{"id":558,"date":"2015-10-16T08:42:08","date_gmt":"2015-10-16T08:42:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=558"},"modified":"2015-10-16T08:42:08","modified_gmt":"2015-10-16T08:42:08","slug":"los-anos-del-posavasos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2015\/10\/16\/los-anos-del-posavasos\/","title":{"rendered":"Los a\u00f1os del posavasos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/las-vegas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-559\" title=\" \" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/las-vegas.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"817\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/las-vegas.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/las-vegas-220x300.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una reciente expedici\u00f3n a tierras andaluzas me llev\u00f3 a tropezarme con una especie que juzgaba extinguida del universo de bares, un elemento que sin embargo se hizo c\u00e9lebre all\u00e1 en el pleistoceno, cuando quien esto firma perpetr\u00f3 sus primeras incursiones en los garitos de confianza en compa\u00f1\u00eda de la mano paterna, que le guiaba hacia el maravilloso cosmos del <strong>posavasos<\/strong>. Como en aquellos tiempos a los ni\u00f1os todav\u00eda no se nos consent\u00eda todo (m\u00e1s o menos como ahora), todo lo que uno pod\u00eda sacar en limpio de las paradas de sus padres para abrevar en <strong>Logro\u00f1o<\/strong> o en tierra extra\u00f1a era eso: el posavavos. De ah\u00ed que esa fuera la colecci\u00f3n que nunca falt\u00f3 en nuestras casas: la de posavasos. Hice esa colecci\u00f3n yo e hizo esa colecci\u00f3n medio Logro\u00f1o, la generaci\u00f3n precedente y tal vez la que nos sigui\u00f3. Porque era un pasatiempo que ten\u00eda muchas ventajas, pero sobre todo una: que era barata. Bastaba con aguardar a que los mayores liquidaran la cocacola o el biter y ah\u00ed estaba, a veces los bordes mojados por el l\u00edquido reci\u00e9n servido: los posavasos.<\/p>\n<p>Los posavasos que cre\u00eda olvidados pero que el <strong>garito malague\u00f1o llamado Pimpi<\/strong> todav\u00eda frecuenta. Pida usted una ronda y ah\u00ed ver\u00e1 aparecer su copa, apoyada sobre este artilugio que evita manchar el maderamen de la barra y adem\u00e1s le confiere a cada trago un toque pop. Un soplo de nostalgia. \u00a0Ocurri\u00f3 que nada m\u00e1s regresar de esa visita al sur espa\u00f1ol, <strong>un lector de este blog<\/strong>, ignorante de tal an\u00e9cdota, me invit\u00f3 a dedicarle unas l\u00edneas&#8230; que son m\u00e1s bien una reflexi\u00f3n en forma de preguntas: por qu\u00e9 apareci\u00f3 el posavasos en nuestras vidas y por qu\u00e9 se retir\u00f3 tan pronto. Tengo respuesta para las dos preguntas y es la misma: ni idea.<\/p>\n<p>Creo recordar que los primeros posavasos que vieron nuestros infantiles ojos, y en consecuencia se convirtieron en los trofeos que estrenaron nuestras colecciones, se ofrec\u00edan en las <strong>discotecas<\/strong> que empezaron a menudear <strong>en los primeros 70<\/strong>. Tiene su l\u00f3gica: eran los primeros locales donde se serv\u00edan copas. Combinados, en la jerga de la \u00e9poca. Como un detalle hacia la clientela, aquellas discotecas colocaban primero el posavasos y luego el vaso, como hasta entonces s\u00f3lo se hac\u00eda en casa. Porque el posavasos se ve\u00eda confinado a la intimidad del hogar, uno de esos cacharros que no serv\u00edan para nada, apenas se utilizaban y casi siempre se perd\u00edan&#8230; justo cuando llegaba alguna visita y m\u00e1s se necesitaban. Carne de<strong> lista de bodas<\/strong>, por lo dem\u00e1s. Y una tortura ocasional para la clase de trabajos manuales (tambi\u00e9n llamada <strong>Pretecnolog\u00eda<\/strong>, estupenda palabreja), donde resultaba habitual su aparici\u00f3n en forma de corcho que hab\u00eda que recortar, pegar, alinear&#8230; De esa masa informe ten\u00eda que salir luego el maldito posavasos. S\u00ed, una tortura.<\/p>\n<p>En realidad, m\u00e1s all\u00e1 de las dependencias familiares y el adiestramiento en Pretecnolog\u00eda, un posavasos representaba una extravagancia propia de bares que aspiraban a una identidad propia. Un refinamiento que se fue poniendo de moda, al que, por lo tanto, le ocurri\u00f3 lo que le ocurre a todo el mundo cuando eso sucede: que acaba pas\u00e1ndose de moda a la misma velocidad. \u00a0Seg\u00fan tengo observado, la ingesta de tragos posavasos mediante se reserva hoy para garitos donde a\u00fan se sirven p\u00f3cimas como el <strong>Calisay<\/strong> o el <strong>Licor 43<\/strong> y para bares b\u00e1rbaros: bares extranjeros. Es com\u00fan su empleo en los <strong>Estados Unidos de Am\u00e9rica<\/strong>, donde tambi\u00e9n resulta usual que la copa se acompa\u00f1e de uno de esos palitos de pl\u00e1stico con que se agitan los ingredientes, tan caros a los guionistas de las malas series de televisi\u00f3n yanqui. Habr\u00e1 contemplado el improbable lector mil veces la escena: rubia de l\u00e1nguida melena que deja caer los ojos hacia el gal\u00e1n de turno desde el otro extremo de la barra, una vez que el camarero le ha puesto la copa y ella coquetea con el palito dichoso. Bingo: tambi\u00e9n juguetea con el posavasos.