{"id":647,"date":"2016-04-15T08:19:55","date_gmt":"2016-04-15T08:19:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=647"},"modified":"2016-04-15T08:19:55","modified_gmt":"2016-04-15T08:19:55","slug":"los-leones-un-bar-de-cine-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/15\/los-leones-un-bar-de-cine-iii\/","title":{"rendered":"Los Leones, un bar de cine (III)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/retina040-III-0.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-648\" title=\"Clientes de ficci\u00f3n en Los Leones: son los actores de Calle Mayor\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/retina040-III-0.jpg\" alt=\"Clientes de ficci\u00f3n en Los Leones: son los actores de Calle Mayor\" width=\"600\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/retina040-III-0.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/retina040-III-0-300x210.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como <a title=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/08\/los-leones-un-bar-de-cine-ii\/\" href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/08\/los-leones-un-bar-de-cine-ii\/\" target=\"_blank\">dec\u00edamos <\/a>ayer&#8230; Como <a title=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/01\/los-leones-un-bar-de-cine-i\/\" href=\"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/04\/01\/los-leones-un-bar-de-cine-i\/\" target=\"_blank\">dec\u00edamos <\/a>anteayer&#8230;<\/p>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n ya en solitario de <strong>Ricardo<\/strong> <strong>Bellido<\/strong>, llega el gran momento de <strong>Los Leones<\/strong>, los a\u00f1os que no olvidan <strong>los logro\u00f1eses<\/strong> que fueron sus clientes fieles. Con esa clase de lealtad hacia el bar que les trataba mejor que su propio hogar, con la clase de v\u00ednculo que se forja cuando entre quienes habitan a ambos lados de la barra nace ese algo tan parecido a la amistad o la camarader\u00eda. \u201cHab\u00eda clientes que eran como de la familia\u201d, confirma <strong>Maite Bellido<\/strong>. Las sesiones de baile, con el pick-up de maleta que adquiri\u00f3 su padre como banda sonora cuando no reclutaba m\u00fasicos en vivo, marcaban el calendario de <strong>Logro\u00f1o<\/strong>, esa secuencia de bailes jueves\/s\u00e1bado\/domingo que no conven\u00eda perderse si uno quer\u00eda saber entonces qu\u00e9 se coc\u00eda por la ciudad, porque por Los Leones acababan desfilando todos: los ind\u00edgenas, por supuesto, pero tambi\u00e9n los forasteros. Comerciantes de paso y mozos de reemplazo, alguno de los cuales abonar\u00eda una an\u00e9cdota asombrosa: cuando Aurora, la hija de Maite, se fue a vivir a Barcelona mucho tiempo despu\u00e9s, acab\u00f3 en casa de un matrimonio&#8230; que se hab\u00eda conocido bailando en el caf\u00e9 familiar, mientras el caballero cumpl\u00eda el servicio militar en Logro\u00f1o.<\/p>\n<p>Casualidades de la vida. La vida, s\u00ed. Ah, la vida. La vida tiene cosas que la raz\u00f3n no entiende, como alertaba el bolero, de modo que se comprender\u00e1 que a Maite se le nuble a ratos la vista mientras abre su coraz\u00f3n para que bombee esos recuerdos condensados durante tantas y tantas tardes en el negocio de la calle Portales, atenta al discurrir a los clientes, dando ch\u00e1chara a las parejas m\u00e1s conspicuas, preparando con su padre el <strong>cotill\u00f3n<\/strong> <strong>de Nochevieja<\/strong>. \u201cDesde un mes antes\u201d, rememora, \u201cya le dec\u00edan: &#8216;Ricardo, res\u00e9rvame una mesa&#8217;. Y mi padre hac\u00eda un plano con las mesitas, les iba poniendo nombre, preparaba las bolsas con los bigotes de pega, el confeti y los matasuegras\u201d.<\/p>\n<p>Aquellas noches de <strong>A\u00f1o<\/strong> <strong>Nuevo<\/strong>, la plantilla de Los Leones se quedaba dentro del bar cuando cerraba su puerta (su hermosa puerta giratoria) y prolongaba el fest\u00edn con su particular recena, hasta bien entrada la madrugada&#8230; mientras Maite, entonces una peque\u00f1aja, se ten\u00eda que conformar con marcharse a casa de sus primas nada m\u00e1s comer las uvas, imaginando c\u00f3mo ser\u00eda la juerga que se avecinaba en su ausencia, sintiendo esa punzada de envidia que todos alguna vez hemos sentido cuando no nos dejaban jugar con los mayores, un sentimiento te\u00f1ido hoy por la melancol\u00eda de saber que aquellos fueron buenos tiempos de verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-650\" title=\"Celebrando una Nochevieja en los a\u00f1os 60\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-2.jpg\" alt=\"Celebrando una Nochevieja en los a\u00f1os 60\" width=\"1465\" height=\"919\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-2.jpg 1465w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-2-300x188.