{"id":719,"date":"2016-09-26T10:27:51","date_gmt":"2016-09-26T10:27:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/?p=719"},"modified":"2016-09-26T10:27:51","modified_gmt":"2016-09-26T10:27:51","slug":"los-sorianos-del-soriano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.larioja.com\/logronobares\/2016\/09\/26\/los-sorianos-del-soriano\/","title":{"rendered":"Los sorianos del Soriano"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/09\/soriano.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-720\" title=\"Larga vida al Soriano, plancha mediante Foto de Justo Rodr\u00edguez\" src=\"\/logronobares\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/09\/soriano.jpg\" alt=\"Larga vida al Soriano, plancha mediante Foto de Justo Rodr\u00edguez\" width=\"600\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/09\/soriano.jpg 600w, https:\/\/static-blogs.larioja.com\/wp-content\/uploads\/sites\/33\/2016\/09\/soriano-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana, <strong>Laurel<\/strong> est\u00e1 vac\u00eda. \u00bfVac\u00eda? No. En un recodo de la <strong>Traves\u00eda<\/strong>, el <strong>Soriano<\/strong> resiste abierto. No est\u00e1 solo. Le acompa\u00f1an La Tavina y La Taberna del T\u00edo Blas, que saludan al paseante cuando ingresa en la calle y le acompa\u00f1an tambi\u00e9n el Sebas y El Soldado de Tudelilla. Nada m\u00e1s. El resto de bares permanece con la cancela clausurada, aprovision\u00e1ndose en su mayor\u00eda para albergar a los incondicionales del verm\u00fa. Tr\u00e1fico de furgonetas y carretillas, la banda sonora t\u00edpica de cuando entrechocan las botellas, ch\u00e1charas improvisadas a la puerta del bar&#8230; Y en el Soriano, gloria bendita. Sus defensores aprovechan que todav\u00eda no aparece la clientela para regalarse un almuerzo como manda el c\u00e1non logro\u00f1\u00e9s: picadillo y vino de la casa.<\/p>\n<p>Y entre trago y bocado, la moviola se pone a funcionar. Los sorianos del Soriano (los hermanos <strong>Pepe, Santiago y \u00c1ngel<\/strong>, con <strong>Marisol<\/strong> en la cocina) miran hacia atr\u00e1s sin nostalgia, afinan la plancha de donde saldr\u00e1n las conocidas golosinas en forma de <strong>champis<\/strong> y, millones de tapas despu\u00e9s, siguen sin sacar pecho: \u00abLo que hiciste ayer no sirve de nada\u00bb, avisa \u00c1ngel. Y Pepe asiente desde el fondo del bar, mirando hacia el porvenir.<\/p>\n<p>Ah, el futuro. El futuro se presenta prometedor, porque las nuevas generaciones de la saga ya van tomando su responsabilidades al frente de la castiza casa, nacida en 1972: los patriarcas, el matrimonio formado por <strong>Toribio<\/strong> y \u00darsula, abandonaron el hogar familiar en Ventosa de San Pedro, rinc\u00f3n soriano pr\u00f3ximo a San Pedro Manrique y con el esp\u00edritu audaz de los pioneros tomaron bajo su tutela este breve espacio. Apenas 40 <strong>metros<\/strong> cuadrados donde se arraciman desde entonces sus v\u00e1stagos, leales al mandato b\u00edblico de crecer y multiplicarse. Algunas cosas, sin embargo, se mantienen m\u00e1s o menos inc\u00f3lumes, como su pincho estrella. Esa ingeniosa banderilla donde se mezcla el campo (en modo de champi\u00f1\u00f3n) con el mar (adoptando la forma de gamba), agitada por la suculenta salsa marca de la casa, cuyo secreto custodian como si fuera la versi\u00f3n logro\u00f1esa de la f\u00f3rmula de la Coca Cola.<\/p>\n<p>&#8211; Por los ingredientes de la <strong>salsa<\/strong> no os pregunto.<\/p>\n<p>&#8211; No, porque no te lo vamos a decir.