00fane esa misma condici\u00f3n de faro ciudadano y se nutre de una id\u00e9ntica clientela por lo asidua y fiel, una clientela que genera esa clase de confraternizaci\u00f3n entre camarero y parroquiano tan cara a este blog, Una vocaci\u00f3n de permanencia que se ilustra en el largo tiempo que gran parte de tales pubs lleva enraizado en la calle que lo acoge. Y, adem\u00e1s, son bonitos: quiere decirse que el pub ingl\u00e9s, luego tan imitado, posee un cierto estilo, una decoraci\u00f3n peculiar, vintage desde antes de que existiera el concepto vintage. Es decir, cuando lo antiguo era realmente aut\u00e9ntico: un espacio nacido para disfrutar de la cerveza tirada con habilidosa mano (y menos fresquista que en Espa\u00f1a, como se sabe), para estirar la tertulia, para concederse un rato viendo pasar la vida solo o en compa\u00f1\u00eda de otros. Dios salve por lo tanto al pub: quienes paseen por Londres deber\u00e1n sin dudarlo visitar la larga lista de c\u00e9lebres museos, recorrer Harrods y saludar en mi nombre a la<strong> Reina Isabel<\/strong>, pero deber\u00e1n tambi\u00e9n incluir en su itinerario una visita al pub de la esquina para comprobar que los seres humanos nos parecemos m\u00e1s de lo que pensamos. Porque uno puede bautizarse como londinense con apenas tomar asiento en el taburete, reclamar su jarra, consumir su pinta y hacer lo que todos: mirar por la tele a ver si gana su caballo favorito.<\/p>\n<p>P.D. De mi primera visita a Londres tengo guardado un completo resumen de los pubs que fui conociendo, que en posteriores viajes he vuelto a recorrer: una ruta de alto contenido sentimental. Uno se recuerda m\u00e1s joven peregrinando de pub en pub, recordando los buenos ratos pasados, los descubrimientos ya superados porque dejaron de serlo&#8230; Los anoto aqu\u00ed por si alguien siente curiosidad: The Malrlborough Head, muy cerca de Oxford Street (en la calle North Audley); The Duke of York, tambi\u00e9n junto a Oxford Street, en Dering St.; Museum, obviamente frente al British; Red Lyon, junto a Picadilly, en Duke of Saint James St.; en la misma zona, The Argyl Arm (en Argyl St.); Marquis of Granby, al sur del Tam\u00e9sis (calle Dean Bradley, por Millbank); Marquis of Clanricarde, un pub de barrio en Sussex Gardens; y el divertido Hog in the Pound (literalmente, Cerdo en la libra), en la calle South Molton. De paso, aprovecho para reivindicar mi favorito, que conoc\u00ed a\u00f1os despu\u00e9s: se ubica en el amado barrio de Hampstead, en un escondido callej\u00f3n al que s\u00f3lo puede accederse preguntando a los vecinos&#8230; que tratar\u00e1n de despistar al turista como es tendencia en Londres. Superada las trampas, all\u00ed lo ve el improbable lector en la imagen que ilustra estas l\u00edneas: <strong>The Holy Bush<\/strong>, una belleza de garito que hubiera hecho feliz a Dickens.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos vamos de excursi\u00f3n. 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