{"id":554,"date":"2015-10-09T10:00:44","date_gmt":"2015-10-09T10:00:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=554"},"modified":"2015-10-09T10:00:44","modified_gmt":"2015-10-09T10:00:44","slug":"el-bar-de-la-hipica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/10\/09\/el-bar-de-la-hipica\/","title":{"rendered":"El bar de la H\u00edpica"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/hipica.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-555\" title=\"Imagen reciente del bar de la H\u00edpica, recogida en una publicaci\u00f3n de la propia sociedad\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/hipica.jpg\" alt=\"Imagen reciente del bar de la H\u00edpica, recogida en una publicaci\u00f3n de la propia sociedad\" width=\"543\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/hipica.jpg 543w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/hipica-300x227.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 543px) 100vw, 543px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nosotros \u00e9ramos de <strong>Cantabria<\/strong>. Cuando digo nosotros me incluyo a m\u00ed, al resto de mi familia y a diez mil personas m\u00e1s, lo cual abarcaba al universo de los llamados veraneantes: gentes llegadas en general del Pa\u00eds Vasco, en busca de un clima m\u00e1s seco para mejorar de sus diversas afecciones, que se encontraban en las piscinas de la llamada <strong>Sociedad<\/strong> <strong>Recreativa<\/strong> como el resto de socios, es decir, como en casa. O mejor que en casa, que al menos la m\u00eda carec\u00eda de piscina, front\u00f3n, tostadero y pistas de tenis. Tambi\u00e9n carec\u00edamos de Tomasa, la c\u00e9lebre encargada del guardarropa de mujeres, un as de la megafon\u00eda: &#8220;\u00c1ngel Nieto, que salga a retirar la moto, que la tiene mal aparcada&#8221;. Cantabria incorporaba a su irresistible oferta canicular, cuando los veranos duraban no menos de tres meses, bares de distinto signo: el central, ubicado en el coraz\u00f3n de su casa social y defendido por <strong>Emiliano<\/strong> y los <strong>Langarica<\/strong> (que ya han aparecido aqu\u00ed unas cuantas veces), as\u00ed como otro m\u00e1s peque\u00f1o que dur\u00f3 poco, vigilando la piscina denominada de ni\u00f1os, y algunas casetas distribuidas aqu\u00ed y all\u00e1. Por ejemplo, junto a la piscina mixta: entonces, las piscinas ten\u00edan sexo. Cosa que tambi\u00e9n ocurr\u00eda con los frontones.<\/p>\n<p>Hubo un tiempo, sin embargo, en que fue habitual la doble militancia: se pod\u00eda ser de Cantabria y de la H\u00edpica a la vez. De modo que se soslayaba as\u00ed la curiosa rivalidad que exist\u00eda entre ambas instalaciones, porque lo usual era lo contrario: que unos y otros asegurasen que la suya (su piscina) era la mejor y por lo tanto vetasen su ingreso en la piscina rival, competencia que se ampliaba tambi\u00e9n a las fenecidas piscinas del <strong>Cayaks<\/strong> all\u00e1 por Los Lirios, con una cuarta variante que recuerdo m\u00e1s minoritaria: el <strong>Adarraga<\/strong>. Con los a\u00f1os, hubo que decantarse y algunos tuvimos que renunciar a la felicidad que nos embargaba cada vez que cruz\u00e1bamos el Ebro, \u00edbamos a la H\u00edpica y nos ba\u00f1\u00e1bamos en sus piscinas, aunque lo mejor de esas incursiones era su bar: el bar de la H\u00edpica.<\/p>\n<p>Escribo el bar de la H\u00edpica y me suena una frase rara. Para los logro\u00f1eses menos veteranos, una explicaci\u00f3n previa: la<strong> Sociedad H\u00edpica Deportiva Militar<\/strong> era y es una instalaci\u00f3n ubicada en el norte de <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, colgada sobre el r\u00edo, propiedad entonces del <strong>Ej\u00e9rcito<\/strong> y, en consecuencia, destinada en teor\u00eda a albergar s\u00f3lo a quienes tuvieran algo que ver con la milicia. Ocurr\u00eda que, por el contrario, hacerse con su carn\u00e9 de socio resultaba bastante sencillo para la tropa civil, aunque se ten\u00eda que superar la extra\u00f1eza de ver por all\u00ed a los mozos vestidos de caqui formando parte de la plantilla. Otra extra\u00f1eza, que sin embargo ten\u00eda bastante sentido visto su origen militar, era que la H\u00edpica ten\u00eda de jefe superior a un mando del Ej\u00e9rcito, pero as\u00ed eran las cosas por Logro\u00f1o (y Espa\u00f1a entera, creo): todo era muy raro.