{"id":538,"date":"2015-07-24T07:56:06","date_gmt":"2015-07-24T07:56:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=538"},"modified":"2015-07-24T07:56:06","modified_gmt":"2015-07-24T07:56:06","slug":"bares-de-un-barrio-joven-y-fresco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/07\/24\/bares-de-un-barrio-joven-y-fresco\/","title":{"rendered":"Bares de un barrio joven y fresco"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/siete-infantes.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-539\" title=\"Participantes en una edici\u00f3n de Riojano, Joven y Fresco, en el barrio logro\u00f1\u00e9s de Siete Infantes\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/siete-infantes.jpg\" alt=\"Participantes en una edici\u00f3n de Riojano, Joven y Fresco, en el barrio logro\u00f1\u00e9s de Siete Infantes\" width=\"1600\" height=\"2400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/siete-infantes.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/siete-infantes-200x300.jpg 200w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/siete-infantes-768x1152.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/07\/siete-infantes-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"(max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Llega el reportero a la redacci\u00f3n y sin tomar siquiera asiento, su jefa le espeta: \u201cA <strong>Siete Infantes<\/strong>\u201d. \u00bfC\u00f3mo? \u201cS\u00ed, a Siete Infantes. Est\u00e1n dando hoy las primeras licencias de ocupaci\u00f3n\u201d. \u00bfSiete Infantes? \u00bfQu\u00e9 es eso? Y, sobre todo, \u00bfd\u00f3nde cae? Nuestro hombre prefiri\u00f3 disimular su ignorancia, como tantas veces. March\u00f3 tarifando del peri\u00f3dico y se busc\u00f3 la vida: vaya a usted a saber d\u00f3nde est\u00e1 Siete Infantes, as\u00ed que una llamada al concejal de confianza le pone sobre la pista. Donde los <strong>Golem<\/strong>, le explica. Vueltas y m\u00e1s vueltas: en ese p\u00e1ramo no hab\u00eda rastro de huella humana aquella ma\u00f1ana. Bloques y m\u00e1s bloques despoblados, ning\u00fan coche ocupando las infinitas plazas de aparcamiento y una vaga intuici\u00f3n: tal vez all\u00ed, al doblar la esquina&#8230; Bingo: un grupito de t\u00e9cnicos municipales, jefes de obra y futuros vecinos se arracima en torno a un portal, teorizando sobre no s\u00e9 qu\u00e9 secretos de la cota cero. \u201cPerdonen, \u00bfesto es Siete Infantes?\u201d, pregunta el intruso. El grupito asiente y sigue a lo suyo. Bienvenido al <strong>nuevo Logro\u00f1o<\/strong>.<\/p>\n<p><span>La escena ocurri\u00f3 a principios de los a\u00f1os 90. El redactor, el mismo que ahora escribe estas l\u00edneas, conoci\u00f3 de semejante y misteriosa forma esa esquina de la ciudad, donde cierto arquitecto municipal le hab\u00eda hablado de una prometedora pasarela de madera fabricada en Suiza, preparada para viajar con destino al enigm\u00e1tico <strong>parque de San Miguel<\/strong>, paraje del nuevo barrio que uno ni siquiera sab\u00eda situar en el mapa de su ciudad. Unos d\u00edas despu\u00e9s volvi\u00f3 por Siete Infantes para otro reportaje: le hab\u00edan avisado de que se ocupaba aquella tarde el monumental <strong>edificio del IRVI<\/strong> que ocupaba (y ocupa) toda una manzana, acontecimiento que no quiso perderse. Cientos de vecinos tomaban de repente posesi\u00f3n de sus casas, como si invadieran un pueblo abandonado que hac\u00edan suyo: como colonos, con la misma fiebre de los pioneros del Far West. <\/span><\/p>\n<p><span>Luego fueron llegando El Cubo, El Arco, Valdegastea&#8230; Madre de Dios y San Jos\u00e9 renovaron su fisonom\u00eda, Logro\u00f1o salt\u00f3 la Circunvalaci\u00f3n hacia Los Lirios, tambi\u00e9n Yag\u00fce,Varea y La Estrella pasaron por el quir\u00f3fano, naci\u00f3 Cascajos&#8230; Pero de todos esos barrios de la periferia aquel donde un reportero primerizo en informaci\u00f3n logro\u00f1esa se destet\u00f3 fue en Siete Infantes, de modo que regresar sobre sus pasos hoy le rejuvenece. Sucede con ocasi\u00f3n de cada cita con el <strong>Riojano, Joven y Fresco<\/strong> que alberga ese sector de la ciudad, as\u00ed como con otras expediciones, que sirven para confirmar que la vida inunda el barrio&#8230; incluida la vida hostelera.