<\/p>\n<p>Fuera de estos escenarios, y al margen de la querencia que a\u00fan acreditan por el posavasos las <strong>cerveceras<\/strong> y las <strong>cervecer\u00edas<\/strong>, el posavavos no existe. O casi. En este blog ha tenido su minuto de gloria ese mundillo tan atractivo de <strong>los bares de hotel<\/strong>, uno de los raros lugares de <strong>Espa\u00f1a<\/strong> donde todav\u00eda atienden al cliente como si \u00e9ste fuera de verdad un caballero. Es una experiencia cada vez m\u00e1s anticuada que por eso mismo me encanta: la bebida se sirve en la cristaler\u00eda adecuada, el camarero casi siempre te llama se\u00f1or (me encanta), allega un platito de almendras para acompa\u00f1ar la ingesta y nunca te atiende sin pertrecharse antes de posavasos. Ah, los bares de hotel&#8230; Ah, los posavasos&#8230; Ah, mi colecci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Ignoro qu\u00e9 fue de ella. Recuerdo que contaba con piezas muy singulares, como una decorada por un melenudo afro que anunciaba&#8230; He olvidado qu\u00e9 anunciaba pero no olvido por el contrario su hermosa caballera a lo <strong>Julius Erving<\/strong> llamando a mi subconsciente con<strong> la promesa de lo prohibido<\/strong>, que entonces era casi todo. S\u00ed, tambi\u00e9n como ahora, m\u00e1s o menos. Han ido desapareciendo de mis manos los posavasos que una vez ocult\u00e9 en los cajones del hogar familiar, aunque he comprobado que todav\u00eda tengo alguno por las vitrinas. Por ejemplo, el que ilustra estas l\u00edneas. Me lleg\u00f3, como puede deducirse, desde Estados Unidos en compa\u00f1\u00eda de cinco hermanos a los que jam\u00e1s he recurrido. Ya ni siquiera me los llevo por la cara de los bares como anta\u00f1o, porque hace mil a\u00f1os que se perdi\u00f3 esa emoci\u00f3n de la novedad y el posavasos se convirti\u00f3 en invisible. De hecho, es posible que nos lo sigan ofreciendo y ni siquiera lo veamos, porque el recuerdo principal que nos dej\u00f3 tiene forma de pesadilla: viernes tarde, a\u00f1os 70, semis\u00f3tano del<strong> colegio San Jos\u00e9<\/strong>&#8230; Regreso a las clases de Pretecnolog\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/robinson.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-560\" title=\"robinson\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/robinson.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"712\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/robinson.jpg 720w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/robinson-300x297.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.D. Investigando para esta entrada en blog, me he encontrado con esta web que me ha tocado el coraz\u00f3n: <a title=\"http:\/\/www.todocoleccion.net\/\" href=\"http:\/\/www.todocoleccion.net\/\" target=\"_blank\">todocoleccion.net.<\/a> Desde ah\u00ed me llama el posavasos c\u00e9lebre del <strong>Robinson Pub<\/strong>, garito legendario al que debo unas cuantas l\u00edneas.<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/zona-cero.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-561\" title=\"zona cero\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/zona-cero.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/zona-cero.jpg 480w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/zona-cero-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/zona-cero-300x300.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ah\u00ed me esperaba tambi\u00e9n el del<strong> Zona Cero,<\/strong> local vecino del Robinson, tambi\u00e9n desaparecido. Y desde ah\u00ed me saluda el posavasos del <strong>Golden<\/strong>, santuario que fue de mi devoci\u00f3n en los primeros 80. Quedaba enfrente de casa, en Portales, y fue durante largo tiempo escenario del cafelito de media ma\u00f1ana. As\u00ed que para algo todav\u00eda sigue sirviendo el amigo posavasos: para ejercitar la memoria. Para volverse a verse de jovencito atacando el cortado matinal, servido con gentileza. Servido con posavasos.<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/golden.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-562\" title=\"golden\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2015\/10\/golden.jpg\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<p class=\"western\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una reciente expedici\u00f3n a tierras andaluzas me llev\u00f3 a tropezarme con una especie que juzgaba extinguida del universo de bares, un elemento que sin embargo se hizo c\u00e9lebre all\u00e1 en el pleistoceno, cuando quien esto firma perpetr\u00f3 sus primeras incursiones en los garitos de confianza en compa\u00f1\u00eda de la mano paterna, que le guiaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=558"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/558\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}