{"id":54,"date":"2013-01-11T10:08:37","date_gmt":"2013-01-11T10:08:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=54"},"modified":"2013-01-11T10:08:37","modified_gmt":"2013-01-11T10:08:37","slug":"los-bares-bizarros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/01\/11\/los-bares-bizarros\/","title":{"rendered":"Los bares bizarros"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/01\/iturza.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-55\" title=\"Entrada al bar Iturza, esta misma semana, seg\u00fan la c\u00e1mara de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/01\/iturza.jpg\" alt=\"Entrada al bar Iturza, esta misma semana, seg\u00fan la c\u00e1mara de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"622\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/01\/iturza.jpg 622w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/01\/iturza-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 622px) 100vw, 622px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un corresponsal me advirti\u00f3 hace tiempo de que el uso que yo atribu\u00eda al adjetivo tan de moda, <strong>bizarro<\/strong>, era incorrecto. Lo comprob\u00e9 en la <strong>RAE<\/strong> y conclu\u00ed que llevaba raz\u00f3n. Bizarro, advierte la Academia, significa valiente en su primera acepci\u00f3n y generoso, l\u00facido o espl\u00e9ndido en una segunda entrada. De unos a\u00f1os a esta parte, bizarro es sin embargo una palabra que se adjudica a algo m\u00e1s indefinible: personas, cosas o conductas un pelo fuera de lo normal, singulares. Con una singularidad, a\u00f1ado yo, como de otra \u00e9poca, cercana al casticismo. Un punto ca\u00f1\u00ed. Por eso hablamos a veces de bares bizarros: aquellos que funcionan como una m\u00e1quina del tiempo y te transportan a un momento de la historia ajeno al com\u00fan de los presentes d\u00edas, pero al mismo tiempo muy vigente.<br \/>\nLos bares bizarros de <strong>Logro\u00f1o<\/strong> siempre ser\u00e1n para m\u00ed por lo tanto las veteranas barras de la <strong>calle Mayor<\/strong>. Es decir, no aquellos garitos contra los que hoy se empotra la clientela m\u00e1s joven en las noches del fin de semana, que han transformado la calle hasta dejarla irreconocible para unos cuantos entre quienes me incluyo. No, los bares bizarros son aquellos otros cuya parroquia envejece con ellos y mantiene una extra\u00f1a lealtad a los antiguos h\u00e1bitos y tradiciones. De ah\u00ed su encanto.<br \/>\nHacia los primeros 80, nadie con menos de 30 a\u00f1os se daba una vuelta por la Mayor, de modo que descubrir aquellos bares donde se aparcaba la generaci\u00f3n de nuestros padres y abuelos tuvo algo de epifan\u00eda. Lo he contado aqu\u00ed en la entrada dedicada al <strong>Moderno<\/strong>: uno sal\u00eda por la puerta trasera que daba al restaurante <strong>La Bombilla<\/strong> y de repente se le abr\u00eda un mundo desconocido, con bares an\u00f3nimos e intercambiables que sin embargo eran tambi\u00e9n al mismo tiempo \u00fanicos en su condici\u00f3n. Supervivientes de cuando la calle contaba con mucha m\u00e1s vida, vida vecinal y vida comercial, vida por supuesto hostelera. La ronda sol\u00eda empezar en el <strong>Iturza<\/strong>, se deten\u00eda en un bar situado enfrente cuyo nombre he olvidado, cruzaba de nuevo la acera para una parada en el <strong>Bret\u00f3n<\/strong> y conclu\u00eda en el aleda\u00f1o <strong>Cuatro Calles<\/strong>, garito que dispon\u00eda de otros alicientes a\u00f1adidos a la trasiega de alcohol: su due\u00f1o, que era pelirrojo y tanto nos recordaba al actor Danny Kaye (ya olvidado, supongo). Y, rareza m\u00e1xima, el tipo era del Bar\u00e7a, lo cual entonces representaba una extravagancia. Adem\u00e1s, reservaba en un rinc\u00f3n unas mesas para servir cazuelitas, otro exotismo en aquella \u00e9poca donde lo habitual eran bares sin ning\u00fan tipo de aliciente culinario.<br \/>\nSe except\u00faa, eso s\u00ed, el Iturza, que ofrec\u00eda el pincho m\u00e1s raro que yo recuerde: un huevo duro. Repito: un huevo duro. El due\u00f1o extra\u00eda de una nevera contempor\u00e1nea de Napole\u00f3n las bebidas y si la clientela le jaleaba, a veces aceptaba pelar el huevo duro luego de machacarlo \u00a1contra la frente! Se me saltan las l\u00e1grimas. Hoy todav\u00eda no puedo entrar en el Iturza sin refrescar esos prodigiosos d\u00edas, cuando quienes empez\u00e1bamos a afeitarnos pensamos que hab\u00eda una alternativa a la Laurel a poco que otra generaci\u00f3n explorase los viejos territorios del Logro\u00f1o de siempre. De hecho, poco despu\u00e9s se abri\u00f3 en la Mayor el primer bar \u2018moderno\u2019 que hizo bueno nuestro pron\u00f3stico: se llam\u00f3 <strong>La Costanilla<\/strong>, ya dispon\u00eda de una tapa digna de tal nombre (una zapatilla: esto es, una rebanada de pan con jam\u00f3n y tomate) y su estilo era definitivamente otro, m\u00e1s acorde con los nuevos tiempos que se avecinaban y que se concretar\u00edan luego en el vecino <strong>Tifus de Traves\u00eda de Santiago<\/strong>. Nada que ver con esos antros que fueron declinando con la excepci\u00f3n mentada del resucitado Iturza, que funciona hoy un poco como me parece que funcion\u00f3 en aquellos d\u00edas. Como una especie de faro del fin de los tiempos, orgulloso de su estirpe, el \u00faltimo bar de toda una \u00e9poca. Un bar que hace bueno el adjetivo bizarro. Valiente, generoso, l\u00facido, espl\u00e9ndido y tambi\u00e9n singular.<br \/>\nP.D. Esa antigua exploraci\u00f3n por la calle Mayor represent\u00f3 un descubrimiento de un pu\u00f1ado de bares que estaban ah\u00ed, esperando a que alguien los incorporase a la habitual ruta dips\u00f3mana. Un viaje que incluy\u00f3 alguna cata en el <strong>Negresco<\/strong>, ya mencionada en este blog, y la conquista para los nuevos usos juveniles de otro garito muy querido, el <strong>Tigre<\/strong>, con su (en efecto) hermosa cabeza de tigre disecada. Tambi\u00e9n dispon\u00eda de\u00a0 una estupenda <strong>juke box<\/strong>, una de las \u00faltimas de Logro\u00f1o, que me invit\u00f3 hace a\u00f1os a un escribir un relato corto publicado en una antolog\u00eda que editaba entonces <strong>Diario LA RIOJA<\/strong>. Cualquier d\u00eda lo traigo por aqu\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un corresponsal me advirti\u00f3 hace tiempo de que el uso que yo atribu\u00eda al adjetivo tan de moda, bizarro, era incorrecto. 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