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-2-768x482.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-2-1024x642.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1465px) 100vw, 1465px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-11.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-651\" title=\"Los Leones, a\u00f1os 60. Retrato de grupo\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-11.jpg\" alt=\"Los Leones, a\u00f1os 60. Retrato de grupo\" width=\"1465\" height=\"892\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-11.jpg 1465w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-11-300x183.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-11-768x468.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/04\/III-11-1024x623.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1465px) 100vw, 1465px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque mientras repasa los pormenores de su privilegiada vida como vig\u00eda de aquel mundo feliz, Maite va desgranando los asombrosos detalles que cab\u00edan en Los Leones. Cab\u00edan desde luego las veladas sabatinas, comandadas por los famosos &#8216;<strong>Fernandos<\/strong>&#8216; de <strong>Radio<\/strong> <strong>Rioja<\/strong> y su no menos c\u00e9lebre programa &#8216;La sonrisa de los ni\u00f1os&#8217; y cab\u00eda por supuesto la pl\u00e9yade de queridos camareros cuyos nombres va recitando, desde Vicente y Benito, los recordados jefes de barra, hasta el tr\u00edo formado por Mart\u00edn, Arturo y Moreno, pertrechados de uniforme (uno en invierno, otro en verano), y el mariscal Calatrava, as de la amabilidad, al igual que sus compa\u00f1eras de oficio. Porque otra de las novedades que incorpor\u00f3 el bar fue contar con mujeres defendiendo una profesi\u00f3n en teor\u00eda de hombres en aquella elegante y enorme barra de Los Leones, m\u00e1s de veinte metros de longitud donde, en efecto, cab\u00eda todo un mundo. Defendiendo todos, plantilla, clientes y propietarios, un modo distinto de sentir el negocio de los bares, asomados por lo tanto a los prodigiosos ventanales con vistas a <strong>Portales<\/strong>, que entonces era como asomarse a Logro\u00f1o entero. Orgullosos de participar de la magia contenida en Los Leones, su caprichosa rotulaci\u00f3n, su graciosa imagen de marca cuando ese concepto ni siquiera exist\u00eda.<\/p>\n<p>Un para\u00edso. Un para\u00edso para Maite, que not\u00f3 clausurarse una etapa de su vida a los 17 a\u00f1os, cuando cerr\u00f3 el bar que fue su casa. Ricardo Bellido, que ya hab\u00eda abierto en <strong>Vara de Rey<\/strong> un bar igualmente inolvidable, el <strong>Mil\u00e1n<\/strong>, se confes\u00f3 incapaz de seguir el ritmo de trabajo que exig\u00eda desdoblarse entre esos dos negocios, a los que a\u00f1ad\u00eda en verano la gesti\u00f3n de otra cumbre del Logro\u00f1o hostelero, el <strong>Bolo Pin Club de Calvo Sotelo<\/strong>, sala de fiesta con encanto chic y bailes al aire libre.<\/p>\n<p>Llegaba el adi\u00f3s a Los Leones: aunque esa es otra historia.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<p>P. D. El Bolo Pin Club ha aparecido ya alguna vez por estas esferas del ciberespacio: una sala de fiestas al aire libre, que por lo tanto abr\u00eda s\u00f3lo en los meses de verano, ubicada en Calvo Sotelo frente a los <strong>Maristas<\/strong>, que visit\u00e9 con alguna asiduidad de ni\u00f1o acompa\u00f1ado por la mano paterna. No tengo sin embargo ning\u00fan recuerdo de su gemelo, el llamado <strong>Jard\u00edn Victoria<\/strong>, con el que compet\u00eda el Bolo Pin Club, donde trabaj\u00f3 alg\u00fan tiempo mi querido t\u00edo Javier. Al Bolo vuelvo siempre que puedo en uno de estos viajes memor\u00edsticos: lo recuerdo como un acabado ejemplo de aquellas salas que aparec\u00edan en las comedias de <strong>Hollywood<\/strong>, con las parejas bailando los ritmos yey\u00e9s, un elegante emparrado, la barra coqueta al fondo. Retazos de un mundo que se perdi\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Como dec\u00edamos ayer&#8230; Como dec\u00edamos anteayer&#8230; Bajo la direcci\u00f3n ya en solitario de Ricardo Bellido, llega el gran momento de Los Leones, los a\u00f1os que no olvidan los logro\u00f1eses que fueron sus clientes fieles. 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