<\/span><\/p>\n<p><span>Valga por lo tanto este largo pre\u00e1mbulo para confirmar que hay bares en Logro\u00f1o lejos del centro. Bares atractivos, con buen servicio y una oferta complementaria a los de siempre. Bares donde se obra el prodigio de reencontrarse con la segunda generaci\u00f3n de veteranos del oficio, como Emiliano, hijo del gran Emiliano (valga la redundancia) de quien uno se confiesa seguidor desde que defend\u00eda el bar de Cantabria hasta que se hizo una leyenda logro\u00f1esa en el T\u00edvoli. Su bar se llama<strong> La Tarasca<\/strong> y es un espect\u00e1culo: desde la profesionalidad que uno observa en estos camareros de toda la vida a quienes Baco bendiga, a los suculentos bocados que despacha en su barra a un ritmo incesante, barriendo todos los tramos horarios. Algo semejante ocurre en el cercano <strong>Dover<\/strong>, de inacabable terraza desbordante de p\u00fablico e incesante ocupaci\u00f3n, gestionado tambi\u00e9n con semejante profesionalidad, o en el elegante Amalur. <\/span><\/p>\n<p><span>Porque en Siete Infantes hay bares porque hay p\u00fablico: el barrio cuenta con una ancha poblaci\u00f3n formada por miles de logro\u00f1eses a quienes da servicio esta panoplia de locales con muy buena pinta. Por ejemplo, el jamonero <strong>Jabugo<\/strong>, donde uno cat\u00f3 por primera vez esa exquisitez llamado secreto ib\u00e9rico, as\u00ed que nunca lo olvidar\u00e1, o unos cuanto m\u00e1s: es el caso del <strong>Museum<\/strong>, donde Basi ofrece muestras del talento hostelero que ya despleg\u00f3 cerca de esta casa, en el Monterrey. <\/span><\/p>\n<p><span>Otra segunda generaci\u00f3n de camareros, otro bar que merece la pena, otro barrio que engrandece Logro\u00f1o. Un barrio joven y fresco que le rejuvenece a uno: cuando vuelve a pasear por sus calles, se mete en la m\u00e1quina del tiempo y se vuelve a ver a s\u00ed mismo, libreta en ristre, preguntando a unos ind\u00edgenas si ese desierto se llama Siete Infantes. Pensando en cu\u00e1ndo alguna mano amiga har\u00eda el favor de abrir un bar por all\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span>P.D. Este blog se toma vacaciones como suele. As\u00ed que desea a sus improbables lectores refrescantes tardes de hamaca y lectura, chapoteos varios, epifan\u00edas caniculares y provechosas excursiones. Y aprovecha para rendir tributo a un convecino desaparecido hace unos d\u00edas: el distinguido jurista logro\u00f1\u00e9s<strong> Conde-Pumpido<\/strong>, quien apareci\u00f3 por aqu\u00ed en su condici\u00f3n de miembro de la <strong>tertulia del Carlton<\/strong>, que pierde a uno de sus se\u00f1eros efectivos. Cada d\u00eda se har\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil a sus antiguos contertulios seguir jugando a los chinos&#8230; Asi que en su honor, derramo esta sincera l\u00e1grima sobre la arena. Una l\u00e1grima que cay\u00f3 en la arena de la costa amalfitana.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Llega el reportero a la redacci\u00f3n y sin tomar siquiera asiento, su jefa le espeta: \u201cA Siete Infantes\u201d. \u00bfC\u00f3mo? \u201cS\u00ed, a Siete Infantes. 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