{"id":529,"date":"2015-07-10T08:27:29","date_gmt":"2015-07-10T08:27:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=529"},"modified":"2015-07-10T08:27:29","modified_gmt":"2015-07-10T08:27:29","slug":"medio-cubata-el-regreso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/07\/10\/medio-cubata-el-regreso\/","title":{"rendered":"Medio cubata, el regreso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/iturbe-antiguo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-530\" title=\"Foto antigua de la pasteler\u00eda\/cafeter\u00eda Iturbe, en la calle Vara de Rey de Logro\u00f1o\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/iturbe-antiguo.jpg\" alt=\"Foto antigua de la pasteler\u00eda\/cafeter\u00eda Iturbe, en la calle Vara de Rey de Logro\u00f1o\" width=\"600\" height=\"376\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/iturbe-antiguo.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/iturbe-antiguo-300x188.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un comentario en este <strong>blog<\/strong> a prop\u00f3sito de una entrada anterior sobre la<strong> cafeter\u00eda\/pasteler\u00eda Iturbe<\/strong> me hizo a\u00f1orar el pasado aquel en que tomarse <strong>media consumici\u00f3n<\/strong> era un h\u00e1bito frecuente. Media consumici\u00f3n: hoy lo cuentas y da risa. Pero en nuestra mocedad era moneda com\u00fan. Y es pertinente la met\u00e1fora porque todo se reduc\u00eda a eso, a las monedas. Mejor dicho, a su escasez. Como no menudeaban precisamente las pesetas en nuestros bolsillos, de modo que ni siquiera necesit\u00e1bamos billeteras (puesto que carec\u00edamos, en efecto, de billetes), el empresariado hispano dispon\u00eda de ofertas &#8216;ad hoc&#8217; (me encanta esta expresi\u00f3n) adaptadas en consecuencia a ese generalizado paisaje de austeridad.<\/p>\n<p>De modo que en alg\u00fan estanco o en ciertos puestos ambulantes era posible, mientras nos crec\u00edan las primeras espinillas, hacerse con <strong>cigarrillos por unidades<\/strong>. Fumar era un vicio, s\u00ed, pero sobre todo era un vicio caro: cualquier econom\u00eda no se lo pod\u00eda permitir. Desde luego, el paquete (con perd\u00f3n) era propio de gente con posibles. Exig\u00eda cierta capacidad de ahorro lejos de nuestras posibilidades, as\u00ed que o lo sisabas en casa o te hac\u00edas con los pitillos de uno en uno.<\/p>\n<p>He ido olvidando d\u00f3nde se despachaba esa mercanc\u00eda, pero no me extra\u00f1ar\u00eda que fuera en aquellos inolvidables recreativos donde nos iniciamos en pecaminosas costumbres: la nicotina, por supuesto, pero tambi\u00e9n el futbol\u00edn (emtonces, todav\u00eda sin mosca), la m\u00e1quina <strong>flipper<\/strong> (que aprendimos a manipular para ganarnos una partida extra&#8230; salvo que apareciese la palabra maldita, <strong>tilt<\/strong>) o el rock and roll versi\u00f3n gramola. Una religi\u00f3n que me tuvo entre sus fieles all\u00e1 en el Pleistoceno, usuario como tantos logro\u00f1eses hijos del<strong> colegio San Jos\u00e9<\/strong> de los billares de <strong>Nico<\/strong>, en cuya m\u00e1quina musical (tambi\u00e9n denominada <strong>juke box<\/strong>) si cierro hoy los ojos a\u00fan creo ver a ciertas chavalas colocando su disco favorito en su postura favorita: dec\u00fabito prono. Y yo ya me entiendo.<\/p>\n<p>Ocurr\u00eda otro tanto en el \u00e1mbito hostelero: que tambi\u00e9n la mercanc\u00eda se ofrec\u00eda en formato minimal. A medida que uno empezaba a fumar, la edad exig\u00eda otros h\u00e1bitos. Y uno de esos peajes reclamaba nuestra presencia en los primeros bares, de donde no era extra\u00f1o que fu\u00e9ramos desalojados en cuanto los mayores de ambos lados de la barra detectaban nuestra presencia y nos ense\u00f1aban majestuosamente la puerta: no, no \u00e9ramos mayores de edad. Ni siquiera val\u00eda la pena ense\u00f1ar el carn\u00e9, del que tal vez incluso carec\u00edamos: nuestra p\u00e1rvula jeta evitaba ese trance. Un trago que tambi\u00e9n hab\u00eda que franquear cuando tocaba ir al cine a una