<\/p>\n<p>De modo que ya estamos puestos en situaci\u00f3n: servidor se desplaza con el resto de la prole hasta la H\u00edpica, juega un rato al <strong>tenis<\/strong> en aquellas pistas lent\u00edsimas de tierra batida y decide refrescar el gaznate. Ah\u00ed lo tienen ustedes: el bar m\u00e1s bonito del mundo. O el <strong>bar de piscinas<\/strong> m\u00e1s bonito del mundo, mejor dicho. Al menos, as\u00ed nos lo parec\u00eda. Porque el club social era como todos, m\u00e1s o menos, sin grandeza alguna, pero resulta que alg\u00fan alma inquieta y talentosa decidi\u00f3 incorporar al edificio central un ala que penetraba en su entorno, dotarla de barra y servir los tragos y bocados a la clientela que se arracimaba en ba\u00f1ador, al aire libre.\u00a0Lo cual, como sabe bien quien haya probado esa experiencia, representa el ed\u00e9n para el cliente conspicuo y veraniego: hacerse con su sitio en la barra chorreando a\u00fan el meyba, atacar el porr\u00f3n de cerveza con gaseosa una vez recibido el permiso paterno y otear la magn\u00edfica vista que desde all\u00ed se obten\u00eda, con las cong\u00e9neres del otro sexo deambulando igual que uno, con el sucinto ba\u00f1ador por toda vestimenta.<\/p>\n<p>El permiso paterno era importante, trascendental, para esas tomas de decisiones, porque en realidad toda la familia viajaba hasta la H\u00edpica guiada, en efecto, por el jefe de la casa: a mi padre le gustaba m\u00e1s Cantabria, pero encontraba que esta barra que ilustra estas l\u00edneas gozaba de un encanto supremo. Nos transmiti\u00f3 su encendida predilecci\u00f3n por ella con tanta pasi\u00f3n que empez\u00f3 a hacerse habitual que en cuanto pon\u00edamos un pie en la H\u00edpica, lo primero era pasar por su barra exterior, hasta el punto de que he olvidado si alguna vez estuve dentro del bar. Supongo que s\u00ed, pero no importa: <strong>Logro\u00f1o en sus bares<\/strong> le deb\u00eda una visita a aquel paraje por donde no he vuelto a acercarme desde hace tiempo y porque as\u00ed reivindico de paso la importancia que los bares de las piscinas tuvieron en nuestras vidas.<\/p>\n<p>Unas vidas muy distintas a las de ahora. Uno sigue siendo socio de Cantabria, pero apenas asomo por all\u00ed y desde luego que el bar actual ya no es el que era porque no es el que recuerdo, el que me conquist\u00f3 el coraz\u00f3n. En <strong>Las Norias<\/strong> han tenido incluso problemas alg\u00fan a\u00f1o para dar con un abastecedor que se hiciera cargo de su bar, porque se ve que all\u00ed ya no se detecta el mismo negocio que hab\u00eda antes. Los h\u00e1bitos pasan, las modas se suceden, cambian las pautas de consumo. Sospecho que compartir con quienes nos preceden la extra\u00f1a belleza que caracterizaba a esas barras de las piscinas donde nos salieron las primeras espinillas supone un vano intento. Pero tambi\u00e9n habr\u00e1 quienes se pasearon alg\u00fan d\u00eda por la H\u00edpica y su barra exterior igual que quien esto firma, para ver pasar la vida. Y habr\u00e1 quienes tampoco olvidan aquel m\u00e1gico barullo (medio pop, medio camp) donde confraternizaban mayores y peque\u00f1os. Y habr\u00e1 quienes piensen como yo que alguna vez en ese bar se detuvo el tiempo.<\/p>\n<p>P.D. Apenas he vuelto a la H\u00edpica desde los primeros a\u00f1os 70. Mis visitas se han limitado posteriormente a quehaceres profesionales (la cobertura de su concurso h\u00edpico, <strong>infanta Elena<\/strong> incluida, en su etapa preMarichalar), que no exig\u00edan superar la barrera de entrada. Una ma\u00f1ana en que lo intent\u00e9, el soldado de guardia vet\u00f3 mi acceso, cosa que entend\u00ed. Entend\u00ed menos que no le conmovieran mis explicaciones: intentaba hacerle ver cu\u00e1n hermosa era la barra que aguardaba el fondo, la importancia que hab\u00eda tenido en mi mocedad, las ganas que ten\u00eda de volver a acodarme en ella. Inmutable, me ense\u00f1\u00f3 la puerta de salida: su dedo se\u00f1alaba hacia <strong>el bar de Julio<\/strong>. Lo cual no era mala opci\u00f3n. Aunque, desde luego, se trata de un local que carece de esa barra de la H\u00edpica donde la adolescencia local y sus mayores pudieron contemplar el mundo en ba\u00f1ador. Un mundo donde los tragos sab\u00edan a cloro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Nosotros \u00e9ramos de Cantabria. 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