{"id":630,"date":"2016-03-18T11:50:37","date_gmt":"2016-03-18T11:50:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=630"},"modified":"2016-03-18T11:50:37","modified_gmt":"2016-03-18T11:50:37","slug":"perros-en-los-bares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/03\/18\/perros-en-los-bares\/","title":{"rendered":"\u00bfPerros en los bares?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/03\/perro.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-631\" title=\"Un perro en un bar de Zaragoza. Foto de El Peri\u00f3dico\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/03\/perro.jpg\" alt=\"Un perro en un bar de Zaragoza. 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Calcul\u00e9 que neonato o casi: mir\u00e9 estupefacto a sus padres, pregunt\u00e1ndome qu\u00e9 tipo de progenitores considera adecuado para sus v\u00e1stagos reci\u00e9n nacidos una incursi\u00f3n de ese calibre, en un bar atestado de humo y vapores de todo tipo. Yo, que me consider\u00f3 tan <strong>logro\u00f1\u00e9s<\/strong> y tan adicto a la Laurel como cualquiera, me hubiera tentado un poco la ropa antes de protagonizar una experiencia de ese tenor, pero luego he ido comprobando que, como sospechaba, me he quedado anticuado. Proliferan desde entonces los ni\u00f1os de pecho por la calle Laurel y los chiguitos en edades tambi\u00e9n muy tiernas: se ve\u00eda venir que cualquier d\u00eda comparti\u00e9ramos espacio con el reino animal.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda ha llegado. Nada tengo contra el mundo perruno, sino m\u00e1s bien a favor: sobre todo, con las especies m\u00e1s maltratadas por la vida. La vida perra. Me parece estupendo que cada cual adopte la mascota que prefiera y comparta con ella sus d\u00edas. Hay quien incluso peregrina con <strong>su perro<\/strong> en la ronda habitual de <strong>chiquiteo<\/strong>, cosa que me llama la atenci\u00f3n, aunque no tanto como cuando entras en el bar de confianza y te encuentras all\u00ed con la pareja: el perro y su due\u00f1o. O los perros y sus due\u00f1os, que de todo hay.<\/p>\n<p>Como mi asombro iba en aumento y no consegu\u00eda discernir por mi cuenta si esa tendencia ya tan habitual contaba o no con el pl\u00e1cet legal, consult\u00e9 con dos personas: una, el propietario de un castizo local logro\u00f1\u00e9s cuyo nombre no citar\u00e9. Otra, <strong>un experto jur\u00eddico<\/strong>. El primero, el due\u00f1o del bar, me respondi\u00f3 que no ten\u00eda ni idea de si pod\u00eda permitir la entrada de perros en sus bares, pero que se hab\u00eda impuesto la norma que sigue: \u201cSi me lo piden con educaci\u00f3n, les dejo. Pero tambi\u00e9n les aviso de que si empiezan a molestar a los clientes, a la calle\u201d. Cosa que por cierto me asegur\u00f3 que alguna vez hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Como se deduce, la hosteler\u00eda no sabe muy bien c\u00f3mo conducirse en estos casos. \u00bfPueden los perros y otros animales de cuatro patas entrar en sus bares? El citado experto me sac\u00f3 de dudas. La respuesta es muy clara. La respuesta es no. No pueden. Ni siquiera vale que al due\u00f1o de tal o cual garito no le moleste esa costumbre o incluso le guste: no puede tomar esa decisi\u00f3n por su cuenta. Debe aplicar la ley, igual que en otros apartados de su vida empresarial. Y el marco legal, como me advierte el mentado experto, es muy preciso.<strong> Art\u00edculo 6.2 del Real Decreto 3484\/2000 de 29 de diciembre<\/strong>, por el que se establecen las normas de higiene para la elaboraci\u00f3n, distribuci\u00f3n y comercio de comidas preparadas: \u201cEn los locales donde se realicen estas actividades, no se permitir\u00e1 el contacto directo de los productos alimenticios con el suelo, ni la presencia de animales\u201d.<\/p>\n<p>Clarinete. Una<strong> ordenanza municipa<\/strong>l que regulara estas actividades no podr\u00eda imponer un criterio distinto al fijado por un Real Decreto, documento de orden jur\u00eddico superior. Otra cosa es la fuerza de la costumbre en los usos hosteleros, cuesti\u00f3n que sin embargo no afecta a lo esencial: la obligaci\u00f3n de cada bar de velar por la higiene de los alimentos que se consumen en un local y, en consecuencia, por la salud de los clientes, que debe ser su objetivo central. Si al due\u00f1o le gustan o le molestan los animales, es cosa distinta. El marco legal le proh\u00edbe como se ve aceptar su entrada y eso no es negociable: pero como estamos en <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, para\u00edso de la doble fila y otras calamidades, tambi\u00e9n esta prohibici\u00f3n nos la saltaremos con el habitual desenfado.<\/p>\n<p>P.D. Que est\u00e9 prohibido entrar con la mascota en un bar no implica que no est\u00e9 ocurriendo. Coincide adem\u00e1s esta tendencia con una serie de movimientos de amigos de los animales, que promueven iniciativas en distintos puntos de <strong>Espa\u00f1a<\/strong> para que se les permita echar un trago con el perro al lado. As\u00ed lo evidencia la foto que ilustra estas l\u00edneas, tomada por <strong>El Peri\u00f3dico de Arag\u00f3n,<\/strong> y otras referencias que se encuentran rastreando por internet. Que uno sepa, todav\u00eda no se conoce una pretensi\u00f3n similar por Logro\u00f1o. Aunque todo llegar\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hace un mill\u00f3n de a\u00f1os, me impresion\u00f3 toparme en mis correr\u00edas por la calle Laurel con una parejita que intentaba ingresar en el Blanco y Negro con un enorme cochecito de ni\u00f1o. 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