pel\u00edcula vetada para <strong>menores de 18 a\u00f1os<\/strong>: m\u00e1s o menos como ahora. As\u00ed que a medida que avanzaba la pelusa en el bigote, se retiraba el acn\u00e9 y se nos pon\u00eda voz de tenor empez\u00f3 a tener sentido echarle algo de morro, acodarse en la barra elegida y pedirse&#8230; un mosto. Cinco pesetas. Una limonada, un <strong>Cacaolat<\/strong> si eras muy moderno (y el due\u00f1o del bar comprend\u00eda de qu\u00e9 estabas hablando) o alg\u00fan bebedizo tipo gaseosa o aquel invento llamado <strong>jariguay<\/strong>, palabra inolvidable: el alcohol estaba prohibido no s\u00f3lo en los garitos, sino tambi\u00e9n en casa. Con alguna salvedad: aquellos peculiares<strong> bocadillos de vino con az\u00facar<\/strong> que formaron parte de la merienda para m\u00e1s de una generaci\u00f3n de riojanitos.<\/p>\n<p>Se entender\u00e1 que por lo tanto menudease entonces en nuestra vida la consumici\u00f3n partida por la mitad, que admit\u00eda dos versiones: o bien te ped\u00edas una entera y compart\u00edas tragos y tarifa con alg\u00fan miembro de la cuadrilla o bien la reclamabas as\u00ed. Media t\u00f3nica con hielo, como me recordaba el amigo <strong>C\u00e9sar Cantabrana<\/strong> abriendo sin quererlo el ba\u00fal de estos recuerdos. Eran, como bien rememora, los tiempos del Iturbe de <strong>Vara de Rey<\/strong>, cuando esa p\u00f3cima costaba apenas 7 pesetas (que hab\u00eda que sudar para reunirlas, ojo); unos a\u00f1os m\u00e1s adelante, ese mismo brebaje encarec\u00eda su precio porque le a\u00f1ad\u00edamos algo de alcohol (un golpe de ginebra <strong>Fockink<\/strong>, por ejemplo) puesto que empez\u00e1bamos a afeitarnos y ve\u00edamos cercana la hora de hacer la mili. Sonaba la hora no tanto del cubata como del <strong>medio cubata<\/strong>, nuestro trago predilecto.<\/p>\n<p>Quiere decirse que nos hab\u00edamos hecho mayores, m\u00e1s o menos. Lo cual signific\u00f3 en esta Espa\u00f1a m\u00eda, esta Espa\u00f1a nuestra, que nos volvimos locos. Por alg\u00fan misterioso pasadizo entraba dinero que desment\u00eda aquellos tiempos tan grises y nos lanzamos a esa piscina del consumismo donde a\u00fan chapoteamos. Donde pedirse como era norma un medio cubata no s\u00f3lo parece una ordinariez, propia de gente pobretona y humilde, sino un anacronismo: para empezar, ning\u00fan camarero te entiende. Hice hace un par de a\u00f1os la prueba porque llevaba encima unas cuantas copas y s\u00f3lo me apetec\u00eda media: en la barra de ese bar que no citar\u00e9 a\u00fan se est\u00e1n riendo. Yo, sin embargo, pienso que esos d\u00edas volver\u00e1n y no ser\u00e1 nada malo. Espero que signifique que hemos recobrado la cordura. Porque no creo que suponga que nos hemos metido en la m\u00e1quina del tiempo y reaparecido en Iturbe, viendo a Cantabrana y pandilla ligar con las chicas de las <strong>Escolapias<\/strong> y la <strong>Ense\u00f1anza<\/strong> (o al menos intentarlo) mientras se toman ese combinado tan camp: media t\u00f3nica con hielo y lim\u00f3n.<\/p>\n<p>P.D. Gracias a esa entrada en torno a Iturbe, otro habitual lector, el querido logro\u00f1\u00e9s\u00a0<strong>V\u00edctor Rubio<\/strong>, me informa desde Bilbao de la existencia de un Iturbe anterior al de Vara de Rey, que fue el primero que uno conoci\u00f3. Se nota que es bastante mayor que yo porque se confiesa cliente de aquel local primigenio, ubicado en avenida de La Rioja, m\u00e1s o menos donde ahora se alza el Banco Santander. Tambi\u00e9n ignoraba una especialidad salada de la casa, sus al parecer suculentos <strong>emparedados<\/strong>. Seg\u00fan cuenta, mejores que los de Cibeles. Cosa que me permito dudar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Un comentario en este blog a prop\u00f3sito de una entrada anterior sobre la cafeter\u00eda\/pasteler\u00eda Iturbe me hizo a\u00f1orar el pasado aquel en que tomarse media consumici\u00f3n era un h\u00e1bito frecuente. Media consumici\u00f3n: hoy lo cuentas y da risa. 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