{"id":59,"date":"2013-01-14T16:28:16","date_gmt":"2013-01-14T16:28:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=59"},"modified":"2013-01-14T16:28:16","modified_gmt":"2013-01-14T16:28:16","slug":"logrono-confidencial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2013\/01\/14\/logrono-confidencial\/","title":{"rendered":"Logro\u00f1o confidencial"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/01\/3116178.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-60\" title=\"Parcela de la carretera de Soria donde se alojaba Villa Iregua\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2013\/01\/3116178.jpg\" alt=\"Parcela de la carretera de Soria donde se alojaba Villa Iregua\" width=\"300\" height=\"222\" \/><\/a><br \/>\nEn busca del bar perfecto peregrin\u00e9 una vez por <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, tiempo ha, sin gran \u00e9xito. Por entonces ignoraba lo que luego he sabido: que ese Grial no existe. O m\u00e1s bien, que el bar perfecto es una suma de todos. De todos y cada uno de los bares de donde uno va rescatando alg\u00fan detalle, cierta atm\u00f3sfera, un determinado ambiente\u2026 No tanto la garant\u00eda de un trago o un caf\u00e9 bien preparado, o la intuici\u00f3n de un servicio \u00e1gil, eficaz y discreto. No tanto la esperanza de un interior construido con buen gusto ni la promesa de emboscarse en esa zona de sombra entre la barra y los veladores donde se ejecuta cada noche alg\u00fan milagro. Lo que buscamos los adictos, me parece, en los garitos de confianza es algo inaprensible, inmaterial. Un esp\u00edritu. Un fantasma. A menudo, el recuerdo de una tarde feliz, una tertulia evocadora, una sonrisa amiga, un gesto c\u00f3mplice, un destello de luz.<\/p>\n<p>Yo sent\u00ed que hab\u00eda encontrado lo que buscaba una noche de s\u00e1bado, cuando ca\u00ed por casualidad en <strong>Villa Iregua<\/strong>. Aunque por entonces ya declinaba, el chalecito (hoy, un solar abandonado: qu\u00e9 pena) de la <strong>carretera de Soria<\/strong> albergaba a\u00fan los mejores banquetes de Logro\u00f1o, con aquella cocina burguesa, estilo imperio, que empez\u00f3 a quedarse un poco desfasada cuando de golpe nos volvimos todos tan modernos. Eso era Villa Iregua para m\u00ed: el escenario de las mejores galas capitalinas, el gran teatro de bodas para princesas logro\u00f1esas, el perfume de su c\u00e9lebre <strong>c\u00f3ctel de champ\u00e1n<\/strong>, un trago hoy tambi\u00e9n superado por el tiempo. Ignoraba sin embargo que a un costado del edificio se cobijaba un bar, apenas una barra breve seg\u00fan la recuerdo, decorada con cierto buen gusto ins\u00f3lito por estos lares.<\/p>\n<p>All\u00ed me llev\u00f3 el azar y all\u00ed me dej\u00e9 conducir unas cuantas noches m\u00e1s. El ambiente era peculiar, por lo veterano de la clientela. P\u00fablico eminentemente masculino, agolpado en improvisadas tertulias bien provistas del humo de los cigarrillos y los habanos, tambi\u00e9n adecuadamente regadas. En un espacio no demasiado amplio cab\u00eda sin embargo de todo,\u00a0 medio Logro\u00f1o, porque yo me las arregl\u00e9 para procurarme un sitio con visi\u00f3n panor\u00e1mica y, como el h\u00e9roe de Dickens, dedicarme a mi pasatiempo favorito: convertirme por un rato en \u201chumilde observador de la naturalaza humana\u201d. En invierno, que fue cuando yo lo frecuent\u00e9, la funci\u00f3n se iniciaba a esa hora confusa que los cronistas deportivos denominan tarde\/noche. Los parroquianos m\u00e1s conspicuos se hac\u00edan fuertes alrededor de la barra y en una mesita aleda\u00f1a alguna pareja entrada en a\u00f1os consum\u00eda un cigarrillo con la misma desgana con que atacaba la copa. En las ch\u00e1charas vecinas parec\u00eda ventilarse alg\u00fan negocio de post\u00edn, habida cuenta de que en \u00e9l participaban esos caballeros que (benditos sean) a esa hora todav\u00eda vest\u00edan de traje. Al otro lado de la barra, un barman eficaz y taciturno iba a lo suyo, sin alardes, con esa eficacia de profesional antiguo que ya se ha glosado antes en este blog y que parece destinada a desaparecer de nuestros bares de confianza.<\/p>\n<p>En fin, tal vez aquel bar no era para tanto y como tantos otros lo tengo idealizado. Tal vez s\u00f3lo sucede que aquel tiempo en que clientela y camareros gastaban terno y corbata ya ha desaparecido. Tambi\u00e9n han perdido su sentido bares como aquel, recoleto y noct\u00edvago, que atrapaba toda su esencia cuando se pon\u00eda el sol y ejerc\u00eda de (posible) decorado como para una (imposible) peli de cine negro, con su breve aparcamiento de gravilla y esos tragos solitarios, que as\u00ed lo parec\u00edan aunque se tomaran en grupo. De modo que hoy, cuando atravieso la carretera de Soria y veo anidar el polvo en la parcela que fue de Villa Iregua, pienso en su clientela fantasma, hu\u00e9rfana desde la demolici\u00f3n del chalecito. Hu\u00e9rfano Logro\u00f1o tambi\u00e9n de un bar como aquel, tan id\u00f3neo para la confidencia.<\/p>\n<p>P.D. Justo cuando la semana pasada empezaba a escribir estas l\u00edneas, tropec\u00e9 con un art\u00edculo de <strong>Eduardo G\u00f3mez<\/strong> que desped\u00eda al gran Mere, camarero que fue de Villa Iregua. Os dejo el enlace de larioja.com, muy recomendable (http:\/\/www.larioja.com\/v\/20130108\/rioja-logrono\/adios-clasico-logrones-20130108.html)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En busca del bar perfecto peregrin\u00e9 una vez por Logro\u00f1o, tiempo ha, sin gran \u00e9xito. Por entonces ignoraba lo que luego he sabido: que ese Grial no existe. O m\u00e1s bien, que el bar perfecto es una suma de todos. 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