{"id":645,"date":"2016-04-08T14:22:14","date_gmt":"2016-04-08T14:22:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=645"},"modified":"2016-04-08T14:22:14","modified_gmt":"2016-04-08T14:22:14","slug":"los-leones-un-bar-de-cine-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/08\/los-leones-un-bar-de-cine-ii\/","title":{"rendered":"Los Leones, un bar de cine (II)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/orquestina_maipu-jazz-II.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-646\" title=\"Orquestina Maip\u00fa, que actuaba en Los Leones (foto cedida por el blog Recuerdos de Logro\u00f1o)\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/orquestina_maipu-jazz-II.jpg\" alt=\"Orquestina Maip\u00fa, que actuaba en Los Leones (foto cedida por el blog Recuerdos de Logro\u00f1o)\" width=\"395\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/orquestina_maipu-jazz-II.jpg 395w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/orquestina_maipu-jazz-II-300x217.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 395px) 100vw, 395px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como <a title=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/01\/los-leones-un-bar-de-cine-i\/\" href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/01\/los-leones-un-bar-de-cine-i\/\" target=\"_blank\">dec\u00edamos <\/a>ayer&#8230;<\/p>\n<p><strong>Los<\/strong> <strong>Leones<\/strong> era m\u00e1s que un bar: era un cas\u00f3n majestuoso, donde hoy se levanta el edificio al que a\u00fan da nombre, convertido en pasaje en aquellos a\u00f1os 70 que tanto da\u00f1o hicieron por la memoria de <strong>Logro\u00f1o<\/strong>. Aquel Los Leones, fundado por la familia <strong>Barrenengoa<\/strong> al estilo de los grandes caf\u00e9s centroeuropeos, con su acabada est\u00e9tica &#8216;fin de si\u00e8cle&#8217;, protagoniz\u00f3 un prodigio inaudito para los logro\u00f1eses: de la mano de los Bellido, supo preservar ese legado en los detalles de su elegante decoraci\u00f3n (un poco al estilo del cine Diana, como apunta juiciosa <strong>Maite<\/strong> <strong>Bellido<\/strong>), mientras abrazaba la modernidad mejor entendida gracias a la sabidur\u00eda del decorador <strong>Arturo<\/strong> <strong>Menac<\/strong>, protagonista indispensable de esta historia. Parece un actor secundario, porque se limit\u00f3 a redecorar el local, pero acabar\u00e1 convertido en actor principal, como ocurre en las mejores pel\u00edculas. Menac aport\u00f3 su ingenio para que Los Leones se convirtiera en una cafeter\u00eda a la americana sin borrar nunca de sus espaciosos salones ese perfume a la antigua. Un mismo bar, dos almas: ah\u00ed resid\u00eda probablemente el encanto que todav\u00eda atesora en la memoria de los logro\u00f1eses m\u00e1s veteranos, como observa la propia Maite cuando tropieza en sus andanzas por la ciudad con alg\u00fan antiguo cliente y entabla tertulia como si Los Leones siguiera abierto. Como si se hubiera cerrado ayer.<\/p>\n<p>Amplio, elegante, coqueto. Los Leones triunf\u00f3 porque al olfato de Bellido para el negocio hostelero que hab\u00eda interiorizado en el <strong>Victoria<\/strong> de la <strong>calle<\/strong> <strong>Carnicer\u00edas<\/strong> cuya familia regentaba se sum\u00f3 el buen gusto de Menac para los detalles mayores y menores. Bellido, en compa\u00f1\u00eda de sus cu\u00f1ados Dionisio, Carlos y Domingo Ochoa, se mud\u00f3 en los <strong>a\u00f1os 50<\/strong> al caf\u00e9 de la calle Portales, que transform\u00f3 a su gusto. Impuso el concepto de <strong>caf\u00e9<\/strong> <strong>restaurante<\/strong>, toda una novedad para la ciudad y para la \u00e9poca, y dispuso un aut\u00e9ntico teatro de operaciones ocupando casi la totalidad del edificio. Porque ah\u00ed radicaba, como subraya su hija Maite, uno de los misteriosos encantos de aquel bar: que, en efecto, era m\u00e1s que un bar, pr\u00e1cticamente un edificio consagrado a la hosteler\u00eda. Un entramado muy rico en vericuetos, por donde Maite se recuerda jugando de cr\u00eda con sus amigas, aprovechando la taquilla para estudiar o la cocina con vistas a la barra para asomarse al mundo de los mayores que le fascin\u00f3 desde muy cr\u00eda.