<\/p>\n<p>Carcajada breve. El relato prosigue. Se remonta a esa d\u00e9cada de los 70, reci\u00e9n fundado el bar y ya con sus champis como bandera, cuando a los dos o tres a\u00f1os la familia empez\u00f3 a comprobar que su f\u00f3rmula funcionaba. Que la parroquia distingu\u00eda con su presencia los afanes del Soriano por dotar de algo m\u00e1s de vida ese tramo de la calle Laurel que ni siquiera es la calle Laurel en s\u00ed: un espacio que se repart\u00edan entonces con el <strong>Blanco y Negro, La Rueda y el Perchas<\/strong>. Ning\u00fan otro bar acompa\u00f1aba al Soriano y resto de hermanos de la Traves\u00eda en su indesmayable peripecia, que acab\u00f3 triunfando. Hoy, ese rinc\u00f3n de Logro\u00f1o ofrece el mismo bullicioso aspecto de la calle central y sirve adem\u00e1s como pasadizo para completar el recorrido e incluir a la tambi\u00e9n muy animada San Agust\u00edn.<\/p>\n<p>No siempre fue as\u00ed: en el Soriano recuerdan que en sus or\u00edgenes serv\u00edan alguna otra <strong>banderilla<\/strong> m\u00e1s, pero pronto la evoluci\u00f3n natural del bar se inclin\u00f3 por la monotapa, como es norma en otros bares de la calle. No es el \u00fanico cambio. En general, ha desaparecido el rito del <strong>chiquiteo<\/strong> entre semana a cargo de esas cuadrillas multitudinarias de logro\u00f1eses conspicuos (\u00abHab\u00eda rondas de hasta veinte vinos\u00bb), la feligres\u00eda se deriva de modo natural hacia el fin de semana, gana protagonismo el turista nacional y extranjero&#8230; Todos llegan atra\u00eddos por la fama del Soriano, beneficiario de las ventajas del mundo digital: \u00abCuando llega, el cliente ya sabe a qu\u00e9 viene\u00bb. Aunque su coraz\u00f3n dedica un ancho espacio a la parroquia cl\u00e1sica: \u00abEl cliente de <strong>Logro\u00f1o<\/strong> es fabuloso\u00bb.<\/p>\n<p>Lo corroboran mientras recuerdan cuando abr\u00edan en <strong>San Mateo<\/strong> y antes de poner la plancha a funcionar \u00abel d\u00eda del <strong>cohete<\/strong> ya ten\u00edamos a un mont\u00f3n de chavales esperando a la entrada\u00bb. Una costumbre superada: el Soriano lleva casi una d\u00e9cada cerrando en fiestas, aunque sus responsables se quedan por Logro\u00f1o, tal vez porque les gusta ver los dem\u00e1s bares desde la barrera. Que se reparta el sudor. Porque en el Soriano desde luego se suda. Se suda la camiseta (\u00abLa plancha se pone a 250 grados\u00bb, avisan) y se continuar\u00e1 sudando, como confirma el benjam\u00edn de la familia, mientras atiende las palabras de sus mayores: \u00abEl \u00e9xito nunca viene solo, pero no se te puede subir a la cabeza\u00bb.<\/p>\n<p>\u2013 O sea: hay Soriano para rato.<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, lo hay. Para mucho rato.<\/p>\n<p>Larga vida al Soriano.<\/p>\n<p>P. D. Este art\u00edculo se public\u00f3 el s\u00e1bado pasado, en el suplemento <strong>Degusta<\/strong> que cada semana entrega <strong>Diario LA RIOJA<\/strong>. Con periodicidad mensual, acoge en sus p\u00e1ginas esta secci\u00f3n, &#8216;Nuestro hombre en la barra&#8217;, enfocada como homenaje a las buenas gentes que con tanta paciencia nos aguantan desde tiempo inmemorial. A todos les pregunto lo mismo cuando acabo de entrevistarles: a qu\u00e9 bares suelen ir cuando dejan el suyo propio y se convierten en clientes. Y esto me responden desde el Soriano, a trav\u00e9s del amigo Santiago: que le gusta el San Mateo de avenida de la Paz y el cercano Claret, tambi\u00e9n ubicado en ese rinc\u00f3n de Logro\u00f1o. &#8220;Y por la calle Laurel, el Blanco y Negro, el Sebas, el Jubera&#8230;&#8221;, a\u00f1ade. Como se ve, los bares de siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; A media ma\u00f1ana, Laurel est\u00e1 vac\u00eda. \u00bfVac\u00eda? No. En un recodo de la Traves\u00eda, el Soriano resiste abierto. No est\u00e1 solo. 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