<\/p>\n<p>Un edificio con bodega en su vientre, con <strong>tostadero de caf\u00e9<\/strong> en la planta superior, con pasillos que pod\u00edan acabar con el piso donde se ubicaba el <strong>Club Deportivo Logro\u00f1\u00e9s<\/strong> o el recodo donde ten\u00eda su sede el <strong>Club Taurino<\/strong> o la esquina donde se alz\u00f3 el <strong>Hogar Navarro<\/strong>. Un peque\u00f1o laberinto asomado a un patio central de may\u00fasculas dimensiones, puesto que contaba incluso con una pileta donde Maite se ba\u00f1aba, en cuyas aguas recuerda la presencia sorprendente de una familia de carpas. Un bar pionero en tantas cosas: all\u00ed se instal\u00f3 la primera c\u00e1mara frigor\u00edfica con que cont\u00f3 Logro\u00f1o, donde se elaboraba tanto la leche merengada como la leche helada, prodigio de cuya existencia servidor no ten\u00eda noticia. All\u00ed se aposent\u00f3 el primer mostrador de que dispuso la marca Frigo para sus helados, all\u00ed viv\u00eda (bien que en uno de los pisos superiores) la familia fundadora y all\u00ed acab\u00f3 montando el a\u00f1orado <strong>Manolo Iturbe<\/strong> su primer obrador y su primer despacho de pasteles, reci\u00e9n desembarcado desde Haro.<\/p>\n<p>Se comprender\u00e1 por lo tanto el impacto que tuvo para Maite el negocio familiar y se comprender\u00e1 tambi\u00e9n c\u00f3mo Logro\u00f1o se fue adaptando a tantas novedades al ritmo que marcaba la familia Bellido, con Ricardo al frente y la madre, Teresa Ochoa, gobernando desde la cocina. Hacia 1954, el resto de los Ochoa hab\u00edan tomado bajo su direcci\u00f3n el entonces emergente <strong>Bah\u00eda<\/strong>, bar reci\u00e9n abierto en la cercana <strong>Marqu\u00e9s de Vallejo<\/strong>, as\u00ed que Ricardo y su familia se quedaron solos al frente de Los Leones, apareci\u00f3 el citado Arturo Menac y entre todos hicieron magia: un truco de prestigitador convirti\u00f3 el ya c\u00e9lebre caf\u00e9 en algo distinto, m\u00e1s ambicioso, m\u00e1s memorable. Un bar que fuera icono de Logro\u00f1o. Con la reforma, la zona del restaurante se convirti\u00f3 en cafeter\u00eda y brot\u00f3 tambi\u00e9n una sala de baile, seg\u00fan la moda que empezaba a ense\u00f1orearse de otras ciudades de Espa\u00f1a. O, mejor dicho, dos salones de baile: uno se situaba en la zona superior, destinado a los precios m\u00e1s populares, al que se acced\u00eda desde Hermano Moroy; el otro, m\u00e1s chic, congregaba a la naciente clase media logro\u00f1esa que tal vez a\u00fan no sab\u00eda que lo era, pero que se permit\u00eda ya alguna alegr\u00eda en forma de bailes de sal\u00f3n, amenizados casi siempre por la misma orquesta, la legendaria <strong>Orquesta Azul,<\/strong> cuya alineaci\u00f3n Maite todav\u00eda recita de memoria. \u201cCreo que alguno todav\u00eda vive\u201d, aventura.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<p>P.D. A lo largo de estas l\u00edneas que ya avanzan por su segundo cap\u00edtulo ha aparecido alguna vez el legendario decorador Arturo Menac, cuya aparici\u00f3n por Logro\u00f1o all\u00e1 en los a\u00f1os 50 y 60 galvaniz\u00f3 la escena de los bares locales, donde concentr\u00f3 gran parte de su talento, ingenio y buen gusto. Yo as\u00ed recuerdo Los Leones, como una meca del lujo aplicado al sector hostelero, pero luego he ido conociendo otras de sus inolvidables haza\u00f1as: a su mano se debi\u00f3, tambi\u00e9n aliado con los Bellido, la decoraci\u00f3n del Mil\u00e1n y de su olfato nacieron el <strong>Ibiza, Las Ca\u00f1as, La Granja<\/strong>&#8230; No sigo, que se me saltan las l\u00e1grimas: acabo de citar alguno de mis bares favoritos. La mayor\u00eda difuntos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Como dec\u00edamos ayer&#8230; Los Leones era m\u00e1s que un bar: era un cas\u00f3n majestuoso, donde hoy se levanta el edificio al que a\u00fan da nombre, convertido en pasaje en aquellos a\u00f1os 70 que tanto da\u00f1o hicieron por la memoria de Logro\u00f1o. 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